El Cisne Oscuro


Transcurrieron dos días y todo el Reino comenzaba a recuperarse tras esa gran tragedia, los cuerpos de los Aldeanos fueron sepultados en una ceremonia luctuosa llevada a cabo por la Pareja Real. Tanto ellos como Arvid intentaban recuperarse poco a poco de sus heridas de batalla, mientras que Elsa dormía para reponer todas las energías que perdió gracias a no estar acostumbrada a la Oscuridad y al hecho de que le congelaran el Corazón y su Guardia Personal se quedaba a custodiarla aunque a Siegfried no le agradara la idea, el chico no quería separarse de ella ni un instante.

En la tarde, después de que el funeral terminara, la Pareja Real junto con su pequeño Príncipe entraron a la habitación de la Reina seguidos de un carrito con 4 copas de helad de chocolate en él.

─Hola, ¿cómo estás, Arvid? ─Pregunta Anna con Adgar en brazos.

─Cansado, adolorido, pero sobreviviré. ¿Qué tal el funeral?

─Fue una ceremonia solemne, casi todo el Reino estuvo presente, aunque hubo algo que nos inquietó.

─ ¿Qué?

─Varios Aldeanos parecían molestos al vernos llegar, era como si nos culparan por lo que ocurrió. ─Contestaba Kristoff.

─ ¿Y temen que tomen alguna acción en su contra? ─Exclamaba Arvid señalando a Elsa.

─No estamos seguros, pero creo que lo averiguaremos pronto.

La Princesa depositó a su pequeño dormilón en los brazos de su amado esposo y se acercó a su hermana, le retiró el cabello de la frente y le dio otro beso en ella.

Elsa se movió un poco al contacto de su hermana, todos la miraban esperanzados de que abriera los ojos, sin obtener resultado alguno. Anna a miró compasivamente y desilusionada, de pronto bajó la vista y se enfocó en su mano derecha al notar una Marca muy extraña. Era una especie de símbolo de 3 puntas que seguían un patrón cíclico de izquierda a derecha, parecido a un tatuaje tribal en el dorso de su mano, aunque al observarse detenidamente se veían unas pequeñas púas que le daban un aspecto de copo de nieve retorcido.

─ ¿Y esa Marca?

─No lo sé, no la tenía antes.

─Tal vez apareció por el hechizo.

─Es probable, pero algo me dice que ella sabrá la razón de por qué apareció.

Anna y Kristoff pasaron el rato con sus copas de helado e hicieron que Arvid se comiera el suyo después de mucho suplicarle. Antes de la cena, ellos se fueron a su habitación para que el niño comiera, puesto que acababa de despertarse, dejando a Arvid con una copa de helado de chocolate derretido y una Reina aún inconsciente. El joven se levantó y se sentó en la ventana, mirando el Fiordo como si fuese hipnotizado por el mismo.

─Esa ventana es muy enigmática, ¿no crees? ─Preguntaba Elsa con voz baja.

─Más que la ventana, es el Fiordo. No entiendo cómo es que en Arendelle casi todos los días se pueden apreciar la luna y su luz se ve hermosa en el Fiordo.

─La única vez que estuve cerca de ese lugar de noche, fue cuando lancé el Invierno Eterno y solo veía nieve por doquier, tenía tanto miedo que no me fijé si había luna llena o no.

Ambos rieron despreocupadamente, como siempre lo hacían. El Northdaliano tardó unos instantes para salir de su pequeño trance y darse cuenta de que Elsa estaba despierta por fin.

─ ¿Elsa? ¡Elsa! ─Gritaba Arvid, corriendo despavoridamente con dirección a su cama.

─Aquí estoy, tranquilo.

─Lo siento, es solo que, estoy feliz de oír tu voz una vez más. Me sorprendió, Majestad.

─Créame Forastero que pude notarlo perfectamente.

─ ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas algo? ¿Agua? ¿No sé?

─Gracias, pero no necesito nada por ahora ─respondía la Reina amablemente─. Me siento cansada todavía, pero en tanto coma y con el transcurso de los días, volveré a estar bien.

─Entonces, si quieres algo.

─No.

─Pero, no has comido.

