Era su cumpleaños 28 y nuevamente estaba sola soplando la vela a un cupcake luego de un rápido trabajo nocturno atrapando a otro infractor de la justicia. Pero ya estaba aburrida de ese trabajo, con el que había logrado ahorrar algo de dinero, y vivía bastante bien en Boston, pero estaba sola. Lo más triste era que no estaba sola en el mundo realmente, tenía algunos amigos cercanos que lamentablemente habían dejado la ciudad hace un par de años. Aunque las paredes que armaba alrededor de ella siempre estaban arriba, nunca estaban tan arriba como el día de su cumpleaños, este día ella no quería saber de nadie, no quería hablar con nadie, no quería escuchar una sola felicitación y había ignorado la incontable cantidad de mensajes y llamadas perdidas que tenía de David, Mary Margaret y Ruby.

Mary Margaret y David fueron las primeras personas que conoció al mudarse a Boston, fueron sus primeros vecinos. Mary Margaret siempre dulce y optimista, y David valiente y sonriente, tan pronto notaron que ella siempre estaba sola comenzaron a acercarse, la invitaban a comer, Mary Margaret ofrecía su ayuda y su compañía. Aunque les costó un poco, lograron entrar en el corazón de Emma, y en algún punto ella se sintió más como una hija para ellos, a pesar de que apenas serían no más que un par de años mayores que ella, se preocupaban porque comiera, estuviese abrigada, saludable. Los tres se volvieron una familia, y ella entre chistes siempre les decía mamá y papá, ellos le decían hija.

Por ellos conoció a Ruby, la mejor amiga de Mary Margaret, una chica alegre y alocada, sin mucha prisa se convirtió en su amiga y confidente. Ruby siempre la impulsaba a ser más valiente cuando de hombres se trataba, siempre tenía alguna loca aventura para un viernes por la noche, aunque la mayoría de las veces Emma iba con ella más por cuidarla que por realmente tener estas aventuras de licor y discotecas.

David era actor, cuando lo conoció apenas hacia algunos comerciales, pero pronto una famosa agente puso su mirada en él, Regina Mills. Comenzó a aparecer con pequeños papeles en programas de tv más importantes, pero Boston se le quedó pequeño muy rápido. Dos años después David ya era un actor famoso de televisión. Mary Margaret era maestra así que su trabajo se convirtió en acompañar a David por el mundo a donde viajase y hacer trabajos de voluntaria donde se encontrase, y Ruby tomó lugar como asistente personal de David. Ruby insistía en que debió salir con ellos de Boston pero a pesar de las miles de excusa que Emma pudo poner, la verdad era que Emma no procesaba muy bien los cambios, temía mucho al futuro, prefería quedarse en el presente y no cambiar nada, Boston era su hogar.

Pero su resolución con respecto a Boston y su miedo al futuro se habían visto sacudidos hacía unos meses. Había conocido a alguien, un hombre dulce y amable. Era un agente de policía que conoció a través de su trabajo. Pronto se hicieron amigos, este hombre con su mirada dulce y su paciencia había bajado hasta el piso todas las paredes que Emma colocaba alrededor de su corazón, Graham era su nombre. Comenzaron a salir juntos, la verdad no tuvieron más que 3 citas, pero durante la tercera cita, hace apenas 3 meses, Graham le había comentado que no se había estado sintiendo bien, ella le había hecho prometer ir al médico al día siguiente, cuando se despedían con un beso en la puerta de su casa, Graham se agarró el pecho y cayó al piso, un ataque al corazón fulminante le habían dicho los paramédicos.

Su teléfono comenzó a sonar nuevamente y torció los ojos y sonrió al mirar la pantalla, estaba el nombre de Ruby junto a su foto parpadeando con insistencia. Decidió pronto que era absurdo estar aquí quejándose de sentirse sola cuando alguien ha estado todo el día tratando de comunicarse con ella.

"Hola"

"Feliz Cumpleaños" escuchó un gritó del otro lado que tuvo que separar el teléfono de su oído, decidió colocar el dispositivo en altavoz y lo colocó frente a ella en el mesón de la cocina mientras pellizcaba el cupcake y comenzaba comerlo.

"Gracias Ruby, un buen regalo de cumpleaños puede ser que no me dejes sorda" agregó Emma con una sonrisa.

"No te quejes, me emocioné mucho. Pensé que como el año pasado no te dignarías a contestar tu teléfono hasta el otro día"

"¿Cómo están todos?"

"Todos están bien, eso ya lo sabes. ¿Cómo estás tú? Seguro estas sola en tu hermoso apartamento comiendo un cupcake" dijo la chica y Emma miró a su alrededor y torció los ojos nuevamente.

