Music

(Sylvester/Pepe Le Pew)

¿Lucia demasiado formal? ¿Su corbata se encontraba en posición? ¿Su cinturón estaba alineado con los botones de la camisa? ¿El saco tenía alguna pelusa o imperfección que no vio? ¿Su cabello estaba en orden? ¿Sus zapatos relucían? ¿Llevar Ispahan como postre era demasiado?

No lo sabía, no sabía nada, pero no tenia tiempo de detenerse a comprobar cada uno de los cuestionamientos que volaban por su cabeza.

Piso el freno con brusquedad, deteniéndose en la casa indicada.

Iba tarde y de ahí en mas no sabía nada.

El tiempo perfectamente calculado se vio afectado por un accidente vial del que no formo parte, pero que aún así tuvo un efecto negativo en los exactos diez minutos que tenia de ventaja para llegar justo a tiempo.

Pepe Le Pew, no es muy ordenado u organizado, puede ser perfectamente puntual, pero la mayor parte del tiempo opta por llevarse la vida con calma y de alguna manera le ha funcionado bastante bien, hasta ahora….

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Sylvester's POV

-'Pon la mesa, Sylvester'- indico Granny desde la cocina. –'No olvides el mantel. Saca la vajilla de la vitrina y acomoda los cubiertos también'-

Rodando los ojos, se puso de pie y a regañadientes hizo lo que Granny ordeno.

Coloco un mantel blanco sobre la cuidada mesa de comedor y empezó a poner los cubiertos tal como su abuela… o, mejor dicho, su madre, le ha enseñado en el transcurso de los años.

Añadió los vasos después y finalmente se hizo cargo de recolectar la impecable vajilla que llevaba mas de veinte años en la familia.

Hecho un vistazo a su reloj. Ya no es tan temprano como pensaba, pero tampoco era muy tarde.

Al parecer Pepe se estaba tomando su tiempo en llegar, lo cual estaba bien, pues Granny apenas va terminando de preparar la comida.

-'Aquí tienes'- dejo los costosos platos sobre la barra de la cocina.

-'Gracias, cariño ¿Tu novio aún no ha llamado?'- cuestiono sin molestarse en mirarlo.

Fruncio el ceño, sintiéndose un tanto extraño por la palabra…. Novio.

Si, Pepe es su novio y llevaban algunos años saliendo y hacia un mes que se habían comprometido, pero Sylvester nunca le presto mucha atención a la formalidad de su relación o a la seriedad que estaba tomando, por ello no se le ocurrió comentar nada al respecto y todo hubiera seguido así si tan solo Tweety aprendiera a no meterse en lo que no le incumbe.

"Granny, querrá saberlo primero"

Eso dijo el rubio de su hermano, pero Sylvester opto por no hacerle caso.

¿Por qué Granny querría saberlo primero? No lo comprendía, ni lo entendió hasta que recibió la llamada de reclamo.

Resultaba que, tal como dijo el castrante de Tweety (quien seguramente le fue con el chisme a Granny), su figura materna si estaba realmente interesada y ahora un tanto dolida por no haberse enterado antes de su compromiso con el famoso actor francés, y aun mas por no saber que eran pareja en primer lugar.

"-'Me hubiera gustado que me permitieras tener una relación más profunda con mi yerno'- El tono firme en las palabras daba a conocer lo molesta que se encontraba.

-'¡Sufferin' Succotash!¡Lo conoces del estudio! ¡Ya has hablado con él antes! ¡Hasta hemos compartido cámara con el!'- Alguien como Pepe es difícil de ignorar y si recordaba bien Granny ha tenido oportunidad de hablar mas de un par de veces fuera del set.

-'Tráelo a comer'- Ordeno, no pidió.

-'¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!'- casi se cayo de la silla al escuchar la orden.

