La Luz Puede Vencer a la Oscuridad, mas no Destruirla


A pesar de lo que le había dicho a Elsa, a Arvid le importaba Northdale, después de todo, era su Pueblo natal y muy en el fondo lo extrañaba. Su mente se llenó de horribles imágenes de Wolfgang destruyendo todo tal y como contaba la leyenda, veía a sus padres ser despedazados frente a él, era algo que no podía resistir, Arvid sujetó su cabeza con sus manos, se dejó caer de rodillas al piso y cerró los ojos para poder tranquilizarse y olvidar todo eso.

─Arvid, ¿qué ocurre?

─Anna, tienen que irse a Arendelle ahora, yo seguiré solo desde aquí.

─ ¡¿Qué?!

─Ese tipo es muy peligroso.

─ ¿Y piensas enfrentarlo solo?

─No, voy a evacuar a todos para que se salven.

─No vas a ir solo, necesitas ayuda, relájate, estamos contigo, además tenemos que salvar a Elsa, no lo olvides.

─Bien, pero debemos apresurarnos, no sabemos cuándo aparecerá y aún queda camino por recorrer.

─ ¡Vámonos! No perdamos más el tiempo.

No les importó que fuera de noche, ni que estuvieran cansados, ellos corrieron toda la noche y parte de la mañana pero al fin habían llegado a las fronteras, los animales estaban exhaustos, así que descansaron y comieron algo antes de hacer su entrada. Pasadas unas dos horas fue como por fin Arvid se armó de valor, dejaron a los animales cerca y procedieron a Northdale.

─ ¿Estás listo?

─No.

─No importa, solo camina.

Los tres caminaron por el Pueblo y la gente murmuraba el nombre de Arvid, todos lo miraban y él se sentía cada vez más culpable.

─Te lo dije Anna.

─Sigue caminando, y no bajes la mirada.

─ ¡Hey! ¡Oigan! ─Gritaba un chico a lo lejos.

─ ¿Quién es?

─No lo sé.

─Viene hacia acá.

─ ¡Buen día! ¿Quiénes son estos Forasteros que han entrado a Northdale?─Preguntaba el joven─ Un momento, yo a ti te conozco, ¡no puedo creerlo! ¡¿Arvid?! ¡¿Eres tú?!

─No tengas miedo, contéstale. ─Insistía Anna.

─S-Sí. Soy yo ─decía Arvid con voz temblorosa─. Soy Arvid.

─No me reconoces ¿cierto? Soy Skylar, era el mejor amigo de Xander.

─ ¡¿Sky?! Debo decir que no te reconocí, tiene mucho tiempo que no te veía.

─ ¡Pero mírate tú!, con ese uniforme. ¿En dónde estuviste todo este tiempo? Te hemos buscado por todos lados.

─Anduve por ahí, ya sabes. ¿Mis padres están en casa?

─Sí. Ellos no han sido los mismos desde, bueno… tú sabes, no les hiciste un bien al desaparecerte Arvid, así que te aconsejo que los veas ahora.

─Gracias Sky.

─No estés tan nervioso cuando llegues allá, relájate, tiemblas demasiado.

─Lo intentaré.

─ ¡Nos vemos!

─ ¿Ves? No fue tan difícil.

─ ¿Y entonces por qué quiero vomitar?

─Tranquilo ─decía Kristoff─, después de todo siguen siendo tus padres.

─Bueno, aquí voy.

Continuaron su recorrido, era un camino muy corto, pero en el estado actual del joven parecía tener la misma longitud que el Sendero completo. Llegando al pórtico, Arvid parecía quedarse sin aliento y no quería ni siquiera tocar la puerta de su propia casa.

─Solo toca, ¡vamos! No es tan difícil, me ha pasado antes, créeme.

El joven levantó el brazo derecho, tomó aire y valor para poder tocar, pero alguien abrió la puerta segundos antes.

─Brenda, ya vuelvo, iré a ver qué es ese disturbio de allá af… ¡B-Brenda! ¡Ven rápido!

─ ¿Qué sucede Magnus? ─Decía la Madre de Arvid─ ¡Esto es imposible! ¡Esto no puede estar pasando! ¡Mi niño! ─Gritaba Brenda con sus ojos llenos de lágrimas.

─ ¡P-Papá! ¡M-Mama! Yo…

Arvid no terminó la frase porque Magnus lo tomó del hombro y lo acercó hacia ellos para abrazarlo; los 3, juntos de nuevo, lloraron de la emoción al encontrarse un año y medio después del accidente, Anna no pudo contenerse y dejó salir unas lágrimas, Kristoff tomó su mano y ella se recargó en su hombro.

─Desearía tener una reunión así con mis padres.

─Ustedes tienen suerte, yo jamás conocí a los míos. ─Decía Kristoff entre risas.

Mientras esta hermosa reunión tenía lugar, en la antigua prisión de Wolfgang todo se maquinaba para su visita a lo que quedaba de su Reino.