"Estoy bien, gracias"

"Quise volar hasta allá hoy, pero se me hizo imposible. Así que David y yo tenemos un obsequió para ti. Vas a pasar lo que te queda de cumpleaños haciendo una gran maleta para que vueles a Vancouver mañana" dijo Ruby con emoción.

"¿Qué? Se volvieron locos" dijo aterrada.

"Siempre hemos estado igual de locos. Vamos, seguro que te puedes tomar unos días libres"

"Bueno acabo de terminar el último caso en el que estaba trabajando. Aún no me asignan otro pero…"

"Perfecto, revisa tu correspondencia, porque seguramente está ahí un boleto en primera clase a Vancouver" dijo la chica interrumpiéndola.

"¿Qué? Ruby, ¿y si yo hubiese estado ocupada? No puedes hacer estas cosas así sin consultar" dijo mientras se ponía de pie y revisaba la pequeña paca de correspondencia, de segundo estaba el sobre que Ruby mencionaba. Lo abrió y encontró dos boletos. Uno hasta Los Angeles y el otro de Los Angeles a Vancouver "¿Por qué Vancouver?"

"Porque aquí es donde estamos ahora. David se unió hace una semana al elenco de una serie que están filmando aquí. ¿Qué no lees los correos que te envío?" pregunto molesta.

"Si los leo, pero a veces espero tener varios para leerlos de una sola vez"

"Bueno mañana vienes a Vancouver y no se hable más del asunto. Disculpa que no conseguí un vuelo directo, pero lo decidimos de último minuto, tienes que venir Mary Margaret quiere verte" la chica dijo, hablaba demasiado rápido o Emma estaba demasiado abrumada. "Te voy a dejar para que hagas tu maleta, el vuelo es a las 8:15am…Te amo querida, feliz cumpleaños" dijo la chica antes de colgar sin dar tiempo a Emma de decir nada.

Emma intentó llamarla de vuelta pero Ruby no contestó el teléfono. Decidió enviar un mensaje de texto "Cuando este en Vancouver te lo juro que te voy a matar"

"Si te doy tiempo para que me inventes excusas no lograré que te montes en ese avión. Nos vemos mañana" leyó Emma la respuesta de Ruby, como una niña terca apagó el teléfono y lo tiró en el sofá. Luego miró los boletos aéreos y su mirada se suavizó, de verdad se moría por ver a sus amigos. Se fue a la habitación y comenzó a hacer su maleta.

Era la primera vez que viajaba en primera clase, y no podía negar que era genial. Definitivamente no llegaría tan molesta como para matar a Ruby. Las 6 horas y media que la separaban de Los Angeles se fueron volando, definitivamente tenía sueño atrasado y la mitad de ese tiempo lo invirtió en dormir, tomarse unos días no le haría mal. El tiempo de espera en el aeropuerto de Los Angeles sería de dos horas y media, pero si ya estaba metida en esto decidió no desesperar, se lo tomó con calma, visitó cada tienda buscando regalos para sus amigos y finalmente se sentó en un restaurante a comer. Recordó los correos que le había comentado Ruby, la verdad es que sabía que tenía varios correos por leer, pero con su cumpleaños acercándose no quería enterarse si Ruby había inventado algo loco para ella, al final de igual forma lo hizo, tomó su teléfono y comenzó a revisarlo.

"¿Te importa si me siento contigo aquí un minuto?" escuchó decir a una voz gruesa masculina con un acento muy británico. Despegó la mirada del teléfono y la dirigió al hombre que se había sentado frente a ella en su mesa.

"Si me importa y mucho" dijo molesta, aunque se sintió más bien confundida cuando enfocó lo que tenía enfrente. Era un hombre hermoso, si lo era, no había otra palabra. Cabello oscuro, piel clara, ojos azul claro con una mirada que te taladraba el cerebro.

"Escúchame, amor. Algunas dejan de perseguirme si me ven con una mujer" respondió mirando nervioso alrededor.

"¿De qué hablas? ¿Algunas qué?... ¿Sabes qué? no quiero saber, por favor párate de mi mesa" dijo molesta, Él la miró confundido y lentamente la comprensión barrió su mirada, ella no sabía quién era él.

"Buen día ¿Va a ordenar algo?" preguntó la mesonera con amabilidad al acercarse a la mesa. Ella respondió que no, al mismo tiempo que él respondió que si. La chica los miró confundida y le ofreció un menú "Volveré en unos minutos"

"¿No puedes darme unos minutos?"

"No, quizás eres una persona loca, o un mentiroso… o un asesino" respondió Emma aún le abrumaba un poco lo atractivo que le resultaba este hombre desconocido, y ese acento, el acento completaba el paquete.

"Si claro, porque un mentiroso es más peligroso que un asesino" respondió el hombre riendo.