─Sí, pero todavía no tengo mucha hambre. ¿Qué era eso?

─Eso, era un helado de chocolate que se cansó de esperarte.

─ ¿No sabía que los helados se cansaran?

─Si no se cansaran, tal vez no se derretirían.

─Buena observación, aunque creo que puedo hacer que recupere sus energías. ─Decía Elsa moldeando de nuevo el helado.

─Bueno, ya que lo reanimaste podrás comerlo.

─Ahora no, todavía no. Así que, es probable que lo reanime durante unas horas más.

─Si esa es tu decisión, así se hará.

─ ¿Y tú cómo estás?

─Bien. Ya casi no me duele el hombro.

─Gracias.

─ ¿Por qué?

─Por no rendirte jamás y arriesgar tu vida para salvarme.

─No hay de que, lo hice de Corazón y era lo que tenía que hacer, porque ese es mi deber, ver que tú estés a salvo.

Esas palabras eran ciertas para ambos porque el cargo de Guardia Personal ya había tomado un sentido diferente para ellos.

─Y lamento lo que le hice a Northdale, pero prometo que los ayudaré con la reconstrucción.

─Eso no lo hiciste tú. No te culpes por eso.

─A propósito, creo que no te lo había preguntado antes pero, ¿cuántos años tienes?

─ ¿Eso importa?

─A mí me importa, tengo curiosidad.

─27.

─ ¿En serio? ─Exclamaba Elsa con sumo asombro.

─Sí, ¿por qué te sorprende?

─Porque no pareces de tu edad, te ves más joven, como de mi edad, ¿seguro que no eres un Hechicero o algo así?

─No. No lo soy. A decir verdad, no eres la primera que me lo dice.

─No puedo creerlo, eres 4 años más grande que yo.

─ ¿Disculpa? Tal vez biológicamente si lo sea, pero cronológicamente, déjeme decirle que usted es una hermosa señora de casi 54 años. Comienzo a preguntarme quien es el grande aquí.

─Eso no es justo.

─No me mires a mí, yo no fui quien te encerró en una Urna donde no pasaba el tiempo.

─Había olvidado lo "gracioso" que eres.

─Pues que no se te olvide nunca. ─Replicaba Arvid tocando la prefecta nariz de Elsa con su dedo índice.

─Solo piénsalo. Tú acababas de nacer cuando yo era coronada Reina. Esto es raro.

─Buenas noches, Elsa.

─ ¡Oye! Aún no tengo sueño.

─Pero yo sí. Tú has dormido por más de 24 horas, yo por mi parte, necesito mi sueño reparador. ─Decía Arvid levantándose.

─Quédate conmigo. Duerme aquí de nuevo.

─Me encantaría, Majestad. Pero la última vez que me quedé aquí pasaron muchas cosas locas.

─No seas tonto. Quédate aquí. Por favor.

─Está bien, solo porque lo pediste por favor, me dormiré en el sofá.

─No te pedí que te quedaras aquí para vigilarme, te lo estoy pidiendo para que te quedes junto a mí.

─Entendido, Majestad. Solo iré a mi habitación a cambiarme para dormir.

─No.

─Pareces una Princesita caprichosa, ¿sabías?

─Sólo hoy.

Arvid se quitó las botas y se acostó del lado izquierdo de la Reina, pasando su brazo derecho alrededor de ella a modo de protección.

─No dejaré que nadie te aparte de mi lado una vez más, ¿oíste?

─Es lo que espero.

El chico besó en la frente a la Reina y cerró los ojos, lentamente se quedó dormido, mientras Elsa tarareaba una canción que siempre cantaba cuando pasaban las tardes juntos. Después de un rato, Elsa abrazó a Arvid posando su cabeza en su pecho y al poco tiempo también se durmió.

La Princesa no podía creer lo que veían sus ojos, ella llegó al poco tiempo y al observar esa estampa, decidió no interrumpir su sueño y salió de la habitación.

Al día siguiente, había una turba enfurecida en las puertas del Castillo. Alberick y Siegfried ya estaban afuera tratando de calmar los ánimos, pero era imposible.

─ ¿Qué es lo que sucede aquí?