─ ¡Vámonos!

─ ¿Tan rápido Amo? Aún no recupera su fuerza.

─En el camino lo haré, necesitaremos caballos.

─Disculpe su excelencia pero ya no tengo ninguno, el último lo usé para hacer el hechizo de Elsa. ¿Por qué no nos lleva ella? ─Decía Boris señalando hacia Elsa.

─No. Apenas y logró llegar en una pieza, necesita practicar su método, y necesito tiempo para recuperarme y hacerlo yo mismo.

─No lo llevaré caminando señor.

─Sí me permite Amo Wolfgang, tal vez no pueda llevarlos, pero lo que puedo hacer es crear Caballos de Hielo para usted.

─ ¿De hielo?

─Sí, bueno de nieve y hielo para ser exactos.

─Bien, pues entonces ya tenemos transporte, Boris, prepara todo y Elsa…

─ ¿Sí?

─Comienza a practicar con tus nuevos poderes, usa tu ira y serás el ser de hielo más poderoso y temido que nuestro mundo haya conocido.

─Así lo haré, Amo.

Tras decir esto, Elsa creó a sus caballos, extrañamente dos de ellos eran completamente negros, su nieve jamás se había tornado de ese color, ni siquiera cuando la atacaron en su Castillo de Hielo en la Montaña del Norte, algo había cambiado por completo dentro de ella gracias a esa poción, ya no era la amable persona que todos conocían, era una "Reina de la Oscuridad" que posiblemente no podría ser salvada.

Subieron a sus Caballos y partieron hacia el lugar donde estaban Anna, Kristoff y Arvid.

Mientras esto sucedía, en la casa de los padres de Arvid, el "reencuentro" ya se había trasladado a la sala, los tres estaban sentados frente a Magnus, mientras que Brenda llevaba chocolate y galletas.

─Tomen, deben estar hambrientos. ─Comentaba Brenda.

─Gracias Mamá, pues sí lo estamos, tengan.

─Gracias Arvid.

─Arvid, hijo, dime ¿en dónde estuviste todo este tiempo? ─Preguntaba Magnus.

─En todos y en ningún lugar. Anduve por el Sendero hacia Arendelle, vagué por los Pueblos cercanos al mismo y en estas últimas fechas he pasado mucho tiempo en Arendelle.

─ ¿Hasta allá? Vaya que si has viajado mucho, como siempre quisiste, me da gusto oírte.

─Padre, te pido disculpas, me he dado cuenta que lo que hice estuvo mal, me fui tan apresuradamente que nunca pensé en las consecuencias que esto traería para todos los que me rodeaban, como siempre lo he dicho; lamento todo lo que pasó, fue un error que pagué muy caro.

─ ¡Arvid! ─gritaba Anna golpeándolo con su codo─ Te dije que no dijeras eso, ya te lo había explicado. Fue el destino.

─Escucha a tu amiga hijo mío. Te contaré algo; No fuimos lo bastante comprensivos contigo, debimos entender que tú también estabas sufriendo y no debimos descargar nuestra ira contigo, no te lo merecías, pero nosotros si merecimos tu partida, solo así pudimos comprender que lo que ocurrió no fue culpa de nadie más que el destino, todos vamos a morir y algunos lo hacen antes o después, así está escrito y no podemos cambiarlo. Agradezco que hayas vuelto a nosotros mi pequeño Arvid y esperamos que seas capaz de perdonarnos pronto.

─Claro que sí Papá, no tengo nada que perdonarles, todo ya pasó.

─ ¿Y quiénes son estas amables personas que te acompañan hijo?

─Permítanos presentarnos; somos Kristoff y Anna, el Príncipe y la Princesa de Arendelle. ─Decía Anna poniéndose de pie junto con su esposo.

─ ¿De verdad? Es para nosotros un gran honor tener a dos miembros de la Familia Real de Arendelle en nuestra humilde morada, pero díganme, ¿qué los trae a esta pequeña Aldea?

Sin ponerse de acuerdo, los tres tragaron saliva y se miraron mutuamente, no tenían idea de cómo decirles a Magnus y a Brenda que el Antiguo Hechicero loco que casi destruyó su Reino estaba con vida, libre e iba hacia allá.

─Padre, ¿recuerdas esa vieja historia que solías contarnos a Xander y a mí cuando éramos niños?

─ ¿La historia de Wolfgang? Claro que la recuerdo, ¿por qué?

─Necesito que conserves la calma con lo que estoy a punto de decirte, esto es algo grave y te debes controlar.

─ ¿Qué es lo que sucede?

─Bien, Wolfgang está libre.

─ ¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! ¡Ese hechizo no podría romperlo nadie! ¿Estás seguro? ¿Lo viste?

─No. No lo vimos, pero algo ocurrió en Arendelle que sabemos que tiene que ver con eso.

─ ¿Qué?

─Mi hermana ─continuaba Anna─, ella fue secuestrada, no sabemos exactamente por quien, pero hace unas horas la vimos completamente diferente y mencionó que su amo era Wolfgang.

─No lo entiendo, debe haber un error.

─Con todo respeto señor, dudo que por estos lares el nombre de Wolfgang sea muy común. Sabemos que la Reina está bajo su control. ─Decía Kristoff.

─Papá, esto no es un juego, tenemos que evacuarlos a todos ¡ya!

─No servirá de nada evacuar si ese monstruo viene hacia acá.

─Espera Magnus, tal vez si haya una oportunidad. ─Comentaba Brenda.

─ ¿De qué hablas Mamá?

─ ¿Recuerdas dónde está la Cripta Familiar?

─Sí, en el Cementerio que está en la Antigua Frontera Norte.

─ ¡La Cripta! ─Gritaba Magnus─ ¡Eso es!

─ ¡¿Qué?!

─Cuando tu Abuela sintió que su tiempo estaba a punto de acabarse mandó a construir esa Cripta. Poco antes de morir, me dijo que había dejado un hechizo ahí adentro, por sí Wolfgang lograba escapar de su prisión. Sólo un miembro de nuestra familia podrá activar ese hechizo.

─Pero, no tengo Magia, ¿Cómo voy a activarlo?

─Hay algo que se llama herencia de Magia, no importa si tú no posees Magia, esa herencia corre por nuestras venas y te permitirá acceder a ese hechizo, verás, tu Abuela me dijo que hay unas cuevas cerca de aquí por la montaña, al activar el hechizo en la Cripta, se activa en las cuevas. Arvid, tienes que ir a ese Cementerio, debes encontrar el hechizo una vez ahí, así estaremos a salvo.

─ ¿Por qué yo?

─Porque ya estoy viejo, además algo me dice que eso forma parte de tu destino, conoces bien esos lugares, puedes hacerlo.

─ ¡No puedo! No creo ser la solución para esto, no soy quien tú crees que soy, solo soy un chico que adoraba escabullirse para explorar, y no creo tener esa herencia de Magia.

─ ¡Deja de hablar así Arvid! ─Gritaba Anna─ ¡¿Este se supone que es el pretendiente de mi hermana?! ¡Confía en ti, si en verdad eres descendiente de esa Bruja, lo vas a hacer! Kristoff y yo te acompañaremos hasta ese lugar.

─ ¡¿Y cómo se supone que destruiremos a ese sujeto?! ¡¿Alguien ha pensado en eso?! Por lo que puedo entender, ese dichoso hechizo solo es de protección.

─Cuando lo encuentres lo sabrás hijo. Ahora solo nos queda llevar a todos a esas cuevas, una vez que estén ahí ustedes irán al Cementerio del Norte.

─Bien, lo haremos.

─Confía en que todo va a salir bien Arvid, ya verás que tu Pueblo y Elsa estarán bien.

Magnus tocó una pequeña campana que estaba en su pórtico, todos los habitantes sabían que si sonaba era para algo importante. Entre él y Brenda comunicaron lo que estaba pasando y les pidieron que se fueran a esas cuevas por el peligro inminente. Northdale era un Pueblo pequeño pero muy poblado. Al llegar a esas cuevas, todos comenzaron a entrar y notaron que eran varios "compartimientos", todo lleno de escaleras que subían y bajaban, parecía como si la Bruja quisiera que fuese un nuevo hogar para los Northdalianos. Todo ese recinto abarcaba una cuarta parte de la montaña. Una vez que la última familia corría hacia ese lugar fue cuando los tres aventureros subieron a sus animales y corrieron al Cementerio.

En la Antigüedad, Northdale era un Reino extenso, compuesto por cientos de Aldeas más pequeñas y andar de Oeste a Este era un camino que tardaba día y medio en ser transitado, pero de Este a Norte era solo de un día y el Cementerio estaba exactamente en el centro de esa vieja Frontera.

Mientras Anna, Kristoff y Arvid se disponían a ir a ese lugar, Wolfgang junto con sus nuevos esbirros, cabalgaban plácidamente mientras el Oscuro Hechicero sentía que sus poderes regresaban con la misma intensidad que antes. El tiempo avanzaba rápidamente y era posiblemente seguro que alguien no se salvaría.

Esas tierras estaban completamente desiertas, no había personas cerca, solo árboles viejos, algunos caídos, era un sitio completamente sin vida. Con un clima sombrío que hacía que los animales se alteraran cada que se adentraban a ese antiguo lugar.

─Arvid, dime que llegaremos pronto a ese lugar, Sven está muy inquieto.

─Lo siento Kristoff, pero no. A menos que no nos detengamos para nada, porque todavía nos queda medio camino.

─Andando. No quiero quedarme a dormir en este sitio. ─Exclamaba Anna.

─ ¿Cuánto tiempo? ─Preguntaba Kristoff.

─Un día. Sin detenernos por mucho llegaremos a medianoche.

