Bueno, antes de comenzar quiero agradecer mucho a quienes están leyendo esta historia, la verdad me hacen muy feliz con la recepción que está teniendo en general. Sobre todo quiero agradecer mucho a Todosdanascomenosyo quién ha sido mi mayor fuente de alegría.

Algo más que es importante mencionar es que muchas personas a las que les he comentado de este fic. Me dicen que lo haga yaoi, sin embargo no estoy del todo segura, (mejor dicho creo que no lo quiero hacer). Me gusta mucho el drama y en general esta historia es más drama que otra cosa, por lo que espero que les guste.

La verdad ya llevo rato queriendo subir este capítulo nuevo, pero no había tenido oportunidad, pero aquí esta… espero lo disfruten mucho…


Capítulo 4.

Ahora que amaneció qué más podía hacer sino quedarse en cama... nunca le ha gustado la idea de ir a una escuela, no le gusta el estudio... aunque claro, no era como si en algún momento se hubiese puesto a estudiar, no le gustaba esa idea y se sentía como si llevase una eternidad sin realmente estudiar. Entonces, recapitulando las etapas que tuvo en su vida fue como por fin llegó a la conclusión de que debía de salirse completamente del dominio de los adultos.

Flash back

7 años antes

Ese día por primera vez en toda su vida era cuando por fin sus padres le ponían algo de atención, ese día… por más regaño que hubo tenido en la escuela, por más que le causó la sensación de vacío… él era un poco feliz.

Resulta que aquel día que Mizuki salió de la escuela, el padre de este había ido a hablar con los profesores, ya era mucho que cada día casi haya tenido que comprarle un uniforme nuevo, o algún libro… o es más, que en el momento en que su hijo llegó de la escuela un día, supuestamente normal, tuvieron que ir a un determinado lugar a que le arreglaran el cabello, pues alguien se lo había cortado con maña de tal modo que su, antes hermoso cabello, en ese momento no era más que un horrible trapeador viejo… al menos en apariencia.

Bueno regresando al tema, cuando el padre del menor fue a la escuela a quejarse de los abusos que estaba recibiendo su pequeño hijo, la escuela le dijo que no podían hacer nada, excepto mandar a llamar a los padres del agresor… y por fin, así lo hicieron.

Aquel momento su padre estaba en una junta muy importante, pero cuando dijeron la palabra mágica ´´expulsar´´ automáticamente tomo sus cosas y fue a donde su hijo. Tsuyoshi no recordaba qué es lo que les dijeron a sus padres, sin embargo recuerda que en ese momento sus padres tomaron la decisión de estar más cercas de su hijo, quien según entendieron del director de la escuela el chico necesitaba de más atención, por lo que optaron por la mejor iniciativa… su madre desde entonces había dejado de trabajar, solo para cuidarlo.

No obstante eso fue totalmente contraproducente.

Fin flash back

En la actual fecha, Tsuyoshi estaba más que desesperado, su madre parecía reclamarle todo el tiempo sobre el hecho de que había dejado su trabajo por cuidarlo, y realmente a él no le gustaba esa idea, por lo que hace más de 3 años atrás tomó la decisión de alejarse, ahora convive mucho con Albert, un tipo de casi 35 años de edad, que cabe mencionar trabaja en el bajo mundo. Pero qué más daba eso, Tsuyoshi era feliz en ese mundo junto con el resto de sus ´´amigos´´.

Y ahora más que nunca es cuando sabía lo que tenía que hacer.

- Si el tonto de Mizuki no acepta el trato, definitivamente tendré que pedir ayuda a Albert, seguramente él me ayudará- se dijo a sí mismo en la cama de su cuarto.

Sí, sin duda Albert podría ayudarle, aunque fuera de la manera salvaje que lo hacía siempre. Y sobre advertencia no hay engaño… el día anterior que había hablado con su viejo compañero le había advertido que si no le ayudaba entonces le iría muy mal, y hasta donde sabía le dejó bastante asustado, rio para sus adentros al recordar la cara del otro cuando le amenazó... sin duda le aceptaría sin problemas.

Lo que enserio no podía creer es cuánto había cambiado… otra vez volvía a desesperar… como rayos el idiota ese se veía tan bien, definitivamente no podía entender porque solo a él le pasaban las cosas que pasaban… iniciando con que sus padres no le prestaban la ni la mínima atención y que casi el 80% de las veces su madre le reclamaba cualquier cosa que hacía.

- Hijo…- comenzó a llamar su padre desde el otro lado de la puerta-. ¿No crees que sea hora de que te levantes?

- No tengo ni la más mínima intención de hacerlo- respondió cubriéndose la cara con la almohada que tenía en sus manos.