─Sucede Majestad que hemos venido aquí para hacerle justicia a esos pobres Aldeanos.

─ ¿Justicia? Ya acabamos con Boris y Wolfgang. Ellos fueron quienes empezaron todo esto. Si no me creen, pregunten en Northdale.

─Pero no fueron ellos quienes les arrancaron el Corazón y usted lo sabe.

─ ¿A caso está culpando a la Reina de algo? ─Espetaba Arvid al aparecer en la puerta.

─ ¡Sí! Yo acuso a la Reina Elsa de traición.

─ ¡Basta! No tiene ningún derecho. ─Gritaba Siegfried.

─Pero las pruebas hasta las viste tú, Siegfried.

─Ella fue hechizada.

─ ¿Y cómo sabemos que eso es cierto? No parecía estar hechizada cuando hizo todo eso.

─Después de casi 3 años de ser su Reina, ¿comienzan a desconfiar de ella?

─Yo solo digo lo que veo, Majestad.

─ ¿Quiere pruebas? Pues le daremos pruebas. Princesa Anna, ¿por qué no lleva a este distinguido personaje con la Reina para que vea las pruebas que necesitan sus ojos?

─ ¿De qué diablos hablas, Arvid? ─Susurraba Anna.

─ ¿Olvidas la Marca que tiene en su mano? Úsala, sé creativa. Llévalo a su habitación, así cerrará el pico de una vez por todas.

─Tiene razón Guardia. Caballero, por favor acompáñeme, si usted habla solo de lo que ve, le daré algo para que hable.

El líder de la Turba entró al Castillo y los Guardias cerraron las puertas. Al llegar a la habitación de la Reina notaron que ella no estaba ahí dentro.

─ ¡Qué conveniente! Ella no está aquí adentro.

─No lo entiendo, estaba aquí hace unos minutos. Espera, ya sé en dónde está.

─ ¿En dónde?

─En donde siempre la encuentras en las tardes.

Arvid custodió a su invitado y ella fue corriendo a la Terraza. Al llegar, vio a su hermana recargada en el barandal, observando el paisaje.

─ ¿Sabías que medio Arendelle quiere tu cabeza?

─No. Anna, tú sí que sabes cómo levantarme los ánimos.

─Lo siento, pero al no encontrarte de nuevo en tu habitación, creí que habías huido.

─No huiré jamás, eso te lo aseguro.

La princesa corrió a abrazar a su querida hermana mayor como si nunca lo hubiera hecho.

─Me alegra que estés aquí.

─A mí también.

─Ven, hay alguien que desea verte en persona.

─ ¿Quién?

─Cuando lleguemos a tu habitación lo sabrás.

─Pues andando. ─Decía Elsa apresurando el paso.

─Así que, ¿ahora te haces llamar la Reina de las Nieves?

─No realmente, eso fue algo para sonar más decidida.

Ambas caminaron rápidamente para no hacer esperar más a su invitado.

─Aquí la tiene buen hombre. Ahora, mire detenidamente su mano derecha.

─Anna, ¿qué estás haciendo?

─Dándole las pruebas que sus ojos piden a gritos. Esperen, ¿cómo es que los ojos pueden pedir algo a gritos? Da igual. ¿Ve usted esa Marca?

─Sí.

─Esa Marca apareció justo después de que la hechizaran, la vimos la primera vez que nos topamos con ella cuando estaba en ese estado.

─ ¿Y por qué no se borró cuando ella volvió a la normalidad?

─Porque, necesita ser removida por la persona que conjuró el hechizo sobre mí. Y al ya no estar ese torpe Alquimista, pues dudo mucho que pueda librarme de ella.

─ ¿Tiene alguna duda con esto que vio?

─No. Les pido una disculpa, Majestades.

─No hay problema, solo recuerde que los verdaderos culpables ya fueron castigados. Ahora, le pido que se retire y se lleve a su muchedumbre con usted.

El Aldeano asintió y salió del lugar realmente apenado por lo ocurrido. Al abandonar el Palacio, todos respiraron aliviados al ver que su plan había funcionado.

─A ver, déjenme entender algo; ustedes dos le mintieron a un poderoso Hechicero, ¿y días después le mienten a un Aldeano? Creo que ya se les está haciendo costumbre.