─ ¿Y la prisión de Wolfgang?

─La prisión está detrás del viejo Castillo, en lo más profundo de la montaña, eso queda a un día y medio de Northdale. Pero no sabemos cuánto se tardará en llegar ese monstruo hasta allá.

Apresuraron el paso y como lo había dicho Arvid, llegaron a medianoche al Cementerio.

─Odio los Cementerios de noche. ─Decía Kristoff.

─Yo odio los Cementerios de día ─replicaba Anna─. Este sitio es inmenso.

─Aquí están sepultadas todas las víctimas de Wolfgang, bueno de las que encontraron sus restos. Al principio este lugar era muy pequeño, si se dan cuenta todavía quedan las ruinas de las casas. Ese Hechicero no destruyó el Cementerio porque aquí yace su hermana, Hilda.

─ ¿Dónde está la Cripta de tu familia?

─No está muy lejos, de hecho, es esa blanca del fondo.

Arvid se fue al frente para ir a aquella Cripta en donde no había estado desde el funeral de su hermano.

Por más que lo intentaba, no podía evitar tener sentimientos encontrados al entrar ahí.

Los tres estaban por fin dentro, Anna y Kristoff trataban de encender las antorchas sin éxito, parecía como si algo se los impidiera, mientras tanto, Arvid caminaba decidido hacia donde yacía el cuerpo de su hermano.

─Arvid, esto no enciende, ¿a dónde vas?

─Tengo que hacer algo primero.

El joven Northdaliano se acercó lentamente hacia Xander, puso su mano en su placa y comenzó a hablar con él.

─Hermano, yo solo quiero… quiero pedirte perdón, perdóname por no escucharte ese día. Me sentí un torpe y un malnacido por no haberlo hecho, todo ese tiempo pensé que había sido mi culpa, ahora sé que no fue así, que fue obra del destino, pero aunque lo sepa no deja de doler tu partida. Tú, la única persona que por muchos años me escuchó, el único que me hacía sentir que valía la pena. Gracias a ti aprendí a montar a caballo y a usar la espada. Es obra de tu apoyo y cariño incondicional hacía mí lo que me hizo ser quien soy, o cuando menos, la persona que solía ser. Xander, el día de hoy vengo aquí por la ayuda de la Abuela, pero me acerco a ti por tu guía y apoyo. Los necesito más que nunca, por favor, ayúdame a hacer lo correcto.

El joven dejó atrás esa placa y fue a donde estaba la de su Abuela buscando una pista sobre el hechizo del que tanto hablaban sus padres. Miró fijamente y no logró encontrar nada, Anna y Kristoff miraron a su alrededor pero no había nada extraño en el lugar. Al poco tiempo, Arvid comenzaba a perder la paciencia y se frustraba porque sus padres no dijeron todo sobre ese maldito hechizo. No fue sino hasta que Arvid se recargó en ese muro y tocó la placa de su Abuela que el hechizo se activó, haciendo que todo se llenara de Luz, las antorchas se encendieron y ante sus ojos apareció la Bruja Buena con su cuerpo físico.

─Tú debes ser Arvid, ¿no es así? ─Exclamaba la Bruja Buena.

─Sí. Soy yo.

─Hijo mío, no tuve la oportunidad de conocerte en vida. Te ves muy bien, a decir verdad, te pareces mucho a tu padre.

─Abuela, no entiendo, ¿cómo es que estás aquí hablándonos? ¿Qué no se supone que la Magia no puede revivir a los muertos?

─No estoy viva Arvid. Esto que tienen ante sus ojos es la última pizca de Magia buena en todo Northdale. No estoy respirando ni mi cuerpo está realmente aquí, esto es una mezcla entre la ilusión y la realidad.

─ ¿Y cuál es la realidad? ─Preguntaba Anna.

─La Magia, el hecho de que ese monstruo está libre una vez más y que los Northdalianos están a salvo.

─ ¿Cómo funciona el hechizo Abuela?

─El hechizo esconde la entrada de las cuevas a los ojos de Wolfgang y durará hasta que él haya abandonado la Aldea. Sólo que hay un problema.

─ ¿Qué clase de problema?

─El hechizo solo funciona una vez, eso significa que hay que vencerlo de una vez y para siempre. Y eso lo harás tú.

─Bueno, nosotros tenemos otro problema.

─ ¿Cuál?

─Wolfgang tiene bajo su control a la Reina Elsa.

─ ¿Por qué?

─Porque ella tiene poderes de hielo. Creemos que un sujeto llamado Boris la hechizó.

─Lo único tan poderoso para transmutar la sangre y convertir a alguien a la Oscuridad es la Alquimia.

─Es probable que sea un Alquimista ese extraño pero, ¿cómo se encontró con Wolfgang?

─No tengo idea. Esa prisión estaba protegida por la Magia y era imposible ingresar y además, solo en Northdale se conocía la verdadera historia de Wolfgang.

─No creo que eso sea del todo cierto. ─Comentaba Anna.

