Anything

Aclaración: todos los personajes pertenecen a JK Rowling y la trama a iheartwriting quien me dio la autorización de traducir su historia al español.

No volví a ver a George ese día.

Esperé un tiempo en la habitación, con la esperanza de que regresara. Cuando no lo hizo, me resigné y comencé a limpiar el desorden que se había hecho. Reparé los frascos rotos y los levité, junto con las plumas, tinteros y libros de contabilidad, a la mesa en la que había estados ubicados, ordenándolos de nuevo. Enderece los calderos y puse las sillas en su lugar.

Por último, me agaché, recogiendo la chaqueta de Fred desde el piso, donde George la había tirado para acercarme más a él.

Mi corazón se aceleró y me dolió el solo recordar todo lo que paso.

Doblé la chaqueta de Fred y suavemente la coloque sobre el respaldar de la silla. Mientras tocaba su tejido blando deje que mis pensamientos se dirigieran a Fred, preguntándome que haría o diría si pudiera ver a su gemelo tan afligido. Fred sabría cómo solucionar este problema.

Pero eso es de lo que se trataba todo esto, ¿no? Si Fred estuviera allí, no habría nada que arreglar.

Suspiré, dejando caer mi mano lejos de la chaqueta mientras salía.

Cuando regrese arriba me detuve junto a la puerta del piso de George, con mi mano flotando en el aire mientras dudaba si llamar o no. Decidí no hacerlo. Quería ver cómo estaba, quería hablar con él, pero sabía que George estaba molesto y yo no quería empujarlo. Cuando estuviese listo para hablar, él hablaría.

Iba a esperarlo.

xx

Me senté en la sala de mi casa el resto del día, con mi nariz pegada a mi recién adquirida copia de "Carreras en el Ministerio: ¡tenemos un lugar para usted!". Al mismo tiempo en el que trataba de leer y reflexionar también intentaba escuchar cualquier señal de George. Quería escuchar cualquier sonido por mínimo que fuese.

Pero en ningún momento escuche nada, nunca salió un sonido, y finalmente me caí en un sueño ligero sobre el sofá.

El sonido de cristales rotos me despertó de repente unas horas más tarde. O eso es lo que pensé. Creí escuchar el ruido de cristales rotos pero en mi sueño estaba la escena del Gran Salón lleno de piedras y trozos de vidrios por las ventanas rotas, así que no estaba segura de si el ruido había sido en la realidad o en mi mismo sueño. Mientras me quedaba sentada en el sofá frotándome los ojos trate de escuchar con más atención.

Pero una vez más, no oí nada.

Me levanté, sin molestarse en encender las luces mientras me dirigía a inspeccionar las dos habitaciones en la parte trasera de la vivienda. La primera habitación, casi vacía a excepción de la silla y la mesa sobre la que había descargado todos mis libros el día anterior, estaba tranquila. La segunda, la que contiene mi cama, también aparecía intacta. La ventana que daba el Callejón Diagon estaba bien cerrada y todo se encontraba en su lugar.

El reloj de mi mesita de noche me dijo que eran las dos de la mañana y, como si fuera una señal, Bostecé. Convenciéndome a mí misma que la perturbación simplemente había sido una invención de mi pesadilla y que ya no era necesario cuidar a George, debido a la hora tan tardía, finalmente me metí en mi cama, esperando dormir un poco más.

Cuando me desperté a la mañana siguiente, me di cuenta de que el día había amanecido mucho más triste que el anterior. El cielo nublado proyectaba una luz opaca, llenando de gris mi habitación y que influía en mi estado de ánimo. Me senté muy lentamente, levantando mis piernas para que colgaran por el borde de la cama sin dejar de refunfuñar.

Pero una ducha de vapor, una taza de café caliente y un pequeño desayuno pronto me hicieron sentir mejor, y yo fui capaz de concentrarme y leer varios capítulos del libro de las diferentes carreras, tomando notas sobre un trozo de pergamino siempre que encontraba una carrera que me atrajera mas que el resto.

Pero a medida que pasaban las horas, me encontré con que mi concentración iba menguando, y, finalmente, mi mirada se dirigía luego del final de cada párrafo a la pared que conectaba mi sala al piso de George. No había escuchado ni un pío (o ningún crujido de la tabla del suelo) a través de esa pared de toda la mañana y, por mucho que quería darle a George su espacio y no empujarlo si no estaba dispuesto a hablar, yo estaba realmente comenzando a inquietarme con el silencio prolongado.