─No lo veas como una vil mentira, llámalo, una estrategia eficaz, ellos ven la realidad desde otra perspectiva.

─ ¿Cómo es que recuerdas eso?

─Puede que la Reina Psicópata de piel azul no recuerde, pero yo sí.

─ ¿Eso quiere decir que estamos en problemas?

─Tal vez.

─Arvid, te sugeriría que comenzaras a correr.

─Acepto tu sugerencia.

─ ¿En serio creen que se me van a escapar?

─ ¡Corre!

Ambos jóvenes corrieron por todo el Castillo evitando a la Reina por un buen rato hasta que Anna corrió a su habitación y se encerró junto con Kristoff, en cuanto al muchacho, solo se le ocurrió ocultarse detrás del Trono de Elsa en el Salón, justo antes de comenzar las Labores Reales.

─ ¿Ya terminaste de jugar Northdaliano?

─ ¡Shhh! Siegfried, guarda silencio por una vez.

─ ¡Aquí estás!

─ ¡Rayos!

─Un muy buen escondite, Forastero. ─Exclamaba Siegfried riéndose.

─Después me encargaré de ti y Anna, por lo pronto, comencemos con las Labores Reales.

Esa mañana comenzaba como cualquier otra, como si Elsa jamás se hubiera marchado, eso fue hasta un tema un tanto peculiar que ella tenía que definir.

─Majestad, debemos comenzar con la gestión del Festival del Solsticio de Invierno, recuerde que es en una semana.

─He pensado sobre eso y considero que no será conveniente el realizarlo este año. El Reino no está de ánimos.

─Pero, su alteza, el Festival nunca se ha cancelado, se ha realizado desde…

─ ¡Desde hace casi 24 años! Lo sé, pero esta no es época para celebrar.

─Reina Elsa, ¿a dónde va? ─Preguntaba uno de los Ministros.

─Descuiden caballeros, yo hablaré con ella. ─Decía Anna.

La Princesa salió disparada con dirección a la Terraza, al no encontrar a su hermana y conociendo muy bien el Gran Castillo, dio media vuelta y fue corriendo a la antigua habitación de la Reina. Ella tocó la puerta y comenzó a hablar.

─ ¿Elsa? Elsa, sé que estás adentro.

─…

─Elsa, sabes que puedes contármelo todo. ¿Qué ocurre? Por favor, no hagas esto de nuevo.

Al no obtener ninguna respuesta y algo decepcionada, Anna bajó la mirada y comenzó a caminar sin rumbo fijo. Antes de abandonar el pasillo por completo, escuchó como era quitado el seguro, ella corrió y temerosa abrió la puerta lenta y delicadamente. Al entrar, observó a su hermana sentada en el suelo, en donde estaba su cama en el pasado

─ ¿Cómo…? ¿Cómo supiste que estaba aquí?

─Fue simple, solo pensé en un lugar en dónde no quisieras ser molestada por nadie. Primero fui a la Terraza y al poco tiempo recordé este lugar.

─Creo que olvidé lo bien que conoces a este Castillo, y a mí.

─ ¿Qué puedo decir? Años de experiencia, supongo.

La Princesa se sentó al lado de su hermana, por algunos minutos el silencia gobernaba dentro de esa habitación que les traía tristes recuerdos a las dos.

─ ¿Qué te ocurre? ¿Por qué no quieres hacer el Festival?

─No lo veo conveniente con todo lo que ha pasado.

─Yo pienso que es por esa razón que debemos hacerlo, para honrarlos. Para que nadie los olvide y para que sepan que siempre estaremos aquí para protegerlos.

─No lo sé, Anna. No me siento segura de hacerlo.

─Pero además es una fecha importante para todos y mucho más para ti, porque es…

─ ¿Mi cumpleaños? Anna, ¿realmente crees que no lo sé? Sé lo que significa el Solsticio de Invierno para Arendelle, pero no quiero hacer esto sabiendo que…

─ ¿Sabiendo qué, Elsa?

─ ¡Sabiendo que yo maté a todas esas personas! ─Espetaba la Reina, poniéndose de pie.

