¡Hola a todos!

Y como siempre, perdón por tardar tanto. He terminado el capítulo sólo porque acabo de salir de vacaciones en el trabajo, si no, no habría podido continuar; los horarios que tengo son terribles y matan todo deseo de continuar con lo que más me gusta. Es triste, pero cierto ¿Cuánto tardaré para el siguiente capítulo? No lo sé. Perdón.

Sin poder decir más, espero les guste este capítulo. Quiero asegurar que los rituales descritos en el fic son en parte sacados de libros que hablan del tema y la mayor parte invento mío, en especial de historias y películas que he visto sobre el vudú o la santería. Nada de lo descrito puede causar un problema a alguien. Lo explico porque recuerdo que me preguntaron al respecto.

Muchas gracias por seguir leyendo y muchos besos y abrazos a todos.

Este capítulo lo dedico a la memoria de un gran cantante y actor de doblaje que recientemente nos ha dejado. Ricardo silva es, fue y será por siempre un fuerte pilar en mi infancia y la de millones que crecimos escuchando su voz en los intros y personajes de nuestras series animadas favoritas; incluidas nuestras queridas tortugas ninja. Dios lo bendiga y que descanse en paz.

Capítulo 9.

Cuando Rafael entró al cuarto de Leonardo tratando de perder algo de tiempo en lo que llegaba su compañero de parrandas, nunca imaginó que su nueva profesión fuera tan interesante; incluso llegó a plantearse la idea de abrir su propia página esotérica, con la única diferencia, que él sí sería un farsante más de los muchos que ya hay en línea.

"Puedes quedarte siempre que no hagas ruido, no te asomes a la pantalla y no prendas la tele" esas fueron las indicaciones de Leo para que el ninja rojo se quedara con él, Rafa aceptó de mala gana, pero valió la pena hacerlo. El primer caso que atendió Leo fue el de una jovencita que quería saber sobre su futuro marido; sus preguntas eran taaan clásicas que daba flojera escucharla. ¿Cómo se llamará mi futuro marido? ¿Cómo será? ¿Cuántos hijos tendremos? El mayor de los guerreros ninja le leyó las cartas, y supuestamente estas le decían que su esposo en cierne sería un hombre con una carrera laboral estable, este ya tendría al menos dos años en su trabajo y por consiguiente tendría manera de ofrecerle un futuro prometedor, pero que no se dejara engañar por un par de jovencitos que le ofrecerían muchas cosas y sólo le harían perder el tiempo.

Más de una vez Rafael estiró el cuello para poder ver las famosas y tan competentes cartas ¿Dónde se supone que Leo veía a estos supuestos candidatos, si cada naipe mostraba una caricatura que nada dejaba en claro? Por ejemplo una torre, una mujer o un hombre vestidos de manera antigua y haciendo diversas actividades, Rafa no veía a un próspero caballero ni mucho menos a dos jovencitos en busca de diversión. Lo único que si vio fue que la chica se fue muy contenta luego de gastar varios dólares en una consulta de una hora.

Yo también podría leer las cartas y ganarme unos dólares extra — susurraba para sí mismo el guerrero escarlata. — Parece muy fácil y sólo tengo que decirles lo que quieren oír.

El siguiente caso fue el de una mujer que quería saber si su marido le era infiel, Rafa pensó que lo mejor y más seguro habría sido contratar a un detective para que le tomara fotos al susodicho y con la evidencia pedirle el divorcio, pero no, la damita que ya pasaba de los 50 abriles quería venganza, una que hiciera llorar al malnacido en caso de haber faltado a sus votos matrimoniales; y así fue. Leonardo de nuevo consultó a las famosas cartas y estas dijeron que el hombre tenía una relación de más de un mes con una colega del trabajo; la clienta del hechicero le pidió algo que lo pusiera a llorar sangre, que lo hiciera arrepentirse de haberla engañado, ella quería venganza.

Todo lo que pides es muy fácil de hacer — aseguraba el hechicero. — Pero te advierto que a la larga pagarás todo el mal que le desees; es una regla natural, puedo ayudarte a castigarlo, pero la fuerza del trabajo vendrá directamente de ti, no de mí, así que las consecuencias a la larga caerán sobre tú persona ¿Aún quieres dañarlo?— la clienta no lo pensó ni un segundo.

Con toda el alma.

La siguiente media hora de la consulta la susodicha y Raion, el hechicero, se la pasaron planeando un sinfín de penurias para el pobre infeliz; luego de hacer una lista de los materiales que la clienta debía conseguirle, los cuales en su mayoría pertenecen a los futuros afectados; debía llevarlos a cierta tienda de antigüedades para que llegaran a él, y con promesa de esperar un día para ver los resultados. La engañada esposa se retiró satisfecha de su consulta y lista para conseguir lo pedido.

Oye…— llamó la atención de Leo el quelonio de rojo luego de la consulta. — ¿En verdad piensas hacerle todas esas cosas a ese pobre hombre?

Para eso me pagará lo que le pedí Rafa.

Pero hablaron de enfermarlo, hacerlo impotente, darle una suerte de perros y no sé qué más cosas ¿Desde cuándo dañas a la gente así?— Leo le miró con extrañeza.

¿Es en serio? Después de todo lo que hacemos en las calles, a los criminales que hemos detenido, a los villanos que hemos lisiado, me preguntas eso.

Pero ellos eran criminales.

Este sujeto también cometió una falta grave, el adulterio todavía es considerado un delito en varios estados.

Pero hacerlo impotente…— todavía lo defendía. — ¿No es demasiado? Digo, solo le puso el cuerno a la doña, no mató a nadie. — el ninja azul lo miró con severidad.

Faltó a un acuerdo Rafael, a una promesa con su esposa y ella es quien lo castigará — no había mucho que el ninja rojo pudiera hacer. — Yo poco tengo que ver.

Entiendo, entiendo — aceptó el de rojo recostándose de vuelta en la cama, pues no quería abrir una discusión sobre un tema en el que por cierto; tenía cola que le pisaran. No vaya a querer castigarlo igual la próxima vez que falte a una promesa.

El siguiente caso fue aún más interesante que los otros dos anteriores. Rafael estaba acostado en la cama del mayor buscando algo con qué entretenerse cuando una voz llorosa y nerviosa llamó su atención. El nuevo cliente de Leonardo era un joven de complexión delgada, piel morena clara, cabello bicolor, rubio con negro, corto por detrás y largo al frente, un estilo llamado "Pixie", labios seductores y abundante maquillaje.

¡Ay, diosito!— exclamaba el nuevo cliente de Leo al ver aparecer la siniestra imagen del hechicero frente a él – Hola. – saludó nervioso para luego mirar de vez en cuando a sus espaldas. — No debería hablar contigo...no sé si debí contactarte, pero ya no sé qué más hacer.

Hiciste bien, ahora cuéntame lo que te pasa — la amable y tranquila voz del hechicero, lograron que el joven confiara su problema.

Es que yo…no sé ni por dónde comenzar a contar.

Te están asustando en tu casa, eso es obvio — esto impresionó al joven cliente.

Pues… ¡Sí! ¿Cómo, supiste que es mía?— pedía saber con un tono de voz y modos tan afeminados que llamaron la atención de Rafael y a la vez comenzaban a molestarlo.

Siempre es así, de lo contrario ya te habrías ido. — el chico aceptó esto con timidez. — Es el espíritu de tú abuela el que te está molestando ¿Verdad?— el joven en la pantalla estaba perplejo al escuchar que de nuevo acertaban.

¿Cómo…cómo sabes que es mi abuela?

Porque está detrás de ti.

Las reacciones que siguieron a esta revelación fueron muchas y muy variadas, no sólo por parte del chico atrapado en tan espeluznante experiencia, sino también por parte de Rafael, quien no pudo evitar asomarse detrás de su hermano para tratar de ver si era verdad lo que Leo decía, por suerte para todos, el joven usuario también estaba buscando a sus espaldas a la susodicha aparición y no vio a Rafael; y tampoco a la muerta, de hecho, ninguno de los dos vio algo.

¡ ¿QUUÉÉÉÉÉ?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde está, dónde la viste?!— gritaba el chico, al tiempo que Rafa volvía a su escondite. — ¡¿A qué estás jugando?!— el moreno volvió la vista al hechicero. — ¡¿Por qué me dices eso?!

Porque es verdad — aseguraba con firmeza en su voz. — Estaba de pie detrás de ti, debajo del marco de tú puerta y parecía muy disgustada ¿Quieres decirme por qué, y también tú nombre?— las lágrimas empezaron a correr el rímel por el rostro del joven, quién con cuidado trató de limpiarse el rostro y controlarse.

Mi…mi nombre es, bueno era John, pero ahora prefiero que me digan Jossie. – este nombre llamó la atención poderosamente de Rafael.

¿Qué dijo?− se preguntó el quelonio, prestando más atención.

Yo…desde que descubrí lo que soy (Refiriéndose obviamente a su orientación sexual) lo que en verdad me gusta ser — con ambas manos esta vez hizo ademán de señalar su apariencia travestida. — Mí abuela me rechazó — confesó con voz quebrada. — Jamás le gustaron las diferencias, siempre fue una mujer tan cerrada y difícil; nunca me perdonó que naciera diferente; cómo si yo hubiera tenido algo que ver, y el que me dedicara al transformismo la encolerizó. – Rafa estaba junto a la computadora prestando atención a la voz del cliente, hasta que.

LaJoss…− susurró el quelonio impresionado. − ¡Es LaJoss!− Leonardo miró a donde su hermano estaba sin comprender, lo bueno es que su máscara no permitía que esto se viera. Luego le preguntaría qué se traía.

¿Y por qué estás en su casa?— continuó la consulta. Jossie volvió a verlo sorprendido, pues no había proporcionado este dato.

Se la compré, a la familia, luego de un año de la muerte de la vieja; los muy miserables aprovecharon que murió intestada y se repartieron hasta sus calzones. — Rafa no pudo evitar soltar una risita divertida ante la escena pintada.

¿Tus parientes te vendieron la casa de tu abuela?

Ninguno de ellos logró quedarse más de una semana en ella, todos decían que se escuchaban ruidos y que los espantaban, que las puertas se abrían y azotaban solas; yo les decía que eran puras tonterías, hasta que me mudé y lo comprobé por mi cuenta.

¿Tuviste que comprarla para comprobarlo?— el chico sonrió ante los recuerdos.