- Vamos hijo… quede en ir a buscar la escuela hoy… mira si no encontramos, quieras o no, te inscribimos en el internado en el que va el hijo de nuestro vecino.

Al escuchar esto al joven se le hizo una especie de revuelta… definitivamente no quería terminar en una escuela, y menos en aquella escuela religiosa, tonta y desesperante como lo era St. Rudolph, por lo que optó por levantarse pesadamente

- Ya voy anciano… no me gusta que me molestes ya te dije.

Después de escuchar aquello su padre se movió con una sonrisa burlona.

''Por qué sonríe… no importa cuántas veces le diga las cosas… él sigue sonriendo a pesar de todo, cada desplante, cada grito… siempre le sonreía.

- Fastidioso- dijo fastidiado.


Mientras tanto

Era exageradamente temprano y ni siquiera sabía muy bien el por qué se le ocurrió caminar a esa dirección, sin embargo ahora era demasiado tarde para retractarse.

Llevaba más de 20 minutos casi corriendo, de qué… fácil, justo cuando se le ocurrió dar respuesta a su ex compañero de clase, se topó con un tipo, el cual parecía decente, de aproximadamente un metro ochenta, moreno de barba tupida pero arreglada, traía puesto un extraño traje como de árabe, sin mencionar esa cosa extraña que traía colgando en cuello.

- Disculpe- dijo una vez le hubo visto, no recordaba haberle encontrado antes de ese día, por lo que se le hizo muy extraño, pues aparte de la casa que ocupan sus nuevos vecinos, no había visto ninguna otra casa vacía o con nuevos inquilinos.

- No te preocupes- le respondió el hombre con raro acento, y por lo que Mizuki escucho, supuso que no solo vestía sino que era árabe.

El tipo lo miró de arriba abajo, lo que causó en el menor una especie de temor.

- Oye niño- habló nuevamente-. Sabes dónde puedo encontrar la casa de la familia Yagami.

Por un corto momento Mizuki le observó desconfiado, por lo menos hasta que se aventuró a hablar de nuevo-. Creo que no… disculpe.

Después de eso dio una leve reverencia y comenzó a caminar en dirección opuesta a la que anteriormente iba. No supo por qué, pero ese tipo le dio muy poca seguridad.

- Espera- exclamó sosteniendo su brazo con bastante fuerza.

- ¡Ay! ¿Qué quiere?- preguntó con una mueca de dolor.

- Chico ¿cómo te llamas?

Mizuki le miró, y se sorprendió de notar que este tipo le puso un arma en el abdomen, a lo que el menor solo atinó a guardar silencio, tragar grueso y verle con los ojos muy abiertos.

- ¿Qué es lo que quiere?- le preguntó con el rostro pálido.

- Responde a lo que te pregunté ¿cómo te llamas?

- Mi… Mizuki Hajime- respondió con una apariencia todavía más asustada.

- Bien… sabes dónde están los Yagami, sí o no

Por raro que sonara, Mizuki se había quedado nuevamente sin palabras… de verdad intentaba decirle, pero de alguna extraña manera su voz no salía por aquella arma con la que de la nada fue amenazado.

- ¡Contesta!- le gritó de tal manera que el menor sintió escalofríos, sin duda seguía sin entender qué es lo que estaba pasando… y menos entendía por qué rayos tenía un arma.

- No lo sé- contestó tratando de zafarse del agarre.

- Mira no creo que quieras morir… así que mejor coopera- le dijo al oído

Mizuki solo pudo optar por una cosa, que tal vez le costaría la vida, pero no tenía muchas opciones, definitivamente no la tenía si quería tener alguna oportunidad de vivir. Por lo que eligió hacerlo. Lo único realmente bueno es que velocidad tiene suficiente, lo malo es que la resistencia no era su fuerte.

Le había logrado de una manera milagrosa zafarse de aquel hombre, y todavía seguía sin entender de dónde había salido, o porque buscaba tan insistentemente a sus nuevos vecinos. Lo que sí pudo concretar es que en definitiva no era nada bueno. Ahora el tipo le seguía, más molesto que nunca, en definitiva, solo no disparaba porque cualquier persona podría darse cuenta.

- Mizuki, estás bien- le preguntó una persona, quien le sostuvo por el brazo para que se detuviera.

- ¡¿Papá?!- la sorpresa de Mizuki al ver a su padre fue demasiada por lo que se detuvo de golpe. Sin embargo cuando volteo a ver dónde corría su agresor hacía él, se sorprendió al notar que ya no se encontraba.

- Qué tienes, por qué corrías tan apresurado- le volvió a preguntar al notar que su hijo estaba más concentrado en correr que en responder.

- Yo… yo, no pasa nada- dijo tratando de recuperar el aliento, pero al percatarse de la preocupación que relucía de su padre, optó por tranquilizarlo un poco.