─Esa no eras tú, fue por el hechizo de Boris, él fue el verdadero culpable, fue Boris quien los asesinó, no tú.

─Él no les arrancó el Corazón a cada uno, fui yo. ¿No lo entiendes? Me siento horrible, cada vez que recuerdo sus rostros de terror y desesperación, y cuando recuerdo como me sentía, me hacen desconocerme por completo.

─Todo Arendelle sabe quién eres, el Reino conoce a la amable y generosa Reina, desde que llegaste al mundo todos quedaron maravillados con la presencia y elegancia de la Princesa Elsa. No temas más al pasado, yo siempre estaré contigo, física o espiritualmente para recordarte quien eres en verdad y, si yo decidí ver lo bueno que hay en ti, pues me encargaré de que Arendelle lo vea.

─Gracias Anna. Siempre consigues hacer que sonría.

─Sabes que no me gusta verte triste.

Salieron de la habitación y regresaron al Estudio para dar la noticia de que se realizaría el Festival del Solsticio de Invierno, pero a partir de ese año, tendría un toque y sentido adicionales.

Ese día, la Reina permaneció en el Castillo pasando el tiempo con su familia, ya que por el momento no necesitaba nada más para sentirse completa.

Transcurrió lo que quedaba de la semana normalmente, y el día viernes, la Reina habló con su Pueblo tras lo ocurrido y los cambios que sufriría el Festival y la ayuda y solidaridad hacia Northdale.

La semana siguiente fue toda de preparativos para el gran evento y, el día que la Reina salía a pasear fue cancelado, así que, ese día no hubo asuntos que atender en el Salón del Trono, porque toda la Familia Real, incluido Arvid, pasaron la mañana entera en el Pueblo coordinando todo. Ya hacia las 4 p.m., Arvid se quedó en el Salón del Trono jugando un rato con su espada y esta se clavó en el Trono justo en el respaldo del mismo.

─Es una suerte que la Reina no esté ahí, Northdaliano.

─ ¡Siegfried! ¿Por qué no me sorprende verte aquí? ─Decía Arvid sacando la espada del Trono.

─Solo vine aquí a decirte algo.

─ ¿Qué?

─Ya sé que ella te eligió a ti, pero de todas maneras, te estaré vigilando, no lo olvides.

Siegfried empujó a Arvid quién cayó al suelo y se quedó sentado en la escalinata.

─Ni herido me dejarás en paz, ¿verdad?

─No.

El Consejero salió de la habitación y Arvid puso su espada a su lado, se quedó muy pensativo sobre el hecho de que tendría que soportar esto hasta que Elsa lo despidiera, y eso si lo hacía.

Al poco rato llegaron Anna y Kristoff, ella caminó hacia Arvid, se puso de rodillas frente a él y comenzó a hablar.

─Reina Elsa I, de Arendelle. ¿Aceptaría ser mi esposa?

Arvid no entendía lo que pasaba y al ver la conmoción, Kristoff se sentó a su lado para tratar de sacarlo del shock.

─Así es como tienes que pedirle matrimonio a Elsa.

─ ¿Cómo por qué le pediría matrimonio a Elsa?

La Princesa lo miró y trató de darle a entender sus razones y que ella estaba en lo cierto.

─Mira, si no la amaras, Elsa estaría muerta en estos instantes y el sentimiento es recíproco.

─Además, son el uno para el otro. ─Agregaba Kristoff.

─ ¿Cuándo crees tú que debo pedirle matrimonio entonces?

─Pues, su cumpleaños es el viernes, así que, tienes dos opciones: O le propones matrimonio durante el Festival, o lo haces días antes.

─De acuerdo, pero alguno de ustedes pensó ¿con qué anillo lo haré?

─Mira, encontramos este anillo en el Ala Este. Este anillo, es de mi tía Ingrid.

─ ¿Cómo sabes eso?

─Porque tiene un copo de nieve.

─ ¡Ah, ya veo!

─Escucha, sé que no es un anillo de compromiso como tal, pero, quiero que Elsa tenga esto, quiero que lo tenga porque Ingrid significaba mucho para ella. Era la primera persona que la comprendía mucho mejor que yo, ella sabía lo que era tener un poder y no controlarlo y, todas esas cosas. Quiero que tú se lo des, sobretodo, porque es parte de nuestra familia.

