Buenas noches gente, si aún estáis pendiente de la historia disfrutad.


Declaraciones

Era casi como un funeral exceptuando el hecho de que en al menos en este habrían lamentos, pero en la mesa era algo devastador, ni los cubiertos habían sido movidos de lugar.

Quizás nadie tenía hambre, quizás la comida no estaba lista, quizás faltaba alguien; pero lo cierto es que no era ninguna de esas tres cosas. Y es que lo que había sucedido minutos antes fue como meter un fósforo en un tanque de gas que claramente había explotado, pero de una manera silenciosa.

- ¿Estás diciendo que estás saliendo con Yi Yi?

Tal pregunta fue hecha estúpidamente por Jun Pyo, pero la cosa había quedado clara cuando Yi Yung lo dijo instantes antes.

El primero en levantarse fue Woo Bin, Yi Yung estaba preparado para el golpe que sintió en su mandíbula, luego como si de nada se tratase partió hacia la playa. Yi Yi fue tras él parloteando que la esperara. Yi Yung volvió su mirada hacia Ga Eul, pero esta estaba demasiado retraída, tanto que podía jurar que no había escuchado palabra alguna.

Jun Pyo y Jan Di entendieron la situación y se fueron para darles espacio.

- Ga Eul… yo…

Ga Eul reaccionó, pero si Yi Yung creía que no se había enterado estaba equivocado, era solo que Ga Eul estaba demasiado impresionada. ¿Cómo es que había pasado? ¿Era quizás una broma cruel del destino por lo que hizo con Woo Bin?

- Perdón, sé que debí decirlo antes y no lastimarte pero…

- Besé a Woo Bin.

Las palabras salieron de Ga Eul sin si quiera pensarlas, pero también se sentía como una delincuente si no lo decía, después de todo si Yi Yung estaba admitiendo su crimen ella también debería admitir el suyo.

Un suspiro.

Ga Eul esperaba más que un simple suspiro, pero era mejor que el puñetazo que le había lanzado Woo Bin.

- Si te vas a enojar hazlo conmigo, y no se lo guardes a Woo Bin.

Yi Yung sonrió, y el corazón de Ga Eul saltó se parecía a ese Yi Yung del que se había enamorado en primer lugar. ¿Qué rayos estaba pasando?

- Ga Eul, la que debería estar enojada eres tú. Acabo de confesar que tengo una relación con Yi Yi y solo me dices eso.

- Yo… bueno… creí que debía confesar mi crimen, para estar parejos… me refiero.

Una sonrisa más grande se extendió por su rostro, Ga Eul lo observaba como un niño a su juguete. Yi Yung correspondió su mirada, no había notado lo cerca que estaba de Ga Eul hasta que él mismo llevado por un impulso la besó. ¡Dios! Ella sabía a fresas, y tal como un niño saborea su dulce no podía si no seguir ahí. Realmente no debería hacerlo pero vamos, desde cuando él hacia lo correcto.


- Woo Bin espera…

Yi Yi trataba de alcanzarlo pero sus pequeñas piernas no ayudaban nada, estaba por darse por vencida cuando Woo Bin se detuvo abruptamente.

- ¿Cómo demonios pasó esto?

- ¡Ah! A mí también me gustaría saber cómo demonios te enamoraste de Ga Eul. – repuso irónica.

Él se volvió hacia ella claramente afectado por su pregunta.

- No, no creas que te zafarás de esto por decir eso, lo de Ga Eul es distinto…

- ¿Distinto cómo?- trato de debatir – Yi Yung es tu mejor amigo y tú te enamoraste de la persona que casi es su novia.

- Dijiste "casi" pero tú eres mi hermana.

- No hay diferencia, son amigos. Además no es lo que crees. No salgo con Yi Yung.

Tal declaración le llamó la atención dado que Yi Yung había declarado que estaban juntos hace poco.

- ¿Qué demonios significa eso?

- Estuve hablando con Yi Yung y de tanto hablar salió el tema de Ga Eul, él ya sabía que estabas enamorado de ella. – declaró sin más.

- ¿De qué estás hablando? – refutó confundido.

- Al parecer lo sospechaba antes de llegar de su viaje, Ga Eul parloteaba mucho acerca de ti y con lo que pasó en el club le quedó más que claro.