"Podrías ser ambas" y ella no entendía muy bien porque seguía respondiéndole a este hombre.

"Bueno amor, yo prefiero apuesto bribón" dijo con seriedad y Emma no pudo evitar torcerle los ojos y mirarlo con incredulidad el agregó "¿canalla?"

De pronto dos chicas entraron al restaurante mirando alrededor, él hombre tapó su cara con el menú, pero no lo suficientemente rápido, las chicas se acercaban seguras hacia la mesa. Él lo notó y decidió usar otra táctica, tomó con la suya la mano que Emma aún tenía sobre la mesa y la miró suplicante. Cuando las chicas estaban ya frente a la mesa, Emma se volteó aún molesta y dijo "Disculpen, de verdad no puedo invitar más personas a esta mesa. Todavía estoy lidiando con una aquí. Si no les molesta deseo tener un almuerzo en paz antes de tomar mi siguiente vuelo" el hombre miraba las chicas con una disculpa en la mirada. Las chicas se dieron media vuelta y salieron del lugar. Él comenzó a reír.

"Excelente actuación, amor" dijo mientras reía, Emma había agarrado con su otra mano el cuchillo que estaba frente a ella en la mesa.

"Llámame amor una vez más y vas a perder una mano" dijo iracunda "Suelta mi mano" le ordenó y fue hasta ese momento que el hombre notó que aún sostenía la mano de la chica y la soltó rápidamente.

"Gracias, amor" dijo poniéndose de pie y guiñándole un ojo con una brillante sonrisa. Emma le torció los ojos.

Pasado el episodio del hombre loco, que seguramente era alguna estrella de rock, de esperarse tomando en cuenta que estaba en Los Angeles, Emma tomó su almuerzo tranquila, mirando a su alrededor cada cierto tiempo, temiendo que el hermoso y loco hombre volviera a tomar lugar frente a ella, pero no lo volvió a ver. Luego de comer se distrajo en una tienda, cuando empezó a escuchar que llamaban por su nombre en las cornetas del aeropuerto, miró su reloj y notó que ya estaba abordando el avión sino es que ya había abordado. Salió del lugar corriendo hacia la puerta en la que le tocaba abordar y estaban las amables azafatas esperándola frente a la puerta, seguramente su forzada amabilidad era debido a su puesto de primera clase, pero le explicaron que el vuelo estaba aún a tiempo, se había abordado rápido. Sin embargo, entró al avión pidiendo disculpas a todo el personal que se encontraba. Una azafata la dirigió hasta su puesto y de pronto escuchó esa voz con el hermoso acento.

"Pero miren quien será mi compañera de viaje"

"¿Qué?" lo miró con ojos amplios y se volteó a la azafata "¿No hay otro lugar?" la mujer negó con la cabeza y le explicó que el vuelo estaba copado. Emma se resigno al destino que le tocaba y le agradeció a la azafata. Abrió el compartimiento superior para guardar su bolso de mano y los regalos que había comprado, pero no lograba cerrarlo, concentrada en la tarea no notó cuando el hombre se puso de pie, la rozó con todo su cuerpo mientras al tratar de ayudarla levantaba los brazos y la quitaba del lugar "¿Ahora vas a ser un caballero?"

Miró absorta como con poco esfuerzo logró cerrar el compartimiento, la miró y le guiño un ojo antes de decir "Siempre soy un caballero"

El hombre tomó su lugar y señaló el de Emma para que tomara el de ella. "¿Cómo va a ser esto? Van a acercarse chiquillas a molestarnos durante todo el vuelo para que les firmes una guitarra o algo?" dijo Emma mientras se sentaba y el la miró divertido.

"No te preocupes por eso, tendrás toda mi atención"

"Prefiero que no. Por favor mantén tus manos en tu espacio del avión" dijo Emma recostándose en su asiento.

"¿Mi espacio del avión?" preguntó el hombre con una sonrisa.

"Ese es tu espacio y este es el mío" explicó Emma señalando con las manos sobre sus respectivos asientos. "Si uno solo de tus dedos cruza hacia mi espacio personal te lo juro que te lo parto. No te voy a quitar los ojos de encima"

"Desesperaría si lo haces" respondió el hombre divertido recostándose en su asiento y cerrando los ojos. Emma lo miró de reojo y se relajó.

Bien podría ser peor, el hermoso hombre solo había dormido la última hora, recordó a Ruby que cuando ella comenzaba a quejarse por algo le pedía que se imaginara en esa misa situación pero peor, porque siempre podía ser peor. Hasta ahora lo único molesto era la arrogancia y las insinuaciones del tipo, pero de resto pues lucía muy bien, olía incluso mejor. Volvió a prestar atención a la revista de National Geographic que había comprado en el aeropuerto y al rato volvió a escuchar la voz del sensual acento.