─ ¿A qué te refieres?

─En la Biblioteca del Palacio Real de Arendelle hay un libro con muchas historias, y la última de ellas era ésta, le faltaban las últimas páginas a ese libro.

─Eso no es posible, nadie quería ni recordar todo el horror que pasaron, fue por esa razón que lancé el hechizo, ¿cómo fue qué alguien escribió algo como eso?

─Tal vez fue Boris. ─Exclamaba Anna.

─ ¿Qué? ─Preguntaban Arvid y Kristoff.

─Solo piénsenlo, si estamos en lo correcto y él es un Alquimista, es posible que haya conocido a Wolfgang antes de ser encerrado, por eso sabía dónde estaba y como romper el hechizo. Pienso que Boris escribió ese cuento, pero presiento que alguien lo agregó al libro, no entiendo cómo llegó a la Biblioteca aún pero algo me dice que así es.

─Jamás se conoció que Wolfgang tuviera un esbirro, y si lo tuvo se escondió muy bien de mí.

─Como sea que haya ocurrido, Wolfgang está libre, Abuela, ¿cómo lo detendremos?

─Le daré Magia de Luz a sus armas, con ellas podrán vencerlo.

─ ¿Por qué siempre dices "vencerlo"?

─La razón es simple mi querido nieto; eso es porque: La Luz puede vencer a la Oscuridad, mas no destruirla. Tengo que admitir que todo esto fue en parte culpa mía. Si lo hubiese destruido cuando obtuve más poder, su Oscuridad se habría marchado y nada de esto pasaría, pero creo que así estaba destinado a ocurrir. No perdamos más el tiempo.

─Espere, si podemos acabar con su Oscuridad, ¿A dónde se irá esta?

─Como no hay forma de contener esa Oscuridad, se irá al cuerpo del Espectro.

─Pero, él no está en este mundo.

─Ese poder no tiene límites. La Oscuridad llama a la Oscuridad, y por el bien de todos, será mejor que se aleje.

─Antes de que nos otorgue los poderes, quiero saber una cosa, ¿cómo podremos salvar a mi hermana?

─ ¿Sabes tú lo que le pasa a alguien que deja entrar la Oscuridad a su vida?

─No.

─Su Corazón se vuelve negro, y poco a poco pierde su capacidad de amar. A un ser con poderes de hielo se le congela el Corazón. Claro que esto sucede cuando es por libre elección, no sé si haya pasado lo mismo con alguien que fue hechizado.

─No lo sé, quiero decir, ella no nos reconoció, solamente sabe que es la Reina de Arendelle. ¿Cómo la salvamos?

─Es probable que si matan a Boris o cuando destruyan a Wolfgang ella vuelva a la normalidad, pero de no ser así, tendrán que hacer algo más.

─ ¿Qué?

─Creo que ustedes ya saben la respuesta.

─ ¿Nosotros? ─Preguntaban Anna y Kristoff al unísono.

Ambos se miraron, Anna pensaba detenidamente sobre todas las palabras que había escuchado, hasta el momento en que todo tuvo sentido, esbozó una gran sonrisa.

─ ¡Kristoff! ¡Ya lo sé! ¡Sé que es lo que tenemos que hacer!

─ ¿Qué?

─Recuerda lo que nos dijo Gran Pabbie cuando conocí a tu familia.

─ ¿Es eso?

─ ¡Sí!

─ ¿Qué? ¿Qué es?

Por alguna razón, se tomaron de las manos y vieron a Arvid, sus rostros ya no demostraban preocupación, sino esperanza.

─Un Acto de Amor de Verdad… ─Decía Anna.

─Descongela el Corazón. ─Continuaba Kristoff.

─ ¿En serio?

─ ¡Sí! A mí me funcionó una vez.

─Pues vamos. No perdamos más tiempo, Abuela, estamos listos.

─Bien, saquen sus armas y pónganlas en el suelo.

Los 3 obedecieron y la Bruja les brindó la poca Magia de Luz que le quedaba. Las espadas, el pico y las flechas brillaron intensamente por algunos segundos, después aparecieron tres escudos que parecían como espejos.

─ ¿Para qué son esos?

─Con estos escudos pueden redirigir los rayos de hielo, les serán bastante útiles.

─Abuela, gracias. Es hora de irnos.

─Esperen. Ya es demasiado tarde.

─ ¿Por qué? ¿Qué ocurre?

─Wolfgang ya está en Northdale.

─Su prisión estaba al Oeste, justo en la montaña atrás del Castillo, ese viaje es de un día y medio ¿cómo es que llegó tan rápido?

─Me temo que ese loco está recuperando su poder.

─ ¡Vámonos ya!

─No hace falta que corran, yo los llevaré, pero antes tengan esto.

Tras decir esto, la Bruja Buena creó una pequeña esfera de Luz Blanca y se la entregó a Arvid.

─Esto los llevará a dónde ustedes quieran, solo láncenla al suelo.