-'Hemos hablado antes, pero profesionalmente nada más, Sylvester. Si están comprometidos, me gustaría saber un poco mas sobre el hombre con quien te vas a casar que solo lo que veo en las películas que hace'-"

No iba a negarlo, su madre tenia un buen punto.

Pepe sale constantemente en películas románticas y la mayoría de las veces bajo el papel de un romántico casanova, no que fuera diferente de la realidad, pero… al menos entendía porque había dicho aquello con un tono preocupado.

Decidieron el día y hora… y ahora helos ahí, esperando por la llegada del francés.

-'Aun no ha llamado'- miro la pantalla de su celular. No tenia mensajes o llamadas perdidas.

-'No es muy puntual'- murmuro por lo bajo, más una observación que una crítica. –'Siempre se ve muy tranquilo y con un excelente porte en el estudio. ¿Realmente es así?'- los amorosos ojos azules se dirigieron a él observándolo con paciencia, mientras que una sonrisa suave se formaba en el rostro de Granny.

-'Pues…'- se reclino contra la barra de la cocina, viendo desde ahí a su madre. –'Si'- sus mejillas se llenaron de calor y miro hacia la estufa.

Era extraño hablar con Granny sobre Pepe. Inconscientemente ha procurado mantener en silencio su relación con el romántico actor. No es que no pudiera confiar en su madre o que ella fuera a juzgarlo o a reaccionar mal ante sus preferencias, era solo que… nunca salió el tema y el tampoco creyó que debiera mencionarlo, después de todo hacía años que vivía solo así que… era básicamente su vida privada.

No creyó que fuera tan importante.

Sobándose el cuello miro hacia el reloj en la pared.

Quince minutos tarde.

Recuerda con claridad lo sorprendido y alegre que estaba Pepe cuando le menciono sobre la invitación a comer. El francés empezó a planear todo desde ese momento, sin importar que aun faltaran dos semanas.

No creyó que fuera a ser tan importante para su pareja y una vez más se equivocó.

"-'Es solo una comida…'- dijo intentando calmar al porcelana que estaba cayendo en una crisis por no saber que postre llevar.

-'¡No es solo una comida, Petit Chaton!'- reprendió sonando ligeramente ofendido. –'Estamos hablando de su madre. Esta es la primera vez que me invita a comer al hogar donde creció. Es importante'- "

Siendo sincero no lo comprendía del todo… ¿Lo comprendería si los padres de Pepe aun vivieran?

¿Cómo serian ellos? ¿Les habría agradado? ¿Aceptarían su relación? ¿Hubiera podido tan siquiera hablarles seguido?

Tal vez si lo comprendía… un poco.

El sonido del timbre y Sylvester dirigió la mirada hacia la puerta.

-'Ese debe ser el'- menciono Granny, limpiándose las manos con una pequeña toalla antes de salir de la cocina.

-'¡Yo abro!'- salió detrás de ella.

-'No hay de que preocuparse. Yo me encargo'- apresuro el paso llegando antes que Sly.

Granny abrió la puerta y el moreno miro sobre el hombro de la mujer que con los años se veía cada vez mas pequeña.

-'Desole Madame'- consiguió decir Pepe luciendo notablemente agotado a pesar de apenas haber llegado. –'Mis mas sinceras disculpas por mi tardanza. Espero no haberla importunado'-

-'¿Importunado? Oh para nada'- rio con amabilidad. –'Llegaste justo a tiempo. La comida ya esta lista'-

Haciéndose a un lado, permitieron que Pepe pasara.

-'¿Ocurrió algo?'- cuestiono notando como Granny tomaba el recipiente de cristal del porcelana para llevarlo a la cocina.

-'Unos cuantos imprevistos y un choque en el camino, pero…'- sonrió ampliamente al volver la mirada hacia Sylvester. –'Todo esta bien ahora, Petit Chaton'-

Una mano acaricio su rostro y el moreno se inclinó un poco en busca del típico beso que le era dado cada vez que el francés regresaba a casa. Sin embargo, para su sorpresa, lo único que recibió fue un pequeño y rápido beso sobre la mejilla.

