Gracias por todos los comentarios y como leí que parecían querer un capitulo mas, pues hice este xD, además para que quede mejor finalizado la historia. Ya que tenia pensado dejarlo como One-shot, sin embargo no me convenció la ultima parte así que...acá esta la parte final, espero les agrade es corto, pero es porque trate de ser mas especifico con Shaina.

Pero bueno como dije gracias por lo comentarios, espero que después mas escritores se animen a hacer algunos que otros fic de esta inusual pareja xD.

Cualquier duda o recomendación no duden en decírmelo, ta luego.

edit: 30/07/2015, corregidos algunos errores ortográficos y demás cosas confusas en la narración.

Edit 2: 23/10/2018, cambiado algunas cosas en la historias. Para que no quede tan OOC Shaina.


Parte Final

Se alejaba del santuario en una calma caminata que le permitía ocultar perfectamente sus verdaderos deseos de correr hacia el sitio que anhelaba. Permitiéndole sentir la brisa del viento golpear su bello rostro. Causando que la llevara a cerrar sus llamativos ojos verdes por unos momentos, quizás buscando o más bien queriendo disfrutar mucho más esa sensación que hace tiempo no sentía. A tal grado que prácticamente causo que olvidara lo agradable que podía ser una simple brisa haciendo contacto en su delicada piel...

Poder rememorar esta peculiaridad nuevamente la hacía sentirse más que augusta por no tener que portar aquella mascara que, desde muy temprana edad la acompaño prácticamente en todo momento. Era como sentirse libre. Tal como en aquellos tiempos en donde era sola una pequeña niña, envuelta de felicidad y picardía. Y no le cabía duda, más grata por lograr revivir nuevamente estas "simplezas", como así lo considerarían muchos, no podía sentirse. Después de todo, la invadía en todo su ser una satisfacción curiosamente inexplicable pero agradable a su vez. Algo que volvía a florecer como en antaño, provocando que sus labios se curvaran ligeramente en forma de una pequeña sonrisa para sí misma...

Y ante ese hecho abrió sus ojos verdes repentinamente mientras seguía en su sereno caminar. Para incrementar lentamente el ritmo de sus pasos. Acelerando aún más y más a medida que continuaba. Incrementando su velocidad a cada que segundo que transcurría. Cuando finalmente opto por correr lo más rápido que podía. Recorriendo de manera increíble grandes distancias en segundos. Algo que, para cualquier persona normal parecería totalmente imposible. Haciendo la mujer lo que realmente quería hacer desde un principio. Hasta escuchar el sonido de las pequeñas olas del mar y ser visible el lugar en donde su vida cambio por completo, donde se hallaba el principal artífice de su inigualable alegría, donde se hallaba aquella persona que permitía que Shaina pudiera ser simplemente ella misma...donde se hallaba aquel a quien deseaba ver con tanta apresures.

Aun así y en contra de sus deseos, no pudo evitar detenerse súbitamente al captar donde estaba. Al recordar perfectamente sobre donde estaba de pie. Fue algo inevitable, al igual que los recuerdos eventualmente terminaran por inundar sus pensamientos. Causando que su sonrisa se desvaneciera, aunque no su calma en su delicado rostro que seguía firme como en un principio. Pues sabía que en este preciso lugar estuvo años atrás con miles de emociones que pasaban por su mente en aquel entonces...infelicidad, desilusión, frustración, dolor. Lo contrario a lo que sentía en la actualidad ciertamente. Siendo probablemente esa razón por el que se agacho pensativa y lentamente posó una de sus manos sobre el suelo, antes de enfocar su miraba hacia el cielo curiosa.

—aquel día estaba nublado— expreso a la nada. Palpando con las yemas de sus dedos de manera delicada el suelo. Imaginándose a sí misma en este sitio y frunciendo ligeramente el ceño al ver la imagen de si totalmente quebrada emocionalmente. Siendo recuerdos tan vividos, tan claros, que parecían haber sucedido ayer, cuando en realidad fueron hace años.