"¿No te aburren esas revistas?" preguntó, Emma volvió la mirada hacia él.

"A ver, según tú ¿Qué me divertiría más? ¿Una revista en la que sales en la portada con tu banda, donde podré leer sobre tu color y comidas favoritos?" preguntó con sarcasmo, el hombre soltó una carcajada.

"Amor, no sé con quién me estas confundiendo. Yo no soy parte de ninguna banda"

"¿En serio? Tienes el tipo, barba desenfadada, cabello despeinado, chaqueta de cuero, actitud arrogante…De verdad si no lo eres, puedes pensarlo como carrera" dijo ella tratando de volver su atención a la revista.

"¿Cómo te llamas?" preguntó el hombre de pronto. Emma se volteó y lo miró con el ceño fruncido.

"¿Cómo te llamas tú?" preguntó de vuelta.

"Mi nombre es Charles…te daría la mano pero me amenazaron con romperme un dedo si cruzaba tu espacio personal" dijo y Emma lo miró con atención.

"Uh uh…Ese no es tu nombre"

"¿Cómo podrías saberlo?" preguntó él alzando una ceja.

"Te voy a contar un pequeño secreto" dijo ella acercándose y hablándole casi en un susurro "Soy bastante buena para saber cuando alguien me está mintiendo"

"Bien, ese es el nombre falso que te voy a dar y me quedo con el" respondió con una sonrisa "¿Cuál es tu nombre?"

"Leia" respondió ella luego de sostenerle la mirada por varios segundos.

"Bonito nombre falso, princesa" dijo y le guiñó un ojo.

"¿Primera vez en Vancouver?" preguntó Charles y ella hizo silencio y siguió pasando las hojas a su revista, aunque era evidente que no le estaba prestando atención. "¿Sabes? muchos hombres puede que tomen tu silencio como un rechazo pero a mí me gustan los retos"

"Estoy leyendo" respondió ella agitando la revista ligeramente.

"No, tú tienes miedo, miedo a hablar, de revelarte. Confía en mí, sería un vuelo mucho más placentero si lo haces" dijo él con suficiencia.

"No tengo porque confiar en ti" respondió Emma mirándolo.

"Bien, no necesito que compartas, eres algo como un libro abierto" dijo mirando al frente

"¿Lo soy?" preguntó ella con sarcasmo.

"A ver, tienes esa actitud de mandar a la mierda a todo el mundo, porque te han lastimado muchas veces, no dejas que nadie escale esas paredes que pusiste a tu alrededor para mantener a todos afuera. Algo me dice que el amor es algo raro en tu vida ¿Alguna vez te has enamorado?" preguntó Charles con seriedad mirándola a los ojos.

"No, nunca me he enamorado…ahora si me disculpas voy a descansar lo que resta del vuelo" respondió ella recostando la cabeza del asiento y cerrando los ojos.

El hombre no intentó hablar con ella el resto del vuelo, aunque al principio fingió que dormía, finalmente durmió el resto del tiempo. Despertó cuando anunciaban la llegada a Vancouver, ignoró por completo a la persona que tenía al lado sentada y pronto recogió sus cosas y salió del avión, seguida de cerca por Charles (ó cual sea que fuera su nombre), sabía que lo llevaba a unos pasos atrás porque simplemente era muy difícil ignorarlo. Cuando finalmente cruzaba la puerta de salida de la terminal, estaban Ruby y Mary Margaret brincando y saludando con la mano y un cartel que decía "Swan" en las manos, como si ella se iba a equivocar e irse con otra persona, entonces las chicas voltearon el letrero y por el otro lado se leía "Feliz Cumpleaños". Antes de salir echó un rápido vistazo hacia atrás y no lo vio, entonces corrió en dirección de sus amigas y abrazó primero a Ruby que estaba más cerca, cuando la soltó y abrazó a Mary Margaret escuchó la voz de Ruby.

"¿Killian? ¿Venías en el mismo vuelo que Emma?" preguntó la chica con asombro. Emma se volteó rápidamente para encontrarse a Charles abrazando a Ruby. Luego se separó de Ruby y abrazo a Mary Margaret, Emma se sentía en un programa de cámara escondida, alguien iba a salir de algún lugar y decirle que todo esto era un chiste.

"Swan ¿Emma Swan?" preguntó Killian luego de leer el letrerito que sostenía Mary Margaret y miró a Emma con una sonrisa, ella cerró los ojos por un segundo en un gesto de frustración "Mucho gusto Emma, Killian Jones. Y Feliz Cumpleaños" dijo con su gran sonrisa estirando la mano. Emma le dio una sonrisa forzada y le apretó la mano, pero le irritó que cuando las iban a separar sintió como Killian acariciaba su mano mientras removía la propia, lo que no estaba segura era que le había irritado más, el gesto o la corriente que sintió por todo su cuerpo.