Algo desconcertado estuvo por preguntarle si se sentía bien, cuando Granny salió de la cocina.

-'Sylvester, ayúdame con los platos, por favor'- pidió su madre llevando una jarra de agua en manos.

-'Permítame, ayudarla'- dijo Pepe apresurándose a tomar la jarra agua de las manos de su madre, para después llevarla a la mesa.

-'Muy amable, Pepe. Sylvester, los platos' -repitió una vez más y el moreno se apresuro a hacer lo encomendado entrando y saliendo de la cocina para colocar sobre la mesa del comedor los platos ya preparados y listos.

Extraño.

Pensó Sylvester al sentarse en su lugar junto a Pepe, quien se apresuro a servir el agua.

Su pareja lucia como aquella vez que los hermanos Warner lo mandaron llamar, un poco nervioso y algo tenso.

-'¿Estas bien?'- susurro aprovechando la distracción de Granny sirviéndose ensalada.

-'Si, perfectamente bien.'- respondió de inmediato el porcelana.

Sin creerse del todo las palabras de su pareja, estuvo por preguntar una vez más, conociendo a Pepe, si se sentía mal, no tardaría nada en quebrarse ante el y hablar.

-'Y díganme ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?'- una sonrisa curiosa primero a su pareja y después a él.

-'Un largo tiempo'- respondió disponiéndose a cortar el pedazo de carne en su plato.

-'Cinco años y dos meses'- contesto Pepe con una sonrisa.

-'Con todo lo de la boda les preguntaran mucho esto. Es mejor llevar la cuenta'- una mirada represiva por parte de Granny y Sylvester se limito a suspirar.

Esta seria una larga comida. Bastante larga.

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Por contrario a lo esperado, la mayor parte de la comida ha transcurrido con una platica amena en la que tanto su madre como Pepe han estado compartiendo anécdotas entre risas y sin casi silencios incomodos.

Observando a su pareja, sonrió para si mismo. Se veía mas relajado, como si la tensión sobre sus hombros se hubiera esfumado y ahora la manera en que mueve las manos y se expresa es la misma que utiliza comúnmente.

Dirigiendo sus ojos verdes a Granny, inspecciono a su figura materna por un segundo.
Se ve alegre y entretenida por las palabras dinámicas de Pepe. Un ligero sonrojo se ha colado a sus mejillas y por la forma en que recarga sus codos sobre la mesa, esta ya no era una comida formal, sino una más relajada… quizá una entre familia.

El por su parte se ha limitado a dar su opinión de vez en cuando, prefiriendo observar y escuchar, pues quien diría que ver a su madre y a su pareja interactuar de esa manera llegaría a ser tan entretenido y hasta cierto punto… reconfortante.

-'¿Café?'- ofreció Granny poniéndose de pie para llevarse los platos ya vacíos.

-'Oui, Madame ¿Puedo ayudarle en algo?'- ofreció Pepe poniéndose de pie inmediatamente.

-'Muy amable Pepe, pero yo me encargo. Sylvester ¿Por qué no tocas algo para nosotros en lo que se calienta la cafetera?'- Indicio Granny haciendo una señal al piano en la sala.

-'¿Tocar? ¿Sabes tocar?'- el sonido animoso en la voz de su pareja lo hizo tensarse.

-'Un poco'- respondió un tanto incomodo ante la petición.

Hacia años que no tocaba ni un solo instrumento.

-'Sylvester fue mi primer y mejor alumno. Toca algo para él, cariño'- Dijo Granny desde la cocina, haciéndolo sonrojar por el dulce sobrenombre utilizado al final.