Sin darme cuenta ya estaba llamando a su puerta unos segundos más tarde.

-¿George?- Grité dando un par de golpes contra la puerta. Esperé en el pasillo en silencio durante un buen rato, pero no hubo respuesta. Llamé con más fuerza. -¡George, abre!" Esta vez hable más fuerte con la esperanza de que me escuchara si él estaba en una de las otras habitaciones en la parte trasera de la vivienda. Pero aún así él no vino a la puerta.

-¡Voy a entrar!- Exclamé en advertencia, y luego con un Alohamora la cerradura hizo clic y empujé la puerta.

En el interior todo estaba muy tranquilo y no encontré ni rastro de George mientras hacia mi camino por la sala de estar, ni en la cocina, ni en el pasillo.

-¿George?- Dije de nuevo al mirar por el marco de la puerta en el primer dormitorio. Pero él no estaba allí.

No estaba segura de a cuál de los gemelos esta sala pertenecía, pero estaba limpia y sorprendentemente organizada. Incluso la cama estaba hecha tan bien que no parecía que alguien hubiese dormido en ella en mucho tiempo. Di unos pasos hacia atrás dirigiéndome al pasillo, con los ojos todavía estudiando el interior de esa primera habitación cuando desvié mi camine en un segundo porque sentí algo debajo de mis zapatos.

Mirando hacia abajo vi un par de brillantes fragmentos de vidrio en el piso. Entrecerré mis ojos en la oscuridad, la luz del sol sin brillo que entraba por la ventana de la habitación no ilumina el pasillo lo suficiente para que pudiese ver correctamente.

Fue en ese punto que mi preocupación salto a flote junto a una incómoda sensación que ahora sentía en mi estómago. Saqué mi varita del bolsillo trasero de mis jeans y apunte a la cerradura.

Señalé con mi varita al suelo y, con sólo pensar el encantamiento, la punta de ella se iluminó, brillando con una luz azulada débil, lo que me permitía ver el piso y los trozos rotos de vidrio con más claridad. Había sólo unas pocas piezas cerca de mis pies, tan pequeña que no podía decir de que objeto pertenecían; probablemente podría haber caminado justo al lado de ellos sin percatarme que estaban en ese lugar si no fuese que los pise. Pero, haciendo el camino con mi varita, vi que la cantidad de vidrio iba incrementándose más cerca de la segunda puerta. Con pasos cautelosos me acerque y la abrí, encontrando que ese era el baño de George.

Al igual que en el baño de mi propio piso, había un botiquín colgado en la pared sobre el fregadero, salvo que aquí la puerta de ella colgaba en un ángulo diferente, estaba libremente colgado en una punta…y con esto comprendí y la sensación de mi estomago creció. Entendi que los fragmentos brillantes de cristal esparcidos por el suelo eran todo lo que quedaba del espejo.

Mis pies se movían mucho más rápido al retirarme del baño y me dirigí al final de la sala, al segundo dormitorio. Este estaba mucho más desaliñado que el primero. Las mantas de la cama estaban arrugadas y desordenadas como si alguien hubiese dormido recientemente allí, y había una camiseta arrugada situada cerca de la almohada, en la cabecera de la cama.

Un ligero movimiento me llamó la atención y volví mi cabeza hacia la derecha, logrando ver un marco sobre la mesita de luz al lado de la cama. En el marco había una foto de Fred y George; y pude apreciar que él lucía muchísimo mejor.

Estaban de pie en frente de la tienda, el edificio se veía oscuro y vacío detrás de ellos, y el nombre de Sortilegios Weasley aún no está colocado. Pero los dos chicos estaban radiantes, sus mejillas encendidas y rosas y el color rojo de sus cabellos resplandecía. La foto tenía que haber sido tomada el mismo día en que dejaron Hogwarts, me percate de esto porque sus rostros parecían un poco más jóvenes y todavía estaban con sus uniformes escolares. Vi como los chicos de la foto se acercaban uno al otro, alborotándose el cabello y alisando sus ropas, al parecer haciendo que el otro quedara presentable para la cámara. Y luego, satisfechos con sus aspectos, Fred agarro repentinamente a su gemelo, envolviendo su brazo alrededor del hombro de George y tirándolo más cerca de su lado. Con una sonrisa, George también lo rodeo con su brazo, sujetando una mano sobre el hombro de Fred, y los dos celebraron por un momento hasta que posaron para quien estaba detrás de la cámara. Ellos brillaron con sus idénticamente sonrisas que pronto capturo el flash de la cámara, y luego todo volvió a empezar, los chicos de nuevo arreglándose, preparándose para la foto.

Vi esta pequeña escena feliz varias veces antes de que finalmente devolviera la foto de nuevo a la mesita. Mi mano tropezó con algo que no había notado antes (la botella medio vacía de whisky de fuego que había visto antes).

Sólo que ahora, había solo una gota en toda la botella.

xx

-¡Tom!- Dije casi gritando mientras hacía señas a Tom, empujando en mi camino a un grupo de brujas y haciendo caso omiso de sus gruñidos, pase la pequeña multitud hasta llegar a mi destino. Estaba sin aliento después de mi loca carrera desde mi piso, pero eso no me detuvo -Tom-.

-Señorita Granger- me respondió cuando lo alcancé. Lucía bastante feliz de verme. El hombre estaba entrado en años y sin su par de gafas no podía notar mi estado de ánimo. -¿Qué puedo hacer por ti?-.

-¿Has visto a George?- Y a la vez le detalle -George Weasley. Alto. Pelo rojizo brillante- Me puse de puntillas, buscando por la habitación a pesar de que ya lo había hecho antes. Era un poco temprano para la mayoría de las personas que van a beber, yo sabía eso, pero después de descubrir la botella de whisky de fuego totalmente vacía, El Caldero Chorreante fue el primer lugar que se me vino a la mente para encontrar a George.

-Claro, claro,- El viejo Tom hablo mientras asentía lentamente y mis hombros se hundieron dejando escapar un suspiro de alivio, mi cuerpo inmediatamente se relajo. Pero debió ser que sólo estaba confirmando que él sabía a quién me refería, porque luego añadió, -pero no, yo no le he visto hoy. No ha estado aquí desde la noche en que los vi a los dos sentados juntos, si no recuerdo mal-.

Mis hombros cayeron aún más, ahora por la decepción.

-Bueno,- empecé, todavía mirando a mi alrededor esperando que con algo de suerte Tom estuviese equivocado - si aparece, ¿Le diría que estoy en buscándolo?-

Salí de El Caldero Chorreante sintiéndome más preocupada de lo que había estado cuando entré, pero aún mantenía alguna esperanza; todavía quedaba Las Tres Escobas y Cabeza de Puerco en Hogsmeade para comprobar.

Pero cuando pregunté nadie lo había visto en ninguno de esos lugares.

Ahora si estaba desesperada, me fui, sin ninguna esperanza real de que lo pudiese encontrar, al único lugar que me sentía bastante segura que George no quería regresar. Fui a la madriguera.

Yo sabía que si él no estaba allí tendría que explicar la razón de mi visita, y la idea de decirle a la señora Weasley que no podía encontrar a George y que había muchas posibilidades de que estuviese borracho, fuera Merlín a saber por dónde y haciendo Merlín sabe qué, porque él había tenido una descompostura menor el día anterior, algo que había sido del todo culpa mía, era muy aterrador. Y de alguna manera, tal vez porque él me dijo que estaba preocupado de que buscara a su madre la noche que lo encontré en El Caldero Chorreante, me sentí como si estuviese traicionando a George.

Aun así, no podía pensar que otra opción tenía.

Pero una vez que llegué, me di cuenta de que no había nadie alrededor para interrogarme, porque nadie parecía estar en casa. Era una cosa rara para la madriguera estar completamente vacía de Weasley, por lo que corrí alrededor de la casa durante varios minutos, tratando de asegurarme de que realmente estaba sola... entonces… recordé el reloj.

Fui de nuevo en el salón y observe la esquina donde el reloj de la familia Weasley colgaba, buscando rápidamente entre las manecillas. Vi que las caras del señor Weasley, Bill, Charlie y Percy estaban apuntando más o menos hacia donde tendría que estar el número siete, pero que en su lugar se leía "trabajo". La señora Weasley, Ron y Ginny marcaban hacia el diez, que decía "viajando".

En conjunto, al igual de cómo solía ser antes, Fred y George apuntaban al tres. "Perdido"

Cerré los ojos, luchando contra el impulso de ceder al pánico absoluto. Luego, levantando la varita, me obligué a concentrarme y pensar en un recuerdo feliz. Un abrazo exprimidor de mi madre. La cálida sonrisa de Harry. Tardes perezosas de veranos sentada en el césped bajo la sombra de un árbol, los cielos azules brillantes por encima, viendo los Weasley practicar Quiditch en el hermoso prado al lado de la madriguera. Mi negativa a unirme a ellos a causa de mi miedo a volar y la mirada en el rostro de Ron cuando George se ofreció a darme lecciones.

Sentí que mis labios estaban fruncidos por la concentración y mi varita dio un pequeño tirón en respuesta. Abrí los ojos y encontré a una nutria que me miraba. Mi patronus se cernía, brillando en el aire, a la espera de mis instrucciones.

-¿Dónde estás?- Le susurré a ella, tratando de mantener la voz firme. -Necesito verte- Tomé una respiración profunda, con la esperanza de que no sonara tan desesperada cuando añadí: -... Por favor, vuelve.-

Concentré todos mis pensamientos hacia George Weasley, repitiendo su nombre una y otra vez en mi mente, imaginando su cara, recordando su vieja sonrisa maliciosa y el sonido de su risa, y luego con un movimiento suave de mi brazo dirigí a mi nutria hacia la ventana abierta y vi como se fue a través de ella y desaparecía en la distancia.

xx

-¡Harry!- Grité tan pronto como entré en el vestíbulo del Número 12 de Grimmauld Place, y el retrato de la madre de Sirius empezó a gritar a la vez. -¡Harry!- Grité de nuevo, esta vez compitiendo con los gritos de de la anciana -¡escoria!- y -¡sangre sucia asquerosa!-

Oí pasos corriendo por las escaleras sólo un segundo más tarde. -¡Caray, Hermione!- Harry gritó por encima del ruido. Puso sus manos sobre las orejas, haciendo una mueca con su cara mientras trataba de solucionar el ruido. -¿Por qué la despertaste?-

No tenía la paciencia o el tiempo suficiente para esperar a que Harry luchara con las cortinas, por lo que le agarré la mano y lo arrastre hacia la cocina, tirando de él hacia dentro y cerrando la puerta.

La expresión molesta en el rostro de Harry desapareció en el momento en que consiguió hacer un buen vistazo de mi cara preocupada.

-¿Qué está mal?- preguntó inmediatamente. -¿Ha pasado algo?-

-Es George.-

Chirrido de la señora Black, aunque silenciados un poco, seguían oyéndose claramente a través de la puerta cerrada y Harry agarró mi mano, tirando de mí más dentro de la habitación para que pudiéramos hablar más fácilmente. -¿Qué le pasó a George?-

-Está perdido-, le dije. -No lo he visto desde ayer y ahora no lo encuentro y…-

Harry dejó escapar un suspiro que terminó en una suave risa. -Hermione, me asustaste. George Weasley nunca te ha informado todo lo que hace, ¿verdad? Él probablemente sólo se fue a algún…-

-¡No!- Interrumpí. –No entiendes. Estuve con él ayer por la mañana.- Miré a mis pies en silencio por un momento, tratando de encontrar en mi cabeza la mejor manera de decirle a Harry lo que necesitaba saber sin decirle lo que paso con George y conmigo en la tienda... -Él se puso muy molesto y se fue,- dije simplemente, y luego, como pude notar que Harry no iba a agregar nada continué –Yo pensé que él se encontraba en su piso pero cuando fui a verlo esta mañana el ya no estaba. Debió irse en algún momento de la noche mientras yo dormía-.

-Eso no quiere decir que algo malo le haya pasado-, dijo Harry, frunciendo el ceño, pero con un tono amable y preocupado, por mi y por mi estado de ánimo.

Negué con la cabeza. -Él había estado bebiendo, Harry,- le respondí, tratando de hacerle entender. -Él ha estado haciendo eso por mucho tiempo.-

-Debido a Fred,- supuso Harry.

-Por eso me mude con él y por…- Hice una pausa por un segundo mientras luchaba por pensar en la palabra correcta, -…porque quería reavivar nuestra amistad luego de la guerra. La noche que me encontré con George, la noche en que me ayudaste a mudarme a El Caldero Chorreante, George estaba tan borracho que no podía caminar tres pasos desde nuestra mesa sin tropezar. Por eso yo le ayudé a volver a su casa -.