Más de una vez me retaron a venir a comprobarlo, pero yo no tenía tiempo para hacerle al cazafantasmas; estaba trabajando y me iba muy bien, tenía mi propio show de imitaciones con otras cinco amigas, teníamos contratos fuera de la ciudad, un novio con mucho apetito ¿Sí me comprendes? — esto último hizo sonreír a ambos y sonrojar a un tercero. — Estaba ocupado haciendo dinero para comprarme un apartamento; se lo estaba comentado a uno de mis primos cuando me dijo que su padre tenía la casa de la abuela y que la estaba vendiendo muy barata.

¿Y te interesó?

Al principio no, porque ya sabía que se la habían estado pasando de un tío a otro y pensaba que seguro estaba hecha una ruina o con las cuentas de la luz y el gas hasta el cielo, que por eso era que la vendían; pero me aseguraron que no era así, que la fuera a ver, que estaba funcional; que sí habían deudas, pero nada que no pudiera pagar; eso y un par de cientos de dólares por una casa de tres pisos con patio y cochera en una zona residencial de primera. Haciendo cuentas me salía más barato que el apartamento y tendría espacio extra para rentar habitaciones a mis compañeras.

Y la casa te gustó.

Sí, cuando mi novio y yo fuimos a verla, comprobamos que en verdad estaba en excelentes condiciones; le habían hecho varias reparaciones y cambiado cableado y tuberías; contrataron un diseñador de interiores ¡Era una maravilla a excelente precio! Ya no se parecía a la casa de mi infancia. Mi tío sólo quería recuperar lo gastado en las reparaciones y punto, así que la compré. Todo legalmente.

¿Y cuándo te diste cuenta que todo era verdad?— las lágrimas volvieron a agolparse en los ojos de Jossie.

La primera noche que pasamos aquí — el llanto que el chico trataba de contener se desbordó por completo; Leo tuvo que esperar un momento para que se tranquilizara y pudiera hablar. — Yo, yo hice una, fiesta y…y estaban todos mis amigos, y luego se escuchó algo, arriba, y creíamos que, alguien se estaba divirtiendo sin permiso en uno de los cuartos, pero éramos pocos invitados y todos estábamos en la sala; Benny, mi novio, y otro amigo del trabajo que también es guardia de seguridad subieron a ver si no se había metido alguien y no encontraron a nadie — tanto Leo como Rafael, este último fuera de pantalla, escuchaban con atención y seriedad el relato.

¿Y qué ha sido lo peor que te ha pasado en esa casa?— el sólo hacer memoria ocasionó que más lágrimas surgieran de los ojos marrón del nuevo cliente.

No, lo sé…todo ha sido, horrible — luego de calmarse un poco empezó a compartir. — La he escuchado gritar mi nombre…mi otro nombre — ambos hermanos se vieron impresionados, uno más que otro. — Ella suena tan, furiosa, en las noches, a cualquier hora; no, no es un alarido de dolor ni de arrepentimiento como cuentan en las historias de aparecidos; ella sigue, muy enojada, conmigo — se explicaba mirando a todos lados por temor a que se le aparezca y a la vez, llevando sus manos al pecho cada vez que se refería a sí mismo.

Por estar habitando su casa.

¡Sí! ¡No! ¡No lo sé! — aceptaba para luego tomar un pañuelo desechable y limpiarse el rostro. — Ella grita como cuando yo era pequeña y rompía algo o como cuando se me notaba más que yo no era tan, ya sabes, varonil. La vieja está furibunda conmigo, es diabólica, monstruosa; parece un animal rabioso — esto daba escalofríos el guerrero escarlata, quien no negaba que sólo imaginarlo le daba horror. — También me ha golpeado — esto alarmó a ambos guerreros.

¿Cómo ha sido? ¿La has visto de frente o te arrojó algo?

La he soñado dándome una paliza y cuando despierto estoy llena de moretones — Rafa miró a donde su hermano en espera de que este volteara y le respondiera con la mirada si eso era posible, y para su sorpresa no hubo necesidad de que Leo le mirara, apenas el ninja rojo formuló la pregunta mentalmente, el hechicero dijo sí con un movimiento leve de cabeza. Rafael se quedó helado ¿Le decía sí al cliente o a mí?

¿Siempre ha sido a través de sueños?

No, yo, últimamente; he tenido varios accidentes en esta casa.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo en ella?

Apenas voy a cumplir un mes, sólo llevo viviendo en esta casa veintisiete días y ya me he caído por las escaleras, resbalado en la bañera, cortado con cualquier cosa y peor aún, quemado con las hormillas de una estufa que se supone está apagada desde hace varias horas ¡Ya no lo tolero más!

¡¿Y por qué no te vas de ahí?!— se le escapó la pregunta a Rafael, quien de inmediato se tapó la boca temeroso de haber metido la pata, por suerte para él, Jossie pensó que había sido Raion quien había preguntado.

¡¿Y a dónde me voy?! Ya he "Visitado" varias veces a mis amigas a horas inapropiadas, ya no me atrevo a seguir molestándolas, además ¡Ésta es mi casa! estoy empeñada en vencerla, o lo estaba; luego de tantas agresiones, tengo miedo de que me mate — explicaba ya bastante nerviosa. — ¿Puedes hacer algo por mí? Eres mi última esperanza ¿Puedes sacarla de la casa?

Por supuesto que puedo sacarla — esto de alguna manera alegró al joven travesti, pero obviamente no expresó toda su alegría hasta no saber cómo y cuánto le costaría.

¿Cómo, lo harás?

Con una limpia, una especie de exorcismo a la casa. – Jossie no comprendía del todo esto, pero no quiso preguntar más, excepto.

¿Cuándo podrías hacerlo?

Todo el día de mañana ya está ocupado con unas limpiezas y en la tarde no es recomendable, creo que podríamos hacerlo pasado mañana temprano ¿Te parece?— Jossie dijo sí con un leve movimiento de cabeza.

Y… ¿Cuánto me va a costar?

Nada — tanto Jossie como Rafael exclamaron con sorpresa.

¡ ¿NADA?!— Rafa se tapó de nuevo la boca, algo tarde ya que esta vez sí fue escuchado.

¡¿Qué fue eso?!

Mi hermano — reveló el hechicero tranquilizando a su cliente, quien ya temía otro episodio paranormal en su contra. — Tenía curiosidad por mi trabajo y decidió acompañarme un rato.

¡Ay mi dios! En serio creí que…— no alcanzó a decir más cuando la puerta que estaba detrás de él se cerró con violencia. — ¡AAAAHHH!— gritó a la vez que se giraba para ver lo que había ocurrido. — ¿Se…?— iba a preguntar el joven, cuando de repente la puerta se abrió de nuevo y volvió a cerrarse repetida y aceleradamente. — ¡AAAHHHH! ¡AY DIOS MÍO NO! ¡AAAHHH!— y no lo hacía sola, también las puertas de las otras habitaciones la siguieron azotándose al mismo tiempo y con la misma fuerza. — ¡AAYYY DIOSITO SANTO! ¡YA NO PUEDO MÁS! ¡YA NO TOLERO MÁS ESTE LUGAR!— comenzó a llorar desesperado.

Tranquilízate — Leo trataba de llamarle la atención. — Sé que es difícil pero, trata de no darle importancia.

¡NO PUEDO!— gritaba y se pegaba más al mueble que soportaba la computadora, aterrado de que algo de pronto surgiera o intentara entrar por la puerta. — ¡NO, ENTIENDO! ¡Ella es mí, familia! ¡No debería, hacerme esto!

Ella se alimenta del miedo, la ira y la tristeza — le explicaba el hechicero, consiguiendo llamar su atención. — Es por ello que se esmera en hacerse notar.

¡Pero es que, ya, ya no puedo más! ¡Mis nervios están al límite!

Llama a alguien — sugirió el guerrero de azul. — Pide que vengan por ti y mantente acompañado hasta que podamos limpiar tu casa ¿Puedes hacerlo?

Sí, si…— aseguraba sin dejar de ver a su espalda, pues las malditas puertas continuaban azotándose. — ¿Pero cómo, hago para salir?

No te preocupes, enviaré a alguien para ayudarte — Jossie no pudo ver lo siguiente, sólo Rafael para su desgracia o buena suerte, vio cómo su hermano señalaba con un movimiento de cabeza a una de sus muñecas, una de cabello rosado y delicados bucles, que fuera en su auxilio; aterrado la tortuga roja vio que la muñeca movió la cabeza en dirección a su hermano en clara señal de prestar atención, aceptar la orden y finalmente relajarse por completo, esto indicaba que el espíritu dentro se había retirado a cumplir la orden.

No inventes — susurró el quelonio sin quitarles la mirada de encima a las demás.

¿A… alguien?— escuchó el ninja que Joss preguntaba. — ¿Cómo que a…? ¡AAAHHH!— gritó cuando la puerta detrás de él se cerró de golpe y no volvió a abrirse.

Ya está ahí.

¡¿Quién?!

Mi amiga…— sonreía Leonardo oculto tras su máscara. — Ya está en tú casa, ya puedes estar tranquila, ella te cuidará — el rostro del joven consultante mostraba un sinfín de emociones, menos calma.

¿Una amiga? ¿Cómo que está aquí? ¿Cómo…?

En el medio en el que me encuentro, las llaman herramientas, son espíritus que aceptan ayudar al hechicero en sus trabajos — los ojos que le miraban a través de la pantalla de la computadora estaban abiertos a todo lo que podían.

¡¿Mandaste un fantasma a mí casa?!

A una amiga — le corrigió. — Ahora llama a alguien para que te recoja, Latoya te cuidará hasta que te hayas marchado — el chico dijo sí con un tieso movimiento de cabeza, pero antes de moverse preguntó.

¿Podrías hacerme compañía hasta que venga Benny? No me quiero quedar sola con ninguna de las dos muertas en la casa — lejos de verse ofendido por lo dicho a su amiga, Leo rió divertido.

Por supuesto, pero te advierto que te saldrás de la hora marcada y eso sí te lo cobraré.

No importa, si quieres te pago el triple, pero no me quiero quedar solita, quiero ver y escuchar a alguien mientras espero.

Está bien — al principio con calma Jossie se fue moviendo en su propia recámara como si no quisiera hacer notar su presencia a nadie, pero poco a poco el miedo se fue perdiendo, pues el ambiente extrañamente era más tranquilo y cálido, algo no experimentado en esa casa desde hacía mucho tiempo.

Y…— trató el chico de hacer conversación, ya que ese tiempo extra sería cobrado. — ¿Trabajas en otra cosa, aparte de esto?

Mmm, no; este es mi primer trabajo.

¡¿Cómo crees?!− empezaron a charlar.