-'Realmente no creo que…'- estuvo por negarse, pero Pepe ahora lo miraba con una brillo en esos ojos miel que lo hizo soltar un suspiro lleno de cansancio. Son esos ojos los que constantemente lo hacen ceder ante cada caprichosa y algunas veces irrazonables peticiones. –'Esta bien ¿Acaso creías que solo Daffy y Bugs saben tocar?'- respiro hondo antes de ponerse de pie y dirigirse al enorme y viejo piano.

-'Nunca había mencionado nada, Petit Chaton. Sin duda es una caja llena de sorpresas'- Camino detrás de él.

Tomándose un momento para pasar la yema de los dedos por las finas teclas, recordaba la cantidad de horas invertidas practicando el instrumento. Algunas veces Tweety tocaba junto con él, en otras ocasiones cantaba mientras Granny les enseñaba.

Sus memorias de invierno estaban llenas de sonatas de este viejo piano que sigue en pie, luciendo tan imponente y elegante como la primera vez.

Sintiendo a Pepe acomodarse a su lado en el estrecho banco, trono dedos antes de iniciar. Una mala manía que de estar su madre presente le hubiera reprendido inmediatamente.

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Pepe's POV

La música de aquel piano suena familiar. Es una melodía que a escuchado antes y su adorado prometido seguramente no sabe, pero un nudo se ha creado en su garganta al escucharlo tocar.

Esa música de origen francés le trae recuerdos de un hogar lejano y casi olvidado que no ha visto en años.

Le recuerda a su madre, quien también solía tocar el piano frente a una brillante ventana por la que se asomaban rayos de sol acompañados de un aroma a sal.
Su madre, de cabellos largos y bicolores como el suyo. Era hermosa y solía pasar tardes enteras escuchándola tocar.

Cerrando los ojos un instante, recargo su cabeza en el hombro de su prometido.

A veces olvidaba que en algún lugar de su mente yacían memorias de ese tipo, de una familia que paso al firmamento demasiado rápido, dejándolo completamente… solo.

-'¿Y tu familia?'- la pregunta llego a él con una voz suave y maternal que le ofrecía un té caliente en vez un café.

-'Soy solo yo, Madame'- hizo su mejor esfuerzo por enderezarse y sonreír.

-'Oh'- ojos azules lo observaron por un instante antes de abrir paso a una sonrisa cálida y una mano se poso suave sobre su mejilla. –'Entonces de ahora en adelante este es un hogar para ti. Ahora eres como un hijo para mí'-

Un beso sobre su frente y la sensación de calor en su pecho que desataron aquellas palabras terminaron por quebrar su sonrisa.

Bajando la mirada al té en sus manos intento con todas sus fuerzas retener las lagrimas que amenazaban con caer.

Creyó que aquella comida era algún tipo de prueba para mostrarse digno de sostener la mano de su pareja, pero al parecer, la amable mujer que a criado a su prometido buscaba mas en él que solo una presentación fuera de lo profesional.

Limitándose a asentir, escucho la melodía terminar con tranquilidad.

Nadie menciono nada sobre sus ojos cristalizados, ni la lagrima que cayo en su te. Solo hablaron sobre recuerdos de una infancia que giraba entorno a aquel piano, haciéndolo reír al escuchar que mas de un par de veces su prometido se había accidentado con él en su típico intento de atrapar a su hermano.

De alguna forma, incluso entre el intercambio de palabras por parte de su amado y aquella amorosa madre, podía seguir escuchando la dulce música tocar en el fondo, haciéndole compañía a una memoria más que se uniría a la de su propia madre.

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Sylvester's POV

La sensibilidad de Pepe es algo a lo que se ha ido acostumbrando, cediendo poco a poco ante las sugerencias de cenas románticas y demostraciones constantes de afecto, que con el paso de tiempo ha confirmado que son requeridas para alimentar un lado bastante suave de su pareja.

A pesar de su apariencia de casanova y de un enamorado empedernido, Pepe tiene un lado frágil que tiende a ocultar y usualmente rebobina alrededor de un miedo a la soledad que le ha tomado tiempo detectar.

