II

El Capitán Destrozado


Storybrooke

Nueve Meses Antes

Emma se había ido, pero todo debía seguir en el Pueblo, después de lo ocurrido, entre Regina y David llevaron a Snow a su apartamento, la recostaron en su cama y el Hombre de Honor se fue junto con la Reina a la casa de ésta.

Mientras tanto, Will Scarlett ayudaba a Bella a recostar a Rumple en la cama de la tienda ya que los Enanos se habían llevado el cuerpo sin vida del Aprendiz.

─ ¿Estás bien?

─Sí. Creo que sí lo estoy.

─ ¿Y crees que él esté bien? ─Preguntaba la Sota señalando a Rumple con la mirada.

─ ¿Rumple? Sí, él es fuerte aunque ni siquiera sea capaz de darse cuenta de ello.

─Bueno, eso espero, por su bien y el tuyo.

─Oye, Will, quiero hablar contigo.

─ ¿Qué sucede, Bella?

─Tengo que decirte la verdad, yo todavía lo amo, y no quiero romper tu Corazón, pero lo nuestro no puede seguir.

─ ¿Estás rompiendo conmigo?

─Sí, así es. ¿Te encuentras bien?

─No te preocupes ─contestaba Will con una sonrisa─, estoy bien, de todos modos y aunque se escuche un poco grosero, no esperaba tener algo más contigo, porque aunque no lo quiera aceptar y que esa persona no siente lo mismo, mi Corazón le pertenece a ella. Aun así, espero que podamos ser amigos de aquí en adelante.

─Gracias por entender Will. Y claro que seguimos siendo amigos.

─Eres afortunada de tener a alguien que te demuestre su Amor, aunque Gold se deja seducir por el poder y la Oscuridad, es verdad que te ama.

─Lo sé.

─Me voy. Buenas noches Bella.

─Buenas noches Will.

Mientras tanto con los Charming…

─ ¿De veras quieres quedarte aquí Henry? Puedes dormir con Regina si así lo deseas.

─No. No quiero hacerlo esta noche, ustedes me necesitan más. ¿Cómo está la Abuela?

─No para de llorar, espero que pueda dormir, aunque lo dudo de verdad.

Henry subió rumbo a su cama, al pasar enfrente de la de su madre y ver su Chaqueta Roja sobre de ella no pudo evitar sentir un vacío en su ser.

Al paso de unas horas, el chico consiguió dormirse pero sus abuelos no. Snow dejó de llorar, sin embargo, no conseguía conciliar el sueño, David estaba sentado en el sofá con un vaso de brandy en sus manos, mirando fijamente a la cuna de Neal, aún sin poder creer lo que había pasado.

La mañana siguiente comenzaba como cualquier otra en Storybrooke hasta que, en la Mansión del Hechicero, un chispazo hizo aparecer una misteriosa puerta en el Salón de donde salió una persona muy especial.


El Presente

─Pues, mientras David y los demás van por el Capitán Delineador, nosotras pongamos manos a la obra, Ariel, tú vienes con nosotras.

─Yo iré a la Biblioteca a intentar averiguar un poco sobre el Demonio del que hablan y por un viejo mapa de Arendelle que tengo guardado.

─Bella, voy contigo. ─Decía Henry.

─Pues vámonos.

Todos salieron de la Cafetería dejando sola a Snow confundida con su hijo de nueve meses en brazos.

Ruby observó todo desde la barra, y cuando todos se marcharon, se acercó a su vieja amiga para tranquilizarla.

─Todo estará bien Snow, no te preocupes.

─Cuando Emma apareció en mi sueño no quería creerlo, parecía todo tan irreal y tenía miedo, pensé que si era ella tal vez ya estaría muerta. Pero en el momento que me dijo que trataba de controlar sus nuevos poderes me sentí aliviada. Han pasado tres meses y no la volví a ver. ¿Qué crees que signifique? ¿Todo lo ideó mi mente? ¿Ella me recordará?

─Entiendo que has esperado esto desde que todo comenzó, es normal que tengas dudas ahora, pero, por cómo me lo contaste la primera vez, para mí, tu sueño tuvo una mezcla de ilusión y realidad y yo creo que la realidad fue la presencia de Emma en tu mente. Recuerda que ella siempre estará contigo, yo sé en mis adentros que ella está bien, que sigue siendo la Emma Swan que todos queremos y amamos. Solo recuerda lo que te dije antes, por Neal.