─Gracias Abuela.

─Llegó el momento de que se marchen, Arvid, fue un placer verte por fin, es una lástima que solo haya sido por poco tiempo.

─No te preocupes, algo siempre me ha dicho que estarás conmigo, al igual que Xander.

─Lamento interrumpir pero tenemos que ir por Sven y los caballos. ─Decía Kristoff.

─No hace falta joven, solo quédense juntos los 3. Tengan cuidado, usen los escudos y redirijan os rayos hacia Wolfgang, hagan hasta lo imposible para detenerlo, si no toda esta tierra estará condenada a la completa destrucción.

─Tendremos cuidado Abuela, gracias una vez más por todo.

Se juntaron los 3 y la Bruja los teletransportó de regreso a Northdale, solo para ver el Pueblo natal de Arvid completamente destruido. Las casas, el pequeño mercado, la iglesia, los huertos, todo estaba hecho añicos. Aparecieron en la Frontera Norte en donde además se apreciaba nieve. Tras alzar la vista, Arvid se dio cuenta que Wolfgang aún seguía ahí.

En el centro de todo estaban el Alquimista y su Amo junto con Elsa y Wolfgang parecía bastante molesto con Boris.

─ ¡¿Qué rayos pasó Boris?! ¡¿Dónde están los Northdalianos?!

─ ¡No lo sé! Nadie sabía que usted estaba libre, ¡nadie pudo avisarles!

─Pues parece que sí lo hicieron. ¡Destruimos todo el Pueblo y no encontramos nada!

─Tal vez esos individuos que vi en el Sendero hacia aquí.

─No ─Replicaba Boris─. Sólo un Northdaliano conoce la historia.

─ ¡¿Estás seguro de eso?! ─Gritaba Anna tensando la cuerda de su arco.

─ ¡¿Quiénes son ustedes?! ─Preguntaba Wolfgang.

─Anna y Kristoff, de Arendelle.

─ ¿Cómo fue que salieron con vida de esas Islas? ─Interrumpía Boris.

─Espera, ¡¿Qué?! ¿Tú fuiste quien nos envió a ese horrible lugar?

─Me declaro culpable, Majestad.

─ ¿Sólo para convertir a mi hermana en eso? ─Exclamaba Anna señalando a Elsa.

─El plan era secuestrarla allá, pero como Elsa no quiso ir, tuve que improvisar.

─Bueno, basta de charla ─exclamaba Wolfgang─. Antes de matarlos quiero saber unas cosas, ¿ustedes fueron quienes evacuaron a este mísero Pueblo?

─Sí.

─Bien.

Wolfgang comenzó a estrangularlos para acabar con sus vidas como una "reprimenda" por lo que habían hecho. Elsa y Boris sonreían con tal escena, parecían disfrutar lo que veían. Anna, por su parte miraba fijamente hacia Elsa, buscando algún rastro de su hermana pero ya no quedaba nada, mientras se quedaba sin aire, pensaba en alguna manera de liberarla de ese hechizo que la hacía recordar al Espectro.

El Hechicero detuvo su ataque al sentir algo que venía de sus espaldas, Wolfgang se volteó y desvió el pico de Kristoff.

─ ¿Quién se supone que eres tú?

─El Northdaliano que te delató. Mi nombre es Arvid y voy a detenerte.

─Esa esencia alrededor de ti es inconfundible, tú, ¡Eres descendiente de Elizabeth!

─Por supuesto. Y voy a hacer lo mismo que mi Abuela y te detendré. ─Decía Arvid manteniendo una postura firme.

Wolfgang solo comenzó a reírse ante tal declaración, porque podía sentir que el chico no poseía poderes, simplemente la herencia de Magia.

─ ¿Hablas en serio? ¡Ni siquiera tienes poderes! ¿Cómo vas a hacerlo?

─Porque no está solo. ─Decía Kristoff.

─De acuerdo, veamos que son capaces estos héroes. Elsa, Boris, encárguense de ellos.

El Hechicero creó una especie de Trono y se sentó en él. Mientras tanto, Elsa y Boris se disponían a atacar, Arvid y los demás se preparaban y sacaban los escudos.

Anna le apuntaba a Elsa esperando no tener que lanzarle ni una sola flecha a su hermana, mientras Kristoff y Arvid atacaban a Boris. Este último les lanzaba bolas de energía, esquivaba sus ataques, desaparecía y reaparecía en un sitio diferente cada vez. El Alquimista usaba lo que tenía a su alcance para lanzarlo hacia ellos dos con el afán de lastimarlos, cosa que no funcionaba, porque los dos ágiles jóvenes lograban esquivar las cosas y se protegían con los escudos. Desesperado, Boris los arrojó al suelo y creo una especie de clon para que se encargara de Kristoff, mientras él peleaba contra Arvid.

─ ¿Es enserio Boris? ¿Necesitas a tu otro yo para ganarles? ¡Me decepcionas! ─Gritaba Wolfgang mientras se reía.