Por eso no le sorprendió que las palabras certeras de Granny acabaran por hacerlo derramar una lagrima o dos.

Ahora bien, lo que si le sorprende es la distancia que ha mantenido entre ellos desde que acepto quedarse a pasar la noche en su antiguo hogar.
Nada de besos o caricias, nada de palabras traviesas o sonrisas coquetas, solo uno que otro toque sobre sus manos y hombros y el beso en la mejilla que obtuvo al llegar.

Dejó su celular sobre la mesa de noche, para observar cómo Pepe se entretenía viendo un viejo álbum de fotos que Granny le presto.

Estaban en su antigua habitación donde creció. Donde tenia demasiados recuerdos enfrascados en una decoración que no ha cambiado a pesar de los años.

-'Tiene una familia muy variada, Petit Chaton'- le escucho decir al recostarse a su lado en la angosta cama. –'Y Granny sin duda es una mujer muy bella con mucho carácter'-

-'Ni que lo digas'- concordó echando un vistazo a la puerta cerrada con seguro. –'¿Estas bien?'- debía de preguntar porque el no tenerlo prácticamente encima a pesar de estar acostado a su lado era algo extraño. Ni siquiera se había recorrido para cerrar el pequeño espacio que dejo entre ellos.

-'Si'- respondió un tanto confundido por la pregunta. –'¿Qué edad tenia Tweety aquí?'- cuestiono enseñándole una foto de su hermano menor y él jugando en el jardín.

-'Déjame ver'- coloco sus manos sobre las porcelana y cerro la distancia. –'Como cuatro años'- contesto notando como Pepe cambiaba de posición sus manos, zafándolas de su agarre para después recorrerse un poco, dejando nuevamente un espacio entre ellos.

-'Se ve tan pequeño, pero no ha cambiado casi nada'- le escucho reír.

Lo estaba evitando… no era su imaginación ¿cierto?

-'¿Ya viste a Granny de joven?'- cerro nuevamente la distancia entre ellos, pegando su hombro contra el de su pareja, sintiendo casi inmediatamente como este se movía nuevamente. No, no era su imaginación. –'Es por la casa ¿no?'- bajo el álbum para atraer la atención de su pareja.

-'¿Por la casa? ¿A que se refiere Petit Chaton?'- una mirada inocente y Sylvester no se lo tragaba.

-'Pepe, créeme que para esta hora'- checo el reloj en la pared. –'Granny ya esta profundamente dormida.'-

-'No se a que se refiere, Mon Amour'- le escucho reír nervioso.

Dejando el álbum de lado intento colocar un beso sobre los labios porcelana, pero estos lo esquivaron rápidamente.

-'¡Si es por la casa!'- confirmo, irguiéndose para mirar de frente a su pareja. –'Sufferin Succotash, has estado actuando raro desde que llegaste'-

-'¿Raro?'- lo vio incorporarse con un delatador sonrojo en sus mejillas. Ojos miel evitaron los suyos por un momento, viendo hacia la puerta antes de realmente atreverse a mirarlo. –'Petit Chaton, esta es la casa de su madre. El lugar donde creció. No seria correcto que yo hiciera algo con usted… aquí…'-

Parpadeando un par de veces, no podía creer lo que escuchaba.

Su prometido que no suele tener problema alguno con arrastrarlo al baño del trabajo para besarlo y que descaradamente insiste en coquetearle frente a sus amistades, al estar en su casa de la infancia, inclusive en un lugar privado como era su cuarto con la puerta cerrada, le parecía inapropiado el tan siquiera besarlo.

Esto era demasiado divertido para ser real y no solo eso… era una oportunidad única.

Todas esas veces siendo el quien se avergonzaba por esas expresiones de amor en público, jamás creyó encontrar el momento o manera de cobrárselas, pero… al parecer estaba equivocado.