Con una plática banal al principio y una lectura de cartas al final, ambos chicos mataron el tiempo hasta que Benny, el novio de John; un hombre de color alto y muy robusto, prácticamente sin cuello llegó por él; luego de entregarse mutuamente algunos datos importantes, Raion quedó en visitarle próximamente para limpiar su casa. Cuando al fin se vieron solos, Leo se quitó la máscara para refrescarse un momento, Rafael aprovechó y preguntó.

¡¿En serio no cobrarás nada de nuevo?!

Así es — afirmó el de azul limpiándose con un pañuelo el rostro y el interior de la careta.

¡¿Por qué?!

Porque ellos no buscaron meterse en problemas Rafa, son víctimas, como lo fuimos nosotros una vez — este punto era algo que el guerrero rojo no podía negar. – Ahora dime Rafa… ¿Lajoss?− el quelonio parecía apenado.

¿Recuerdas nuestros patrullajes por los muelles? ¿Por el área llena de antros?− Leonardo rápido dio con el lugar en su memoria; desde un techo los muchachos se burlaban de un joven travesti que cruzaba por esa calle. – Casey descubrió que el chico ese al que le gritábamos se hacía llamar Joss.

Jossie. – le recordó molesto el mayor.

Sí, yo…nunca imaginé que volvería a verlo; no así. – una parte de su homofóbico pasado regresando a fastidiarlo. – Creo que ya debo irme. – anunció. – Debo ir a ver si Casey ya llegó.

Llegó hace media hora — le informó Leo con la ayuda de su abuelo, esto sorprendió a Rafael.

¡¿En serio?! ¡¿Cómo sabes?!

Sentí cuando llegaba a la casa y el abuelo me acaba de decir cuánto tiempo lleva mirando la tele con Splinter. – eso impresionó al segundo.

Ok… ¿Tardarás mucho en las consultas?

Unas cuantas citas más — respondió el líder de manera neutral al no comprender del todo el número de clientes que le estaba explicando Yoshi.

Ok, sólo no se te ocurra volver a decirles de golpe que tienen un fantasma detrás de ellos o los matarás de un susto — Leo sonrió ante el consejo dado.

Siempre y cuando tú y tu amigote no abusen de las cervezas.

Hecho — aceptó el rebelde para luego dirigirse a la salida, no sin antes decirle a su hermano. – Leo, lo de este muchacho… −

Lo sé, ya no eres así. – Rafa sonrió para luego retirarse. El tiempo dentro del cuarto de su hermano había sido muy interesante; lo admitía. Cuando el quelonio de bandana escarlata se encontró con su viejo amigo en el primer piso, este no paró de reclamarle su tardanza.

¡¿Cómo es posible que hayas llegado tarde estando en tú propia casa?! ¡Un minuto más viendo las porquerías que ve Splinter y me habría sacado los ojos!— le regañaba en la cocina.

Si te sacaras los ojos ¿Cómo podrías apreciar estas bellezas?— preguntó mostrando a la vez dos paquetes de seis latas cada uno; el pelinegro sonrió impresionado.

¡No puedo creer que las hayas guardado en la cocina!

Aquí están todos informados, ya casi no nos ocultamos nada.

Esto promete ser interesante.

Y vaya que lo fue, ya con las bebidas listas y algunas frituras para acompañarlas, los dos amigos subieron al tercer piso para poder charlar con tranquilidad. A pesar de estar acondicionado el cuarto donde se realizó el club, Rafa prefirió quedarse en la entrada circular al inicio de este pasillo, el lugar era redondo y habían otras dos entradas no exploradas del todo en comparación con el otro pasillo, la verdad, ni siquiera las habían visto del todo; y para no tener que repetir la caminata nocturna de la otra vez, mejor se quedaron cerca de la salida. El lugar que obviamente ya tenía luz, muebles y hasta un televisor a modo de sala.

Este lugar es acogedor. – comentó el humano mirando a su alrededor. – Un poco espeluznantes las entradas esas; bueno, bastante, pero tolerable. – Rafa le dio la razón. − ¿Y qué hacías en el cuarto de Leonardo?— abrió tema el rebelde humano con insano interés.

Estaba harto del programa basura del sensei y fui a verlo trabajar — respondió con total naturalidad el ninja hasta que cayó en cuenta. — ¿Por qué?

¡Por nada, por nada!— alegaba el humano con las manos abiertas al frente en señal de defensa. — A menos que haya algo — insinuó divertido molestando al quelonio.

¡No empieces con tus tarugadas!

¡Ok, ya pues!— finalizó el tema. — Y ¿Qué es este lugar? ¿Un ático o un próximo espacio para huéspedes?— preguntaba volviendo a echar un ojo alrededor.

Hasta ahora sólo es espacio desperdiciado, la verdad solo sirve para darnos pesadillas.

Y ¿Por qué estamos aquí?

Porque no creo que quieras beber y charlar como antes frente a Splinter.

Buen punto — aceptó el pelinegro abriendo su primera cerveza. — Y en comparación con aquel pasillo en el drenaje en el que nos metíamos esto está…decente — dijo para luego mirar a su alrededor, el cual seguía siendo algo tétrico a pesar de la iluminación que instaló Donnie. — Bueno…algo — cambió de parecer.

Sí — le siguió Rafael. — Es difícil no ponerse nervioso con algo tan simple como un cuarto mal alumbrado, después de aquello — Casey le dio la razón en silencio.

A pesar de todo lo que hemos visto y vivido; todas las batallas peleadas y enemigos vencidos; ahora resulta que como dos chiquillos de cinco años, volvemos a tener miedo a la oscuridad.

Lo que vivimos no fue cosa de chiquillos.

Cierto, nada de eso fue imaginado.

No — ambos guardaron silencio un momento para beber de sus latas.

Y ¿Por qué le ayudas entonces?— preguntó el humano. — A Leonardo, con sus "Trabajos"— se explicó mejor. — ¿Por qué andas acompañándolo si lo que viviste no fue para menos?

¡Porque es mi hermano! ¡Obvio! ¿No creerás que lo voy a dejar sólo o sí?

Pero lo puede acompañar su padrino, tú no tienes por qué seguir pasando por eso; Vaudoux está más que capacitado para eso o ¿Es porque no lo quieres dejar con él?

Soy un guerrero Jones, no voy a permitir que esto me intimide y obligue a abandonar a mi familia — esto era cierto. — Y no, no temo dejarlos solos. – verdad a medias. − ¿Y tú? ¿Acaso no volverías a enfrentarte a un caso paranormal?

¿Voluntariamente? No lo sé — admitió el rebelde. — Ya no estoy a gusto estando solo, me cuesta trabajo no pensar en lo peor cuando escucho un ruido raro en mi depa, en el taller.

Te entiendo; incluso los enanos también tardaron en volver a dormir solos — compartía. — En casa del señor V dormían acompañados — Casey dijo sí con un leve movimiento de cabeza. — Al llegar aquí, a pesar de que cada noche se iban a sus habitaciones, los primeros días se escapaban al cuarto del otro.

¿Ya no buscan a Leonardo?

La piensan mucho, con eso que está "Acompañado" de sus amigas y del abuelo; quién puede culparlos — en especial con lo que vio esa noche, pensaba para luego reír con su amigo por lo antes dicho; un momento de silencio para comer algo. — Y… ¿Cómo va el taller? ¿Hay trabajo para mí?— el pelinegro contestó sin dejar de comer papas fritas.

Una moto de los 70's llegó sin encender y sin velocidades, la trajeron con las piezas necesarias para hacerla funcionar de nuevo.

¡Suena bien! Mañana temprano no puedo ir porque irán a curar una casa y un restaurante.

¡Ah sí!— exclamó el humano. — Abril me comentó.

Quiero acompañarlos, así que…creo que puedo ir en la tarde.

Como quieras, al cabo la moto va a estar ahí mucho tiempo — explicaba tomando otra cerveza. — Hay mucho que restaurarle.

¿No esperaran que la dejemos como nueva, verdad? No nos dedicamos a eso, digo, no restauramos antigüedades.

Ya lo saben, lo que quieren es que vuelva a funcionar; ya de lo demás se encargan ellos.

Perfecto — de nuevo un espacio de silencio.

Y…— preguntó Jones. — ¿Ya casi terminan con ese caso? El del restaurante.

Sí, ya mañana se limpiarán las propiedades, luego a ellos y creo que será todo.

¿Ya con eso tendrán?

Según Leo sí.

Qué te parece — expresó el pelinegro. — Después de todo lo que vivió, ahora los enfrenta.

Es mejor que vivir como víctima.

Estoy de acuerdo con eso. – aceptó el pelinegro para luego chocar las latas con su compañero a modo de brindis.

El resto de la velada fue llevándose más o menos de la misma forma, ambos amigos tocaron diversos temas con el fin de no quedarse callados demasiado tiempo; un par de horas después el exceso de líquido y el hambre obligó a nuestros rebeldes amigos a bajar al primer piso. Rafael prometió que no tardaría mucho y que se encontrarían en la cocina, por lo que Casey se fue a asaltar el refrigerador, para su desgracia no le fue posible sacar algo e irse en silencio, pues Leonardo estaba ahí cocinando. Lo más sigiloso que pudo, Casey trató de dar vuelta atrás, ya que no tenía nada que hablar con él y así lo tuviera no sabría si hacerlo o no, no sabía cómo tratarlo, por lo que buscó retirarse, cuando.

Si vienes a buscar más cervezas, se las acabaron todas — no fue posible; el humano no intentó retirarse como si no hubiera escuchado, habría sido estúpido hacerse el ingenuo.

Este… — comenzó acercándose lentamente al umbral de la cocina, Leo seguía ocupado en lo suyo y le daba la espalda. — Ya, ya acabamos.

Qué bien — el silencio se hizo entre los dos muchachos. — ¿Quieres pizza?— preguntó el de azul tratando de eliminar un poco el nerviosismo del humano. — La estoy preparando de champiñones con atún y camarones; hay otra de tocino, carne molida con champiñones y pimiento — funcionó, pues el guerrero de las calles puso cara de inconformidad.

¿No tienes peperoni?

Solo congelada.

¿Qué no lo son todas?

Hay tortillas de masa ya preparada para que le agregues los ingredientes que te gustan, prefiero esas.

¿Y no tienes peperoni pero sí camarones?

Miguel Ángel se lo comió hace rato, directo del empaque — el pelinegro tuvo que resignarse.

Entonces tomaré la congelada, gracias — el joven líder empezó a sacarla de su empaque; aún sin verse a las caras y luego de un corto, pero pesado silencio, Casey preguntó. — Y… ¿Qué, haces?— Leo se giró un momento para verle.

Pizza — respondió en tono obvio. − ¿Qué no ves?