─No es eso mi Señor, quiero probar mis habilidades, es todo.

─ ¿No vas a hacer nada? Dime, ¿A caso tienes tanto miedo de enfrentarme? ¡Dispara niña! ─Exclamaba Elsa.

─ ¡No! ¡No quiero! ¡No puedo hacerte daño! Tal vez no lo recuerdes pero tú eres mi hermana, ¡y jamás te lastimaré!

─Entonces, ¿no piensas atacarme?

─No. No lo haré. ─Decía Anna bajando su arco.

─ ¿Ni siquiera para salvar tu vida?

─Espera, ¡¿Qué?!

Elsa golpeó el suelo con su pie izquierdo y unos picos de hielo aparecieron con dirección a Anna, ella dio un salto para eludirlos perdiendo así su arco. Anna se reincorporó, sacó su escudo y desenvainó su espada.

─Tal vez Rumplestiltskin tenga razón y yo posea una oscuridad interna, pero aunque yo la tenga, no he contemplado ni siquiera matarte.

─Entonces ¡morirás chiquilla tonta!

La Reina le lanzó un rayo a Anna, ésta, por instinto levantó su brazo izquierdo e intentó cubrir su rostro. El rayo de hielo golpeó el escudo y se redirigió al cuerpo de Elsa.

─ ¡Elsa! ─Gritó Anna.

A pesar de haberla golpeado no causó ninguna reacción en ella.

─Así que esto no te lastima en lo más mínimo, bueno, pues en ese caso, no me importará redirigirte tu propia Magia.

─ ¡Cállate!

Kristoff luchaba con esa clase de Sombra que Boris creó, por más que lo intentase no lograba darle ni un solo golpe, cada vez que lo intentaba su pico lo atravesaba.

Arvid solo escapaba de las bolas eléctricas del Alquimista, no podía acercarse por más que lo tratara.

Wolfgang reía al ver aquella batalla tan patética por ambas partes.

─Boris, ¡ya termina con esto! Estoy comenzando a aburrirme.

Boris obedeció y lanzó una gran bola de fuego hacia Kristoff, al verlo, Arvid saltó con el escudo frente a él y a Kristoff y la bola rebotó en ese escudo parecido a un espejo. La bola se elevó en el aire y se dividió en tres partes, una cayó cerca de Wolfgang y las otras dos sobre sus esbirros. Ambos gritaron por el dolor y el Alquimista perdió el control de su Sombra el tiempo suficiente como para que Kristoff le clavara la punta de su pico y la destruyera.

─ ¡Anna! ¡Tienes que atacar a Elsa! ─Gritaba Arvid.

─ ¡¿Qué?! ¡No! ¡Ella es mi hermana!

─ ¡¿Y no quieres salvarla?! ¡Recuerda lo que te dijo mi Abuela! ¡Si sigues redirigiendo sus rayos no lograrás nada!

Boris lanzó a ambos chicos por los aires, Arvid se reincorporó ágilmente y trató de atacarlo, pero él se desvaneció a través de una nube de humo negro.

─ ¿Qué haremos ahora? ─Preguntaba Kristoff.

─ ¿Sabes usar un arco?

─Más o menos.

─Quítale el carcaj a Anna y toma el arco ─susurraba Arvid─, si no puedo atacarlo con mi espada, tendremos que usar esas flechas.

─De acuerdo.

─ ¡Apresúrate!

Kristoff corrió hasta donde se encontraba Anna, él aprovechó que Elsa arrojó a la Princesa.

─El carcaj, dámelo, ¡ya!

─Sí. Ten, ¿qué vas a hacer?

─No tengo idea. Deséame suerte.

Tras decir esto, Kristoff le dio un rápido beso en los labios, tomó el arco y salió corriendo hasta llegar con Arvid.

─ ¡Kristoff!

─ ¡Encárgate de Elsa!

─Hazle caso a tu novio niña, deberías comenzar a pelear, a menos que estés buscando que te mate.

─Si así lo quieres hermana, así lo haré.

─ ¡Deja de llamarme así! ─Replicaba Elsa mientras lanzaba un rayo que Anna esquivó.

─ ¡Jamás! Y por cierto, él no es mi novio, es mi esposo.

─ ¡Como sea! Igual los mataré a ambos.

─Oye Reina de Hielo, hay que hacer esto más justo, ¿no crees?

─ ¿A qué te refieres?

─ ¿Por qué no sacas una espada? Digo, si es que vas a matarme al menos compláceme.

─Está bien, si ese es tu último deseo, pues hagámoslo.

Anna sabía que su hermana jamás había tocado una espada en su vida, no era necesario ya que ella nunca salió de su habitación y sus padres le dijeron que los Guardias la protegerían todo el tiempo, Anna tenía una gran ventaja gracias a su padre, al General Alberick y a su incontrolable curiosidad.