-'¿No seria correcto?'- una media sonrisa se dibujó en su rostro. –'Tienes razón ¿Qué diría Granny?'- dijo sarcástico, acercándose rápidamente para robar los labios del francés.

Resistencia contra sus besos y las mejillas de Pepe comenzaban a llenarse de color.

-'¡No sea injusto, Petit Chaton!'- prácticamente grito al sentir el peso de Sylvester sobre su cuerpo. –'No puedo…'-

Beso su cuello, permitiendo que sus labios acariciaran la piel antes de morderla con suavidad y sin pensárselo mucho desabrocho el pantalón oscuro un tanto más formal de lo normal.

Tal vez era por el inusual sonrojo en el rostro de Pepe o tal vez el cuarto que le recordaba una época demasiado hormonal, pero esta era la primera vez que tenia a alguien invadiendo un espacio tan privado como era aquel hogar donde creció. Tal vez era por eso por lo que...

Desabrocho la suave camisa de seda escuchando quejas poco convincentes ante su avance, dejando al descubierto esa piel tersa que luce pura a pesar de ser parte de un pervertido de primera como era su pareja.

Observo los pezones rosados asomarse y no pudo evitar reírse un poco antes de pellizcarlos con mas fuerza de la apropiada, provocando que el francés diera un salto.

Reflejos rápidos lo llevaron a colocar una mano sobre la boca de Pepe evitando que saliera tan siquiera una palabra de ella.

-'Oops'- susurro entre risas discretas.

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Pepe's POV

No era la misma melodía suave que escucho por la tarde. Ni esos dedos lo tocan con tanta delicadeza como a las teclas, pero no significaba que no lo disfrutara, de hecho… si lo estaba haciendo y bastante.

Era un tipo de melodía diferente, una que le recuerda sobre el lado brusco y juguetón que le tomo tiempo descubrir dentro de su pareja.

Miraba aquel hogar como un lugar acogedor, lleno de calidez y una comodidad familiar, cuya pureza e inocencia debía de ser preservada, pero… había terminado por dejarse llevar.

¿Cómo pudo irrumpir aquel bello espejismo de tal manera?

Se reprendía a si mismo, pero aun así no podía evitar mover su cadera ante la deliciosa sensación de aquella boca encerrando su miembro, ni podía evitar el sentirse tan excitado por tener a su pareja bajo su cuerpo con el rostro entre sus piernas en una posición peligrosamente sumisa y tan inusual que estaría gimiendo sin el más mínimo decoro de encontrarse en cualquier otro lugar que no fuera ese dulce hogar.

Su adorado Petit Chaton, tiene ideas y acciones masoquistas en los momentos más imprevistos.

Manos aferrándose a su cuerpo lo reacomodaron despacio, sintiendo el aliento caliente de Sylvester acariciar su piel sensible al cambiarlo de lugar, acabando por hacerlo sentir la humedad de aquella lengua trasladarse tersa sobre su dídimo y después en su esfínter.

Tuvo que morderse la lengua con tal de no gritar, pues no podía creer que aquella lengua tan caprichosa y reservada estuviera entrando y saliendo de el de esa manera.

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Abrió los ojos sintiéndose un tanto desorientado.

Sus sabanas no eran de seda, ni tenían el color vino que tanto le costo encontrar, pero aun así son suaves y cálidas.

Parpadeando con pereza, detecto manos tibias rodeando su cuerpo protectoramente.

Moviéndose despacio, miro sobre su hombro, encontrándose con la frente del moreno pegando contra su espalda,

Cierto, estaba en la casa de Sylvester, en un cuarto con una decoración adolescente.

Su cuerpo aún se sentía caliente y puede jurar que no es solo el quien puede oler el característico aroma a sexo desprendiéndose tanto de su piel como la de su acompañante.