- Pero… yo es…

No sabía que decir pero de algo estaba seguro, era el peor puto amigo del mundo. ¿Cómo es que podía enamorarse de Ga Eul? ¿Qué derechos tenía sobre ella? No era alguien digno para ella, no, el hijo de un jefe la mafia era alguien sucio, incluso aunque odiara admitirlo todo en su familia era sucio, incluido sus hermanas.

- Yi Yung lo hizo por Ga Eul – sus palabras fueron un susurro pero lentamente Yi Yi asintió.

- Le quiso dar una salida fácil, Yi Yung te ama y sabe que estabas en un gran dilema, puede que Ga Eul este un poco confundida pero al final se dará cuenta que lo suyo no sería nada más, o quizás ya lo sabe.

De pronto una risa cínica salió de Woo Bin.

- "Lo suyo no sería nada más"; si sabes que no podrá pasar nada entre Ga Eul y yo ¿No?, además ella no siente nada por mí.

- No creo que ella tampoco esté segura de lo que siente – declaró bajamente.

- Da igual lo que sienta o no, entre Ga Eul y yo no puede pasar nada.

- ¿Por qué? ¿Por tu amistad con Yi Yung? ¿O es por mi padre y todo lo que él representa?

- ¡Por Dios! Nuestra familia está involucrada con la mafia, acercar a Ga Eul a este tipo de vida no me pone contento.

- Pero condenarla a una de desdicha si está bien contigo. ¿No?

- Esto no yendo a ninguna parte – dicho esto Woo Bin se alejó por donde había venido.

Yi Yi suspiró y volvió nuevamente tras él. Woo Bin se había detenido, sus hombros estaban tensos y observó el porqué. Yi Yung y Ga Eul estaban besándose.

- Bueno… creo que ahí tienes tu respuesta.- esas fueron las últimas palabras de Woo Bin antes de alejarse por tercera vez.


- Nunca me dijiste porque me sacaste de Corea.

- No dije acaso que fue por la bruja – refutó Jun Pyo.

- Sí, pero no me dijiste qué había hecho.

- Creo que igual sabes la respuesta, solo necesitaba una excusa para sacarte y la de bruja fue más convincente.

No es como si la mamá de Jun Pyo aceptara a Jan Di (Aún, que eso como decía Jun Pyo) pero al menos ambos habían llegado a una misma conclusión, y es que su amor es más fuerte que todo lo que la señora Kang pudiera hacer.

Jan Di se quitó las sandalias, se sentó en la arena acomodándose el vestido y hundió los pies en la arena.

- Quiero una renovación – declaró Jun Pyo

- ¿Qué quieres una qué?- eso trajo la atención de Jan Di.

Jun Pyo le pidió la mano, cuando esta se la dio la levantó sin esfuerzo alguno. La vio directamente a los ojos.

- Quiero una renovación – repitió- Una de promesa, en la que prometamos estar siempre juntos a pesar de lo que bruja pueda hacer, o pesar de todo lo que pueda venirnos encima, lo de nuestros amigos, tu vida, mi vida, tus padres, tu trabajo, el mío, el casarnos, nuestra vida de casados, nuestro futuros hijos, enfermedades, celebraciones… Jan Di, yo quiero todo contigo.

Tal declaración dejó anonadada a Jan Di.

- Nunca pensé que pensaras tantas cosas de nuestro futuro- contestó cuando encontró algo que decir, aunque no fuera lo apropiado.

- Crei que estos cuatro años también era para madurar- refutó sonriendo.

- Bueno sí, pero no crei que perdería del todo al Jun Pyo arrogante.

- El gran Jun Pyo solo puede mejorar.

- Bueno lo he perdido del todo.

Jun Pyo la tomó de sus hombros.

- Jan Di, prometes que siempre estaremos juntos a pesar de todo. ¿puedes?

- A pesar de todo – repitió Jan Di- Prometo que ya no tendremos más separaciones y si las tenemos buscaremos juntos una solución. Y tú…Jun Pyo, prometes que estaremos juntos a pesar de todo. ¿puedes?

- A pesar de todo.

El beso solo hizo sellar la promesa, donde su único testigo había sido la luna.


- Le agradecemos mucho habernos permitido quedarnos acá- Ji Hoo trató de dar su mejor sonrisa al despedirse de la señora.