"¿Esta un chofer esperándote?" Le preguntó Ruby mirando alrededor en busca del chofer.

"No, pensaba tomar un taxi"

"Tonterías, si vas a tu casa te podemos llevar" dijo Mary Margaret con demasiada familiaridad, esta es una persona con la que trataban casi a diario. Killian sonreía complacido y miró a Emma.

"Bien, vámonos" dijo Ruby.

Killian se había sentado al frente, Ruby iba manejando. Mary Margaret y Emma se habían sentado juntas en la parte de atrás. "¿Y quién es la misteriosa Srta. Swan?" preguntó de pronto Killian mirando a Emma a los ojos por el retrovisor, pero antes de que ella pudiese responder con algún sarcasmo Ruby estaba respondiendo.

"¿Recuerdas esa amiga de la que siempre te hablamos que vive en Boston?" preguntó y Killian asintió con la cabeza.

"Un momento, ¿Ustedes hablan de mi con la gente?" pregunto Emma con sorpresa. Killian se volteó ligeramente en el asiento y la miró, ella iba sentada detrás de Ruby.

"Claro Emma, tu eres familia. Y Killian es amigo de nuestra familia" aclaró Mary Margaret.

"¿Y quién es el misterioso Killian?" Pregunté levantándole una ceja al hombre que se sonrío antes de volver su atención al frente.

"Killian es un compañero de trabajo de David. ¿En serio no sabes quién es el infame Killian Jones?" preguntó Ruby riendo, el hombre le daba un golpecito por el hombro y le decía fingiendo vergüenza que parara.

"Creo que no quiero saber quién es el infame Killian Jones" respondió Emma mirando por la ventana.

"Prefiero que te mantengas ignorante de las infamias que dicen de mí…la verdad soy un compañero de trabajo de Dave, dejémoslo así" dijo el hombre serio mirando al frente.

"No empieces Jones, no se te ocurra poner la mirada en mi amiga. Porque yo misma te busco y te castro" dijo Ruby amenazándolo entre risas, pero de alguna forma era una amenaza muy real y Killian lo había notado, volteó nuevamente a mirar a Emma, sus miradas se encontraron. Ruby notó lo que hacía y le dio un fuerte golpe en el hombro. "Es en serio Killian, compórtate. Lo último que necesita Emma es lidiar contigo" lo amenazó nuevamente Ruby, Mary Margaret soltó un risita y tomó la mano de Emma, ella había olvidado cuanto le reconfortaba el cariño de Mary Margaret, la había extrañado mucho, en especial a David, no podía esperar para verlo, él era su mejor amigo, su hermano mayor, su papa, su confidente.

"No les prestes atención, a veces se comportan como niños" dijo Mary Margaret en un susurro. Emma le dio un sonrisa que no llegó a su mirada "Ya estás en casa, con tu familia" Emma suspiró y recostó su cabeza del hombro de su amiga. Mary Margaret acarició nuevamente su mano y notó que en su muñeca llevaba atada un cordón de zapato "¿Esta es…?" no pudo terminar de preguntar, Emma miró su muñeca y luego puso su otra mano protectora sobre el cordón.

"De Graham" respondió con un hilo de voz, había sobrevivido estos 3 meses sin llorar ni una vez desde que se colocó ese cordón en la muñeca, pero estando junto a alguien en quien confiaba tanto, una lágrima rodó por su cara.

"Lo siento mucho" dijo Mary Margaret limpiando la lágrima y acariciando su cabello.

Emma se había inmerso en esta interacción con Mary Margaret olvidando el mundo a su alrededor, cuando miró al frente de nuevo, se encontró con la mirada de Killian en el retrovisor, que seguramente había estado tan absorto como ella mirando la interacción, pero tan pronto fue atrapado mirando volteó hacia la ventana y no volvió a decir ni una sola palabra en todo el camino.

Al rato entraron en una urbanización de casas muy hermosas. Ruby se detuvo frente a una de las casas, que estaba a orillas del mar, podía verlo del otro lado. "Primera parada Chateu Jones" anunció Ruby. Kiillian se volteó en su asiento y fijó su mirada en Emma algunos segundos que parecieron horas.

"Mucho gusto en conocerte Emma, disculpa todo lo malo"

"Uhm…si, claro. Mucho gusto" respondió Emma cuando encontró las palabras, ese hombre te miraba a los ojos y te dejaba sin aliento. Él le guiño un ojo y le dio una sonrisa.

"Killian, esta noche vamos a tener una cena para celebrar el cumpleaños de Emma. Si puedes deberías venir" agregó Mary Margaret.

