Disclaimer: Ya sabéis, todo lo que reconozcáis es de J.k. Rowling.

Este fic participa en el minireto de junio para "La Copa de las Casas 2014-15" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Virtud: Templanza.


El verdadero enemigo


—Gracias, señorita Parkinson. Usted será la primera en salir con el señor Filch. Y los restantes de su casa pueden seguirla.

Las palabras de McGonagall retumban en la cabeza de Tracey una y otra vez, sin cesar. Mira a su alrededor durante unos segundos y no le resulta difícil distinguir el desprecio, el odio dominante y opresivo, absolutamente asfixiante.

Tracey da dos pasos hacia delante, más por inercia que por propia voluntad. Su cuerpo se mueve de forma automática, obedeciendo aquella orden disfrazada de invitación. Los pensamientos acuden rápido a su mente, la invaden y envenenan. Le pesan las miradas despectivas de sus compañeros, el rechazo y el rencor que hay en ellas. Se detiene unos segundos y los observa; contempla el rostro de los que esa noche morirán, también el de aquellos que sobrevivirán. Siente su miedo e inseguridad, su ansiedad y preocupación.

Y entonces lo sabe.

Está segura de que ella habría estado dispuesta a arriesgar la vida por cada uno de ellos; sangre pura o sangre sucia, mestizo o traidor. Habría peleado por todos y por nadie; por ella, también por su madre.

Pero no preguntan, no dudan. Ni siquiera se plantean la posibilidad.

Por eso Tracey aprieta los puños, la mandíbula y los labios. Percibe la altivez en la mirada de los Gryffindors, la justicia en los de Hufflepuff y el desdén en los Ravenclaws. Permite que el resentimiento alimente a la bestia salvaje e implacable que crece en su interior y, cuando está dispuesta a gritar palabras destructivas y dañinas, los ve, los mira, pero esta vez de verdad. Ve la mano temblorosa de Patil sujetar la de su hermana, la mirada aterrada de Bones encontrarse con la de Macmillan y el abrazo indeciso de Goldstein a Chang. Ve el miedo, la indecisión, el pánico y el terror.

El mismo que siente ella.

Así que se frena; aunque está enfadada y dolida, Tracey reprime la furia, controla la rabia y la ira.

Porque ellos no son el enemigo contra el que debe pelear.


NOTA: Lo primero decir que sí, la primera frase con las palabras de McGonagall es exactamente la del libro.

Y no mucho más: todos sabemos lo injusta que fue Rowling con la Casa de Slytherin, así que para qué decir más.

Sobra decir que cualquier opinión es bien recibida y muy agradecida, ¡así que ya sabéis, no os cortéis y dejad un review!