─Por Neal. Gracias Ruby, no tienes una idea de lo mucho que me has hecho falta.

Snow y Ruby poco a poco recuperaban el tiempo perdido en el que se distanciaron. Las Hadas tomaban sus muestras de Ariel para comenzar con la Poción que haría que el Jolly Roger traspasara los mundos y así llegar a esa inhóspita tierra desconocida por la mayoría, llamada Arendelle.

─ ¿Cómo vas con la búsqueda en Google Henry?

─Sigo buscando, pero no he obtenido muchos resultados fructíferos para "Demonio Arranca Corazones", ¿y tú abue…, Bella?

─Tampoco he encontrado nada. Temo que el único Demonio Arranca Corazones que conocía era Cora.

─Será mejor que mi madre no te escuche o podría arrancarte el Corazón por insultar a la suya.

─Muy gracioso Henry. ─Contestaba Bella soltando una carcajada.

─Bella, ¿Por qué tienes un mapa de Arendelle?

─Pues, porque mucho antes de hacer el trato con tu abuelo, fui a ver a los Trolls Roca para recuperar los últimos momentos de mi madre, y durante mi viaje conocí a Anna, la hermana de Elsa.

─ ¿Y cómo es Arendelle?

─Es un lugar muy pacífico, tranquilo y bonito. Todos sus Ciudadanos viven felices y en paz, debo agregar que ellos adoran demasiado a Elsa y a Anna.

─ ¿Por qué no vienes con nosotros? Apuesto que sería genial tener tu compañía, además pienso que ya que conoces Arendelle serías de gran ayuda.

─Me encantaría Henry, pero esta vez, creo que mi lugar está aquí cuidando a tu abuelo hasta que despierte.


Ruby abría con cuidado la puerta y se encontró en un lugar que desconocía por completo, al salir y volver a cerrar la puerta, esta dio unos cuantos giros y desapareció.

La joven salió de la Mansión del Hechicero y corrió lo más que pudo a la Cafetería. Poco antes de llegar, se tropezó con alguien que no había visto desde que el hechizo se rompió.

─ ¿¡Ashley?! Cuanto lo siento, no quise golpearte. ¡Hola Sean!

─No te preocupes, estoy bien, no pasa nad… ¿Ruby? ¿Eres tú? ¿De verdad eres tú?

─ ¡Sí! ¿Por qué lo dudas tanto?

─ ¿Será tal vez porque nadie te ha visto desde hace casi tres meses? ─Contestaba Thomas.

─ ¿Tres meses? Pero, parecía solo una semana para mí.

─ ¿En dónde estuviste todo este tiempo?

─Primero tengo que entenderlo para contárselos, pero por lo pronto quiero ir a cambiarme y ver a mi Abuela.

─ ¡Nos dio gusto verte!

─ ¡A mí también!

La chica siguió su andar hasta entrar por la puerta principal, al hacerlo, todos los comensales la miraron sorprendidos.

─ ¿Qué ocurre con el ambiente? Todos se callaron de pronto. ¿Ruby?

─ ¡Abuela! ─Exclamaba la chica corriendo a abrazar a la anciana.

─ ¿En dónde estabas niña?

─Por ahí, es difícil de explicar.

─Ya me lo contarás a su tiempo, pero ve a cambiarte a tu habitación.


Era mediodía cuando los cuatro hombres hicieron su entrada en ese Bar llamado "The Rabbit Hole". Al no encontrarlo a primera vista, decidieron preguntarle al dueño del lugar.

─ ¿Qué tal amigo? ─comenzaba David─ Nos preguntábamos si nuestro querido Capitán con una mano ha pasado por aquí el día de hoy.

─ ¿Se refieren al "Señor Personalidad"? ¡Claro que sí! Está sentado en el rincón de atrás.

─Muchas gracias.

─Scarlett…

─ ¿Sí?

─La próxima vez que tú y tu amigo saquen a ese Pirata de aquí, asegúrense de no devolverle ese Garfio. ─Advertía el dueño mostrando una cicatriz en su rostro.

─Lo tendremos en cuenta.

Los hombres caminaron con rumbo a la mesa del Pirata, quien lucía bastante mal. Su barba creció exageradamente, sus ropas estaban sucias y rotas, los ojos siempre rojos y con ojeras debajo de ellos, el cabello largo, en fin, ya no quedaba rastro de aquel hombre del cuál, la Salvadora se había enamorado.