En parte esta era la razón por la que no quería hacerlo estando en aquel lugar ¿Como le harían para lavar todo esto sin despertar a la dulce figura materna que amablemente le abrió la puerta no solo a su casa, sino prácticamente a la familia?

-'Petit Chaton'- llamo con cuidado. El moreno suele despertar de malhumor si era levantado abruptamente.

Logro girar entre el protector agarre y pego su nariz contra la rojiza de su pareja.

Beso los ligeramente hinchados labios y pellizco juguetonamente la piel desnuda a su disposición.

-'No. Estoy durmiendo'- le escucho decir con la voz ronca propia de la hora.

-'¿Qué vamos a hacer con todo esto?'- cuestiono colocando otro beso casto sobre los dulces labios de su prometido.

Ojos verdes se abrieron despacio ante su pregunta y lo vio formar un puchero.

-'Cierto'- susurro moviendo manos y piernas como si deseara confirmar la evidente desnudes de sus cuerpos. –'Vamos'- suspiro deshaciendo el protector abrazo.

Siguiendo los pasos de su pareja, dejo que lo guiara al baño donde se asearon aun medio adormilados y de la misma manera acabaron echando el juego de cama en la lavadora.

-'Parece una rutina bastante practicada'- murmuro, dejando que el peso de su pareja se recargara contra el suyo, siendo abrazado por detrás con brazos firmes. –'Apuesto que lo hacia mucho cuando era joven'- bromeo, sintiéndose ligeramente pequeño frente al moreno.

-'Lo suficiente, pero nunca con compañía'- respondió hablando contra la piel de su cuello. –'¿Quieres escucharlo?'- dedos por su estómago y era por estos momentos dulces que recordaba lo afectuoso que podía llegar a ser su prometido. –'El piano.'- un beso sobre en su mejilla. –'La música'-

Acariciando el suave cabello sobre su hombro, soltó su respuesta, para después ser guiado hacia el bello piano una vez más.

Flip-Flops

(Bugs/Daffy)

Verano significa muchas cosas. Sol, calor, bellas mujeres en bikini, apuestos hombres en ajustados trajes de baño y albercas. Albercas de todo tipo, pequeñas, grandes, de todos colores y formas, con toboganes, olas e incluso algunas con agua salada.

Verano significa libertad y diversión, algo que va bien con él, por eso Bugs se encontraba disfrutando del delicioso clima haciéndola de guardavidas por última vez en su último año de universidad, antes de empezar con el trabajo real.

Lo hacía en parte por el dinero y en parte por el gran beneficio y oportunidad de utilizar lentes oscuros y mirar desde las alturas a la variedad de modelos y bellezas andantes que entran y salen de las albercas.

En este caso, en este preciso día tenía un invitado silencioso que se escabullo en su territorio.

El idiota lleva sandalias color naranja fosforescente que lo hacen sobresalir de entre la multitud de gente y llaman la atención al hacer juego con el sexy traje de baño más corto y ajustado de lo "común". Algo por lo que se ha ganado tanto miradas de hambrientas, como de odio.

Sin embargo, el chico, seguramente un poco mayor que él, parece completamente ajeno a lo extraño de su atuendo o a los colores propios de un ave tropical, y por ello camina con pereza a pesar de ir derecho, ignorando miradas y silbidos a su andar.

Va acompañado de dos personas más.

Un chico, tal vez un poco mayor, rellenito, con sensible piel blanca un tanto sonrosada, traje de baño común, una camisa floreada y cabello extrañamente rosado hecho hacia atrás por encontrarse recientemente mojado.
Del otro lado lo acompaña un tipo de tonalidad mucho más oscura que la del dueño de las sandalias anaranjadas, tiene un excelente físico que no lo deja pasar desapercibido, se ve notablemente serio con ese traje color rojo oscuro combinado con verde militar y sandalias blancas con rojo, su cabello es negro y esta obviamente interesado en el bronceado apiñonado de las sandalias naranjas… y esto no es una simple suposición, Bugs los ha estado viendo desde que llegaron, que fue hace más de tres horas.

