Disclaimer: Nada mío y todo de Rowling, ya sabéis. A mí sólo me pertenece el título patético.

Este fic participa en el minireto de octubre para "La Copa de las Casas 2015-16" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Criatura: Mantícora


El encuentro


Es la primera vez que escucha un sonido tan agudo, tan afilado. Al principio es suave, apenas audible; después intenso, dañino, demasiado punzante. Y aunque ha cerrado los ojos, a pesar de que ya no puede verla, Terence sabe que se trata de sus garras afiladas arañando la madera del suelo.

Cada vez está más cerca, sabe que se aproxima despacio. Él permanece quieto, totalmente inmóvil. Tiene los puños apretados, siente el corazón desbocado. Contiene la respiración cuando desaparece el eco del último crujido, gira sobre sí mismo cuando la imagina rodeándolo. Hunde las uñas cortas y mordisqueadas en las palmas de las manos al sentir su aliento caliente y putrefacto acariciándole los labios.

Y abre los ojos cuando la oscuridad resulta demasiado asfixiante.

Sus iris son oscuros, apagados; las pupilas profundas, completamente dilatadas. Las de él debido al miedo, las de ella al deseo. Terence lo sabe porque ve su boca abrirse y la lengua deslizándose por sus labios. También porque siente el pelaje rojizo que cubre su cuerpo rozándole las manos. Primero una, después la otra; como si fuera el augurio de que nada podrá salvarlo.

Ni siquiera la varita que sus dedos rodean de forma desesperada.

Y aunque lo sabe, a pesar de que es consciente de que no existe nada más mortífero e hiriente que aquel aguijón grueso y afilado, alza la varita cuando lo ve agitarse en el aire.

—Riddi... —Suena tembloroso, asustado—. Riddiku...

Su voz se quiebra, se apaga. Los puños apretados, la respiración agitada; las manos temblando, el corazón acelerado.

Y el aguijón acercándose despacio.

Desesperado, dejándose caer al suelo y cerrando los ojos, Terence se dice que nunca antes ha oído un sonido tan acogedor, tan sosegado. Que es la primera vez que escucha a una mantícora tararear una melodía tan suave y delicada.