─ ¡Vaya, vaya, vaya!..., Así que el Príncipe Encantador…, al fin dejó de llorar.

─Es un poco temprano para estar ebrio, ¿no lo crees amigo?

─ ¿Qué te puedo decir? Quería empezar bien el día. Y dime, ¿acaso estos tres ya son tus guardaespaldas?

El Príncipe solo rió ante las preguntas del ebrio Capitán, éste último, comenzó a enfurecerse por la reacción de David.

─ ¿Qué? ¿Has venido a beber conmigo?

─No Garfio, hemos venido a hablar contigo.

─ ¿Hablar? ─preguntaba Killian, riéndose─ Ustedes y yo no tenemos nada de qué hablar, mucho menos el Niño-Hombre de Madera.

─Me llamo August, Garfio.

─Como si me importara.

─Pues te diremos algo que sí te va a interesar. ─Contestaba Robin.

─ ¡Ya sé, no me digan! Tú y este pobre diablo ya no me dejarán caer al agua.

─No. Es sobre Emma. ─Exclamaba August.

La actitud y el semblante de Killian cambiaron al escuchar el nombre de su eterna enamorada, sus ojos comenzaron a humedecerse, se había quedado casi petrificado y un rayo de esperanza emergía después de casi 9 meses de dolor.

─ ¿Qué es lo que tienen que decirme sobre Swan? ─preguntaba Killian con voz entrecortada─ Se fue y nadie sabe dónde está, y dudo mucho que vuelva.

─ ¿Estás seguro de eso?

─Tan seguro como que un Cocodrilo se llevó mi mano.

─ ¿Y si te dijera que tenemos una pista del paradero de Emma?

─Diría que estás mintiendo. Yo no tengo un súper poder, pero no te creo. Además, eso ya no me importa, la perdí para siempre.

─Yo diría que si te importa.

─ ¿Por qué estás tan seguro…, amigo?

─Porque si no te importara encontrarla, ya te habrías marchado desde el día que devolviste la Daga. Tienes anclado al Jolly Roger en el Muelle, pudiste irte sabiendo que no volverías a Storybrooke.

─Me gusta el lugar.

─Deja de evadir las cosas y enfrenta la realidad, Jones.

─ ¿Y tú qué tienes que decir Hombre de Madera?

─En primer lugar, que eres un tonto. Esta es la primera pista de Emma; ¿y te acobardas? Ya no tienes agallas viejo, si en tu tiempo te motivaba la venganza, ¿por qué no dejas que tu esperanza te guíe para salvar a Emma y traerla de regreso? ¿Y en verdad dices amarla? ¡Vaya que eres patético!

August se recargó en el respaldo de su silla y comenzó a reírse. Garfio tomó su vaso, le dio un sorbo a su bebida y estalló.

─ ¡¿Crees conocerme de verdad?! ─gritaba Garfio enfurecido después de tirar la mesa─ ¡¿Tienes una estúpida idea de lo dañina que es la esperanza para una persona?! ¡¿No entiendes el dolor que es perder al Amor de tu vida frente a tus ojos?! No amigo, tú no me conoces en lo absoluto.

─Tienes razón. No sabía que eras un Pirata tan temperamental.

Al oír estas palabras, el Pirata se abalanzó hacia August, pero antes de que lo atacara, entre Will y Robin lo empujaron y sujetaron en el suelo, mientras David le quitaba el Garfio.

─Me decepcionas Killian. Creí que todavía quedaba algún rastro del hombre que alguna vez fuiste, pero veo que me equivoqué. No eres más que un ebrio manco y llorón que no deja de creer que perdió al Amor de su vida para siempre. Vámonos, ya no hay nada que hacer aquí. August, guarda esto por mí, ¿quieres?

─ ¿Y qué hay del Jolly Roger? ¿Quién lo navegará?

─No te preocupes Robin, ya encontraremos otro Capitán dispuesto a cooperar.

─ ¡Nadie tocará mi Barco! ─Gritaba Garfio.

El Pirata se levantó y tomó una botella vacía del suelo dispuesto a atacar a cualquiera, hasta que Will lo noqueó rompiéndole una silla en la espalda.

─Bien hecho Scarlett.

─Ya me la debía. ¿Lo sacamos?

─Sí. Pero no lo llevaremos a su Barco, dejémoslo en una habitación en el Hostal de la Abuelita para ver que hace.

─ ¿Crees que haya funcionado David? ─Preguntaba August.

─No estoy seguro, pero pronto lo averiguaremos.