Elsa extendió su brazo izquierdo, abrió su mano y tras una nube de escarcha se formó una espada de hielo, la Reina la alzó y ésta se convirtió en una espada tan real como la espada de David. La miró durante unos instantes y la tomó con la mano derecha y esbozó una gran sonrisa.

─Y bien, ¿quieres comenzar querida?

─Desde luego. Pero no uses tu Magia, le quitarás la diversión a esto.

─No necesito Magia para vencerte.

Cuando ella terminó de hablar dieron comienzo a su duelo.

Boris seguía sin aparecer para pelear, él solo esperaba que ellos se descuidaran un poco.

─ ¡Deja de jugar torpe Alquimista! ─Gritaba Arvid furioso.

El Alquimista apareció a lo lejos y les arrojó bolas de fuego a ambos, Arvid corrió con su escudo en lo alto y derribó a Boris.

El chico estaba harto de sus bolas de fuego y sus actos de desaparición, así que, ya en el suelo comenzó a golpearlo en el rostro. Cada vez que le golpeaba, Boris se reía sin control, cosa que desesperaba más a Arvid.

─ ¿Qué es tan gracioso bastardo?

─ ¡Eres un estúpido! ─Respondía Boris mientras usaba su Magia para lanzarlo lejos.

─ ¡Kristoff! ¡Ahora!

El Alquimista tardó en reaccionar como para lanzar un contraataque, solo pudo sentir un profundo ardor, seguido de un fuerte dolor. La flecha de Kristoff había dado en su hombro izquierdo. Un humo comenzó a salir de la herida seguido de un rayo de Luz, Arvid se levantó y tomó su espada, acumuló todo el valor dentro de él y le cortó la mano izquierda. Boris gritó aún más fuerte por el malestar producido por la Magia de Luz, él solo se puso en cuclillas mientras Arvid sostenía su espada enfrente de Boris.

Entretanto, Anna dominaba por completo a una Elsa que solo se defendía de los ataques de la Princesa.

─ ¿Sabes Elsa? Los duelos con espadas y las batallas cuerpo a cuerpo no son lo tuyo.

Dicho esto, Anna desarmó a la Reina, quien instintivamente levantó los brazos y dio un paso hacia atrás.

─Sabías que no era buena con la espada, vaya tramposa resultaste ser, pero la pregunta es, ¿cómo?

─ ¿Cómo crees tú, boba?

─Guarda Silencio.

Elsa lanzó un rayo de hielo y volvió a congelar los pies de Anna.

─ ¡Elsa! Destruye a esos dos.

─Sí, Amo.

─ ¡Oye! ¡Dijimos que sin Magia! ¿A dónde vas? ─Exclamaba Anna golpeando el hielo con la empuñadura de su espada.

─ ¡Kristoff! ¡Voltea! ─Le ordenaba Arvid.

El joven lanzó una flecha con dirección hacia la Reina, quien estaba por arrojarles hielo. Esa flecha se incrustó en su antebrazo derecho, acto seguido, Boris levantó su mano derecha y Kristoff arrojó una flecha que le rosó la mano pero le causó demasiado dolor.

Los dos esbirros no hacían otra cosa que gritar de dolor, mientras Arvid, Kristoff y Anna observaban expectantes sobretodo ésta última, quien no dejaba de mirar a su hermana. Anna sentía una punzada en el estómago al ver a su hermana sufrir aquel dolor.

Cansado por tan atroz espectáculo, Wolfgang se levantó de su Trono y caminó con rumbo al campo de batalla.

─ ¡Suficiente! ─Decía Wolfgang.

El Hechicero levantó a los dos chicos en el aire y los acercó lentamente hacia él.

─ ¡Kristoff! ─Gritaba Anna.

Ella fue literalmente arrancada del piso por Wolfgang, quien la acercó poco a poco solo para sonreírle y arrojarla lo más lejos que pudo, al igual que con Kristoff.

─ ¡Bájame!

─No. Buena demostración, Arvid. Pero ya me aburrí y te diré que no me interesa llevarme la vida de 3 héroes. Mira, te contaré un secretillo: Ya que no pude obtener esas vidas inocentes de mi querido Pueblo gracias a ustedes, pues, me temo que tendré que conseguirlas en otro sitio, y alguien me dijo que podría conseguirlas en Arendelle. Así que, si ustedes son lo suficientemente listos no pondrán un pie allá, ¿Quieres saber por qué? Porque está vez, no solo estarán Elsa y Boris, estaré yo también, y no les tendré piedad. Agradece que no te mate este día, nieto de Elizabeth.

Wolfgang lo lanzó lejos junto con la Pareja Real.

─Ustedes dos, ¡vámonos!

Elsa y Boris se acercaron al Hechicero. Antes de desaparecer, la Reina puso su mano izquierda sobre su antebrazo y colocó un poco de hielo para curarse la herida y mitigar el dolor. Tras un ligero pase de su brazo desaparecieron de Northdale.

Fin del Quinto Capítulo