"Gracias por la invitación milady ¿Sí a la Srta. Swan no le molesta?" preguntó y miró a Emma. Killian todavía no sabía que era, pero había algo fascinante en esa mujer y estaba dispuesto a averiguarlo.

"Uhm…si, claro" respondió Emma, ¿qué se suponía que iba a decir? Si ya Mary Margaret lo había invitado no había vuelta atrás.

"Bien Killian, te vemos a las 8pm" agregó Mary Margaret con una sonrisa.

"¿Debo llevar algo?" preguntó, cuando Mary Margaret iba a decir que no Ruby la interrumpió.

"Si tienes una botella de Tequila en tu bar podrías traerla. Así Emma y yo tendremos nuestra tradición de cumpleaños que tenemos mucho tiempo sin hacer" respondió Ruby.

"Debo tener" dijo, abrió la puerta y se salió del carro. Antes de cerrar la puerta agregó "Nos vemos en un rato chicas"

A solo una calle de la casa de Killian estaba la casa de Mary Margaret y David, esta casa no estaba junto al agua pero era similar a la de Killian. Al entrar Emma se encontró con un enorme letrero que decía "Feliz Cumpleaños Emma", y algunos globos. Al entrar a la habitación que habían dispuesto para ella se encontró con una pila de regalos, tenía tanto tiempo sin sentirse tan feliz. David había pasado la tarde en una prueba de vestuario pero tan pronto entro por la puerta abrazó a Emma, acunando su cabeza con la mano como siempre lo hacía. Estas personas eran su familia, y esta ciudad extraña se sentía más como su hogar que cualquier otro lugar en el que haya estado en su vida. Cualquier lugar donde ellos se encontrasen sería su hogar.

Mary Margaret había organizado una deliciosa cena, y un delicioso pastel de chocolate. Killian Jones había llegado a la hora exacta a la que lo habían citado, habían cenado y conversado alegremente. Le habían contado sobre la serie de televisión en la que estaban trabajando, un programa basado en personajes de cuentos de hadas que ahora vivían en el mundo real, David era el Príncipe Encantador, Killian Jones tenía el papel de un villano, el Capitán Hook. Todo sonaba muy confuso, pero había prometido a David ver el programa tan pronto estuviese al aire. Pero los Nolan y Killian Jones se conocían de mucho antes, habían trabajado juntos en otros proyectos y se habían hecho buenos amigos.

Luego de cenar y de picar el pastel. Se habían movido a la parte trasera de la casa que disponía de un hermoso jardín decorado con hermosos y cómodos muebles de patio y una fogata moderna en medio. Mary Margaret se había disculpado porque tenía que despertar temprano al otro día, se había ofrecido como voluntaria en un trabajo social con niños. Ruby había entrado hacía un rato, ahora aparecía con la botella de tequila que Killian había traído en la mano y una sonrisa traviesa en la cara.

"¿Alguien quiere llevar a cabo tradiciones?" preguntó la chica, Emma torció los ojos, le sonrió y tímidamente subió una mano señalando que ella estaba dispuesta. Killian la miraba fascinado, aprovechaba esos pequeños momentos en los que nadie estaba mirando.

"Ruby, pero vamos a hacer las cosas bien. Voy por el limón y la sal" dijo Emma poniéndose de pie, entró a la casa y fue directo a la cocina. Busco en la nevera por unos limones y los encontró. Sacó un cuchillo y comenzó a picarlos. Cuando estaba terminando de picar uno de los limones se sobresaltó con la voz de Killian.

"¿Necesitas ayuda?" preguntó pero notó al mismo tiempo que había asustado a la mujer y se había cortado la mano. Camino hacía ella con preocupación "Dame tu mano".

"¿Qué?"

"Tu mano, te cortaste. Déjame ayudarte" dijo tratando de agarrarle la mano.

"No, está bien. No fue nada" dijo ella evitando que le agarrase la mano.

"No, no está bien" dijo poniéndose serio y halándola hacia él logrando agarrarle la mano.

"¿Y ahora vas a ser un caballero?" preguntó Emma con sarcasmo.

"Ya te dije que siempre soy un caballero" dijo y le arrastró la mano hasta el lavaplatos que se encontraba a poca distancia. Abrió el chorro y le introdujo la mano debajo del mismo. Emma se quejó un poco pero no retiró la mano. El sacó un pañuelo de su bolsillo y lo estiró sacudiéndolo fuertemente ya que no soltaba la mano de Emma, que ahora mantenía en alto para prevenir más sangrado. Con la mano que tenía libre enrolló el pañuelo en la mano de Emma cubriendo la herida "Esto es solo temporal, para parar el sangrado" decía Killian mirando con atención el trabajo que hacía cubriendo la herida. Emma lo miraba a la cara, sin estar muy segura sobre cómo debería sentirse en ese momento, lo único que sabía es que no quería dejar de mirarlo. De pronto las dos puntas que le sobraban las anudó juntas y sostuvo una de ellas con su boca y las apretó ligeramente. Luego cerró los dedos de Emma sobre la venda improvisada y apretó sus dedos con los de ella "Yo termino de picar los limones".