Dejo escapar un suspiro largo antes de negar con la cabeza lentamente. Mientras se ponía de pie en deseo de caminar y observar un poco más los alrededores del lugar que de alguna manera podía considerarlo "especial" a pesar de saber la principal por la que termino aquí en ese entonces. Ya que, al fin y cabo, fue también en este preciso lugar donde todo cambio para ella y su vida en adelante. Por lo que se concentró. Cerro sus ojos y dejo que los recuerdos continuaran golpeándola uno tras otros por más doloroso que fueran. Hasta simplemente ver el momento exacto de cuando él la protegió de la lluvia con su manto blanco, hasta ver cuando él la aconsejo y permitió que desahogara toda su tristeza en sus brazos…hasta ver cuando inesperadamente él la beso. Siendo motivo suficiente para que nuevamente una leve sonrisa se hiciera presente en sus faciones. Admitiendo que si pudiera revivir ese día lo haría sin pensarlo, para volver a conocer a quien le pareció ser en ese momento de alguna manera extraña, alguien cálido, a pesar de ser considerados por todos como el más frio y carente de emociones…

Resultando irónico para lo que él representaba y seguía haciéndolo para muchos caballeros del Santuario.

Y con esa divertida pero peculiar curiosidad en su mente. Siguió su trayecto hacia donde debería estar él, recordando incluso momentos algo gracioso que pasaron en todos estos años. Como el sobre nombre que les dieron a ambos al descubrirse su relación secreta que tenían en el pasado. Sinceramente no pudo evitar reírse ahora mismo, al recordar que les decían "el agua y la aceite" como otros tantos sobrenombres más, debido a lo muy opuestos que eran ambos en sus formas de ser, aunque claro era la verdad, ya que por un lado estaba ella, alguien apasionada, impulsiva, como temperamental, por el otro él, alguien calmo, imperturbable como también templado.

—…y aun así funciono— susurro ante esos pensamientos Shaina para sí, avistándolo en la distancia parado en el lugar de sus encuentros, el lugar que les sirvió para ocultar su relación tiempo atrás...el lugar de ambos.

Decidió quedarse a observarlo un momento desde lejos, notándolo en la misma posición que era habitual en él…brazos cruzados…observando el cielo y el espectáculo que sucedía en el mismo, su armadura dorada resplandeciendo por la iluminación de la luna, su capa ondeando junto su largo pelo azul, al compás de la brisa que había en el lugar, dándole un aspecto misterioso y atractivo que a ella le encantaba. Sin perder su mirada típica de él que parecía reafirmar lo que muchos pensaban sobre él y sus emociones. Pocos sabían que esas facciones tan duras escondían una hermosa sonrisa, que solo ella era la que lograba conseguir, y que del solo saberlo causaba que la hermosa mujer de cabellos verdes, pudiera sentirse especial e única para el Santo de Acuario...

Y efectivamente lo era, razón por la cual él decidió dar un paso muy grande tiempo atrás, lo cual ella acepto y por ende ahora poseía un objeto que consideraba muy importante en su mano o más precisamente en su dedo el cual ahora mismo observaba...el anillo de compromiso...

Casi estalla de risa al recordar ese día, porque resulto ser una mezcla entre algo muy tierno, pero a su vez muy chistoso. Es decir, realmente nunca lo había visto tan nervioso o más bien nunca la había visto nervioso, hasta ese día claro, y no iba a negar que realmente le encantaba molestar mucho al Caballero por ese motivo. De hecho, recordaba que ella no sabía si estar sorprendida por la propuesta de él o por lo nervioso que se lo notaba, que incluso sudaba por ello.

—como me hubiese gustado tener una cámara en ese momento— pensó ella con cierta picardía, a pesar de que el gesto de él fue más que lindo y la había encantado, pero es que realmente le pareció increíble ver de esa manera, al famoso Caballero dorado más conocido por su frialdad y calma que siempre poseía ante toda situación…bueno, ahora sabia con diversión que no precisamente en todas situaciones.