¡No me refiero a eso idio…!− le reclamó como si hablara con Rafa o Mike; por lo que de inmediato se corrigió. – Digo…mmm…últimamente ¿Qué has… hecho… últimamente? — señaló en un tono más usual, como si empezaran a conocerse. — ¿Qué tal el… trabajo?

¡Aahh! Bien, hoy tuve varias sesiones, las últimas no tardaron mucho y mañana estaré ocupado con algunos clientes.

Eso suena bien, supongo.

Yo diría que excelente — se escuchó decir a Rafa, quien había escuchado la conversación al irse acercando a la cocina. — Hasta ahora lleva el primer lugar de los cuatro con el mejor salario — Leonardo agradeció lo anterior con una sonrisa. — Ya se me está antojando poner mi propia página esotérica.

Y ¿Cómo harías eso?— pidió saber Donatello seguido del menor de los ninjas. — Sí no tienes la más mínima idea sobre brujería.

Igual que el resto de los que tienen páginas en internet y tienen clientes — este comentario hizo reír a todos los que estaban en la cocina.

Pero si lo haces — tomó la palabra el pecoso al tiempo que prendía la tele y tomaba asiento en el pequeño comedor. — Corres el riesgo de ser atrapado por "El Juez de lo paranormal"— revelaba con voz tenebrosa y teatral.

¡¿El Juez?!

¡¿Quién carajos es ese tal juez?! – preguntaron Leo y Rafa respectivamente.

Su señoría es juez y verdugo de los farsantes que se hacen pasar por brujas, hechiceros y demonólogos en internet — respondió Don a sus hermanos. — Un nuevo youtuber que busca diferenciarse de los demás investigadores paranormales, denunciando a los fraudulentos y sacándoles dinero al demandarlos.

¡¿En serio?!− pidió saber Rafa interesado.

Si — agregó Jones tomando asiento, realmente atraído por la plática. — He visto un par de sus vídeos donde desenmascaró a un tipo que leía el tarot y a una mujer que decía leer la mano y el aura.

¡Sí los vi!— se le unió Mike. — También se ha metido en casas que se dicen embrujadas o cementerios donde han habido apariciones y no le ha pasado nada; junto con unos amigos contratan a los supuestos brujos o médiums y los exponen ante todo internet — continuaba emocionado. — Dijo que los siguientes serían los de juventud paranormal — la noticia causó algarabía en el grupo.

¡¿En serio?!

¡Eso suena genial!— exclamaban animados los más rebeldes.

Y ¿Para cuándo es ese capítulo? — les seguía Leo revisando el horno. — Eso sí que me parece interesante.

En la siguiente actualización, aseguró que pronto acabaría con el negocio de esa panda de mentirosos.

¿Y de eso hace cuánto?— preguntó esta vez Donatello sacando platos para la pizza que ya estaba lista.

Ya lleva una semana, no creo que tarde en actualizar ¿Quieren ver algún otro vídeo de su canal? Hace poco expuso a una supuesta médium que podía encontrar personas desaparecidas, una rubia que según ayudó en varios casos policiacos y resulta que no había expediente de ninguna de las personas que dijo haber encontrado; les pondré el vídeo — de inmediato puso el buscador de youtube en la pequeña televisión inteligente que tenían en la cocina y se dedicó a buscar la página del juez.

¡Genial!— exclamó Leonardo trayendo consigo las dos charolas de pizza recién horneadas. — ¿Otra cena familiar viendo youtubers?— ambas placas de metal flotaban frente al guerrero de azul para luego bajar con cuidado a la mesa; Casey no evitó exclamar su sorpresa al ver que el joven sensei ya dominaba más sus extrañas habilidades.

¡Wow! ya te sale más la cosa esa de mover cosas — las risas burlonas por parte de los muchachos no se hicieron esperar.

¡Ja, ja, ja!

¿La cosa esa de mover cosas?— repitió el de rojo.

Se llama telekinesis, orangután sub desarrollado — ilustraba el ninja morado al humano, quien no se ofendió y agregó.

¡Uuyy! ¡Disculpe usted pedazo de caparazón podrido! No acostumbro usar palabras rimbombantes como usted — los chicos rieron divertidos de nuevo. — ¿Qué más sabes hacer?− preguntó en un tono completamente familiar.

Varias cosas, cuando quieras te leo las cartas — el pelinegro no pareció muy interesado.

Me refiero a cosas verdaderamente "Extraordinarias."

¿La lectura de cartas no es extraordinaria?− quiso saber Leo, pero lo ignoraron.

Hemos decidido ir poco a poco — respondió Donatello. — Para no estresarnos.

Eso suena bien, pero ¿Qué es lo que le seguirá a la telekinesis?— insistía saber Jones. — ¿Ya lo han pensado?

La lectura de cartas es importante — insistía Leo sin que nadie le hiciera caso.

Varias veces — contestó esta vez Rafael a Casey. — Yo quiero que intente prender fuego con la mente.

Se llama pirokinesis — señaló Don rebanando la pizza de tocino y carne.

Yo prefiero que haga hielo — habló esta vez Mike.

Esa es la cryokinesis — volvió a indicar el más listo repartiendo la comida.

¡Como sea sabelotodo! Prender fuego con el pensamiento sería útil en combates y nos mantendrá cálidos en el invierno.

¡Lo mismo hacer hielo! — agregó Mike. — Y podríamos hacer helados, patinar sobre hielo y estar frescos en el verano.

¡Es cierto!— admitieron el humano y Don, incomodando a Leo.

Ja, ja, qué chistosos — la queja del intrépido causó varias risitas. — La lectura de cartas ya es algo que también domino y no parece interesarles.

¡Vamos Leo! Leer cartones no es tan impresionante como crear fuego o hielo ¿Acaso no te gustaría poder hacer todas esas cosas?

¡Claro que me gustaría! — reconoció. — Pero no para servirles como electrodoméstico — las carcajadas no se hicieron esperar.

Estamos muy divertidos esta noche — señaló Splinter entrando a la cocina. — ¿Prepararon una de queso para mí?

Está en el horno — el roedor agradeció con una inclinación a su primogénito.

Y ¿Qué es lo que los tiene tan entretenidos?— preguntó tomando asiento.

Hacíamos planes para las siguientes lecciones de Leo — respondía el menor atento al menú del canal antes mencionado. — Yo digo que debe aprender a hacer hielo con sus poderes.

¡Qué no son poderes! Es… — reclamaba Don al principio muy convencido, para después dudar un poco de sus propias palabras. — Es… es una especie… de energía…— intentaba el niño genio explicar algo que aún no podía comprender.

¡Cómo sea!— desechaba el menor. — Lo primero que debe hacer es hielo.

Mejor electricidad — todos miraron con curiosidad al roedor. — Imagino que le será de gran ayuda en combate.

La electrokinesis puede ser algo complicado — meditaba Don cuando la charola de pizza de queso pasó flotando a su lado para con cuidado colocarse frente a Splinter; este la recibió con una gran sonrisa.

Cualquiera de las que mencionaron me parecen complicadas — comentaba Leo girando rumbo al fregadero. — ¿En serio creen que sean posibles? Suenan fantasiosas, y pesadas — decía lavando y dejando un trapo colgando en la pila. Cuando el silencio se hizo más notorio, el quelonio de azul se giró y vio que todos lo observaban sin comprender si estaba hablando en serio.

Haces levitar las cosas, apagas con la mente los aparatos cuando te enfadas y nos preguntas ¿Sí podrás hacer hielo y fuego con sólo pensarlo?— las palabras de Rafa eran apoyadas en silencio por el resto de los comensales, por lo que el joven líder con las mejillas ligeramente coloradas trató de cambiar el tema.

Es, es cansado hacer levitar las cosas ¿Sabías?— todos lo miraron con interés. — Bueno, lo fue, al principio.

¿Aún te cansa?

No…no mucho.

¿Entonces…?− Leo iba a contestar, cuando.

¡Ya guarden silencio!— gritó el menor. — Ya empezó el vídeo.

Sin poder objetar al respecto, los presentes tomaron sus acostumbrados lugares en la mesa para ver lo que Miguel Ángel había seleccionado en youtube. Mientras degustaban una buena pizza semi casera, Jones tomó asiento entre Rafael y Miguel Ángel como en los viejos tiempos; debía reconocer que ya extrañaba esas noches de comida chatarra con sus buenos amigos. No podía negar que aún se sentía un poco extraño de estar de nuevo en la guarida, con todo lo ocurrido y dicho a causa de lo anterior con Leonardo; pero la verdad, Casey se preguntaba si no habría exagerado con su autoexilio.

Con las pizzas recién hechas y las bebidas frías, nuestros amigos y su compañero humano empezaron a cenar y ver al nuevo personaje de internet que tenía muy divertido al pequeño guerrero de bandana naranja. A continuación en pantalla apareció una cortinilla a modo de presentación para el canal de un joven corpulento de piel clara y cabello corto rubio rojizo, que fácilmente llegaba al metro noventa de altura y de alrededor de 100 kilos de masa muscular, era un chico muy grande debido a su afición por levantar pesas; sus facciones eran duras y soberbias para su edad, pues apenas contaba con 25 años.

Saludos a todos — iniciaba el presentador de pie en una oficina llena de varios objetos del tipo esotérico a modo de trofeos y decoración; entre muchas de sus pertenencias se alcanzaban a identificar varias ouijas, muñecos de diversos estilos y tamaños, una gran estatua blanca de la justicia o dama de la justicia con una balanza y espada en dorado, tres cráneos anormales, uno con cuernos de carnero, otro con enormes cuencas para los ojos y el último parecía ser humano, pero hecho de cristal transparente; entre muchas otras cosas extrañas.

Para quienes me acaban de conocer, mi nombre es Gibán, Juez y verdugo, revelador de lo paranormal. como ya les había dicho la semana pasada; estamos cada vez más cerca de presentar la evidencia detrás del conocido grupo "Juventud paranormal"— al tiempo que hablaba, varias imágenes de los susodichos investigadores aparecían para enfatizar su punto. Escenas de edificios abandonados donde estos hacen exploración urbana, investigaciones en casas habitación de clientes que aseguran ser acosados por entes y una curiosa imagen del líder del grupo junto a la chica médium que atienden a un joven poseído. Imágenes conocidas para los que siguen su programa.

Estos supuestos estudiosos de lo paranormal ya tienen sus días contados, el vídeo que estamos preparando para ustedes no solo tendrá los testimonios de varios "Clientes satisfechos" entrevistados por su servidor, también les mostraremos imágenes donde demostramos que no tienen ninguna habilidad extraordinaria, que no pueden ver ni escuchar fantasmas como lo asegura la supuesta psíquica que los acompaña; también hablaremos con miembros de su grupo de apoyo que revelan cómo truquean las fotos y vídeos que presumen obtener en sus investigaciones.

