Fanfic original de Epikal Storms. Los personajes y ambientes pertenecen a Joanne Rowling y a Stan Lee. Yo solo traduzco esto por diversión y sin fines de lucro.

Ojos verdes

Capítulo 1

Gran Bretaña, el norte de la ensenada, Zabini Manor.

Esta casa, una mansión en realidad, había sido su casa desde que su verdadera vida había comenzado. Los paneles de madera de color rojo y la lujosa decoración oscura tenían ahora una familiaridad que jamás habían existido en sus primeros once años de vida. Once años, un año más de una década, de noches de hacinamiento debajo de las escaleras, como una reliquia vergonzosa que sus parientes habían querido ocultar del público. Once años de cocinar y limpiar una casa, que no era realmente la suya. Once años en los que paso dificultades por los caprichos de un viejo senil que no estaba en su mejor momento.

Entonces Hadrian se había introducido en la magia y todo había cambiado. La mayor parte del año la pasaba en un castillo fantástico que contenía una sorpresa en cada esquina de sus paredes de piedra y con un bosque lleno de seres extraordinarios como patio trasero. Y por los tres meses en que dejó el año escolar, fue acogido por una hermosa mujer de exótica belleza y piel oscura. Se llamaba Marchiel y era una viuda cuyo hijo era cercano a él, llamado Blaise. Ambos eran compañeros en Slytherin, muy al pesar de cierto profesor de pociones, al parecer. Nunca supo porque Snape lo odiaba tanto, hasta que en tercer año descubrió su secreto. Un secreto muy parecido al que ocultaba Marchiel.

Marchiel era una vidente, del pasado y el futuro, clasificada como una encargada guía en la Asociación Internacional de Videntes (AIV). Ella fue la primera en encontrar a Adriano lleno de dolor a los pies de su cama, con una mano cubriendo sus ojos, que estaban ardiendo. Adriano siempre había sido un niño impersonal. Le gustaba mantenerse neutral y odiaba deber elegir un bando en alguna cosa. Cuando Marchiel lo había llevado a visitar al consejo de la AIV para evaluarlo, fue adaptado a su nueva…personalidad.

Ese día Hadrian cambió. Sus ojos se abrieron y entendió mejor las cosas.

A Snape no le agradaba porque le recordaba a su padre, quien lo había atormentado durante su edad escolar. Pero era imparcial con él, porque sus brillantes ojos verdes le recordaban a su madre, a quien Snape aprecio y amo mucho.

Draco lo trato injustamente porque se sentía envidioso de él. Draco tenía padres que no se preocupaban mucho de su existencia, en cambio los de Hadrian dieron su vida por él. Sin embargo, Hadrian se dio cuenta, de que Narcisa y Lucius Malfoy tenían miedo de estropear a Draco mimándolo demasiado. Ellos sabían que algo terrible se acercaba, Draco debía ser fuerte. Pero fueron ciegos, ya que no notaron que su hijo se estaba contagiando de su frialdad. Algún día notarían su error, más pronto que tarde.

Blaise había estado algo celoso al enterarse de que Hadrian también era un vidente, al igual que su madre. Por un tiempo él quiso ser como su madre, a quien admiraba, quien más lo cuidaba y amaba. Muy a su pesar el gen no se había traspasado. Sin embargo, lo superó y su envidia fue algo corto y temporal. Incluso, después de eso, Blaise pidió a su madre adoptar sanguíneamente a Hadrian.

En ese momento Hadrian realmente vio a esa casa como su hogar. Cuando su piel pálida se volvió aceituna sintió que realmente pertenecía allí. Sus ojos de redondos pasaron a una adorable forma semejante a los de un gato, igual a los de todos los Zabini y su rebelde pelo negro pasó a ser plano y suave como la seda, creciendo a un ritmo acelerado. Cuando Septiembre llegó su cabello estaba un poco más arriba de sus hombros.

Hadrian Dimitri Zabini había entrado a la escuela para Profetas recién designados, con la marca secreta de los videntes sobre su clavícula izquierda.

