Hola y adiós.

Gracias por leer hasta acá.

Les daría una paleta pero se me han acabado.

Como sea, acá está un resumen de lo que pasó con los personajes.


Epílogo


Sayuri resopló con aburrimiento por quinta vez en ese día. Había terminado sus labores como directora de la Academia Cross, por lo que le sobraba algo de tiempo para ella misma. Si Yûki estuviera allí seguro que estarían riendo o chismes. Pero su amiga estaba en un viaje de negocios con Adonis y Baal, lo que la dejaba sin opciones. No podía ir con Senri ni Rima, su padre ya le había llamado la atención por hacer que desatendieran sus obligaciones para estar con ella. Sayuri no podía evitarlo. Adoraba escuchar las historias que los amigos de sus padres le contaban sobre la batalla que se llevó a cabo hace cinco mil años.

Su madre insistía que era por esa razón que había escrito varios libros, para que pudiera leerlos, pero nada se comparada a escuchar a los propios participantes. Aunque al final Ruka terminaba por narrarle lo que quisiera.

El problema seguía. Estaba aburrida. No entendía cómo su padre había podido ejercer el cargo por tanto tiempo. Ella llevaba apenas cuarenta años y quería irse ya. Quizás debió aceptar la oferta de Akatsuki. Viajar por el mundo sonaba mejor que firmar aburridas formas estudiantiles. O pudo intentar convencer a Kaname que la dejara apoyarlo en los experimentos que llevara a cabo (al viejo Claes le daría un infarto que la pequeña Sayuri, la niñita que lo había visitado cada día durante su encierro y que le había colmado la paciencia, estuviera tocando su trabajo). Pero Kaname no la dejaría si no le pedía permiso a Zero, y si Zero decía que no, entonces Kaname estaba de acuerdo con él.

A veces detestaba que esos dos se confabularan en su contra. Su padre la seguía viendo como una niña pequeña, pero ya estaba cerca de los cinco mil años. Cuando su madre cediera el trono, ella se convertiría en la nueva reina si el Gran Concejo decidía que era adecuada. Si era sincera, temía no hacerlo bien. Tal vez por eso Zero le había dicho que se encargara de la Academia Cross. Su padre siempre pensaba a futuro, haciendo que Sayuri sopesara bien sus decisiones.

Quería ser como sus padres. Una reina justa y buena como Ruka, y alguien tan amable y honesto como su padre.

Oh, por supuesto, también quería tener la suerte de Zero de encontrar el amor verdadero.

Su padre y Kaname habían tenido una relación que le pareció todo un sueño. Habían comenzado desde cero, con tropiezos pequeños. Kaname había sido paciente, dejando que Zero tomara su tiempo para sanar. Pero cuando al fin consiguió que Zero lo aceptara por completo, no hubo manera de despegarlos el uno del otro. Eran dos piezas que habían nacido para embonar. Eso era lo que quería Sayuri.

El toque en la puerta la hizo respingar. Usualmente no la agarraban tan desprevenida, así que hizo lo posible porque no se notara.

—Adelante.

Zero Kiryû entró sin mucha ceremonia. Tenía el cabello ligeramente largo como alguna vez lo tuviera su hermano gemelo. Su padre la abrazó y le besó la coronilla de la cabeza, como hacia desde que era pequeña. Algunos hábitos no cambiarían.

—Veo que se te da bastante bien el papeleo.

—Es lo más fácil —aceptó Sayuri—, ¿ha sucedido algo, papá?

—¿Un padre necesita tener un motivo urgente para visitar a su hija?

Sayuri sonrió, suspicaz. Zero se rindió.

—Está bien —alzó las manos—. Estoy aquí por petición de tu madre. Ella cree que malentendiste sus palabras en su última discusión. Me pidió que te dijera que no cree que debas elegir a alguien de tu nivel como pareja, sino a alguien a quien tu estatus no signifique un obstáculo.

—Urgh, mamá no debería hablar de esas cosas contigo —ocultó su cara entre sus manos.

—Claro que sí. A ningún padre le gustaría que su única hija estuviera con un vago.

—Yûki sale con Adonis-san y Kaname nunca ha dicho nada.

—Porque Adonis no es un vago.

—Ah, entonces, supongo que yo debería salir con Baal-san para equilibrar las cosas.

—Sabes que eso no es posible desde que Rima y él tienen esa extraña relación —se burlo su padre—. Vamos, Sayuri, tu madre lo dice por tu bien. No quiere que cualquier persona estúpida que se siente inferior te haga sentir mal.

—Nadie podría hacerme sentir mal, papá, me enseñaste que nadie tiene ese poder sobre mí si yo no lo permito. Como sea, no me interesa ese tema. Aún falta mucho para que yo tenga que buscar una pareja, o puedes tener un hijo con Kaname y yo podría casarme con él.

—Sólo porque te amo no voy castigarte por eso —le dijo Zero—. Después de ti ya no me quedaron más ganas de agrandar la familia.

—¡Eso es injusto! —hizo un mohín que le recordó a Sira Wakaba—. ¡Quiero un hermanito!

—Pídeselo a tu mamá.

—Ella ya me dijo que no, por la misma razón que tú —se enfurruñó—, ¿en serio es tan importante a quién voy a elegir? Digo, Baal-san es el más viejo de los vampiros y Rima ha soportado vivir cinco mil años gracias a que bebé de tu sangre. Eso no importa mucho.

—Rima nunca se ha sentido inferior a nadie —aclaró—, por eso es que puede soportar a Baal. Cuando Ruka te dijo que escogieras a alguien a tu nivel, quería decir a alguien con el que no te encontraras en una encrucijada. No te sentirás ni inferior ni superior.

—Algo como lo que tú y Kaname tienen.

—Supongo que sí —sonrió.

Ella recargó su mentón en sus brazos cruzados, sobre el escritorio.

—¿Y crees que lo halle? Tengo miedo a que encuentre a alguien y no me corresponda. La historia del amor no correspondido de Michael-san es triste. O que sea con la del tío Senri. Él no pudo superar la muerte de la tía Sira, y ha permanecido solo desde entonces.

—Kaito nunca lo aceptó como amante, pero sí como amigo. Michael quería más. Kaito fue inflexible. Murió como humano y Michael continuó viviendo. En cuanto a mi hermano, Senri no quiere volver a sufrir por perder al ser amado. No todas las historias tienen finales felices, ni todas los tienes tristes. Tienes que encontrar tu propio final, Sayuri, uno que sea tuyo y que te deje satisfecha. Ése es el concejo que te doy.

—Gracias, papá —sonrió.

—De nada. Bueno, de hecho, no sólo vine a eso. Senri y Rima te han contado sobre Daemon, ¿verdad? —su hija asintió—. Al parecer, él saldrá a un viaje. No sé, creo que alcanzará a Kain. Quiere cenar conmigo y contigo antes de irse. Así que lo conocerás por primera vez.

—¿Comeremos cerne asada?

—Daemon invita, así que creo que sí.

—Entonces, iré. Me interesa conocerlo aunque me intriga que a él le haya nacido interés por conocerme.

Zero suspiró.

—Tienes casi cinco mil años, Sayuri, ya tendrías que saber que los vampiros somos seres peculiares. Como sea, vámonos ya.

—Vale, papá.


Ahora sí. Adiosito.