Eso será la siguiente semana sin falta, ahora les presentaremos una investigación de lo más interesante.

¿Les presentaremos?— interrumpió Rafael cortando otro pedazo de pizza. — ¿Qué no está él solo?

Tiene dos amigos que le acompañan en las investigaciones — respondió Casey comiendo no sólo de la pizza de peperoni, también de las otras que preparó Leo. — Son dos muchachos de su misma edad.

Hoy les hablaré de Anna Gray Ángel, la médium blanca, una supuesta psíquica de 53 años muy popular en las revistas para damas y que dice ha utilizado "Sus asombrosos poderes" para ayudar a la policía a localizar criminales y personas desaparecidas, ya que al parecer ellos solitos no pueden — informaba el youtuber con total sarcasmo mientras pasaban fotos de una mujer con el cabello teñido en un rubio muy claro, piel blanca y gafas pequeñas con correas de pedrería a cada lado para sostenerlas. Una especie de adorable abuelita del mundo paranormal.

Esta supuesta intermediaria entre vivos y muertos en su página de internet dice haber ayudado a localizar a un niño de 8 años llamado Tommy Howell, el cual se había perdido en el bosque cerca de su casa en los Ángeles California — dicho esto, apareció la foto de un niño pequeño con una gran sonrisa que mostraba la falta de algunos dientes frontales, cabello rubio oscuro y pecas; luego fue reemplazada por otra imagen donde estaba en brazos de sus padres. — También dice haber ayudado a la policía a encontrar el cuerpo de Linda Miller, una joven de 17 años asesinada por su novio en Texas; según los involucrados si no hubiera sido por su intervención, el homicida habría salido en libertad al no contar con un cuerpo para acusarlo — una vez más lo antes dicho se apoyaba con imágenes de una mujer de cabello castaño claro y ondulado hasta el hombro; también había fotos de la casa donde el cuerpo fue localizado, exactamente en donde Anna Gray Ángel dijo que estaría; enterrado en la cochera bajo una plancha de cemento que recién habían colocado.

Como en cada investigación, me dediqué a averiguar si todo lo anterior era verdad. Tomé estos dos casos que son los primeros en aparecer en su página de presentación como éxitos; coloqué las fotografías en el buscador de google con el fin de que me diera la misma información que Anna tenía en su perfil, pero no se encontró nada. De ninguno de los dos, ni páginas viejas de familiares que los buscaban ni mucho menos como ejemplos de personas localizadas por una psíquica.

Ya que internet no tenía información, me fui a los Ángeles california para tratar de ubicar el lugar donde Tommy había desaparecido y di con el área exacta que describen en la página. – demostró lo anterior mostrando la foto del caso donde aparece un paisaje lleno de pinos y un letrero con el nombre de la calle, y después el mismo lugar, el mismo letrero y árboles pero con él acompañándolos.

El área montañosa de San Gabriel es un lugar al sur de california donde mucha gente de varias edades se han perdido; por ese lado ya me parecía más interesante el caso pues hasta ahora esa parte era cierta. En el lugar hay un grupo de rescate llamado "Un faro de esperanza" formado en sus inicios por vecinos de la zona y actualmente es conformado por expertos en tareas de rescate. Estas personas utilizan tecnología de punta para ayudarse en las búsquedas y como me lo esperaba, ni ellos ni las autoridades del lugar tenían conocimiento de la desaparición de un niño llamado Tommy Howell y mucho menos sabían algo sobre una médium llamada Anna Gray Ángel. Esto siempre pasa cuando te das a la tarea de poner en orden las historias de estos personajes. El caso de Tommy era un fraude. Anna Gray Ángel es un fraude.

Ahora debía viajar a Texas y ocurrió exactamente lo mismo, fui directamente con las autoridades, me presenté como un reportero, un escritor de libros sobre crímenes reales y quería saber sobre el caso de Linda Miller; no es que te den información de inmediato solo con llegar y preguntar, pero me las arreglé para entrevistarme con secretarias y detectives jubilados que una cosa sí me dejaron en claro…jamás habían escuchado el nombre de Anna Gray A, ni como testigo, colaboradora y mucho menos como psíquica. Más de una vez la familia contacta a este tipo de gente, me dijo uno de los detectives, y a pesar de los años recuerdo el nombre de un par de ellos y Anna Gray A no estaba en la lista.

¡¿En serio quiere que creamos que gastó dinero en viajar a California y a Texas sólo para su programa de youtube?!— reclamó Rafael a todo volumen llamando la atención de los demás espectadores.

Eso es algo que yo también me estaba preguntando — le apoyó Splinter tomando su taza de té.

Pues el juez Gibán es uno de los youtubers con más seguidores, estos chicos a cada rato están transmitiendo desde distintos lugares — informaba Miguel Ángel.

Un canal en youtube con muchos suscriptores es actualmente una buena fuente de ingresos — las palabras de Donatello despertaron un gran interés en los dos más alocados miembros del clan.

¿En serio? Creo que estamos en la profesión equivocada — comentaba Casey a su compañero quelonio.

Te doy toda la razón — le apoyó este para luego guardar silencio y continuar con el show.

Ya con la certeza de que es un completo fraude, pues tampoco habían datos de la chica fallecida; concerté una cita con dicha adivina, la cual sólo logras pagando por adelantado; y le conté a la encargada la triste historia de haber perdido a mi querida abuela enferma del corazón; lo cual es obviamente una mentira pues ella a pesar de sus 85 años, sigue tan fuerte y funcional como si hubiera acabado de cumplir 35 — mientras explicaba mostraba imágenes de sí mismo acordando la cita y presentando a su familiar en fotografía. — Acompañado de Tony — un chico delgado que más se parecía a Shaggy de Scooby Doo que al súper genio personaje de Marvel al que le había copiado su barba de candado; salió a escena y se paró a su lado para narrar junto al protagonista del canal la experiencia. — Nos presentamos a lo que es el apartamento de dicha psíquica.

La verdad yo pensé que nos veríamos en un local color negro con luces de neón como suelen pintarlas en las películas, pero nos vimos en lo que parecía ser su casa, muy bien arreglada, pintada de blanco con muchas plantas — contaba Tony. — Con muebles al parecer nuevos, el lugar limpio; me dio la impresión de estar en casa de una abuela moderna sin nietos, porque el lugar estaba inmaculado.

Es cierto — le seguía Gibán. — Porque ése amigo mío, era su área de trabajo, una especie de escenario donde te trata de mostrar que está en sintonía con el universo, que está siempre en paz y armonía con la naturaleza, porque había muchas plantas naturales, una fuente de agua corriendo y ángeles, figuras de ángeles y hadas por donde miraras. —

Cuando nos recibió su secretaria, porque la señora tiene secretaria; nos pasaron a esa sala donde luego de un par de minutos llegó a consultarnos — continuaba Tony. — Apenas nos vio, nos dijo que estábamos buscando a alguien — ambos sonrieron divertidos ante este punto. — ¡Era obvio que veníamos buscando a alguien! Se lo habíamos dicho a su secretaria al hacer la cita ¿Verdad?

¡Cierto!— le apoyó Gibán. — Siempre que acuerdas una cita con estos charlatanes, sus agentes o secretarias te sacan varios datos.

¡Qué fraude!— gritó divertido Tony. − Esta sesión la grabamos gracias a una cámara escondida; no les vamos a decir dónde la guardamos para que en una investigación futura la vayan a descubrir.

Pero ya basta de explicaciones, vamos al vídeo y juzguen ustedes mismos. — ordenó Gibán señalando con el dedo directo a la pantalla, la cual de inmediato proyectó una especie de casa jardín, un lugar techado, con grandes ventanales y sillas de bambu blancas, muchas plantas, piso de azulejo con decoración de flores muy sutiles y en tonos suaves color azul. − Como ya les habíamos dicho – hablaba el juez a modo de narrador. – Ahí están las figuras de ángeles y hadas, hay una fuente blanca con agua corriendo y jaulas con aves trinando. – ahora mostraban en el centro del lugar una mesa de té redonda en blanco con base de cristal y a su anfitriona; una mujer mayor con el cabello recogido en una cebolla, o peinado de cebolla, lentes con cadena al cuello y vestida de blanco, con un chal tejido del mismo color.

El audio era algo deficiente, pero se entendía la conversación, pero había ocasiones en las que se necesitaba reforzar lo dicho con subtítulos, pues las voces sonaban bajas, audibles, pero con poco volumen. Cuando eso sucedía, Leonardo solo podía ver garabatos en la parte baja del televisor y su abuelo debía ayudarlo leyéndoselas.

Bienvenidos sean amigos. – iniciaba la abuela. – Sé que tienen una profunda pena, que buscan a alguien muy cercano a ustedes, un familiar ¿Una mujer mayor, quizás?

Sí. – respondió Giban fingiendo preocupación. – Mi abuela, ella, se perdió; hace casi un año y no hemos podido saber nada de ella, la policía no la ha encontrado ni obtenido pistas del por qué nos dejó, y mis papás, todos estamos tan desesperados; ya no sabemos qué más hacer.

Creemos que ya no…− agregó Tony sin terminar adrede su idea, tratando de guiar a la mujer por la historia que se habían inventado. Al parecer estaba funcionando.

Eso lo averiguaremos cariño, no te preocupes.

El vídeo grabado por Tony con lo que bien podrían ser unas gafas con cámara, mostraban a Anna y a Gibán en plena consulta, uno sentado frente al otro y el chico en medio para tener una excelente imagen de ambos. La mujer mayor empezó la consulta sirviendo a sus clientes una humeante taza de té de hierbas y un pequeño plato de pastas, con el fin de verse como una buena anfitriona, una buena y vieja amiga. Una especie de tierna abuela.

¿Entonces puede encontrar a mi abuela?— preguntaba de manera tranquila y preocupada el supuesto nieto; sí, el chico no era un excelente actor que digamos, pero igual la mujer tampoco sabía distinguirlos, por lo que no dijo nada al respecto.

Cuando vienen a consulta, las personas que me visitan no vienen solas, en muchas ocasiones les acompañan los espíritus de sus seres queridos más cercanos, por lo que lamento mucho decirte cariño, que tu abuelita ya no está en este mundo — el susodicho nieto le miraba entre sorprendido e intrigado. No hubo lágrimas, cosa que llamó la atención de Anna. — ¿Ya es algo que esperabas escuchar, verdad?

