Aunque parecía algo imposible, a veces habían días en los que Pit se estresaba.

A veces, luego de alguna misión particularmente fastidiosa, Pit volvía a Skyworld con un humor que amenazaba tormentas, y en esas raras y extrañas ocasiones, a Palutena no le quedaba otra que actuar como la casi madre que era, y luego de varias promesas sobre no usar magia en alimentos, le preparaba a Pit sus comidas favoritas, mientras dicho àngel se calmaba y relajaba con un buen baño en sus termas favoritas.

Claro, pequeñas costumbres como esa no habían cambiado en lo absoluto desde que había llegado Dark Pit, simplemente se habían vuelto màs divertidas por una u otra razón, dejandoles siempre alguna divertida historia que recordar.

La del monstruo de las termas era inolvidable.

Luego de haber vuelto de una fastidiosa misión cubierto de algunas extrañas sustancias pegajosas que probablemente era mejor no conocer, parecía bastante normal que el pequeño àngel de alas blancas estuviera lo suficientemente irritado como para hablar de lo sucedido sin golpear a alguien, así que el instinto maternal de la diosa de la luz se activó instantaneamente, y luego de asegurarse que se querido àngel no tuviera ninguna herida grave, fue directo a la cocina a preparar lo necesario para malcriarlo un poco.

Cuando llegó a la piscina, Pit decidió que no había ninguna razón para quitarse la ropa, considerando que tal vez estaba más sucia que el, así que sin pensarlo mucho se metió al agua. Una vez adentro simplemente cerró los ojos, relajandose al contacto con la calida agua, sin preocuparse por nada, borrando poco a poco los recuerdos de las últimas horas.

Y habría seguido así, de no ser por las burbujas que se empezaron a formar de la nada en el agua; al principio apenas se podían notar, pero poco a poco fueron aumentando, hasta llamar la atención del pobre ángel desprevenido. No tuvo el tiempo de pensar en cualquier cosa, que algo salió de repente del agua con un horrible rugido, amenazando con atacar el ángel. Desafortunadamente para el monstruo, un Pit estresado no era alguien con quien era buena idea meterse.

-Tu otra vez no! Largate de aquí!- gritó el ángel, sin dar a entender muy bien si estaba asustado o enfadado, y le soltó una patada al monstruo sin fijarse muy bien a donde apuntaba antes de salir corriendo a toda velocidad de la habitación a buscar a su diosa.

En los días siguientes, Pit no se atrevió a acercarse a las termas, y Palutena seguía intentando convencerlo de que el monstruo de las termas no existía.

Claro, eso duró hasta que vieron un muy molesto Pittoo con un ojo morado deshaciendose de un extraño traje de monstruo.


Random, random everywhere :v son extrañas las cosas que se le ocurren a alguien mientras hace tareas XD supongo que entrar a diseño grafico estimuló mi inspiración c: