Tras la pista

Disclaimer: Casi todos los personajes y el potterverso pertenecen a J.K Rowling.

Este fic ha sido creado para el "Amigo Invisible 2015" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Mi AI es Druida que pidió una historia sobre aurores, espero que esta le guste.

El fic ha sido beteado por edwinguerrave

Prólogo

El hombre apuraba su tercer vaso de vino, estaba de pie con los codos apoyados en la barra y su cara tenía ya un ligero tono rojizo por el efecto de alcohol.

Como cada día había acudido puntual a la taberna " El trébol", a su cita con toda clase de bebidas alcohólicas.

La taberna "El trébol" era un pequeño tugurio que otrora había tenido aspecto de pub irlandés, pero que ahora sólo parecía una destartalada y oscura estancia, donde te podías dedicar a beber sin tener que pensar en nada más. Por supuesto, la taberna no era la más acogedora ni la más limpia de la ciudad, pero sí la más visitada. Decenas de hombres acudían al caer la tarde, tras acabar su jornada laboral-si es que tenían trabajo-para ahogar sus penas en un vaso de vino bien cargado y fanfarronear de sus, muchas veces inventadas, hazañas.

—Mozo, póngame otro vaso—ordenó el hombre aporreando la mesa del bar.

El joven camarero,que desentonaba bastante con el aspecto de la taberna, puso cara de pocos amigos, pero se apresuró a cumplir la orden. Estaba a punto de servirle otro vaso de su vino más perronero cuando su jefe, que jugaba al póquer con otros cinco hombres, sentado en una vieja mesa, le gruñó:

—No le sirvas más alcohol,a nadie le apetece escuchar las absurdas historias que cuenta cuando se emborracha.

Algunos clientes vitoreando sus palabras y lo aplaudieron

—Que te jodan, Sullivan, y tú, muchacho, sírveme el puto vino de una vez.

El joven miró a su jefe, que esbozaba una sonrisa burlona, y este le hizo una señal con la mano para que le sirviera.

—McLean no entiendo por qué no te rellenas el vaso tu solito, sería tan fácil hacerlo con magia—siguió burlándose uno de los hombres pertenecientes a la partida de póker.

McLean gruño pero no contesto nada, tan solo se bebió el vino de un trago y exigió al mozo con señas para que le sirviera otro.

—Se ha quedado mudo, quizás le han lanzado un hechizo—siguió con la humillación otro hombre de la taberna, que destacaba porque casi no tenía dientes en la boca.

McLean iba a levantarse para darles unos merecidos puñetazos a esa vieja panda de asnos renegados cuando un muchacho de porte señorial penetró en la taberna, captando la atención de toda persona que se encontraban en ella.

—Sírvame una cerveza de jengibre—dijo con un tono de voz autoritario, sentándose en la única mesa libre que quedaba.

El mozo se apresuró a hacerle caso, había algo en la voz de ese joven, que vestía de manera tan rara, que lo ponía nervioso.

—Aquí tiene

El joven no lo miró a la cara cuando le dejo la cerveza en la mesa, cosa que el mozo agradeció, si no que arrugó su nariz como si hubiera olido a pescado podrido y pronunció una palabra incomprensible, algo que sonaba así como nuggle, quizás fuera un tipo de comida, por lo menos a eso le recordaba esa palabra.

A McLean se le había iluminado la cara, contemplaba al joven, y a un pequeño palo que salía de su bolsillo, con aire triunfante, hasta se le había olvidado el nuevo vaso de vino que el camarero le había servido.

Estuvo pendiente de los movimientos del joven mucho tiempo después que a los demás clientes se les pasara la sorpresa y volvieran a sus habladurías y juegos. No le quitó ojo ni un solo segundo, y cuando el joven pagó, tirando con desgana unas monedas sobre la mesa, y se fue, con su porte señorial; él lo siguió a la salida.