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WHITE BUTTERFLY

"Hime"

En un abrir y cerrar de ojos habían pasado tres años y medio… bueno… casi cuatro desde que todo aquello terminó, sin embargo… no había un simple y solo día en que no lo recordara, sus pensamientos y su conciencia estaban siempre apuntando en esa dirección, como un video programado a repetirse una y otra vez, el día que más detestaba… el día en que había despertado el odio profundo dentro de su corazón… el día en que se había convertido nuevamente en un jugador solitario, el día en que se vio sin ella, el día en que la perdió…

No podía evitar pensar en ella todo el tiempo… era mi esposa… y yo la amaba… la amo como jamás amaré a nadie en este mundo… mi mujer, mi mejor amiga, mi amante y mi única compañera… que al darme la alegría más grande que hube sentido jamás… me partió de tajo el corazón en el mismo suspiro, las había perdido… a ella y a Yuuki…

Aunque apenas y habíamos tenido oportunidad de pensar en un nombre para las gemelas… al final… Asuna había pensando en los nombres perfectos, como siempre sorprendiéndome, no hubiera esperado que fuera precisamente ella la que terminara nombrando a mis hijas, a sabiendas de cuanto le costaban ese tipo de cosas. Aún sus palabras resuenan en mis oídos y no puedo evitar querer olvidarlas… pero al mismo tiempo, me aferro como nada a ellas… porque son la última cosa que me queda de ella… sus palabras y su recuerdo que revolotea en mi cabeza como lo que terminó siendo… o lo que siempre fue más bien… una mariposa hermosa y perfecta que se movía con las alas al viento desafiando a las distancias y a la velocidad.

-¿Kirito-kun?... –abre los ojos lentamente al sentirse rodeada entre sus brazos.

-¡Asunaaa!, ¡Por favor!, -Por más que trata de controlar las lágrimas, están se le escurren a gran velocidad, mientras la observa palidecer a gran velocidad. –Ya verás que todo estará bien… no tienes que hablar ni que moverte… -la abraza contra él sin dejar de mirarla.

-Mi amor… -apenas y levanta la mano, tratando de llegar a su mejilla, por lo que él la toma rápidamente y la observa cual quisiera grabar en sus adentros todo lo que ella tuviera que decir en aquel momento. –Yuuki… Hime… -le sonríe con una pequeña mueca apenas perceptible. Ante sus palabras Kirito baja la mirada de su rostro a su vientre y lo toca mientras las lágrimas se le intensifican, pero aprieta fuerte los párpados y sacudiendo la cabeza voltea hacia ella.

-Voy a ir por ellas… voy a ir por ti… ¡Por todas ustedes así que por favor espérame!, con sus palabras, los ojos azules de la undine se cerraron y su cuerpo pendió de los brazos del Kirigaya. -¿Asuna?... –abre los ojos incrédulos y temblorosos, la mirada gris se fue opacando hasta parecer negra.

-¿Papi? –la voz de una pequeña lo sacó de sus pensamientos, una vez más tras quedarse dormido y soñar con lo ocurrido, se había despertado dándole vueltas al asunto dentro de su cabeza, ¿Qué había pasado realmente?, ¿Qué había hecho mal?... seguramente TODO, si no hubiera pasado todo lo que pasó… Las lágrimas le habían brotado, por lo que se limpia con la manga de la camisa, que muy conveniente negra como de costumbre.

-¿Ya te levantaste? –Pregunta desde la cama, levantando levemente la cabeza en la dirección de la puerta, para encontrarse con una pequeña de casi cuatro años, parada en el umbral de la puerta, que con las luces apagadas apenas y se distinguía, pero la silueta de los largos y lacios cabellos negros que caían como cascada sobre sus hombros la hacían adivinable.

-Es que… -baja levemente el rostro evidenciando que algo no estaba bien y apretó contra su pecho el peluche de conejo de largas orejas que cargaba. Kazuto conocía muy bien a su hija y sabía que las únicas ocasiones cuando bajaba así la carita apenada, era porque había tenido un accidente, era una niña muy tranquila y educada, siempre le decía que en ausencia de su mamá, ella sería la señora de la casa, lo que lo divertía, pero en momentos como ese, se volvía tan vulnerable que parecía el corazón se le partiría tanto a ella como a su padre al verla así. Había arrugado los labios tratando de contener las lágrimas.

-¿Mojaste la cama? –le preguntó directamente, lo que la sorprendió, provocando que lo mirara aturdida con sus grandes y curiosos ojos ambarinos. –Ven –la llamó y le abrió un espacio a su lado en la cama, por lo que la niña sin pensarlo dos veces, corrió a su lado y haciendo esfuerzo sola, se subió de rodillas a la cama y luego se acomodó bajo el brazo de su padre y lo abrazó sobre el pecho. –Pero más tarde tendremos que lavar todo lo tuyo y lo mío, -le indicó, mientras le limpiaba los ojos y la nariz, cosa que a ella no le gustaba que hiciera, pero cuando terminó le sonrió.

-¡Sí papi! Pero… lo mira curiosa. -¿Tú también estabas llorando?...

-¿Ah? –trata de hacerse el fuerte frente a ella, para que no note su verdadero estado de ánimo. –Claro que no… es que sabes tengo mucho sueño y cuando bostezo… Aooouuuu…. Los ojos se me llenan de lágrimas.

-Entonces duémete papi, -le pone la manita entera en la cara para tratar de cerrarle los ojos.

-Jaja, pero si ya me despertaste…

-¿Entoces?...

-¿Cosquillas? –pregunta de lo más normal.

-¡No! –trata de levantarse, pero es atrapada rápidamente entre los brazos de su padre, quien le provoca cosquillas bajo los bracitos.

Mi hija Hime es lo único que me queda… lo único valioso que tengo en la vida… aunque en un principio… estaba completamente consternado y no quería saber nada de ella ni de nadie… poco a poco comprendí la responsabilidad que tenía… si era verdad que había perdido a su madre, ella sería la luz que iluminaría la oscuridad de mi camino enredado en el odio.

Continuará…

OMG, se que estarán preguntándose qué rayos es esto… pues es sólo algo que me cruzó por la mente, tal vez una historia alterna al final de Black Butterfly, ó la secuela, ó una historia paralela que pueda brindar algunas premoniciones de lo que viene o simplemente un delirio de mi mente. Todo depende de cómo se vaya desarrollando y de lo que piensen ustedes, tenía la idea rondándome en la cabeza…

ARIGATO MINNA-SAN!

YA NEE!