Sí, ya me lo esperaba; pero igual sigo creyendo que está viva — le respondió el muchacho con total seguridad. — Yo estoy seguro que está viva ¿Por qué dice usted que no lo está? ¿Qué le está diciendo?

Cuando llegaste, estabas acompañado de los espíritus de dos mujeres muy mayores, ellas me dijeron que eran tus abuelas — el cliente presente le prestaba atención con curiosidad. — Una de ellas me dice que falleció en su cama, de manera tranquila, pero la otra se coloca la mano en el pecho y me dice que estaba sola. Supongo que es ella a quien con tanta desesperación estás buscando — Gibán levantó una ceja en señal de sorpresa.

¡No puedo creer lo que me está diciendo!— esta reacción Anna la interpretó como algo bueno.

¿Es la primera vez que visitas a un médium?

No, ya he visto a muchos charlatanes — se descaró el joven, por lo que la mujer se le quedó viendo extrañada por el curioso uso de palabras.

Pues te garantizo que yo no soy una de ellos cariño.

¡Ah, claro que lo es! Es tan falsa y mentirosa como todos ellos — Anna Gray claramente ofendida iba a pedir explicaciones, cuando Gibán se adelantó. — Lo que me está diciendo es lo mismo que le conté a su secretaria cuando acordé la cita, ella me pidió todos los datos de quién era y a quién buscaba y obviamente se los di, porque así trabajan todos ustedes; sólo fingen que ven a ese ser que tanto extrañan sus clientes sólo para poder sacarles dinero. Le dije que mi abuela había salido de la casa y que no habíamos vuelto a saber de ella, le inventé que me preocupaba que estuviera sola por su condición cardiaca y ahora mismo me está diciendo que siente un dolor en el pecho; no entiendo cómo puede engañar a los muchos que vienen a usted con una verdadera necesidad ¿Cómo puede mentirles en la cara, engañarlos y robarles? – la mujer obviamente estaba furiosa.

Váyanse de aquí, ya no tenemos nada de qué hablar — ordenó al tiempo que se ponía de pie dando así por terminada la supuesta sesión, pero Gibán continuó.

¡Se equivoca otra vez! ¡Claro que hay mucho de qué hablar! ¡Mi abuela está viva!— Anna se le quedó viendo furiosa. — Ella está vivita y cocinando en su casa, hoy la visité antes de venir a verla y me dio su bendición, porque sabía que estaría ante otra supuesta vidente, otra estafadora, un parásito que se aprovecha de la ignorancia y pena de los que vienen a consultarla.

¡Lárgate de mi casa!— ambos chicos se levantaron para retirarse, Anna también estaba de pie y les exigía retirarse. — ¡Vamos! ¡Fuera de mi casa!— la secretaria de la médium y un ayudante mayor de edad salieron para expulsar a los youtubers.

¡Puta estafadora! ¡Fraude!— continuaba el juez gritando al tiempo que tenía que esquivar sin mucho éxito las tazas de té y el agua caliente que Anna le lanzaba. — ¡La voy a demandar!

¡FUERA DE AQUÍ ESTÚPIDOS BASTARDOS! ¡LARGOOO!— ambos chicos terminaron en la calle, prácticamente arrojados a la fuerza, Gibán trató de intimidar con su fuerza y estatura al ayudante de la mujer, pero este no se dejó e igual los sacó fuera de la casa. Ya estando en la calle, ambos chicos se miraron un momento y soltaron varias carcajadas.

¡Maldita estúpida!— exclamaba Gibán mientras reía con su compañero. — Todavía se indigna porque le digo sus verdades.

Ya te he dicho que se molestan porque se los sueltas de golpe — opinaba divertido Tony a la vez que se revisaba de arriba abajo. — Creo que me mojó más a mí que a ti — las carcajadas volvieron a sonar fuerte, tanto entre los dos chicos, como en los mismos muchachos en la cocina.

A mí me alcanzó a mojar la cara — comentaba el juez de lo más divertido. — Lo bueno es que ya estaba tibio el té.

El tuyo, el que me tocó estaba caliente — las risas volvieron con fuerza.

¡Pinche vieja mentirosa!− gritó el juez con rumbo a la casa. − ¡Te demandaré! ¡Te expondré en todo internet!

¡Se te acabó el negocio! ¡Vieja embustera!− gritó también su compañero, para de pronto escuchar que abrieron la puerta del lugar y ambos salieron corriendo perseguidos por no solo el hombre del principio, también un compañero de este que no había salido a escena y parecía llevar algo en las manos. El vídeo se cortó.

Eso fue todo mis queridos amigos — tomaba la palabra el joven Giban ya en el improvisado estudio junto a su delgaducho amigo. — Sé que no fue correcto salir corriendo pero me pareció ver que el segundo tipo venía armado; no nos íbamos a quedar para averiguarlo. Como ya vieron, ésta mujer, la supuesta vidente, no es más que otra mentirosa; un embustero más de tantos que hay en todo internet. Allá ustedes si después de lo que presenté siguen acudiendo a consultar a estos estafadores de mierda.

Desgraciadamente estos charlatanes abusan de la desesperación de muchos, gente ansiosa de respuestas y pagan lo que sea por escuchar lo que quieren. – opinaba Tony ante la cámara. − Si escribes en el buscador de internet que quieres consultar a un médium, te aparecen varios que te pueden consultar en línea, sin salir de casa; hace poco vi a una que se dice a sí misma "Coach espiritual"— ambos amigos se vieron extrañados.

¿Coach espiritual? ¿Y qué carajos se supone que hará por ti un coach espiritual?— Tony se encogió de hombros en clara señal de no tener idea. — Quizás después deberíamos contactarla.

Quizás — luego de unas cuantas risas; Gibán concluyó.

Bueno, hasta aquí termina este vídeo; les pido que estén pendientes porque próximamente transmitiré la verdad sobre el equipo de juventud paranormal. Soy Gibán el juez de lo sobrenatural y él es Tony.

"El último cazador" — se autonombró el gemelo de Shaggy, para luego reír junto a su compañero de escena, pues obviamente ni él se lo creía. Aquí el vídeo termina porque Mikey dio salir al control para buscar otro en el menú.

¡Eso estuvo bien loco!— expresó Casey divertido. — ¿Cómo no se nos ocurrió hacer eso? Habríamos abierto un canal en youtube y ganado dinero a la vez que nos divertíamos.

Aún podemos hacerlo — opinó el menor de los quelonios cuando su padre les puso el alto.

¡Claro que no!

¡Sensei!

Ustedes no van a estar faltándole al respeto a las personas mayores en su cara, aunque estas estén tratando de engañarlos; no mientras yo viva.

¿Cómo lo habría hecho usted sensei?— pidió saber Donatello.

Le habría dicho que estaba fallando en sus adivinaciones porque en realidad no es una adivina, le diría que la estaba poniendo a prueba y falló ¡Así de fácil! No le habría gritado en su cara que es una farsante con el único fin de atraer suscriptores al canal.

A mí también me pareció un sujeto muy desagradable — opinó Leonardo sentado entre sus hermanos tomando otra rebanada de pizza con champiñones. — Parece que hace un bien, pero en realidad sólo busca fama. — Splinter estaba de acuerdo con su primogénito, los demás estaban divididos.

Leo — el susodicho prestó atención a su segundo al mando. — ¿Y si un día viene por ti?

¿Eh?

¡Es cierto!— le siguió Casey. — ¿Y si un día te contacta para una lectura o lo que sea y sólo busca "Desenmascararte"?— interesados Donny y Mikey, incluso Splinter prestaron atención a la respuesta que daría Leo, este muy confiado aseguró.

Que lo haga.

¡¿En serio?!

¡Por supuesto! Ya es hora que alguien le enseñe modales.

¡Uuuuhhhh!— celebraban emocionados los jóvenes comensales.

¡Eso quiero verlo!— exclamó Rafael exaltado. — Conociéndote, seguro le darías un sermón — las carcajadas de los quelonios y su compañero de parrandas estallaron en la cocina.

Ja, ja — ironizó Leo. — Pues no le vendría mal uno — las carcajadas continuaron.

¡Por favor!— pidió Casey. — Avísame cuando eso pase.

¡A mí también!

¡Y a mí!— pidieron los menores.

¡Mejor aún! Les venderé las entradas.

¡ NO INVENTES!

La noche de reconciliación de Casey y Rafael, por llamarlo de alguna manera se convirtió al final en una cena familiar, y francamente fue algo que ya debían tener si querían seguir conservando la amistad con el revoltoso humano. A la hora de siempre Jones se retiró a su apartamento y los muchachos recogieron la casa para irse a descansar, ya que mañana tendrían muchas cosas que hacer.

Temprano como de costumbre, después de la rutina de entrenamiento y desayuno, cada uno de los muchachos comenzó a prepararse para ir a cumplir sus respectivas obligaciones. Leonardo debía encontrarse con la familia Martínez y como siempre Rafael sería su chofer. La primera parada fue a casa del señor Vaudoux, recogerían todo lo necesario para realizar la limpieza tanto del negocio como de la casa. Rafael vio e incluso ayudó a cargar una maleta y un par de cajas con varias botellas de hierbas y quién sabe qué más cosas raras.

Luego fueron a la casa de los amigos/clientes de Leo, los cuales ya estaban esperándolos; afuera, en la banqueta de lo que era una zona residencial bastante acogedora, la casa de los susodichos era grande, tres pisos de alto y pintada de blanco con arcos en piedra gris. Padre e hija estaban afuera junto a su coche; de ninguna manera se acercarían a la propiedad sin la compañía de los muchachos; en verdad querían recuperar su hogar muy pronto. Apenas los Martínez vieron llegar la camioneta, con alegría les saludaron y se fueron acercando a donde se estaban estacionando.

Mientras Rafa acomodaba la camioneta, no pudo evitar echar un vistazo a la propiedad, las ventanas de la casa eran oscuras, parecían oscuras a pesar de tener cortinas claras; el pasto del frente estaba quemado, seco y curiosamente hacía frío al estar frente a la propiedad. Era realmente raro. Leo por su parte veía más que su hermano, antes de llegar al frente de la casa, entre las sombras de las calles se movía unas pequeñas criaturas negras de garras largas y ojos amarillos. No sabría exactamente cuántas eran, pero todas corrían rumbo a la propiedad.

Entraron a la casa. – comentó Yoshi a su nieto.

Ahora sabe que estamos aquí.

Lo que vamos a hacer — explicaba Lázaro a los presentes después de saludarse. — Leonardo y yo, es una limpia en el interior y exterior de todo el edificio — tanto la familia como los muchachos miraron la casa. – Tendremos que pintar varios signos en algunas paredes y enterraremos algunos amuletos en las cuatro esquinas del terreno.