"Yo busco la sal" agregó Emma con un hilo de voz. Él le sonrió y se volteó para terminar el trabajo que ella había dejado incompleto. Emma abrió cada gabinete, reviso cada repisa, comenzó a revisar cada frasco y aún no daba con la sal. "No consigo la sal" dijo derrotada aún mirando el especiero lleno de pequeños frascos. Killian se sonrió y la miró divertido.

"No te preocupes, todo lo que necesitamos esta justo en frente de nosotros" dijo pasando frente a ella y revisando unos frascos que Emma había ignorado anteriormente, de alguna forma ese pequeño comentario había sonado como una promesa, y Emma lo siguió con la mirada "Aquí, sal para la dama"

"Ya sabías donde estaba la sal, ¿cierto?" preguntó Emma. El sonrió.

"He cocinado aquí antes" respondió. "Ya terminé con los limones" Emma sacudió el salero "No quiero que te molestes Emma, pero hacemos un buen equipo"

"Solo es sal y limón" respondió Emma torciéndole los ojos con una sonrisa.

Volvieron al patio, David se disculpo y les pidió que se sintieran como en casa, había tenido un largo día y tendría que visitar el estudio nuevamente al otro día. "¿Y tú no tienes que trabajar mañana?" preguntó Emma a Killian con curiosidad.

"No, me reintegro en dos días" respondió mirándola fijamente a los ojos, luego agregó mirando a Ruby "¿Cuál es esta tradición que ustedes comparten en los cumpleaños?"

"Pues tenemos varios años sin hacerlo, espero que Emma mantenga el tequila tan bien como antes" respondió Ruby entre risitas "Pero no es nada especial, la tradición es bebernos la botella de tequila, completa."

"Es una tradición un poco autodestructiva ¿no?" agregó Killian con el ceño fruncido y una expresión de 'estas mujeres están locas'.

"Es divertido" dijo Emma riendo de la expresión de Killian "Y yo tengo mucho tiempo sin divertirme, así que comienzo yo" dijo tomando el pequeño vaso llenándolo de tequila, con el salero echó un poco de sal en el reverso de su mano. Lamió la sal, se bebió el contenido del shot y tomó rápidamente un limón y lo chupó arrugando la cara. Killian la miraba con una sonrisa y Ruby aplaudía emocionada. "Mi querida Ruby, te aseguro que me mantendré de pie mucho más tiempo que tú"

"Ya lo veremos Emma querida" respondió la chica desafiante.

Cuando ya llevaban la mitad de la botella y las chicas hablaban como si la lengua les pesara un poco más Killian decidió dejar de beber. Alguien tendría que recogerlas del piso cuando no pudieran mantenerse en pie, ellas contaban historias divertidas de sus aventuras en Boston, al mismo tiempo Killian y Ruby incluían historias de sus aventuras en Los Angeles.

"Cuéntame Emma sobre este último caso que tuviste. Me encanta escuchar cómo le pateas el trasero a los hombres" dijo Ruby, Killian pareció sorprendido y no pudo evitar preguntar.

"¿Tu trabajo es patearle el trasero a la gente?" preguntó mirando a Emma con los ojos amplios, ella asintió con una sonrisa de suficiencia.

"Emma es una fiadora de fianzas. Pero siempre hay algún criminal que se quiere salir con la suya y no quiere pagar, ahí es donde ella comienza a patear traseros" explicó Ruby con pocas palabras.

"¿Y cuál fue tu último caso?" preguntó Killian interesado.

"Una excusa de hombre que había robado a su jefe. Hice una cita con el imbécil por internet, ¿puedes creer que su esposa había pagado su fianza y ahí estaba teniendo una cita conmigo?" respondió Emma con un gesto de asco.

"¿Y pasteaste su trasero?" preguntó Ruby divertida.

"Estrellé su cara contra el volante de su costoso auto" respondió Emma con una sonrisa de satisfacción.

"Eres una mujer peligrosa ¿No, amor?" preguntó Killian mirándola intensamente.

"Puedo serlo" respondió ella guiñándole un ojo.

