VIII

El Cisne Cautivo


En la Plaza de Armas, el Almirante hacía pasar a los Forasteros para conducirlos después a la entrada del Palacio, la gente del mercado los miraba sorprendidos por sus atuendos y por haber descendido de esa Embarcación.

─ ¡Miren eso!, parece que causan bastante revuelo por aquí. ─Pronunciaba Andersen.

─ ¿Qué fue lo que te dijo, Henry? ─Susurraba Ariel.

─En pocas palabras, que recemos para que Elsa ya esté en Arendelle.

─ ¿De qué hablas Henry?

─Pues…

─General Alberick, Siegfried. Traigo ante ustedes a estos Forasteros, que venían abordo del Jolly Roger.

─ ¿El Jolly Roger? ¿Estás seguro Andersen? ─Preguntaba Alberick.

─Sí, yo mismo subí al Barco, y en efecto, es el Jolly Roger.

─No creo que en el Bosque Encantado hayan sido tan estúpidos para liberar a Barbanegra, bueno, creo que todos los de ese lugar son así. ─Comentaba Siegfried entre risas.

─ ¡Repite eso, idiota! ─Espetaba la Reina.

─ ¡Regina!

─No voy a dejar que este imbécil nos insulte.

─A mí tampoco me gustó su comentario, pero tenemos que conservar la calma.

─Disculpen si interrumpo su amena conversación, pero, ¿Quiénes son ustedes?

─No importa quienes seamos. Lo único que usted debe saber es que conocemos a la Reina Elsa y a la Princesa Anna.

─No creo que eso sea posible, claro, a menos que sean Northdalianos como ese ladrón de Arvid. Me temo que deberán entrar a los calabozos hasta que la Reina decida interrogarlos.

─No podemos hacer eso, estamos en una misión de búsqueda y rescate. Almirante, usted nos cree, ¿verdad?

─Deben obedecernos Forasteros y avancen a los calabozos.

─No. No iremos a ninguna parte hasta ver a Elsa, Anna o a Kristoff.

─ ¿Kristoff? Vaya, a él casi no lo piden mucho.

─Por favor, se lo suplico. ─Decía Snow.

─ ¡Basta! ¡Guardias! ¡Llévenselos!

─No lo voy a permitir. ─Exclamaba la Reina creando una bola de fuego.

─ ¡Alto! ─gritaba Arvid, desenvainando su espada─, ¿qué sucede aquí?

─Asuntos Oficiales de Arendelle en los que la Mascota de la Reina Elsa, no debería entrometerse. ─Decía Siegfried despectivamente.

─ ¿Y entonces qué haces aquí Siegfried? ─Contestaba Arvid sarcásticamente.

Andersen y algunos Guardias comenzaron a reírse por el comentario de Arvid, ya que el Consejero se lo tenía bien merecido.

─ ¡Fuera de aquí Northdaliano! No debes meterte en donde no te llaman.

─Pero sí me han llamado, amigo. Estos Forasteros deben ser interrogados, ¿no es así? ¿Y quién es la que los interroga personalmente, uno a uno? ¡La Reina Elsa!, por supuesto. Dime, ¿quién es el Guardia Personal de la Reina?

─Tú. ─Contestaba Siegfried entre dientes.

─No te oigo, ¿puedes repetirlo?

─Tú. ─Respondía subiendo el tono de su voz.

─No te oigo, dilo más fuerte, ¿quién? ─Exclamaba Arvid poniendo su mano derecha en la oreja.

─ ¡Tú! ─Gritó finalmente.

─ ¡Exacto! ¡Muy bien! ¿Podría alguien darle una galleta? Ahora, escúchame querido Siegfried. La próxima vez que oses decir que los Asuntos Reales no son mi problema, bueno, pues tendrás que ver la manera de recoger tus dientes del suelo ─exclamaba Arvid, empujando al Consejero al piso─. ¡No te enojes hombre!, que eso fue por lo de hace un mes.

─ ¡Menudo Forastero! Sólo actúas así porque pronto serás Rey, pero no tienes la pasta de uno, no dejarás de ser un ladrón para el resto del Reino.

Arvid sonrió levemente, y cuando estaba a punto de abalanzarse sobre él, la Reina por fin apareció.

─ ¡Siegfried, ya fue suficiente! ¡Retírate por favor!

─Pero, Majestad, los Forasteros.

─Serán interrogados, como siempre. Sin embargo, de eso me encargo yo.

─Mi Reina, es mi deber...

─ ¡Es tu deber hasta que yo pongo un pie en Arendelle! Ahora; a menos que quieras que tus obligaciones se reduzcan a avisarnos de la cena, haz lo que te digo, y retírate.

─Como ordene…, Majestad. ─Contestaba el Consejero bastante molesto.

─ ¿Qué rayos voy a hacer con él? ─Preguntaba Elsa, dándoles la espalda a sus invitados.

─Yo te di una opción hace mucho, pero tú te negaste.

─No puedo despedirlo, sin Kai aquí, ya no tendré otro Consejero pronto.

─Si me tienes a mí, no necesitas otro Consejero.

─Arvid, Majestad ─intervenía Andersen─, los Forasteros.

─ ¡Oh! Es verdad, ¡Guardias! Escóltenlos a los Calabozos, después de la cena los interrogaré.

─ ¿No quieres reconsiderarlo Elsa? ─Preguntaba David.

─Esa voz yo la conozco. ¡David! ─decía Elsa, corriendo a abrazar a Charming y a Snow─ Killian, Henry, Regina. Me da gusto volver a verlos, pero ¿qué hacen aquí? Creí que no había forma de regresar a nuestro mundo, pensé que seguían en Storybrooke.