- No tienen porque, pueden pasarse cuando quieran- contesto con mucha emoción.

Jae Kyung estaba dos metros adelante, ya se había despedido de ella anteriormente. Cuando finalmente se alejó de la señora la alcanzó.

- Finalmente – suspiró cansado, no era de menos.

Después de la cena de la noche anterior la señora les había cedido un cuarto, y es que ella pensó que eran marido y mujer, ninguno de los dos quiso sacarla de ahí dado que no sabría si los sacaría de la casa, y por lo que notaron al llegar al lugar es que no había ninguna otra casa cerca.

Había sido incomodo, le cedió la cama a Jae Kyung y ella no puso ninguna objeción de hecho casi ni había hablado luego de la discusión que habían tenido. No había sido nada cómodo dormir en el suelo, pero no había de otra.

- Yo quiero disculparme por golpearte.

- No, yo no debí llamarte loca.

Iba por un camino, pensaban llegar a la próxima estación donde se suponía debían bajar, y de ahí tomar la el camino directo al templo. Y es que Jae Kyung conocía a alguien que hacia ese tipo de trabajos, hace años que vivía ahí, pero su única manera de contactarlo era llegando hasta él.

- Yo… Siempre todos me tachan de loca, incluso mis padres. Pero es que no sé, exploté.

Aunque no se habían detenido Ji Hoo podía jurar que veía lágrimas en sus ojos.

- Entonces puedes golpearme cuantas veces quieras si eso te hace sentir mejor- eso hizo sonreir a Jae Kyung.

Ji Hoo se detuvo en frente de ella, y esta también se detuvo.

- Hablo en serio, sé lo que vi, y sé que luego de pegarme te sentiste mejor. No debes guardarte las cosas para ti sola, no es bueno para ti, ni nadie alrededor.

- Las únicas personas alrededor son mis guardaespaldas – sonrió cínicamente.

- Bueno – concedió Ji Hoo – Ahora no hay ninguno acá, pero si estoy yo.

- Eres muy amable Ji Hoo.

- Esta vez no es solo amabilidad, Jae Kyung, tú eres mi amiga.

- Las amigas no sienten nada por los amigos- susurró bajito.

- ¿Qué?

- Nada – Jae Kyun se soltó y siguió caminando.


- Woo Bin salió esta mañana – ese fue el anuncio que Jun Pyo había soltado en la mesa de desayuno.

- ¿Qué? – Yi Yi se levantó de la mesa, tomó su celular y se alejó, todos supusieron que le estaba marcando.

- ¡Dios mío! – Ga Eul enterró la cabeza entre sus manos.

- Jun Pyo, creó que debemos regresar – propuso Jan Di.

- Es justo lo que ya arregle, así que preparados porque en una hora nos vamos.

- Ga Eul ven por favor – Yi Yung se levantó y se llevó a Ga Eul a cierta distancia.

- ¿Crees que pasó algo? – pregunto Jan Di cuando quedaron solos.

- No lo sé- respondió Jun Pyo – No lo sé.


Yi Yi estaba que se subía a las paredes, 3 llamadas y ninguna contestada por Woo Bin.

Cuarto intento.

- Por favor… Por favor…

- ¿Qué pasa? – finalmente Woo Bin había contestado.

- ¿Qué? ¿Qué pasa? Eso mismo me pregunto yo. ¿Cómo es que te fuiste?

- Tome un avión, te recuerdo que así llegamos nosotros.

- Deja de jugar conmigo. Pero… ¿qué demonios te sucede?

- Me casaré.- declaró como si nada.

- ¿Qué? Woo Bin por favor no hagas ninguna locura.

- No es ninguna locura, total papá siempre da lata con eso, quizás ya es momento de hacerlo.

- No. Woo Bin estáis dolido. No hagas ninguna locura, por favor.

- Hermana, hace tiempo debí olvidar todo esto. Jugar que no tenía nada que ver con la mafia, y sabes que no podemos huir de eso. – luego de eso Woo Bin colgó.

- No, no podemos huir de eso - aceptó en un susurro.


Perdón si hubo errores, no es lo mejor de mí, pero si no me esfuerzo en actualizar perderé las ganas y luego no la termino.