Y sonriendo ante lo vivido en el pasado, se acercó hacia a él furtivamente. Para luego cerrar totalmente distancias una vez estuvo lo suficientemente cerca suyo, al besarlo sorpresivamente en la mejilla haciendo sonreír al caballero, que ya sabia quien era. Y por ende dejo de mirar el cielo para plantar su visión en la bella mujer que estaba a su costado, dejándose cautivar por esos ojos verdes que tanto le llamaba la atencion, como también lo hipnotizaban...sin duda ella era como una Ángel que cayó del cielo hacia sus brazos, sacándolo de su profundad soledad, y despertando emociones que nunca creyó haber conocido, con su única forma de ser que poseía ella.


—¿Por qué tan sonriente? —interrogo Camus serio como era típico en él, alzando una ceja con ligera curiosidad.

—No sé, supongo que será porque estoy frente al hombre que me hace feliz —respondió Shaina con una ligera sonrisa, envolviéndole con sus ambos brazos el cuello, mientras él la tomaba de la cintura.

—¿solo eso? — pregunto él nuevamente, aunque ahora se podía distinguir una pequeña sonrisa en su rostro.

—Quizás estoy olvidando algo, deberías refrescarme un poco la memoria, ¿no crees? —siguió Shaina mirándolo fijamente, haciéndolo reír levemente al caballero dorado que levanto su vista un momento hacia el cielo, haciéndose el pensativo para luego bajar su mirada hacia su amada, que lo esperaba expectante y tranquila con sus orbes verdes clavados en sus ojos azules.

—sí, creo que puedo hacer eso— aseguro tranquilo él dándole un pequeño beso, que correspondió gustosa y al instante la de cabellos verdes, hasta que se separaron un poco, quedando lo suficientemente cerca que podían sentirse sus respiraciones.

—como me encanta cuando haces eso —susurro Shaina sintiendo una repentina frescura en su boca.

—¿porque crees que lo hago? — respondió Camus para luego alzarla de un momento a otro desde la cintura ante la falsa molestia de Shaina.

—¡oye, oye...bájame, o te pego, además ya recuerdo, ya recuerdo! —aviso ella con el ceño fruncido, por lo que Camus sonriendo levemente, la bajo un poco acercándola hacia su rostro.

—¿Así?— se limitó a cuestionar él, esperando que le dijera lo que tanto deseaba como también le agradaba escuchar de parte de esa preciosa mujer en sus brazos, que aunque muchos creían que no funcionaría la relación justamente por él, ella supo aceptarlo e incluso amarlo tal como era, y realmente más que agradecido por eso no podía estar el Santo del acuario, ya que él sabía que para muchos no era exactamente la persona más agradable o simpática del mundo, incluso él mismo lo sabía...¿pero porque importarle lo que piense los demás cuando la mujer que tomo su corazón de hielo, lo quiere tal como es?...eso si era importante para Camus, ser amado por cómo es realmente, sin tener que aparentar algo que quizás nunca seria.

—Sí, recordé que, a veces eres un completo idiota y también un poco antipático— aseguro con total seriedad, para luego volver a sonreír burlona la de cabellos verde —aunque un completo idiota, a quien amo ¿sabes?—corrigió luego la mujer besándolo, antes las risas del Acuariano, definitivamente ella siempre se las ingeniaba para hacerlo reír de alguna manera u otra.

—y…yo…a ti— trato de responderle luego él mientras la besaba, sintiendo como la de cabellos verdes lo abrazaba fuertemente.

Sabiendo que definitivamente no fue fácil, alcanzar lo que tanto llego a desear sin embargo a pesar de todo lo que tuvo que pasar en esos años, cuando aún estuvo sola tratando de superar las constantes preocupaciones y desilusiones por aquella persona a quien quería en ese entonces, logro quizás por coincidencia o destino...no lo sabía, tener la oportunidad de conocer al acuariano, con el cual debieron luchar juntos contra las adversidades también, e incluso depositarse su confianza mutuamente, en momentos que los debía verlo alejarse de ella, junto con los santos dorados para luchar con fiereza por la diosa de ambos, atenea, dejándola con la fuerte incertidumbre de si estará bien o de si volvería a su lado...sin embargo a pesar de todo él le demostró porque la vida es valiosa.