─Un minuto, ¿son ellos?

─Sí.

─ ¿Nos conoce?

─Así es, Elsa…, la Reina me habló de su aventura en un lugar llamado Storybrooke.

─No tienes que fingir con nosotros chico.

─ ¿Perdón?

─Ella tiene razón, si hay algo en lo que somos expertos es en identificar el Amor Verdadero, además ese sujeto dijo que serás Rey.

─Sí, pero no muy pronto lo seré, de todos modos, será Elsa la que tenga el mando de Arendelle como siempre. ─Contestaba Arvid.

─Chicos, no es por nada, pero creo que llaman mucho la atención, síganme, los llevaré con alguien que los ayudará.

Elsa y Arvid los llevaron donde Ingrid para cambiar sus atuendos de la Tierra sin Magia, por unas ropas más acordes al lugar, unas horas después, los hizo pasar al Castillo y mientras los conducía al Salón Comedor, los miembros de la Operación Cisne admiraban la arquitectura y el diseño del hogar de las dos hermanas.

─Me gusta el estilo del Castillo, no es igual a los que teníamos en el Bosque Encantado.

─Gracias, podría pasar toda la noche contándoles sobre su origen, pero creo que no es conveniente por ahora. Bien, ya llegamos, pasen por favor y tomen asiento. Debo decir que realmente no creí volver a verlos, pero cuéntenme, ¿qué tal les ha ido? ¿Qué pasó con el Sr. Gold?

─Creo que será mejor que tú nos cuentes lo que ha pasado aquí primero.

─ ¿Por qué? ¿Sucedió algo?

─Es…, complicado.

─ ¿Elsa? ¿Está todo bien? ¡David!

─Hola Anna.

─ ¿Qué hacen ustedes aquí? ¡Qué sorpresa!

─ ¿Y Kristoff?

─ ¿Está todo bien?

─ ¿Kristoff…? ─Exclamaba Charming boquiabierto al ver a Kristoff con Adgar.

─Son… ¿padres?

─Sí. ¿Quieren conocerlo?

─Claro. ─Decía Snow.

─ ¿Cuál es su nombre?

─Adgar, como mi padre.

─Es hermoso ─pronunciaba Snow cargando al niño─. Y tiene tus ojos.

─Y mi cabello.

─Vaya que sí amigo.

─No quiero ser aguafiestas, pero, necesitamos algo de información. ─Recordaba Killian mirando por la ventana con los brazos cruzados.

─Tiene razón. ─Agregaban Henry, Ariel y Regina.

─Es verdad, sostenlo Anna.

─ ¿Quién empieza?

─Esperen, no había tenido la oportunidad de preguntarles esto por la emoción, pero, ¿dónde está Emma? ¿A caso no vino con ustedes?

─Pues, creo que comenzamos nosotros. ─Respondía Killian, observando tristemente a Elsa.

─ ¿Le ocurrió algo a Emma?

─Más o menos, tomen asiento, este es un cuento largo.

Entre Charming y Regina les explicaron todo lo ocurrido desde su partida hace exactamente un año. Los cuatro escuchaban atentamente cada palabra, y Elsa no podía creer la última parte de la historia; Emma es el Espectro.

─ ¡Sabía que ese mentiroso de Rumplestiltskin traía algo entre manos! Si tan sólo Ingrid no me hubiese quitado el Sombrero, nada de esto habría pasado.

─A decir verdad, nunca debiste ir a verlo en primer lugar. ─Contestaba Kristoff.

─Anna, ¿tú que hacías con ese Sombrero? ─Preguntaba Snow.

─Es complicado.

─ ¿Els? ¿Estás bien? ─Decía Arvid al notarla en shock.

─N-No. Me parece imposible, ella es el producto del Amor Verdadero, ¿cómo pasó eso?

─Bueno, creo que eso fue mi culpa. ─Exclamaba Regina.

─ ¿Por qué?

─Porque yo le hablé a Gold sobre el Autor en primer lugar.

─Relájate Majestad, a estas alturas ya no hay lugar para sentirse culpables. ─Contestaba Garfio.

─Tiene razón ─decía Anna─, ahora lo que deben hacer es buscar la mejor manera de ayudar a Emma.

─A propósito Princesa, quería preguntarles algo a usted y a la Reina.

─ ¿Qué ocurre?

─Hace un mes, durante el Festival del Solsticio de Invierno, ¿no vieron nada raro?

Aunque la pregunta iba directamente dirigida a ellas dos, ninguno de los cuatro pudo evitar mirarse a los ojos, tratando de recordar los sucesos de ese día.

─Creo que tendrás que ser un poco más específica, es que ese día pasaron muchas cosas.

─Esa noche, unas horas después de que la Marina Real liberara esas Barcazas llenas de lámparas.

─ ¿Tú también lo viste? ─Preguntaba Anna.

─Honestamente, no vi nada; sólo recuerdo que las luces se apagaron y hubo un destello en el cielo que nos cegó a todos por unos momentos.

─ ¿Qué viste Anna?

─Esa noche durante el Festival, ocurrió algo raro, justo cuando las luces se apagaron, salimos a la Terraza, las personas en la Plaza se agacharon y noté que varios cerraron los ojos, pero en el cielo se abría una especie de Portal y de él emergía una especie…, una especie de… ¿cómo le llamarían ustedes a eso?

─No tengo idea ─respondía Kristoff─, ¿cómo te referiste a esa cosa que se formó con la Oscuridad de Boris?

─No lo recuerdo.

─Le dijiste mancha.

─ ¡Sí, esa mancha! Solo que está era más grande y no dejaba de moverse.

─ ¿Esos destellos eran de un tono en específico? ─Preguntaba Killian.

─Azules. ─Contestaba Elsa.

─Así es, luego sin más, se fue con dirección al Bosque Encantado.

─Ahora que lo recuerdo, yo escuché algo, era una voz muy lejana; casi no le entendí, pero creo que estaba pidiendo ayuda, fue justo antes de que esa cosa se fuera.

─ ¿Cómo es eso posible? Nosotros no oímos nada.

─No lo sé, tal vez esa voz me estaba llamando a mí.

─Solo a ti te suceden esas cosas hermana.

─Era Emma. ─Susurraba el Pirata, tapando su boca con la mano.

─ ¿Qué?

─ ¿Por qué estás tan seguro?

─Solo recuerden que de la Oscuridad del Espectro salían pequeños destellos de luz azul, eso no se me olvidaría jamás, cabe la posibilidad de que Emma te haya estado buscando para pedirte ayuda, es probable que creyera que conocías alguna forma de hacerlo.

─En caso de que llegaras a tener razón Killian, ¿por qué no se detuvo aquí?

─Ni idea.

─Solo hay una forma de saberlo, Snow, tienes que invocar a Emma.


En el Bosque Encantado, el Demonio había hecho su aparición en una aldea cercana al Bosque Infinito, la gente salió confundida y asustada al escuchar el estruendo que traía consigo a Emma.

El Espectro aún llevaba su capucha negra pero ya no el sencillo vestido negro, ni mucho menos el vestido blanco con el que apareció en el sueño de su madre. Esta vez traía puesto un traje negro completamente de cuero con una larga cola, como si se tratase de la cola de un hermoso y peligroso Cisne Oscuro.

Emma permanecía en cuclillas a espaldas de los aldeanos, no podía ponerse de pie, porque seguía peleando con la Oscuridad a pesar de haberse dejado consumir por ella tres meses atrás. En su mente, una voz no dejaba de pronunciar su nombre, la voz de Killian estaba ahí y parecía que el Pirata sería el único que la detendría de hacer una locura si se llegasen a encontrar en el futuro.

Cuando el Espectro la poseía era imparable, y, a diferencia de Elsa cuando Boris la hechizó, los recuerdos de la antigua Salvadora estaban intactos; sabía perfectamente quién era y lo que estaba haciendo. Pero, ese día era diferente, no había llegado al Bosque Encantado porque así lo hubiese planeado, ella estaba ahí debido a que era el último lugar en el que pensó y, aunque jamás estuvo en ese lugar no tenía idea de que hacía allí.

─ ¿Qué estoy haciendo en el Bosque Encantado? ─se preguntaba detenidamente─ Al fin que había llegado a Arendelle, ¿por qué no me detuve ahí? ¿Por qué Elsa no escuchó mi voz cuando le grité? No tiene sentido. Un momento, aún no he matado a nadie, ¿por qué está tan tranquilo el Espectro?

Dentro de su mente, las cosas comenzaban a aclararse, como si el Espectro se calmase estando en el Bosque, casi como si esperara a algo o a alguien. Luego de nueve meses, por unos instantes sentía paz y tranquilidad. Las personas comenzaron a acercársele para saber si estaba bien, o si podían ayudar en algo, sin embargo, una ráfaga de Oscuridad se interponía en su camino y rodeaba a Swan; era la Oscuridad de Boris y Wolfgang que había desaparecido días antes de Arendelle. Emma abrió los ojos y recordó los momentos antes de ser enviada a su exilio, solo para que la Oscuridad entrara en su cuerpo sin más reparo.

Ella gritó de dolor por el impacto y sintió cada parte de su cuerpo inundarse de ese nuevo poder, y los conocimientos que ambos practicantes de Magia tenían para ofrecerle, como la Alquimia y el "Toque de la Oscuridad". El cuerpo de Emma brilló y lo que quedaba de su vieja yo se desvanecía como polvo en el viento.

─Señorita, ¿se encuentra bien?

─Más que bien, puedo decir que, estoy completa ahora. ─Respondía Emma al voltearse y descubrirse el rostro.

Su cabello cambió de color de rubio a un blanco extraño y lo tenía recogido, su piel se tornó del mismo color y esbozaba una sonrisa más diabólica y tétrica que en anteriores ocasiones. Un punto bueno fue que no se parecía en nada a Rumple, Zoso o algún Espectro conocido anterior a ella.

Emma paralizó a varias personas y les arrancó el Corazón, a otros los convertía en insectos y los aplastaba con sus botas. Todos corrían para salvarse, pero, parecía imposible.

─ ¡Corran! ¡El Espectro volvió! ─Gritaba un aldeano antes de ser convertido en piedra.

Nadie estaba a salvo de Emma Swan, el nuevo Ser Oscuro. Ella reía como una desquiciada, complacida con lo que estaba logrando, devastó a esa aldea, y luego a otras más.

─No sé para qué quería ir a buscar a Merlín. ¡Este poder es increíble! ¡Jamás me desharé de él!

Un grupo de Guerreros llegó a socorrer a los aldeanos, pero éstos fueron atrapados por Emma, los levantó del suelo mientras determinaba la manera de exterminarlos, cuando obtuvo su respuesta y estaba a unos pasos de ejecutar a sus víctimas, un fuerte dolor en su cabeza la hizo retroceder. Dentro de su mente, escuchaba a su padre hablando con Killian diciéndole que ya la habían encontrado y que tenía que ayudarlos a llegar hasta donde ella se encontraba. No tenía idea de cómo recuperó la conexión con su padre, pero el escuchar su voz pronunciando el nombre de su Amor Verdadero siempre la hacía detenerse de lo que estaba haciendo.

─Killian… ─Repetía Emma.

El dolor era constante y agresivo para el Espectro, porque era la poca luz que quedaba dentro de ella. Por cuestiones milagrosas, recuperó el control de su cuerpo, los Guerreros la capturaron y apuñalaron.

─Matarme no será tan sencillo, ya deberían saberlo. ─Exclamaba Emma, jadeando de cansancio.

─ ¿Entonces, que sugieres hacer, Espectro? ¿Dónde está tu Daga? ¿Por qué no huyes?

─Para alivio mío y suyo, mi Daga no me acompaña en este mundo, no quiero huir, ¿no lo ves genio? Me estoy dejando capturar.

─ ¿Por qué no huirás?

─ ¡Porque no quiero! ¡Y si quieren salvarse de una vez, será mejor que me pongan en un lugar del que no pueda huir!

─La Celda de Rumplestiltskin.

─Así es. Háganlo mientras hay tiempo, no estamos lejos.


─ ¿De verdad? ¿Todos están de acuerdo?

─Sí, ya es tiempo de hacerlo.

Snow sacó la Daga y la sostuvo en sus manos, al verla, Anna se alarmó al recordar lo ocurrido con Rumplestiltskin y el Aprendiz.

─ ¡La Daga de Rumplestiltskin! ─Decía Anna.

─No. La Daga del Espectro ─contestaba Regina─. ¿Qué estás esperando? Llámala.

─Snow, ¿te encuentras bien?

Una vez más, la madre de Emma dudó en invocarla, no se sentía preparada para ver a su hija todavía.

─No puedo hacerlo.

─ ¿No puedes, o no quieres?

─ ¡¿Por qué no lo haces tú Regina?!

─ ¡Muy bien!, dame eso.

─No ─interrumpía Elsa─. Con su permiso, me gustaría tratar.

─ ¿Tú? ¿Por qué?

─Porque todo este tiempo tuve un mal presentimiento. A veces, en las tardes me ponía a recordar lo que viví con ustedes, y me preguntaba si Emma se encontraba bien. Dentro de mí sabía que algo le pasaría, bueno o malo, nunca estuve segura, pero así lo sentía.

─Entonces, aquí tienes. ─Decía Snow.

─Gracias, ¿qué tengo que decir?

─Algo como: Emma Swan, yo te invoco, o algo así. ─Exclamaba Henry.

─De acuerdo, aquí voy. ¡Emma Swan! ¡Yo te invoco! ─se detuvo por un momento, observó a cada uno hasta que su mirada se cruzó con la de Garfio; este asintió a modo de aprobación para que continuara─ ¡Manifiéstate Ser Oscuro!

Todos en el Salón esperaron a que por fin el nuevo Espectro apareciera, mas nunca lo hizo; en su lugar, la Daga se sacudió de forma rápida e inesperada, tras esto, Elsa la dejó caer por inercia.

─Cuanto lo siento. ─Se disculpaba la Reina de Arendelle recogiendo la Daga del suelo.

─Esperen, yo sé cómo funciona esa cosa, ¿por qué Emma no apareció?

─Porque no puede. ─Pronunciaba Regina esbozando una sonrisa.

─ ¿Por qué sonríe Majestad? ─Preguntaba Anna.

─Ya sé en dónde está. Quiero decir, la Daga vibró, cosa que nunca había sucedido, ella está aquí en nuestro mundo, sin embargo, no puede venir. Y todos sabemos que hay una sola cosa en todos los Reinos además de la Daga que puede contener al Espectro.

─La Celda del Cocodrilo.

─ ¡Punto para el Capitán Delineador!

─Solo hay algo que no entiendo, hace unos años, Emma y su madre destruyeron la Celda con la tinta. ¿Quién pudo haberla reconstruido?

─Eso no importa, ya pronto lo descubriremos.

─Regina tiene razón, tenemos que irnos ya.

─Con el debido respeto que ustedes me merecen ─decía Elsa─, pero creo que no deben apresurarse, ya saben dónde está, ¿por qué no descansan esta noche y temprano emprenden el viaje?

─Lo siento, pero ya no quiero esperar.

─Además, puedo teletransportarnos dentro de su Celda.

─Háganlo mañana, perdón si insisto, pero aquí hay tres personas que se nota que no han dormido bien en meses.

─Hay que quedarnos, de todos modos, Elsa tiene razón.

La Reina accedió a las peticiones de su hijo y se quedaron esa noche; Elsa mandó arreglar unas habitaciones para sus huéspedes antes de la cena.

─Bien, Elsa; ahora les toca a ustedes. ¿Qué les pasó en todo este tiempo?

─Pues, han sido muchas cosas.

─Antes de eso, quería preguntarle algo Majestad.

─Dime, Ariel, ¿verdad?

─Así es. No es mucho, pero todavía tengo curiosidad, ¿ustedes no han escuchado un rumor sobre un Demonio Arranca Corazones?

Anna y Elsa se miraron y comenzaron a reírse al escuchar la palabra "Demonio".

─ ¿Qué les ocurre? ¿Cuál es la gracia?

─Lo sentimos, pero las personas me han llamado Monstruo, mas no Demonio. ─Decía Elsa riendo nerviosamente.

En ese momento, la Reina comenzó a jugar con sus manos debido a su nerviosismo. Regina la miró atentamente hasta que notó en el dorso de su mano derecha una Marca peculiar.

─Elsa, ¿qué rayos estuviste haciendo?

─ ¿Por qué?

─Déjame ver tu mano.

Elsa obedeció y extendió su mano derecha, Regina revisó la Marca detenidamente y cuando supo que era, esbozó una rara sonrisa.

─ ¿Hay algún problema? ─Decía Arvid.

─No, es solo que, nunca creí que alguien como ella fuera capaz de hacer estas cosas.

─Explícate, Regina.

─Mejor se los muestro.

Regina se descubrió la muñeca derecha y dejó que ellos vieran la misma Marca que la de la Reina, la única diferencia era que la Marca de Elsa tenía unos pequeños picos y a lo lejos parecía un copo de nieve retorcido.

─Creo que será mejor que les cuentes lo que pasó, Els.

─Tienes razón, Arvid. Hace unos meses, vivimos un acontecimiento no muy grato, en el cual yo fui una de las causantes de tanta pena.

─Elsa…

─Antes de que digas algo Anna, déjame contarles todo lo que pasó.

Elsa, Anna, Arvid y Kristoff les contaron lo ocurrido en Northdale, el secuestro de Elsa y el genocidio de la Aldea de las Colinas, les contaron cada detalle, hasta lo que tuvieron que hacer para salvar a Elsa y descongelar su Corazón.

─Y creímos que esa Marca era por el hechizo de Boris. ─Agregaba Anna.

─Esa es la Marca de los Malditos. Es la Marca que estaba en el Libro que Bella nos enseñó, Henry.

─ ¿Y por qué no nos dijiste nada?

─No creí que tuviese algo que ver con ese "Demonio", además no estoy orgullosa de eso. Verán, esa Marca aparece la primera vez que le arrancas el Corazón a una persona y lo destrozas con tus propias manos, y no. No se borra. No importa que tu Corazón haya sido purificado hasta dejarlo como un lienzo en blanco, o todo lo bueno que hagas o las vidas que salves, esa Marca es un recordatorio permanente de las cosas atroces y horribles de las que eres capaz. Normalmente sale en la muñeca derecha, pero creo que en un Ser de Hielo es diferente.

─No lo entiendo, yo le arranqué el Corazón a Doc y lo maté en ese Universo Alterno, ¿por qué no la tengo yo?

─Porque Henry deshizo todo lo que creó el Autor, fue por eso, en cambio con Elsa, aunque estuvo hechizada, una parte de ella deseaba esto. ¡Felicidades Elsa! Acabas de entrar a un grupo selecto de personas que poseen la Marca de los que no tienen Corazón, como la conocen algunos.

La Reina de Arendelle rió nerviosamente por la expresión de Regina.

─Majestad, la cena está servida.

─Vengan, es la hora.

Después de la cena, la Familia Real los llevó a cada uno a sus respectivas habitaciones; Anna y Kristoff llevaron a Snow, Charming, Regina y Henry a sus habitaciones. Elsa y Arvid hicieron lo mismo con Ariel y Garfio. Mientras Anna y Kristoff los llevaban al Ala Este, Elsa los dejaba en sus antiguas habitaciones.

─ ¡Aquí están! Las mejores habitaciones del Castillo. ─Bromeaba Elsa.

Ariel abría la puerta y entraba al cuarto; por su parte, Elsa entró con Killian a la habitación para hablar con él, mientras Arvid, se quedaba esperando afuera.

─Toda tuya Killian.

─No me lo tomes a mal, pero es un poco fría.

─Lo sé, creo que eso fue mi culpa.

─ ¿Esta era tu habitación?

─Sí.

─ ¿Por qué la abandonaste?

─Era tiempo de pasar la página y salir adelante.

─Eso suena genial.

Elsa notó la tristeza en las palabras del Pirata, y poco a poco comenzó a unir los puntos al verlo caminar hacia la ventana.

─Puedo ver que sí averiguaste lo que Emma siente por ti.

─Sí. ─Respondía Killian con un hilo de voz.

─En verdad te ama, y tú la amas a ella.

─Así es, solo que no entiendo por qué me dijo que me amaba segundos antes de desaparecer.

─Tal vez porque tenía miedo.

─ ¿De qué?

─No lo sé, deberías preguntarle cuando la veas. No te preocupes, Arvid también me declaró su Amor al final y eso fue lo que me salvó, y lo hizo así porque su vida fue muy difícil y tenía miedo de decirlo, por miedo a perderme.

─Desde que ella se marchó, he sido un idiota, en vez de quedarme por ella decidí huir, por miedo, dolor, la verdad no lo sé.

─Si ella te ama, lo entenderá, créeme.

─Gracias Elsa, y ¿no quieres venir?

─ ¿Yo?

─Sí, ¿no querías verla de nuevo?

─Claro que quiero, pero no puedo dejar solo mi Reino, siempre que lo hago, pasan cosas locas. Además, ella los necesita más a ustedes que a mí.

─Estoy seguro de que tu amable Consejero se podría hacer cargo. Te propongo esto; ven con nosotros y si algo pasa, le pedimos a Regina que te envíe de vuelta aquí, ¿te parece?

─Lo pensaré esta noche, descansa Killian. ─Exclamaba la Reina saliendo de la habitación.

─Tú igual Elsa.

─Arvid, una pregunta.

─Dime.

─Si yo me llegase a ausentar por un tiempo, ¿qué probabilidades hay de que tú y Siegfried no se maten?

─ ¿A dónde vas?

─Killian me ha invitado por así decirlo para buscar a Emma en el Bosque Encantado.

─ ¿Aceptarás?

─No tengo idea. Quiero verla, y tal vez, si puedo ayudar aunque sea un poco para que vuelva a ser la misma de antes lo haré, pero no quiero irme dejando esto hecho un desastre.

─Anna ya se ha quedado a cargo de Arendelle, habla con ella y si ella accede, yo no tendré ningún problema en comportarme, si logra que Siegfried lo haga.

─Gracias Arvid.

─No hay nada que agradecer, Majestad.

Ambos caminaron hasta la habitación de Anna y Kristoff, cinco minutos después la Princesa había accedido a la petición, solo con la condición de que volviera pronto. Dicho esto se fueron a dormir por fin.

A la mañana siguiente, muy temprano, todos, incluida Elsa subían al Barco que sería transportado por Regina al Puerto del Bosque y de ahí desplazarse a la Celda de Rumplestiltskin. La antigua Reina Malvada usó su poder y el Jolly Roger desapareció de Arendelle para reaparecer en el lugar antes mencionado, al llegar notaron una gran alarma y confusión de parte de los pocos habitantes que aún seguían ahí.

─Majestad, Princesa. El Espectro ha vuelto. ─Decía un aldeano.

─ ¿Qué? ¿Por qué están tan seguros?

─Porque lo vimos, pero no era Rumplestiltskin, era una chica.

─ ¿Cómo lucía? ─Preguntaba Snow rápidamente.

─No le vi el rostro, llevaba un vestido negro y una capa del mismo color. Hace un mes llegó a una de las aldeas que estaban cerca del Bosque Infinito, comenzó a atacarlos a todos y de un momento a otro se detuvo y se la llevaron a la Celda de Rumplestiltskin.

─Y por lo que sabemos, todavía está ahí.

─ ¿Aún funciona esa cosa?

─Dicen que la arreglaron, pero no se sabe quién fue.

─Vámonos, tenemos que conseguir caballos.

Snow les pidió a los aldeanos unos animales para ir a la Celda del Espectro, ellos les proporcionaron seis caballos palominos, corceles sumamente raros en ese lugar. Una vez que cada uno subió a su corcel y Henry al de su madre, emprendieron el camino a aquel sitio.

─Regina, ¿puedo preguntarte algo?

─ ¿Qué sucede Elsa?

─No es nada, es sólo que, quería saber, ¿cómo es que usas tu habilidad para teletransportarte?

─ ¿Para qué quieres saberlo?

─Es que Anna me preguntó esta mañana si podía hacerlo, por si algo pasaba y tenía que regresar rápido a casa y si tú no pudieras devolverme, aunque no estoy segura de poder hacerlo de nuevo.

─No es tan difícil.

─Pero, yo pude hacerlo por el hechizo, creo que me hizo más fuerte.

─Hizo que aceptaras tus poderes por completo, por eso fue que pudiste hacerlo. Mira, cuando quieras teletransportarte, tienes que pensar en el lugar o en la persona a la que deseas ver, una vez que lo hayas hecho, solo déjate llevar y tus poderes harán el resto.

─Lo intentaré, muchas gracias Regina.

─De nada, ¿de qué color es?

─ ¿Qué?

─Tu humo.

─La primera vez, fue nieve, igual que Ingrid.

─Ya veo, pues, en el futuro lo descubrirás.

Tras horas de cabalgata tranquila, al medio día llegaron a la entrada de la Celda y bajaron de sus caballos.

─ ¡Atrás Majestades! No hay nada para ustedes en este lugar.

─ ¿De qué hablas? Nos dijeron que aquí estaba el Espectro. ─Respondía David.

─Precisamente. Es por eso que se los digo, porque aquí solo está un Monstruo.

─Ese Monstruo como tú la llamas, es nuestra hija. ─Contestaba Charming, enfadado por la manera en la que se dirigió el Guardia a Emma.

─No importa que ella sea una Princesa, eso no borra todo lo que ha hecho desde que puso un pie en el Bosque Encantado.

─ ¿Y qué fue lo que hizo? ─Preguntaba Garfio.

─Acompáñenme.

─Elsa, Ariel. Por favor cuiden a Henry.

Regina, Charming, Garfio y Snow siguieron al Guardia a un Cementerio improvisado que habían creado un mes antes.

─Su…, hija, asesinó a todas estas personas hace un mes. Les arrancó el Corazón a la gran mayoría, a otros los asfixió y al resto les rompió el cuello o los mató con sus propias armas, y miren allá. A él lo asesinó esta mañana, arrancándole el Corazón también.

Emma había matado a todas esas personas; era lo único que podían entender. Sus miradas de asombro, las bocas abiertas y la falta de palabras para justificarla por sus acciones eran obvias, y algo era más que obvio; Emma había sucumbido a la Oscuridad.

─Queremos verla.

─No puedo hacerlo, es un peligro.

─ ¡No fue una petición! ─Gritaba Garfio.

─Si no quieren acompañar al resto de estas personas en el Cementerio, les sugiero que nos dejen entrar. Ahora. ─Exclamaba Regina.

Regresaron a la entrada y el Guardia les permitió pasar, así fue como Ariel se quedó afuera para esperarlos y los demás entraron. Todo estaba bastante húmedo y oscuro, Killian y David caminaban a los lados con una antorcha en la mano cada uno, así Henry, Snow y Elsa lo hacían en medio de ellos. Se detuvieron a unos cuantos pasos de la Celda, esta se veía muy sola, y a pesar de que era mediodía, no alcanzaban a distinguir a ninguna persona ahí dentro. Tras unos instantes, Snow por fin sacó la Daga, la puso frente a ella, y pronunció el nombre de su hija tres veces. La Daga del Espectro volvió a vibrar y una voz diminuta se escuchó desde la Celda.

─Emma Swan, Emma Swan, Emma Swan… ¿estás segura de que la quieres ya?

─ ¿Emma? ¿Eres tú?

─Tal vez lo sea, tal vez no. Tal vez sea el Espectro, o un Cisne muerto.

─ ¿Qué rayos te pasa Emma? ─Preguntaba Regina.

─ ¿Qué sucede Majestad? ¿No le gusta lo que ve? ─Preguntaba Emma acercándose a los barrotes.

Al ver a Emma con su nuevo aspecto, la gran mayoría no pudo ocultar su expresión, era algo nuevo que no creían ver jamás.

Snow derramó una lágrima, David la miraba boquiabierto aún sin creer nada de lo que veían sus ojos, Elsa la miraba de pies a cabeza, Henry demostraba tristeza en sus ojos y Killian un profundo dolor. Regina, a pesar de que su expresión facial cambió al ver al Espectro, trató de no demostrarlo.

─ ¡Grandioso! Ahora te volviste loca. ─Exclamaba la Reina.

─La Oscuridad es una locura, ya deberías saberlo.

─ ¿Qué fue lo que te pasó? ─Preguntaba Elsa.

─Oh Elsa, pasaron tantas cosas desde que regresaste a tu Reino, pero debo agradecerte.

─ ¿A mí? ¿Puedo saber la razón?

─Simple, porque de no ser por ti, no habría asesinado a tantas personas hace un mes.

─ ¿De qué estás hablando?

─Gracias a que ustedes derrotaron a esos Hechiceros, tuve más poder. Esa Oscuridad extra era todo lo que necesitaba para sentirme completa al fin.

─No…

─Sí.

─Mamá, muéstrame tu muñeca derecha.

─ ¿Para qué Henry?

─Por favor, sólo hazlo.

Emma le enseñó su muñeca y con ella la Marca de los Malditos, cosa que confirmaba los rumores que Ariel escuchó en sus viajes.

─Entonces, es verdad. Tú eras el Demonio Arranca Corazones.

─ ¿Así me llamaban?

─No. No lo eres. Yo te conozco y sé que no eres así. ─Decía Snow.

─ ¿Hablas en serio? Pues dime. ¿Quién soy?

La antigua Salvadora caminó hasta la dirección en donde se encontraba su madre para mirarla directamente a los ojos y escuchar lo que tenía que decirle.

─Sé que ya eres un poco grande para esto pero, ¿quieres oír una historia?

─ ¿Por qué no? ─decía Emma encogiéndose de hombros─, como verás; tengo mucho tiempo de sobra.

─Escucha atentamente Emma, estoy segura que esto te gustará.

─Ya lo veremos.

─Érase una vez, un alma perdida, que fue arrastrada a una misteriosa Ciudad. Esa Ciudad necesitaba desesperadamente a una Salvadora, y tú, Emma fuiste esa Salvadora. ¿Lo recuerdas? Necesitábamos que creyeras, y lo hiciste…

Todos escuchaban atentamente la historia de Snow, incluida Emma, quien no dejaba de verla a los ojos, y Snow hacía exactamente lo mismo.

─Pero, algo ocurrió a lo largo del camino, y las interminables batallas contra las fuerzas del mal se hicieron sentir. ¿Fueron las mentiras?, ¿la pérdida?, ¿la lucha por el Amor? Lo que haya sido, algo abrió tu Corazón a las Sombras.

Emma bajó la vista, para después dirigirla a cada uno de los que estaban presentes en su prisión autoimpuesta. Al ver que su hija había perdido el interés, Snow prosiguió.

─Nadie conoce la atracción del mal mejor que yo, que he sentido su abrazo. Y ahora, estoy aquí para implorarte; Recuerda quien eres Emma Swan. Resiste la tentación. Regresa a la luz ─decía Snow con lágrimas en los ojos─. No perderé a mi hija, mi niña y mi esperanza; por la Oscuridad.

Emma sonrió para su madre y la miró a los ojos. Snow, por su parte, metió su mano dentro de la Celda y acarició la mejilla de su hija.

El Espectro sonrió malévolamente una vez más, sujetó la mano de su madre y se dispuso a arrancarle el Corazón. Todos le pidieron que se detuviera, pero solo Killian y Henry lograrían que eso pasara.

─ ¡Emma, no lo hagas! ─Suplicaba Killian.

─ ¡Mamá, por favor, detente! ─Agregaba Henry.

Emma se paró en seco antes de que su mano entrara al pecho de su madre y miró a sus dos Amores Verdaderos por un momento. Soltó a Snow y se alejó de la reja. Ella comenzó a gritar y a moverse por todos lados sujetando su cabeza con sus manos, a Elsa le vino un viejo recuerdo a la memoria al ver que a Emma le estaba sucediendo lo mismo que a ella cuando le iba a arrancar el Corazón a Anna.

─Henry, Killian, sigan hablándole, eso ayudará.

─ ¿Por qué estás tan segura?

─Porque eso funcionó conmigo, sólo inténtenlo.

─Swan, estamos contigo ─proseguía Garfio─, te amamos y estamos aquí por ti.

─Así es mamá, no tienes que seguir luchando sola, podemos ayudarte, confía en nosotros.

─No temas, no nos dañarás, eso te lo prometo. Vuelve a nosotros Emma, te lo suplico.

Ella continuó gritando de dolor y se dejó caer al suelo ante la atenta mirada de sus visitantes. Luego de unos segundos, permaneció callada, pero no bajó las manos.

─ ¿Estás bien, Emma? ─Preguntaba Elsa.

Swan se reincorporó lentamente dándoles la espalda, se apoyó en el pedazo de roca que servía como cama y cerró los ojos.

─ ¿Dónde has estado todo este tiempo Swan? ─Cuestionaba Regina.

─ ¿Por qué no volviste a contactarme? ─Exclamaba Snow.

─No estoy muy bien ─respondía Emma suspirando─. He estado en todos y en ningún lugar Regina. Porque no pude. Mi cabeza quiere estallar, pero algo bueno de ser inmortal es que eso no me afectará, aunque quisiera saber cómo sobreviviría sin cabeza.