─Gracias Anna, pero ¿cómo estás tan segura de todo esto?

─Porque lo veo en tus ojos. Una vez te dije que se te veía en los ojos el hecho de que te gustaba mi hermana. Hace unos días, cuando le diste el beso y le dijiste que la amabas, pude verlo también en los suyos.

─ ¿Qué es lo que viste?

─El brillo que solo produce el amor verdadero.

─ ¿Cómo es que puedes distinguirlo?

─Lo veo e Kristoff todos los días, cada que me levanto, cada que abro mis ojos, cada mañana veo ese brillo en su mirada, sé que él lo ve en los míos. El amor verdadero es algo que no se puede ocultar. Además, nunca había visto a mi hermana tan feliz, de hecho, no la he visto contigo, solo los he visto cuando ella era malvada y todo eso, pero puedo imaginar cómo era cuando no estaba yo. Ella me dijo el día de mi boda que era extremadamente feliz porque yo era feliz. Yo era feliz porque ella estaba feliz, por eso pasó lo de Storybrooke y eso, porque yo quería ver a mi hermana feliz, antes de irme a las Islas del Oeste, vi que su felicidad se había acabado, estaba agradecida, complacida y alegre por nosotros, por Kristoff, por Adgar y por mí, sabía que éramos su familia y nos amaba por eso, nos ama por eso, pero Arvid, hay distintas clases de amor, y Elsa se merece a alguien como tú, ella merece una felicidad más grande que la que yo le puedo dar.

─Anna…, Anna, muchas gracias, no sé qué decir.

─Sólo no hagas que me arrepienta Arvid. ¿Tienes alguna idea de cómo darle ese anillo?

─Tal vez pero, necesito su ayuda, ¡vamos!

Los tres corrieron a la cocina para preparar todo para esta tarde que prometía ser mágica.


Flashback

La tarde caía en Storybrooke, todos regresaban del Bosque tras el encuentro con la Reina de las Nieves. Elsa estaba desconcertada tras sus declaraciones, Garfio se sentía dolido al creer que Emma no confiaba en él y Emma estaba tan enojada que no podía pensar en nada más.

Al llegar al Pueblo, tanto Emma como David fueron a casa para recibir noticias del estado de Marian y para estar un tiempo con Nieves y Neal. Bella se tomó unos minutos para llevar a Elsa con la Abuelita y así probara las hamburguesas de ahí, para que se sintiera un poco a gusto en esa tierra y también porque quería averiguar lo que había pasado con Ruby.

Cuando Bella fue a hablar con la Abuelita, la Reina de Arendelle notó la presencia de cierto Pirata en la barra, bebiendo solo. Tomó su plato y se quedó junto a él.

─No es un buen momento, Milady.

─ ¿Qué te ocurre Garfio?

─Nada, es solo que, adoro beber un buen trago sin la compañía de nadie, a menos que desees hacerlo. ─Decía Garfio esbozando una falsa sonrisa.

─Gracias, pero yo no bebo.

─Tú te lo pierdes.

─Estás así por Emma, ¿no es así?

La mirada del Pirata cambió porque sabía que Elsa había dado en el blanco.

─ ¿La amas?

─ ¿Perdón?

─A Emma, ¿tú la amas?

─Con toda mi alma, pero no estoy seguro si ella siente lo mismo por mí.

─Pues, averígualo.

─Lo dices como si fuera tan fácil, además hace un rato me demostró que no confía en mí.

─Eso no lo sabes, solo son suposiciones tuyas, habla con ella, dile lo que sientes y así conocerás sus sentimientos. Oye, una vez un Troll Roca le dijo a mi hermana que el amor tenía muchas formas.

─Qué gracioso, eso siempre lo decía Peter Pan.

─ ¿Peter quién?

─Olvídalo.

─Garfio, es más que obvio que recibe mucho amor de su familia, pero debe haber un lugar en su Corazón para otra clase de amor, de eso estoy segura, habla con ella.

─ ¿Por qué te interesa tanto esto?