- ¿Estás seguro?

- Si… no te preocupes


Esa sin duda era una de las razones por las que odiaba ir a la escuela, esperar… odiaba esperar, y escuela parecía una especie de sinónimo. Tenían más de 1 hora ½ esperando a que el director se diera tiempo de recibirlos, y se estaba desesperando, no quería seguir ahí, pero su padre… como buen padre desesperante le había técnicamente obligado a asistir a esa escuela a hablar con el director.

- Buenas tardes señor Yagami, adelante- dijo la mujer que se encontraba en recepción… sin duda ni siquiera tenía buen gusto ese director, pues esa mujer aproximadamente de unos cuarenta y tantos años, estaba más arrugada que una pasa, y su figura era de una mujer robusta y rechoncha, dándole una apariencia de abuelita.

- Gracias- dijo el Yagami mayor con una enorme sonrisa en sus labios.

- Buenos días… señor Yagami… joven Yagami- saludó el director una vez los vio entrar, mientras acomodaba algunos documentos en la parte superior de su escritorio, por favor tomen asiento

- Gracias


Por más raro que pareciera estar en ese momento de esa forma, siendo que ni siquiera de pequeño había actuado de esa manera tan infantil y tonta… no obstante en ese preciso momento necesitaba sentir a alguien protegiéndolo de algún nuevo peligro. Por lo que no vio nada de malo en, por primera vez, recostarse en el regazo de su padre. Quién llevaba más de 1 hora preguntándose qué es lo que le pasaba, pero Mizuki no parecía querer decírselo en realidad, solo se quedaba en silencio mientras que su rostro afligido preocupaba más a su padre.

Flash back

- Yo… yo, no pasa nada- dijo tratando de recuperar el aliento, pero al percatarse de la preocupación que relucía de su padre, optó por tranquilizarlo un poco.

- Estás seguro?

- Si… no te preocupes- le dijo comenzando a dar una sonrisa un tanto forzada.

- Hijo… no me tomes por tonto… ¿qué tienes, estás bien?- interrogó nuevamente

El joven abrió la boca para intentar calmar a su padre, sin embargo, en lugar de decir algo solo se le quedaron aquellas palabras en la boca, nada salía, y eso en un punto extremo preocupo a su padre, notó claramente el cómo el miedo se comenzó a apoderar de su hijo.

- Mizuki, hijo por favor… dime que es lo que te pasa

A eso Mizuki ya no pudo aguantar más y se dejó llevar por lo que estaba necesitando, un abrazo protector de aquel que se hacía llamar su padre.

- Mi…- ante esto su padre no opuso resistencia, no sabía qué es lo que había pasado, sin embargo no quiso preguntar, mejor solo se guardó un poco de silencio y le correspondió con un abrazo bastante cálido.

Fin Flash back

Para acabar de poner las cosas mal, Mizuki no había vuelto a abrir la boca más que para suspirar de vez en cuando, pero nada… no hablaba de nada.

- Mizuki… hijo, ya que estás más tranquilo… ¿por qué no me cuentas qué es lo que pasó?

Por unos momentos el menor guardó silencio, y comenzó a respirar profundamente… como decirle a su padre que sus nuevos vecinos parecían tener tratos con malas personas… y… ¿qué tal si les hacían daño ahora que sabía la verdad?

- En realidad no pasa nada… solo que…

Antes de que Mizuki pudiera decir algo más, el timbre de la casa sonó, alertando a ambos a que alguien estaba afuera y aun sin saber quién el menor se puso de pie y se fue directamente a su cuarto, encerrándose así con llave.

Por su parte Jun fue directo a la puerta a ver quién había llamado.

- ¿Diga?- preguntó al mismo tiempo que se percató que aquel hombre estaba del otro lado.

- Buenos días- dijo con acento extranjero-. Verá usted… lo que pasa es que estoy buscando una dirección. Quería saber dónde puedo encontrar a la familia Yagami.

- … Bueno, ellos son… ¿puedo preguntarle algo?- interrogó de forma algo desconfiada.

- Por supuesto- respondió tranquilo

- Para que los está buscando

El hombre estaba a punto de responder cuando una persona llegó e interrumpió

- Buenas días- dijo con una extremadamente grande sonrisa Natsumi, o bien la señora Yagami, quien acababa de ver a ambos, por lo que escogió interrumpir (por precaución aquella plática).

Continuará…


Bueno pues ahí está en lo que estuve trabajando como pasado del mes y medio, espero les haya gustado n.n y espero algún review de si está bien así o le falta algo más, espero que esté bien, pero de todos modos… jejejeje, pronto tendré la continuación… y gracias por leer nuevamente.