─Explícate, ¿cómo es eso que en todos y en ningún lugar?

─Hace nueve meses, traté de aparecer en el límite de la Ciudad, para así salir y ponerlos a salvo del Espectro, pero la Oscuridad tenía otros planes, me envió a Oz, ahí, en el Palacio de Zelena, vi todo lo que ustedes pasaron por mi culpa, luego recordé a Merlín y decidí ir a buscar a Elsa para que me ayudara a encontrarlo. Todo salió mal y la Oscuridad se apoderó de mí, perdí el control y el mal me hizo hacer muchas cosas horribles, asesiné personas, viajé entre varios mundos, incluso al País de las Maravillas, antes de volver al Bosque Encantado, fue cuando pude hacer contacto contigo mamá, pero ya era demasiado tarde, no te lo quise decir por miedo, pero ya me había rendido. Elsa, tenías razón con lo que me dijiste cuando me detuviste de entregar mis poderes, tengo que aceptar quien soy, debo dejar de luchar con esto, porque todo esto es quien soy.

─Eso no es verdad, Emma.

─ ¡Claro que sí, Killian! Yo soy el Espectro.

─Emma sé perfectamente lo que te dije, pero no significaba esto, no significaba que te rindieras. Eres el Espectro, sí. Pero no por eso debes dejar que este te controle.

─Esto puede más que yo.

─Claro que no Amor, y lo sabes. Eres la persona más fuerte, decidida y perseverante que he conocido, me sorprende que digas eso. La gran mayoría de las personas que estamos aquí hemos sido seducidos por la Oscuridad como dijo tu madre, sabemos por lo que estás pasando, Emma, déjanos ayudarte, no tienes por qué hacerlo sola.

─Killian tiene razón, permítenos sacarte de aquí, te llevaremos a Storybrooke, tenemos la Daga, ahí no causarás daño.

─No, ustedes no van a sacarme de aquí. No pueden ni deben hacerlo ─exclamaba Emma, sintiendo de nuevo el dolor─, deben irse.

─No nos iremos sin ti.

─Por favor, váyanse y busquen a Merlín, sólo él podrá ayudarme.

─Lo buscaremos juntos, Regina, abre la reja.

─ ¡Dije que no! ─Gritó Emma al arrancarle el Corazón a su madre.

─Vaya, entonces era verdad; sí comparten un solo Corazón. Me pregunto si ambos sentirán lo mismo.

Tras decir esto, el Espectro estrujó la mitad de ese Corazón y notó que su hipótesis era correcta al ver que sus padres sufrían mucho dolor.

─Emma, basta. No quieres hacer esto. ─Exclamaba Regina.

─ ¿Ah, no? ─Replicaba Emma antes de intentar aplastarlo.

─Está bien, sí quieres.

─Váyanse de aquí. Ahora. No quiero volver a verlos cerca.

─Nos iremos, te lo prometo, pero regrésale el Corazón a tu madre.

─De acuerdo, tú ganas Regina.

Emma le regresó la mitad del Corazón a Snow y ésta retrocedió lentamente, y entre Elsa y David se la llevaron.

─Listo, y mamá; no me gustó tu historia. ─Exclamaba Emma con rostro de desagrado.

─Bien, nos iremos, y no nos volverás a ver.

─Por su bien Regina, espero que así sea.

─Vámonos Henry.

─No quiero despedirme todavía.

─Tenemos que irnos cariño, ya oíste a tu madre.

Ambos se retiraban del lugar dejando a Killian y a Emma solos.

─ ¿Qué sucede Killian?

─No me pienso rendir tan fácil contigo Swan, sabes que te amo y sabes igual que yo que tú también me amas a mí.

Ella no pronunció ni una sola palabra sólo se dedicó a mirarlo mientras éste se marchaba del lugar.

─ ¡Ah! Y Emma.

─ ¿Sí?

─Lo quieras o no. Llegó el momento de que la Salvadora, sea salvada.

Garfio siguió caminando y Emma lo vio salir de su vista al fin. Después de eso solo se sentó y cerró los ojos cuando escuchó la puerta azotarse.

─ ¿No te dijo nada más, Killian?

─No.

─ ¿Y qué vamos a hacer ahora?

─Ya lo oyeron. Damas y Caballeros, todos abordo. Es la hora de buscar a Merlín.

Killian estaba frente a ellos y se veía más decidido que nunca, quería salvar a su amada, y ya sabía cómo podían hacerlo, su fe había regresado por completo, ya que tenía una nueva cosa porque luchar: su Final Feliz. A diferencia del pasado, su Final Feliz ya no era solo Emma, sino ser feliz a su lado y traerla de regreso con todos los que la amaban en este mundo más que cualquier cosa, aquellos que estaban dispuestos hasta dar su vida por Emma Swan.

Killian Jones tenía una nueva misión; ser el Salvador, de la Salvadora.

Fin


¡Por fin! Una semana después logré terminarlo.

Esto ha sido todo de esta historia, salieron esos últimos capítulos de pura suerte XD jaja

En fin, existieron muchas fuentes de inspiración para escribir esto; como fue un fanfic que se llamaba "Measure of a Man" (que lamentablemente ya no está), ambos trailers de la quinta temporada, y mi gran amiga Merari (quién me ayudó a definir la narrativa de la historia), Señito! Esto es para ti jaja

Le quiero dedicar este Fic a mi lector número uno también. Gracias por tus reviews que me dan pila para seguir adelante ;)

Bueno pues sin más que agregar, gracias a todos los que lean esto, y pues; ¡a disfrutar de la Quinta Temporada!