VIII


–Emma, escúchame. Te conozco, el bien, aún está en ti.

¿Regina tendrá razón? ¿Emma seguía ahí? Es probable, la vieja Swan todavía existía debajo de esa brillosa piel y actitud severa.

– ¡Déjame salir de aquí!

–Lamento que eso no será posible querida.

– ¿Qué es lo que quieres de mí?

–Lo que he querido de todos aquellos a los que he poseído; poder. Ninguno alcanzó la meta, hasta ahora. Tú, Emma Swan, me ayudarás a liberarme del control de esa cosa. Juntos tú y yo seremos imparables, ¿por qué te resistes todavía?

– ¡No dejaré que dañes a los que amo! ¡No vas a destruir todo lo que he logrado!

– ¿Yo? Pero si fuiste tú quien arruinó todo en primer lugar.

– ¿Qué?

–Piénsalo. De no haber salvado a Regina, ahora podrías estar junto con ese asqueroso Pirata, serías feliz junto a tus padres y tu querido hijo.

–Pero ella habría muerto, ¿eso no es lo que querías hacerle? ¿No querías matarla?

–Sí, eso era lo que quería, pero la pregunta es ¿por qué no le diste la Daga? ¿Por qué adoptar un destino que bien no era para ti?

– ¡Ella era mi amiga! Además de ser la Madre de Henry y una persona importante para mí. Yo jamás habría dejado que eso le pasara a ella, o a alguien más.

– ¿Y cómo te lo pagó? Haciéndose pasar por ti, controlándote con esa Daga, una y otra vez.

–La gente comete errores, yo pude haberlo hecho.

– ¿Estás segura? Tú eras la Salvadora, tú tenías que encontrar y liberar a Merlin, era tu destino, no el de la Reina Malvada. Si ella no se hubiese autonombrado la Salvadora, no habrías usado la Magia para salvar a su patético enamorado. ¿No lo ves? Regina debe pagar por haberte condenado a este infierno del que no podrás salir. ¿Y qué hay de tus padres? Se quedaron inertes, no hicieron nada para salvarte, te volvieron a fallar.

– ¡Basta!

–Por donde lo veas, sabes que tengo razón querida. Ellos deben pagar por traicionarte, el mundo debe saber que nadie se mete contigo, permíteme ayudarte.

– ¡No! Por más que lo intentes, no te dejaré proseguir, lucharé hasta que no pueda más.

–Yo no contaría con eso, tu luz se está extinguiendo, mientras que yo, estoy creciendo, se te acaba el tiempo, y en cuanto Excalibur esté completa una vez más, no tendrás salvación, ni siquiera la muerte, porque nunca la conocerás.

La Oscuridad era poderosa, en esas 6 semanas se apoderó del cuerpo de Emma con cada dosis de Magia que ella ocupaba, con cada decepción y traición que sufría en Camelot, era verdad todos le habían fallado, trataron de exterminarla. Sus propios padres, y la persona a la que le había confiado prácticamente su vida.

Sabiendo eso, Emma aún no se rendía. En su interior todavía quedaba una chispa de aquella luz que alguna vez brilló con gran intensidad, Regina tenía razón, pero el Espectro también, ¿cuánto tiempo duraría encendida? ¿Hasta dónde sería capaz de llegar esa Oscuridad para conseguir lo que ha anhelado durante siglos? ¿A cuántas personas que ella amaba iba a destruir para cumplir su cometido?