Eso evitará que vuelvan a molestarlos cualquier tipo de entidad maligna. – apoyó Leo a su padrino en la explicación. − ¿No tienen ningún problema con que pintemos los muros, verdad?

Hijo, tira las paredes si quieres. – autorizaba José entre las risas divertidas de los presentes.

Esperemos que no haga falta. – comentaba Lázaro con una gran sonrisa.

¿Y con eso saldrá esa cosa de nuestras vidas?− preguntaba ahora Luz.

Sí, con todo esto devolveremos a ese demonio al lugar de donde vino. – esto preocupó un poco al dueño de casa, pero no dijo nada…por ahora.

Ambos hechiceros empezaron a prepararse entre oraciones y canticos, los que se quedaron afuera vieron cómo preparaban varias hierbas y tabaco en un incensario y les prendieron fuego; el humo que este despedía era blanco y espeso. En un idioma que sin quererlo a los tres testigos ya les era familiar, ambos houngans ordenaron a sus herramientas dispersarse para proteger tanto a los que se quedaban afuera, como a los que estaban cerca e inocentemente transitaban por el lugar; los espíritus más poderosos, o sea los abuelos, se quedarían cerca de los dos sacerdotes para protegerles del ente en el interior del lugar. Varios vecinos salieron de su casa justo a tiempo para ver lo que parecían ser dos sacerdotes iniciando misa antes de entrar a la casa de los Martínez. Ya que era algo inusual, un vecino se acercó.

¿Qué diablos está pasando ahí?— preguntó un muchacho con su celular en la mano a modo de reportero improvisado.

Nada que te interese — respondía Rafael de mal modo bajo toda su ropa, cosa que poco importó al joven, quien insistió ahora con la chica.

¿Qué están haciendo?

Aamm… — no sabía qué responder; y no hizo falta que dijera algo, pues de pronto las ventanas de toda la casa empezaron a temblar. – Ellos están… ¿Limpiando?

¿Limpiando? – repitió el chico mirando de nuevo la entrada de la casa. − ¿Limpiando qué?− no alcanzaron a responderle, pues de pronto varios aterradores chillidos sacudieron a todos los curiosos que prestaban atención afuera. − ¡¿QUÉ DIABLOS FUE ESO?!— exigió saber el improvisado camarógrafo a los presentes.

¿De qué están limpiando el lugar?− preguntó una de las vecinas, que al reconocerlos, salió a saludarlos.

De… − iniciaba Rafa, hasta que otro aterrador alarido salió del interior de la casa, haciendo temblar a todos los curiosos.

¡¿Qué está pasando?!− preguntó aterrado el muchacho.

No lo creerías si te lo dijera. − respondió al fin don José tan impresionado como el chico.

Mientras los entrometidos se acumulaban en la calle, más de uno tratando de ver lo que pasaba dentro de la casa, pero sin atreverse a acercarse hasta la acera; el houngans y su alumno avanzaban con cuidado dentro de la propiedad. Con facilidad ambos podían percibir una presencia, una criatura de fétido olor, de energía muy pesada y oscura; evitándolos, mirándolos a dos cuartos de distancia con inmenso desprecio. Decididos a echarlo del lugar, Lázaro y Leo continuaron con los rezos y cánticos, esto provocó que más de una silueta lóbrega se escapara entre las tinieblas al no tolerar lo que sea que estaban haciendo.

Están huyendo. – informó el alumno a su maestro.

Eso es lo que queríamos con este ritual.

¿No deberíamos eliminarlos?

El que escapen tiene también una buena razón.

Todo mal que hagas a alguien se te devolverá multiplicado por siete. – recitó Leo lo aprendido.

Ahora lo entiendes pequeño, mejor continuemos – sin permitir que nada los detuviera, concentrados y desplegando su energía para alimentar su trabajo y protectores, ambos hechiceros continuaron con la limpieza de cada habitación, pasillo, closet y demás rincones. No importó que las puertas de la nada comenzaran a abrirse y cerrarse, no importó que las luces parpadearan o que los objetos fueran arrojados con la clara intención de lastimarlos; las pertenencias de los Martínez nunca consiguieron llegar a ellos, éstas siempre eran desviadas gracias a sus queridos guardianes.

Ningún lugar de la casa se quedó exento de ser visitada, la maligna criatura, acorralada como estaba no tuvo más remedio que escapar, no sin antes profesar un ensordecedor aullido a modo de maldición y escapar por la puerta trasera de la casa, misma que fue abierta de golpe y el cristal de esta se rompió en mil pedazos. Ambos hechiceros, uno más que el otro, ya habían escuchado antes estas supuestas amenazas hacia sus personas sin que ninguno de los expulsados jamás haya conseguido algo en sus contras.

Los fisgones como los gritos en la casa iban en aumento, muchos salieron de los alrededores para ver qué estaba sucediendo, la mayoría pensaba que estaba ocurriendo un asesinato o un accidente y esperaban ver a quien había gritado tirado en el asfalto o la policía ya rodeando la escena del crimen, pero al ver que muchos miraban la casa de nuestros amigos, las preguntas volvían a repetirse; en especial, al ver que los hechiceros por fin salían de la casa. Sin esperar permiso, Rafa corrió hacía ellos.

¡¿Qué pasó?!— exigió saber asustado. − ¿Están bien?

Sí… ya... se fue… al restaurante. — respondió Leo cansado.

¡¿Dijiste…?!

¡¿Cómo que al restaurante?!— preguntaron Rafa y Luz.

M'ijo ¿Qué pasó? ¿Ya acabaron con esa cosa?

Ya se fue de aquí. — explicó Lázaro animando a los dos clientes.

¡¿En serio?!

Este lugar ya está limpio — explicaba ahora Lázaro. — Y no hay forma de que lo vuelvan a ocupar; pintamos varios signos en las paredes y pisos, así que recomiendo que pongan alfombras, empapelen o pongan cuadros encima, pero no las borren.

De acuerdo — aceptó Luz.

Las criaturas tiraron varias cosas en los cuartos. – informaba Leonardo. – Más de una está rota.

No te preocupes por eso. – le aseguró José. – Lo importante es que ya se fueron. – todos estuvieron de acuerdo.

Ahora debemos enterrar los amuletos en las esquinas para cerrar la barrera y evitar que cualquier otra cosa maligna entre aquí — esas palabras estaban gustando a los presentes.

¿Y qué pasará con el restaurante?

Leonardo respondió a su hermano.

Haremos lo mismo que aquí; limpiaremos y enterraremos amuletos en las esquinas del terreno.

¿Y después?— quiso saber Luz.

Esa cosa regresará a quienes lo invocaron porque ya que no tendrá a dónde más ir — esto gustó y a la vez preocupó a los Martínez.

Y…con ellos… ¿Qué…?— trataba de preguntar don José. — ¿Qué pasará con… eeellos? Con…

¿Se refiere a sus parientes?— ayudó Lázaro. — Más les vale saber qué hacer, porque deberán hacerse cargo de él cuando regrese. — estas palabras inquietaron a José.

¿Y si no saben manejarlo?

Pues pasarán por lo mismo que ustedes. — eso prometía ser toda una pesadilla. Ya que el chico estaba más descansado, el houngans le llamó.

¡Leo, terminemos con esto!

¡Sí!− gritó el chico para luego irse tras su padrino. Ya solos, y al ver que los clientes estaban muy serios, Rafa preguntó.

¿Sucede algo?

Creemos que ya empezaron a pagar lo que nos hicieron.

¿A qué se refiere?— cuestionó el ninja rojo, dejando que los humanos se tomarán unos segundos para ordenar sus ideas, José al fin pudo decir.

Ayer vimos a Santiago, fue a gritarnos al departamento que nos prestaron.

¡¿Qué pasó?!— pidió saber Rafael. — ¿Qué les dijo?

Veníamos de hacer algunas compras, sacamos las bolsas del carro y caminábamos rumbo a la puerta del edificio de apartamentos cuando una camioneta llegó quemando llanta por todo el estacionamiento; iba tan acelerada que cuando quiso frenar casi se va de lado. Muchos de los que estaban cerca se arrinconaron en el edificio lo suficiente para poder ver lo que pasaba y lo necesario para esconderse si empezaban a tirar balazos. — Rafa no ponía en dudas el escenario pintado, pues ese tipo de acciones son muy comunes en las grandes ciudades.

De pronto se baja Santiago de la troca, estaba irreconocible, flaco, desesperado, ojeroso y bien encabronado nos gritaba ¡¿Por qué?! ¡Hijos de su chingada madre! ¡¿Por qué lo hicieron?!— compartía don José sin poder creerlo aún. — Su sobrino manejaba, pero no bajó a buscarnos pleito, se veía muy asustado y parecía no querer estar cerca de nosotros, todo se lo dejó a Santiago que no paraba de gritarnos que lo habíamos condenado.

Quería saber — agregaba Luz. — ¿Quién nos estaba ayudado? ¿Cómo le habíamos hecho? Y el por qué se lo habíamos devuelto. —

¡¿Es en serio?!— preguntaba asombrado Rafael. — ¡¿Les fue a reclamar por devolverle la cosa esa?!

Así es.

¡No lo puedo creer!

La verdad se veía muy mal — continuaba la chica. — Estaba histérico y no parecía poder caminar bien ¿Cómo me explico?— lo pensó un momento— Parecía que no se podía parar derecho, se agarraba el estómago con una mano, se lo sobaba a cada rato y hacía gestos cómo si le estuviera doliendo.

Me recordó mucho a lo que traía mi papá cuando estaba vivo — agregó José. — No se le notaba nada, pero se me vino a la mente la imagen de que traía el estómago negro, como a mi pobre viejo. — Luz estaba de acuerdo en esto con su padre; Rafa preguntó.

¿Y qué le dijeron ustedes?

Pues ya encabronado también le grité que fuera con su pinche vieja a que le quitara la chingadera que había invocado; que si no había tenido corazón para maldecir a sus propios padres, yo no tenía por qué compadecerlo — un buen observador habría notado que esa era una gran mentira, y por extraño que esto llegara a sonar, Rafael estaba empezando a agudizar su visión.

Lamenta lo que le está pasando ¿Verdad?— el hombre respondió sin palabras, con una triste mirada y un leve movimiento de cabeza.

