Disclaimer: HTTYD me pertenece, ya lo dije. Si tienen algún problema con eso, consúltenlo con mis abogados el Unicornio y el Elefante rosa.

Aclaración: Respuesta 5 al Reto #8 de Caldo Toothcup para el Alma.

Esto… en verdad quería entregar algo muy bueno para cerrar con broche de oro, pero… pero… *se tira dramáticamente como si la gravedad hubiese aumentado* MATE A MI MUSA. EN MI PUTA VIDA VUELVO A LEER ALGO QUE PONGA A DOFLAMINGO Y A CROCODILE EN EL MISMO RENGLÓN. NO MAMES, SE ME BAJÓ LA INSPIRACIÓN RE GACHO. (si no saben quien son estos dos, sólo piensa que cualquiera cosa que haya visto que los incluya me dejó seca cerebralmente. Por mucho que me guste Doffy fue horrible verlo con Crocodile). Y tanto que quería escribir sobre este trío (Snot/Hiccup/Toothless) u.u…


Capítulo Cinco

Primos


Volaban sobre la parte sur de Berk, en un ejercicio para refinar las habilidades de vuelo en conjunto o algo así. Snotlout nunca prestaba más atención de la necesaria a las indicaciones de Hiccup. Por eso, ahora estaba mortalmente aburrido trepado sobre Toothless con Hiccup controlando el vuelo. Perfecto. ¿De qué servía el mentado ejercicio si no le permitía manejar al dragón? Maldito Hiccup posesivo.

Snotlout sonrió ante la idea que cruzó su mente.

Había sido pura provocación lo que motivó a deslizar una de sus manos hacia el regazo de su primo. Una broma, un simple juego para hacerle perder la paciencia y demostrarle que él siempre tendría el control. Como cuando niños. Snotlout fue ingenuo. Era obvio que ya no eran niños y que Hiccup no iba a recibir la broma con la pasividad de antaño.

Por eso contraatacó con lo mejor que tenía. Manejó el pedal para realizar esas alocadas maniobras que producían paros cardíacos y una que otra embolia en los que no estaban acostumbrados a esa velocidad. Quiso dejarle en claro a Snotlout que paraba o iba a caer y no haría nada para salvarlo.

Contrario a lo esperado, Jorgenson no desistió. Toothless era capaz de maniobras impresionantes, pero considerando que Hookfang siempre lo sometía a jugadas suicidas cuando lo consideraba necesario —o sea, a diario—, ¿qué podía hacer Toothless que Snotlout no hubiera sufrido ya? Y con más ahínco que antes, un brazo musculoso se aferró a la cintura de Hiccup mientras que su otra mano buscaba llegar más allá.

Hiccup gruñó y quiso detenerle. Snotlout le siseó en el oído:

—Yo que tú me calmaba, Hiccup, no creo que quieras caer junto a mí. Porque te aseguro que si llegó a zafarme, te jaló conmigo.

—Entonces, déjate de provocaciones, Snotlout.

—¿Provocaciones? —gruñó—. El yak hablando de cuernos. ¿No eres tú el que no dejaba de lanzarme miraditas morbosas cuando estuvimos de vacaciones en ese lago con los demás?

Hiccup entrecerró los ojos y detuvo las maniobras a la vez. Aquella ocasión habían encontrado una nueva isla de manantiales de agua clara y fresca. Fue decisión unánime inaugurar el descubrimiento zambulléndose en uno de los oasis. Ciertamente, Hiccup había disfrutado tanto del agua como de la vista y había estado entreteniéndose viendo a su primo, aunque había esperado que no se diera cuenta.

—Te equivocas —espetó contundente—. No te miraba a ti.

—¿Es así? —Snotlout no parecía molesto, sino que estaba disfrutando enormemente. Su enorme mano seguía sobre la entrepierna de Hiccup—. Porque recuerdo que no sólo era yo, sino también los demás. ¡No puedo creerlo! Eres toda una puta, Hiccup. Aprovechándote de la confianza de los demás para espiarlos.

—Eso suena a algo que harías tú.

—Cierto —admitió—, pero somos familia, ¿no? Quizás llegó el punto en que tenemos algo en común.

—No soy como tú, ¡y quisiera dejar de tocarme! En serio, Snotlout, no estoy para para estos juegos.

—¡Ése es tu problema, abadejo! Nunca estás de ánimo para nada y a mí no me importa en absoluto, pero el pobre Night Fury que nos lleva es quien lo pasa mal.

—¿Qué tiene que ver Toothless en esto? —dijo Hiccup tratando de zafarse.

Snotlout rodó los ojos. Sólo Hiccup podía ser tan suspicaz y ciego a la vez.

—Ya que no lo entiendes, déjame explicártelo a mi manera —comentó parando de golpe los esfuerzos de su primo por zafarse. Snotlout lo doblegó con facilidad y pronto lo tuvo aferrado entre sus brazos—. Hey, Toothless, nada en tu contra, sólo quiero darle una lección a mi primo. Tal vez hasta te convenga.

Un rugido confundido fue su respuesta y Snotlout imaginó que no le dejaría hacerlo. Decidió jugarse su última carta.

—¿Acaso no te interesa ver cómo reacciona? ¿Tener una idea antes de lanzarse hacia la incertidumbre? —eso último se lo había robado de una conversación que tuvo un día con Fishlegs, donde hablaban sobre por qué diablos Toothless e Hiccup no declaraban lo que ya era obvio—. Llegaré hasta donde lo permitas, aunque no lo creas aprecio mi vida como para darla a cambio de este triste intento de vikingo.

—¿De qué están hablando están hablando ustedes dos? —preguntó Hiccup.

—Negocios —respondió simplemente, y luego agregó mirando a Toothless sobre el hombro de Hiccup—, prometo que sólo dirá tu nombre.

Un «Sé breve» fue lo que Snotlout escuchó, lo único que necesitaba.

Sonriendo con pretensión, se encargó de silenciar los balbuceos confundidos de Hiccup con un beso. No fue correspondido, obviamente. Y Snotlout pudo sentir tanta resistencia como sumisión que comenzaba a comprender qué tanto le veían a su primo (esto no lo admitiría nunca ni porque amenazaran cortarle las bolas. Se prefería eunuco antes de alabar al cabrón de Hiccup). Sus gruesas manos recorrieron el delgadísimo torso hasta colarse debajo de la camisa y el pantalón.

No dejó de besarlo en ningún momento. Hiccup tendría que ceder si es que quería ganar algo a cambio. Era así de fácil. Pudo oír a Toothless gruñir en curiosidad y Snotlout se apresuró. Había prometido ser breve, y aunque difícil de creer, era hombre de palabra.

Bruscamente lo soltó sólo para capturarle de nuevo. Esta vez estampándolo contra la silla de Toothless, manteniéndolo inmóvil. Hiccup siguió luchando y preguntándole a Toothless por qué estaba de lado de Snotlout. Jorgenson bufó. Sólo Hiccup podría pensar semejante cosa.

Como sea, volví su atención a lo que estaba haciendo. Snotlout no era de delicadezas, eso se lo dejaba a Fishlegs. Así optó por vía rápida. Tomó el trasero de Hiccup con una de sus manos y frotó con vigor.

—Con que poca carne se conforman algunos —dijo en voz alta con toda intención de que Toothless lo escuchara.

—¡Suéltame, imbécil! —exigió Hiccup.

Snotlout no desistió. Siguió frotando sabiendo cómo tocar, como excitar usando esa zona. Era algo que había aprendido oyendo las charlas de los adultos. No que hubiera sido completamente agradable, pues había cosas de las que nunca quiso enterarse, pero eran provechosas. Sobre toda ahora. Escurrió su mano dentro del pantalón. Si bien no había tanta carne, el trasero de su primo resultó ser suave, su piel era muy tersa.

El asedio comenzó ahí. Metió un grueso dedo cerca causando un jadeo de sorpresa y que casi cayeran por la falta de control en el pedal, pero prosiguió. Snotlout sabía que el límite era éste, pero se encargaría de llevarlo más lejos sin que Toothless no terminara atentando con su integridad. Usando su cadera, friccionó contra su mano y ésta a la vez con el centro de Hiccup.

Tomado por el repentino escalofrió que lo recorrió de pies a cabezas, Hiccup cedió ante el embate dejándose caer de frente para sostenerse de las correas en la silla. Nunca había sentido nada tan exquisito como eso, ni siquiera cuando se masturbaba. No había llegado al punto a introducir objetos en su interior y ahora podía apreciar su error.

—S-Snotlout… d-deja de… —pidió sin aliento.

—Que no te dé pena, Hiccup —sonrió con pretensión—, esto no es ni la mitad de lo que te espera en el futuro.

Haddock no comprendió a qué se refería. Estaba demasiado ido en el placer producido por Snotlout, que ni las náuseas que eso le provocó pudieron superarle. Aun así, había una cosa que le molestaba. Toothless había permitido esto, no había hecho nada para detener a Snotlout. ¿Significaba esto que había algo más entre ellos? Quiso calmarse diciéndose que no, pero era tan difícil no pensarlo cuando Snotlout y Toothless trabajaban tan bien juntos cuando se lo proponían, casi a su nivel…

No quería compartir a su dragón con nadie.

—T-Toothless… —pidió en suplica, guiado quien sabe por qué causa—. Toothless…

«Aquí estoy», respondió de inmediato.

Al oírlos, Snotlout soltó por fin a Hiccup. Había hecho parte del trabajo y había obtenido algo de diversión a cambio. Lo único malo era que tenía que soportar el lapso en el que esos dos parecían olvidarse de todo.

Bueno, por lo menos podría disfrutar la vista. Ya se acercaba el ocaso y era mejor ver al sol ocultarse el horizonte que lo que tenía en frente.