─Porque, cuando llevas el peso del mundo sobre tus hombros, necesitas a alguien que te recuerde quien eres en verdad.

─Elsa, ¿nos vamos? ¡Hola Killian!

─Bella… ─Asentía Garfio con la cabeza.

─Sí, vámonos.

─Elsa. Gracias.

─De nada Killian, fue un placer.

Fin del Flashback


─Eres bastante predecible, ¿sabías?

─ ¿En serio?

─Sí. Comencé a buscarte, y 5 minutos después pensé que estarías aquí.

─ ¿Y por qué me buscabas con tanta insistencia?

─Porque tú, tienes una cita conmigo esta noche.

─ ¿Ah, sí? ¿Y a dónde iremos?

─A ningún lado.

─ ¿De verdad?

─Así es. tú cita conmigo es justo aquí.

El joven levantó su mano y los sirvientes entraron con unos cuantos carritos llenos de deliciosos platillos que a ambos les encantaban.

─ ¿A qué debo el honor?

─Quiero consentirte, es todo.

─ ¿Y por eso cenaremos tú y yo en la Terraza?

─ ¡Qué perceptiva es, Majestad!

─Lo sé, es algo natural.

Arvid le ofreció el asiento a Elsa, él se sentó en su lugar y comenzaron a cenar tranquilamente. La cena era como cualquier otra, bromas, conversaciones amenas, risas, todo era perfecto para ambos jóvenes.

─Adivina que hay de postre.

─Chocolate o helado, alguna de las dos.

─Casi, pero no.

─Entonces, ¿qué?

Arvid hizo pasar a un sirviente que llevaba dos platos con una rebanada de tarta de manzana con un trozo de chocolate encima.

─Dijiste que no era chocolate.

─Dije casi.

─ ¿Por qué se ve tan raro?

─ ¿Vas a juzgar a un chocolate por su forma?

─No. Es solo que…

─Entonces no digas nada y dale un mordisco.

Ambos se miraron y mordieron al mismo tiempo el chocolate. La Reina sintió algo duro al morderlo y decidió indagar más.

─Arvid, ¿esto es…?

─ ¿El anillo de tu tía? Sí. Anna me lo dio por una razón muy especial. Elsa, sé que tú y yo hemos pasado por muchas cosas en estos últimos meses y sé que es muy prematuro, pero yo quiero pasar el resto de mi vida contigo, quiero que seas feliz conmigo, yo, quiero hacer esto. Sé lo que sientes, y puedo decir sin temor a equivocarme que es amor verdadero, si no, de otra forma no estarías aquí, conmigo en esta Terraza, así que…

Arvid le quitó el anillo y se arrodilló frente a ella.

─Reina Elsa I, de Arendelle. ¿Aceptaría ser mi esposa?

La Reina no pudo contenerse más y lloró de la emoción al escuchar todo lo que Arvid tenía que decirle.

─Arvid, sé que ambos hemos pasado cosas increíbles y no sé qué decir.

─Sólo di que sí. Escucha, no tenemos que casarnos de inmediato, eso lo dejo a tu criterio, pero de algo estoy seguro. Estoy completamente seguro de que quiero estar contigo hasta que deje de existir.

─Yo… Estoy encantada con todo esto. Y, ¡claro que sí! Arvid, de Northdale. Quiero ser tu esposa.

─ ¿Sí?

─ ¡Por supuesto, Forastero! ¿En algún momento lo dudaste?

─Jamás.

Arvid por fin le puso ese hermoso anillo, se levantó y le dio un gran beso a su amada y entraron al Castillo para contar la buena nueva.

Así transcurrió esa noche y al día siguiente hasta que al fin llegó el Festival del Solsticio de Invierno. Muy temprano, la Familia Real se alistaba para ir rumbo a donde se encontraba la Aldea que fue devastada por Wolfgang y Boris, todos, incluido Arvid, llevaban atuendos de color negro. Elsa terminó de arreglarse y salió lentamente de su habitación.

─ ¿Estás lista?

─Nerviosa más que lista.

─Descuida, todo saldrá bien.

─Eso espero.

Ambos caminaron rumbo a la entrada, mientras los sirvientes abrían cada una de las ventanas para que entrara la luz.

