Disclaimer: Todo de Rowling, ya sabéis.

Este fic participa en el minireto de septiembre para "La Copa de las Casas 2015-16" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


Culpa

«Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial, ¿por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?»

—Giovanni Papini.


Lo mira completamente horrorizada; las pupilas ligeramente dilatadas, los iris oscuros clavándose en los de él.

—¡¿Qué has hecho?! ¡Padre va a matarnos!

Su voz suena como un grito agudo, demasiado afilado, y Morfin aprieta los párpados cerrados con fuerza hasta que los ojos diminutos de su hermana se convierten en la más absoluta oscuridad.

Cállate.

Es un siseo sibilante, de esos que hacen a Merope arrugar la nariz, también el ceño. Morfin no la ve, pero sabe que en sus iris oscuros todavía brilla el miedo.

—¡Recógelo! —chilla inquieta—. ¡Hazlo, Morfin, o padre...!

Pero él deja de escucharla al imaginar la figura pequeña de padre frente a ellos. Casi puede verlo allí, con aquellos ojos que a veces parecen cuencas vacías, con sus dientes amarillos y desiguales y el aliento putrefacto que parece atravesar cada poro de su piel cuando le habla demasiado cerca; pero, sobre todo, ve su mano grande y desproporcionada acariciándole con violencia la mejilla, quizás la cabeza.

No la de él, sino la de ella.

Y aquella imagen parece tan real, tan viva, que Morfin puede sentir el dolor de Merope recorriéndole brutalmente la piel.

Cuando abre los ojos se encuentra con el pelo enmarañado de su hermana, que pasa frenéticamente las manos por sus ropas raídas mientras mira los trozos de carne rosada esparcidos por el suelo, también los cientos de pedazos en los que se ha deshecho el plato de porcelana.

No es necesario decir nada más: los dos saben las consecuencias de no tener la comida preparada antes de la una.

Quizás es por eso por lo que Morfin se tensa cuando escucha la puerta de madera raída cerrarse con un golpe ensordecedor, tal vez es por lo que Merope se pega tanto a la pared de la cocina que parece querer desaparecer.

Padre se detiene en el umbral de la puerta con los puños apretados, las mandíbulas también. Los mira con dureza, con la agresividad amenazándolos en silencio.

No a él, sino a ella.

¡¿Qué has hecho, zopenca?! ¡Jodida inútil!

Entonces, cuando padre la sujeta por los hombros con violencia, cuando levanta aquella mano demasiado cruel, Merope lo mira con sus ojos que bizquean, los que siempre han sido idénticos a los suyos, y Morfin siente una punzada opresiva y angustiosa, unas garras invisibles arañándole la piel.

Porque ella no dice que ha sido culpa de él.


NOTA: No me convence para nada, pero bueno, no se me ocurría otra cosa con esa frase y tan pocas palabras.

La cosa está en que la primera parte de la frase (lo de amigo-enemigo) vendría a ser la relación de Morfin con su padre, ya que él lo ve como un ejemplo a seguir, pero Sorvolo no es que sea precisamente buena persona; y la segunda parte (lo de enemigo-amigo) es la relación entre Morfin y Merope, ya que él la ve como alguien a quien odiar, pero, finalmente, ella le hace un favor no chivándose a Sorvolo.

Y nada, espero que no lo hayáis odiado mucho. ¡Y Ya sabéis que un comentario es siempre bien recibido y muy, muy agradecido!