El ceño de Harry se había profundizado. -¿Por qué no me dijiste eso? La tarde que viniste aquí para avisarme que te mudabas encima de la tienda...-

Hice un gesto incómodo. -George estaba muy indeciso solo por estar sentado hablando conmigo. Temí que si le contaba alguien sobre lo que paso el se enojaría y desconfiaría por lo que trataría de alejarme y…

-¿Y?- Harry impulsó cuando mi voz se apagó.

-Y yo no quiero que eso suceda-, le dije. Y me obligué a mantener el contacto visual con mi amigo para que él supiera que tan importante era lo que quería agregar a continuación, -Siento que George me necesita en este momento.-

Harry asintió lentamente. Parecía estar procesando todo. Él no se rió o se burlo por lo que yo estaba muy agradecida de que entendiera la gravedad de lo que estaba diciendo.

-Sólo para aclarar-, comenzó, -George ha estado sintiéndose peor de lo que todos pensábamos, sientes como si te ha dejado entrar, por así decirlo, y ahora algo ha sucedido y él está solo en algún lugar molesto, borracho y no sabes dónde encontrarlo -.

Escuchar mis pensamientos en la voz de Harry, en esas palabras que resumían todo, hicieron que mi nudo en la garganta se sintiera mucho mas incomodo, pero asentí con la cabeza.

-Caray,- murmuró Harry, frotando su frente mientras pensaba. -¿Y no tienes idea de dónde pudo haber ido?-

-Traté en El Caldero Chorreante,- mi voz salió ronca por el nudo en mi garganta. -Incluso intenté Las Tres Escobas y Cabeza de Puerco.-

Harry arqueó una ceja. -¿Has recorrido todo Hogsmeade?-

Asentí. -Cuando yo no lo pude encontrar allí tampoco, me fui a la madriguera.-

-Pero George no ha estado allí en meses.-

-Lo sé-, le dije. -Pero yo no sabía dónde más buscar. Y entonces me acordé del reloj.-

Harry dio un ligero balanceo de ojos, una acción para sí mismo, creo yo, como si no pudiera creer que no hubiese pensado esa posibilidad. -¡Por supuesto! ¿Y qué dice? Seguramente te mostro donde esta-

Me mordí el labio, sacudiendo la cabeza. -Su mano en el reloj señalaba perdido.- Trate de hablar pausada pero mi voz comenzó a temblar cuando agregué, -Envié mi Patronus para encontrarlo hace casi una hora. No creo que él simplemente se quedara sin responder, sabiendo que estaba buscándolo ¿Verdad? Sólo es que… tengo este presentimiento... -Retorcí mis manos nerviosamente, sin querer expresar lo que estaba pensando, pero yo no podía evitar la sensación de temor que se había apoderado de mí. –Harry-, le dije. -Tengo un mal presentimiento de que algo le ha sucedido.-

Harry me miró en silencio, parecía meditar mis palabras por un momento antes de que él hizo un firme movimiento de cabeza, dispuesto a decidir algo.

-Muy bien,- dijo al fin. -Vamos a encontrar George.-

Nota de Traductora: Hola ¿Cómo está? Este capítulo es más un capítulo puente. A partir de ahora la cosa se pone más interesante. Espero que les guste a pesar que George no pareció. ¿Qué creen que le sucedió? ¿Estará bien? ¿Por qué piensan que no le respondió el patronus a Hermione?
Muchas gracias a todos los que colocaron esta historia en sus favoritos o la siguen. Nadie está obligado a dejar un comentario pero el que lo desee hacerlo me pondrá muy feliz. Es lo más lindo cuando una sabe que alguien más lee y le gusta esta historia. Realmente es una de mis favoritas y espero que lleguen a quererla tanto como yo.

Bueno, gracias de nuevo a todos y nos leemos en la próxima publicación :D

PD: Varios review y mp que me han dejado me recomiendan o me dicen reglas de fanfiction que yo no sabía. De seguro en este capítulo notaran diferencias en la edición del fic. Espero de a poco poder ir mejorando y cuando termine de subir todos los capítulos editare los primeros. Soy bastante nueva en estoy y estoy aprendiendo ¡Desde ya gracias a todos por ayudarme a mejorar!