Se veía tan jodido — enfatizaba el restaurantero con pesar. — No paro de pensar por lo que estará pasando porque lo vivimos con mi pobre papacito… ¿Crees que ellos…?— intentó preguntar al quelonio de sangre caliente refiriéndose a los hechiceros. — ¿Crees que quieran…?— intentó de nuevo sin volver a completar la pregunta por temor a la respuesta que le daría el chico de rojo; que en el poco tiempo de estarlo tratando, bien había notado que era de armas tomar.

¡¿Quiere que…ayuden a ese desgraciado?!

Es mi hermano — respondió con los ojos llenos de lágrimas. — Y mi jefa no dejó de llorarle toda la noche y la verdad; ella me pidió que les preguntara si había manera de echarle la mano.

¿Después de todo lo que les hizo?— insistía el quelonio.

Somos familia — finalizó don José. — Ya sé que me ves como si fuera un pendejo por querer ayudarlo, y quizás lo sea, después de todas las chingaderas que nos ha hecho, pero no puedo estar tranquilo sabiendo que hay una manera de deshacerse de eso, que sé quién pueda ayudarlo y quedarme callado; no puedo; no soy así.

¿Crees que Leo y su padrino quieran ayudarlos?− preguntó esta vez Luz.

Esta era una buena pregunta y francamente Rafael no sabía la respuesta. Quizás Lázaro no desee ayudarles, no a menos que estos sí le paguen una muy buena cantidad de dinero, pero ¿Y Leo? Leonardo es diferente, él siempre ha sido el buen samaritano, o al menos lo era antes, ahora... ahora se pone de acuerdo con otras personas para castigar adúlteros. No había manera en la que el ninja rojo dejara a su suerte a alguien, por lo que resignado les dijo.

Les preguntaré si quieren — la esperanza brillo en los ojos de ambos familiares.

¡¿En serio?!

¡Gracias m'hijo!

Veré si… — el quelonio señaló y se fue alejando en busca de su familia. — Ahora vuelvo. — Rafael fue rumbo al pórtico de la casa, ni loco iba a entrar a buscarlos, temía al hacerlo echar a perder el trabajo que los dos hechiceros estaban realizando, por lo que, sin moverse de su lugar, el niño de rojo estiraba el cuello y trataba de localizar a su hermano desde la banqueta; por suerte no tardó mucho en que estos salieran de un costado de la casa.

Ahora vamos por este lado — ordenó el houngans al ver a Rafael. — Aquí ya terminamos.

Está bien. – al ver a su hermano esperándolos, Leo dijo. − No viniste a buscarnos para preguntar en qué ayudas ¿Verdad?— preguntó Leo al guerrero dejando que su padrino se fuera de largo sin saber nada. — ¿Vas a preguntarnos?

¿Hace falta? Parece que ya lo sabes todo — reclamó el gruñón. — Empiezo a creer que pronto no habrá nada de qué platicarte. — el ninja azul rió divertido.

¡No exageres! No siempre lo sé todo.

Cómo sea ¿Pueden ayudarlo?— el joven aprendiz lo pensó un momento.

No lo sé, esto que les está pasando es apenas la punta del iceberg que ellos mismos desataron.

¡¿Es en serio?!

Hasta ahora no hemos rescatado a alguien de su propio trabajo, yo no al menos, mi padrino; supongo que él sabrá qué hacer.

Pero ¿Crees que quiera ayudarles?

Habrá que preguntarle.

Rafael no se atrevió a acompañar a su hermano en esta consulta, de alguna manera sabía que Lázaro no le negaría nada a Leonardo; y al parecer tenía razón. Desde donde estaba Rafa pudo ver en el rostro del hechicero una mezcla de sorpresa, incredulidad, negación, duda y al final, rendición; su hermano lo había logrado y eso era quizás, escalofriante ¿Qué tanto haría este hombre por Leo? Se preguntaba.

¡Debemos irnos!— llamó el houngans a los clientes y quelonio luego de media hora. — Hay mucho que hacer y se nos hace tarde. Leonardo dio la orden silenciosa a sus amigas de adelantarse. – Y sobre el idiota de su hermano…− los clientes miraron expectantes al hombre de color. – Díganle que lo atenderemos, pero que les costará caro, a ellos sí que no les pienso regalar nuestro trabajo. Ellos crearon todo este problema y si lo quieren eliminar tendrán que pagar. – nadie tomó a mal sus palabras, por el contrario.

No se preocupe, ellos pagarán sus servicios, así lo saquen hasta debajo de las piedras.

Muchas gracias, les diremos cómo contactarlos. – ese tema había terminado, ahora debían finalizar su propio caso.

Ya con la casa limpia y asegurada, el grupo se dirigió rumbo al restaurante. Igual que antes, los primeros en llegar fueron los guardianes de los houngans para asegurar el lugar; pero lo curioso, es que lo encontraron completamente vacío. Al parecer esas cosas sabían bien que este era el siguiente punto a limpiar y prefirieron ahorrarse los problemas y pasar de largo. Al bajar del vehículo y luego de ser informados de la situación por sus espíritus; ambos hechiceros nuevamente empezaron a preparar todo; una vez más quemaron hierbas y tabaco en el incensario, los guardianes obedientes de nuevo rodearon el lugar para proteger a los inocentes que rondaban la zona para dar comienzo al cierre de la última puerta para este maligno ente.

El local era grande, por suerte Leo ya lo conocía, al menos un poco más que su padrino. Fue un tanto curioso realizar la purificación sin que nada los molestara como en la casa, no hubo lamentos ni muebles moviéndose, no hubo chillidos ni puertas azotándose; esto no era del todo extraño para los hechiceros pues ya lo habían visto en anteriores trabajos, lo más seguro es que esas cosas se estaban ocultando en el negocio de enfrente; el cual estaba cerrado y francamente parecía enfermo; la alegría que antes desbordara obscenamente ya no estaba. El trabajo terminó de manera exitosa; ambos hombres de poder salieron a hablar con sus amigos sobre el resultado obtenido y las recomendaciones a seguir a partir de ahora.

Ambos lugares están limpios ya. – inició Lázaro la explicación a los amigos. – Y ustedes sólo necesitaran dos limpias más. – les recordó. − En ambas propiedades dejamos varios sellos pintados y amuletos enterrados a modo de escudo contra cualquier tipo de entidad maligna; no deben moverlos, borrarlos o realizar cualquier tipo de trabajo o juego que tenga que ver con lo paranormal en las propiedades, como la ouija o intentar sus propias brujerías, si lo hacen volverán a tener problemas ¿De acuerdo?

¡Completamente!

Ni locos intentaríamos cualquiera de esas cosas. – aceptaron ambos, padre e hija con total sinceridad. Leo sonrió dentro de su máscara.

No olviden tener un altar en casa y en su trabajo – les recordó el quelonio.

Ya lo tenemos todo, la ventaja es que tenemos a los mismos santos que ustedes. – reconoció alegre Luz.

Cierto. – aceptó Leo en un tono alegre.

¿Y eso es todo?− preguntó el restaurantero. – ¿Ya no habrá más…? Usted sabe, más…

No don José, eso ya se acabó; ya no habrá más ruidos, ni entes ni mala suerte. Ustedes podrán devolverle la vida a este restaurante y avanzar para bien; ya no hay porqué sufrir más sinsabores. – padre e hija no cabían en sí de felicidad.

No lo puedo creer. – expresaba agradecida Luz.

No, no tengo manera de cómo agradecerles por todo lo que han hecho por nosotros. – decía emocionado José. – Les debemos todo.

Estamos agradecidos con los orichas por haberles ayudado. – los ex clientes, ahora amigos sonrieron con las palabras de Leonardo. – Y con respecto a su hermano Santiago, esperemos tener éxito también.

Muchas gracias, él no se lo merece y sabemos que lo hacen por ayudarnos, por eso; muchas, muchas gracias. – estrecharles las manos no era suficiente para demostrar a nuestros amigos su gratitud; por lo que les dieron a cada uno un fuerte y largo abrazo.

Y así terminó esta aventura bajo promesa de tener una continuación gracias a Santiago, el hermano de don José. Luego de despedirse, agradecer por los milagros recibidos y pedirles que les visiten en el negocio para compartir una buena comida como habían quedado; nuestros amigos se retiraron dejando a los Martínez reiniciando su vida.

Ya era tarde, debían volver a la guarida no sin antes comprar la cena, claro. Visitaron al menos tres negocios de comida rápida y su acostumbrada pastelería antes de por fin volver a casa. Cargando varios paquetes entre variadas charlas. Rafa, Lázaro y Leo fueron recibidos por la familia y Dabir con una gran alegría.

¡Bienvenidos! ¿Qué tal les fue con los Martínez?

¡Excelente! La limpieza fue todo un éxito. – compartió Leo contento. – Nos comprometimos a ayudarles con el hermano de don José.

¿Cuál hermano?− quiso saber Dabir. − ¿El que inició todo?

¡Así es! Ahora resulta que tendremos que ayudar al idiota ese. – respondió Lázaro con cierta molestia en su voz.

No puedo creer que lo hayas convencido de ayudarlo. – señaló Rafa a Leo, el cual se volvió el centro de todas las miradas.

Me dio pena dejarlo a su suerte.

¡Aaayyy Leeeooo!

Bueno, Ya no lo molesten. – intervino Splinter a favor de su hijo. – Fue muy noble de tú parte el aceptar ayudarlo, espero mis hijos, que algún día ustedes también lleguen a demostrar misericordia a su enemigo. – los muchachos y los adultos amigos de estos, meditaron un momento estas palabras. Los chicos no parecían querer tomar en serio el consejo de su padre y veían al primogénito como en antaño, cuando lo señalaban como ejemplo y eso los fastidiaba. Obviamente sin el sentimiento de antes, sólo buscaban molestar al mayor.

No parecen muy interesados. – observó Lázaro.

Bueno, esto sí que les interesará. – continuaba el roedor muy contento. – Tengo una excelente noticia que compartirles. – sus hijos y todos los amigos humanos prestaron atención interesados. – Tendremos visitas.

¡¿Visitas?!

¿Qué visitas sensei?− Splinter sonrió satisfecho y comenzó a contar.

El Damio – los chicos se congelaron al escuchar este nombre. – Él ha estado muy al pendiente de nuestro bienestar desde que pude contactarle de nuevo y contarle cómo nos fue en la vieja guarida y con Leonardo enfermo. – éste último parecía perder el aliento.

Y con visita… ¿Significa que...el Damio vendrá a vernos? − preguntó Mikey mirando de reojo a sus hermanos.

¡Claro que no! Él no tiene tiempo para visitarnos.

¿Entonces?

Vendrán Usagi y Genosuke. – ya no sólo el aliento, ahora también el color abandonaba a Leonardo.

Fin del capítulo 9.