Hadrian había dejado a la escuela correr por su vida.

Un vidente era una persona con el poder de ir en contra de Lady Destino, pero esta no era aficionada a que sus planes fueran revocados por las manos de intervención. Hadrian, como Marchiel era parte de las manos de orientación y trabajaban junto con Lady Destino.

Así era como operaba el AIV. Había cuatro ramas diferentes de posiciones; Manos de intervención, de Orientación, de Meditación e Instigación.

Manos de Instigación eran, en su mayoría, discípulos de profecías y tenían habilidades vagas como la clarividencia, canalización, o la escritura automática. Ellos se encargaban de que las profecías fueran seguidas directamente, o al menos de que se derramara la menor cantidad de sangre, lo que a menudo pasaba cuando las profecías se ignoraban. Una gran cantidad de la mano de Intervención eran videntes atados a una profecía en específico y sus habilidades de videntes eran más fuertes cuando esta se llevaba a cabo. Una vez que su profecía se cumplía ellos perdían su poder de vidente se desvanecían o disminuían fuertemente.

Las manos de meditación estaban ahí para asegurarse de que las manos de Instigación o de intervención no intervenían demasiado. Eran algo así como la policía de los videntes y sus poderes eran los más poderosos; como psicometría y visualización remota.

Las manos de Orientación, que era la rama a la que Hadrian pertenecía, eran básicamente videntes independientes. Ellos usaban su "vista" para guiar prácticamente todos sus movimientos y con frecuencia eran elegidos como mentores de los nuevos videntes. Los de las manos de orientación a menudo eran llamados como las manos de la misma Lady Destino.

Las manos de Intervención eran los más escasos; tal vez porque incluso los videntes tenían sentido de auto conservación y nadie quería molestar a propósito a Lady Destino. Pero habían algunos, los que eran tal vez el grupo más ruidoso, y causaban todo tipo de problemas a los de manos de Meditación. Trataban de dirigir profecías en una dirección incorrecta, o, ir a molestar directamente a Lady Destino. Sus habilidades aumentaban a los más débiles, tales como los pequeños de precognición, clariaudiencia, la canalización, o actuando como los intermedios.

Hadrian estaba bastante seguro de que, en otra vida, Blaise fue un vidente de la mano de Intervención y causó a Lady Destino demasiados problemas.

Una vez le había dicho eso a su familia y rieron a carcajadas.

Mientras pensaba en las dos personas más valiosas para el no pudo evitar que una solitaria lágrima corriera por su mejilla y se deslizara hasta el cuello de su camisa. Los videntes de la mano de Orientación eran imparciales y siempre miraban todo desde todos los ángulos posibles. Eran conocidos por su personalidad alegre, optimista y por su eterna amabilidad. Ellos eran los verdaderos neutrales.

Pero incluso un vidente era un simple humano. Sentían emociones, y a pesar de su habilidad natural de hacer caso omiso a ellas caer en ellas con el tiempo. Los videntes tenían un especial talento para mantener su inocencia. A pesar de todo lo que veían; lo bueno, lo malo, lo terrible e incluso lo que se mantenía indecible; no les afectaba como a una persona normal. Simplemente a ellos no parecía afectarles.

Pero Hadrian había perdido tanto…incluida su familia. El destino a veces era cruel y ni las manos de Orientación podían intervenir. Hadrian era especial. Especial en la forma en que estaba destinado a vivir.

Presionó con su mano suavemente en la superficie del espejo y observó las ondas que se producían en la generalmente lisa superficie. Se quedó mirando su reflejo. Su melena sedosa estaba actualmente en una trenza apretada, llegando hasta un poco más allá de su cintura. Jugueteó con el cuello de su camisa, de estilo oriental. En realidad no quería moverse de su lugar.

Pero era hora de irse, ahora. Cerró sus ojos esmeralda, anormalmente brillantes y permitió a su vista guiarlo. Lo incitaba a caer a través, por lo que él se dejó.

Cayó en la inconsciencia al momento en que su cabeza atravesó la superficie del reflejo.