─He tenido una duda estos últimos días.

─ ¿Cuál?

─ ¿Por qué se realiza el Festival?

─Bueno, pues. Todo empezó el año en el que yo nací. Ese otoño fue una clase de infierno por así decirlo, había días en los que las lluvias eran torrenciales y el calor era insoportable, ventiscas y tornados acechaban las colinas y todas las cosechas se perdían. Mi madre me contó que mi padre salió a la Terraza a rogarle al cielo que todo terminara, momentos después, mi llanto se escuchó por todo el Palacio, la tormenta cesó y mágicamente comenzó a nevar. Así que, el Reino organizó un pequeño Festival para celebrar el milagro que yo les había traído.

─Debe ser genial tener un Festival en tu honor.

─Al principio lo era, después del accidente el Festival solo se realizaba en la Plaza, pero desde hace dos años, todo volvió a ser como antes. Aunque ahora tendrá otro significado más, será para que aquellos que se fueron jamás sean olvidados.

─Eso es hermoso, ya verás que todo saldrá como lo planeaste.

─Lo sé.

─Ya estamos listos. ─Decía Kristoff.

─Pues, adelante.

El Festival ese año transcurriría de la siguiente manera: Desde temprano una serie de procesiones y en la tarde y lo que restaba de la noche, toda la verbena popular de siempre.

La Familia Real salió del Palacio, Kristoff y Arvid con una vela en sus manos y Elsa y Anna caminando en el centro de ellos un poco adelantadas, esa procesión la harían solos hasta las Colinas donde ya los esperaban varios Arendellianos con velas en sus manos, al llegar depositaron sus velas alrededor de una gran roca que serviría como monumento en donde se escribió lo sucedido y los nombres de las víctimas. Todos los asistentes guardaron un minuto de silencio para después proseguir con la llamada "Procesión del Silencio" hacia la Capilla en dónde se oficiaría una misa en su honor, al terminar esta, todos fueron a sus casas pasado el mediodía para volver a salir a las 4 p.m. y así dar paso a la última procesión en la que todos los Arendellianos simplemente salían de sus casas y caminaban rumbo al Castillo, en donde eran recibidos por un festín. Al terminar este, se prosiguió con la celebración, se abrieron las puertas completamente, la Reina creó una pista de hielo en el patio del Castillo.

Al anochecer, la Marina Real liberó unas barcazas llenas de velas como una última ofrenda a esas inocentes personas. Después, comenzó el Baile dentro del Palacio Real de Arendelle.

Un aire de paz se respiraba en aquel lugar por primera vez en mucho tiempo y tras esa ceremonia solemne, el ambiente se ponía cada vez más animado. Algunos niños corrían, jugaban o comían, el coro daba su mejor espectáculo y la gente disfrutaba como podía. En el Castillo, todos bailaban y disfrutaban. Aunque no lo pareciese, el Pueblo estaba contento de tener a su Reina de regreso, además de su compromiso con Arvid. Con este compromiso se restablecía la alianza y así, como ya lo había dicho antes, Elsa prometió que su Reino ayudaría a Northdale en la reconstrucción, para que volviera a ser el imponente Reino que contaban las leyendas.

Arendelle denotaba una intensa Luz por todas sus fronteras y se podía ver a todo el mundo gozando, riendo y comiendo, incluso se alcanzaba a ver a una chica pelirroja de cabello largo correr junto a su amado, maravillados por el espectáculo creado por la Reina.

Cerca de las 10 p.m. todas las luces de las velas se apagaron y se escuchó un estruendo, todos bajaron la cabeza e intentaron ocultarse pero la Familia Real salió a la Terraza para ver que sucedía. Ellos observaron cómo se abría el cielo y notaron que de esa especie de portal emergía un destello que los cegó por un instante, lo siguiente que vieron fue una clase de Oscuridad, una Oscuridad, solamente iría a un lugar, un lugar que Anna conocía bastante bien, esa Oscuridad iba a Misthaven, el Bosque Encantado.

Todos lo dejaron pasar de largo y regresaron a la fiesta sin saber, que esa ráfaga de Oscuridad llevaba consigo, a Emma Swan.

El Fin