Las chicas siguieron bebiendo y conversando alegremente. Killian estaba fascinado absorbiendo todo cuanto podía sobre la hermosa rubia. Había entrado al baño, estaba cansado por el viaje, pero no tenía ninguna intención de irse de ahí, no mientras Emma Swan estuviera despierta compartiendo historias, cuando salió nuevamente encontró a las dos mujeres abrazadas diciéndose cuanto se habían extrañado y cuanto se querían. Apenas se les entendía lo que decían, miró la botella que estaba ya vacía y decidió que era hora de poner a dormir a las dos mujeres, porque no podía irse de ahí sin saber si podían siquiera ponerse de pie. Recogió la botella y la botó, llevo los shots y el plato donde hubo limones hasta el fregadero y los lavó, volvió afuera y estaban las dos chicas dormidas una abrazando a la otra. Sí hubiesen estado en el sofá de la sala quizás las hubiese dejado dormir, pero estaban a la intemperie, suspiró y se acercó primero a Ruby.

"Amor, dime dónde vas a dormir" le dijo casi en un susurro. La chica abrió los ojos.

"Yo tengo que ir a casa"

"Tonterías, no vas a conducir en este estado" le respondió el hombre con una sonrisa, ella chistó los dientes.

"Voy a dormir en el sofá" respondió poniéndose de pie con torpeza, Killian la ayudo a caminar hasta el sofá, consiguió una frazada y la cubrió. Ahora por alguna razón lo ponía nervioso despertar a Emma, se armó de valor y camino hacia el patio nuevamente.

"Swan" dijo suavemente mientras le quitaba un mechón de cabello de la cara, así de muy cerca podía ver que esta chica era aún más hermosa de lo que pensaba "Emma" dijo nuevamente acariciando su quijada con el pulgar. La chica abrió los ojos con flojera.

"¿Otra vez tú? No he dejado de encontrarme contigo hoy" dijo tan pronto fijo su mirada en él aún muy ebria, él se sonrío.

"¿No soy un tipo con suerte?" le preguntó, ella volvió a cerrar los ojos "Déjame llevarte hasta tu cama, no puedes dormir aquí en el patio" ella murmuro algo ininteligible. "Te voy a cargar" le dijo entre risas, ella pareció entender porque le sonrió ligeramente pero se sentó en el sofá e intentó ponerse de pie.

"Yo puedo caminar" dijo mientras caía sentada nuevamente en el asiento.

"No, no puedes. Déjame ayudarte" le dijo y ella levantó sus brazos. El la haló firme pero cariñosamente hacia arriba poniéndola de pie, sus ojos se encontraron, estaban prácticamente abrazados, muy cerca. Killian rodeó uno de sus brazos por la cintura de Emma para evitar que volviera a caer sentada. Su corazón comenzó a latir muy rápido, de pronto ella recostó la cabeza de su hombro y le escuchó murmurar algo como que tenía mucho sueño. Killian soltó una risita y ya decidió cargarla sin más preámbulo, ella rodeo su cuello con los brazos mientras el colocaba un brazo por detrás de sus rodillas y con el otro la apretaba contra su pecho. Esta casa era una réplica de la suya, así que sabía muy bien donde estaba la habitación de huésped. Cuando estuvo dentro de la habitación, con cuidado la recostó en la cama, como la había acostado sobre las cobijas decidió arroparla con la mitad que sobraba del otro lado de la cama, le quitó algunos cabellos de la cara y se quedó satisfecho con verla aparentemente bastante cómoda, pero algo faltaba, fue hasta el baño y tomó la papelera y la colocó junto a la cama, acarició la cara de Emma nuevamente "Amor…Emma" ella abrió los ojos siguiendo su voz "Estoy colocando la papelera junto a la cama por si la necesitas ¿Está bien?" le explicó con lentitud, ella asintió y volvió a cerrar los ojos.

Él entró nuevamente al baño y consiguió en la repisa una caja de Advil, Mary Margaret era la mejor anfitriona del mundo siempre disponía de todo lo que pudieses necesitar, en otras oportunidades se había quedado con ellos y nunca le faltó nada. Llenó un vaso de agua y lo colocó junto a la pastilla en la mesa de noche, luego buscó un papel y un bolígrafo en el escritorio y escribió una corta nota, la colocó junto al vaso de agua y finalmente decidió que era hora de irse.

Killian caminó los pocos metros que lo separaban de su casa en mitad de la noche pensando en esta hermosa rubia que acababa de conocer, no recordaba cuando fue la última vez que se sintió tan atraído por alguien, quizás desde Milah. Su vida era un eterno desfile de mujeres entrando y saliendo de su cama, pero si de algo estaba seguro era de que eso ya no le llenaba. Ahora esta fascinante y fuerte mujer que probablemente podría patear su trasero si se lo proponía, había entrado en su vida y extrañamente no quería meterla en su cama, bueno quizás en algún momento, pero lo que realmente quería era conocerla, seguir desentrañando sus secretos.