Aviso: Este fic participa del desafío de julio de "The battle of fire with fire" del foro "The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons".

Disclaimer: Los personajes en este fic son creación y pertenecen a L.J Smith, a los guionistas y productores de la serie así como a la cadena CW.

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Dos pálidas figuras contrastaban con la oscura densidad del follaje. Delicadas y esculpidas, casi como perfectas estatuas mimetizándose con la naturaleza a su alrededor.

Caroline rodó sobre sí misma haciendo crujir la hojarasca debajo de su cuerpo desnudo y quedó boca abajo, se elevó sobre sus codos para mirar el rostro de Klaus.

A su lado el híbrido mantenía los ojos cerrados y, en sus labios, una pequeña sonrisa ¿De satisfacción? ¿Felicidad? ¿Triunfo? Solo él lo sabía. Sin abrir los ojos, ni moverse un solo centímetro, habló en el tono más suave y relajado: —Caroline, amor, di lo que te mueres por decir. Sé que hay algo rondando en esa cabecita tuya. —En segundos, obtuvo su respuesta.

—Tu arrogancia es detestable. —respondió la rubia, levantando su barbilla y mirándole altivamente.

La sonrisa de Klaus se acentuó aún más y sus parpados seguían cerrados cuando dijo: — ¿Oh en serio? ¿En qué lugar de tu lista de cosas que detestas de mí se encuentra esa?

— ¿Por qué crees que tengo una lista? —le preguntó la vampiresa, con el ceño fruncido.

Klaus rió entre dientes —Conociéndote…

Y con eso se ganó una palmada en el pecho. El arrebato infantil de Caroline solo consiguió aumentar su risa. Finalmente Klaus abrió los ojos justo cuando la mano de la rubia descendía hacia su pecho de nuevo, esta vez la detuvo en el acto, agarrando su muñeca con delicadeza y encontrando su mirada al mismo tiempo.

Los segundos parecieron hacerse eternos en ese momento. Una calma y tranquilidad inusitadas cubrieron el bosque y el tiempo pareció detenerse.

Klaus movió la mano de la vampira hasta su pecho, justo sobre su corazón y para su sorpresa, ella suspiró y afirmó el contacto, ejerciendo un poco más de presión.

—No creo que exista nadie en el mundo que piense que tengas corazón. —dijo Caroline, con una tristeza que no pasó desapercibida para el híbrido, que no pudo evitar una mueca en su expresión.

— ¿Y tú? ¿Tú piensas que lo tengo? —preguntó. Con un ligero temblor en su voz. Le importaba un comino lo que el mundo pensara de él. Pero lo que pensaba Caroline…eso era otra cosa.

—No. —respondió ella, sin dudar.

Antes de que Klaus tuviese tiempo de procesar su contundente respuesta la vampira prosiguió: —No creo que tengas un corazón, creo que tienes pedazos de uno. Y también pienso que tienes algo más dentro de ti. Lo que te permitió enamorarte de mí, y preocuparte. —Se quedaron en silencio, solo mirándose.

—Debes regresar a New Orleans. —dijo Caroline, se levantó y antes de que siquiera empezara a recoger su ropa sintió su presencia a escasos centímetros detrás suyo, irradiando calor, fuerza y determinación.

—El día aun no acaba, amor. —susurró el híbrido en su oído, logrando que escalofríos recorrieran su cuerpo. Las manos de él encontraron sus caderas, y en un segundo Caroline tenía su espalda contra el tronco de un árbol. El mismo árbol. Y sus bocas se encontraron nuevamente.