El azabache, quien seguramente está en una cita con el apiñonado, debería de recordarle a su interés romántico, que la intimidad es algo importante en estas situaciones, pero a juzgar por la presencia del propio chico rellenito que la hacía de chaperón, el chico de sandalias naranjas no esta tan interesado… eso o quiere hacerse el difícil.

Tenía que admitirlo, si lleva ese tipo de traje de baño a una cita en un balneario, entonces está queriendo mostrar algo y tener la atención de su cortejador, quien está claramente comiendo de su mano y casi besándole los pies.

Bugs ha pasado tres horas viendo el desarrollo de aquella cita y vamos que al apiñonado parece fascinarle hacerse del rogar, permaneciendo en la orilla de la alberca o bronceándose sobre los camastros, rechazando continuamente las invitaciones a nadar, que tanto el rellenito como el azabache le hacían…

Oh, pero esto parecía cambiar.

Reacomodándose sobre su silla de vigilancia dio un vistazo alrededor antes de enfocarse discretamente en el apiñonado que por fin se levantaba del camastro y se deshacía de las sandalias anaranjadas.

Lo vio caminar a la alberca donde le hacía señales el rellenito y el azabache, y Bugs saco sus binoculares, porque tenía que ver esto. No se iba a perder de esto. Lleva tres horas esperando por verlo húmedo y reluciendo bajo los rayos del sol.

Claro que no se iba a perder esto.

Fingió mirar el chapoteadero que tenían detrás, como si realmente pusiera atención en su trabajo, mientras que en realidad veía al apiñonado entrar al agua y vaya que no lo decepcionó en lo más mínimo.
El desgraciado sabe nadar y salir casi como un tritón, moviéndose rápido hasta llegar con su par de amigos, quedando demasiado cerca del azabache, lo suficiente para hacerlo sonrojar y hasta sonreír.

Personalmente el haría más que eso.

El hombre está en un sensual traje de baño, nado hasta el azabache presumiendo sus habilidades y precioso cuerpo, y pasaba las manos por su cabello haciéndolo hacia atrás como si fuera la condenada sirenita coqueteando con movimientos precisos.

Si fuera Bugs en lugar del serio azabache, ya se encontraría acorralándolo contra la orilla de la alberca para mantenerlo cerca, le hablaría bajo, mandaría al gordito por un par de tragos y pasaría deliberadamente la mano por su cuerpo. Tal vez lo tomaría de la cintura y bromearía un poco con tal de verlo reír y tocar un poco más. Igual si todo salía bien, lo llevaría a algún lugar con seguro y lo cogería con todo y esas ridículas sandalias naranjas.

Bajo los binoculares al ver al azabache casi escuchar sus pensamientos, llevando al apiñonado a una orilla olvidada, mientras el rellenito se apartaba para ir por algo de beber.

Mordiéndose el labio pensó un poco en la idea que pego contra su cabeza.

El azabache quiere algo y es bastante obvio, pero… ¿Por qué dejarlo ganar tan fácil?

Guardo los binoculares, bajo tranquilamente de su puesto de vigilancia y localizo a un vago en el chapoteadero, uno de esos típicos niños grandes que le gusta molestar a los pequeños tirándose clavados.

Una excusa perfecta para aproximarse.

Se acomodo los lentes oscuros y soplo el silbato, mientras se acercaba.

-'Nada de clavados, pequeño gangster. Ahora sal de ahí y ve a buscar una alberca de tu tamaño'- Ordeno y el pecoso niño se fue a regañadientes, pasando justo a su lado. Excelente oportunidad para mirar al apiñonado de cerca. –'Eeeh… la juventud de hoy no parece tener mucho futuro que digamos'- se encogió de hombros y se puso de cuclillas para alcanzar al apiñonado. –'Bugs, mucho gusto ¿Están disfrutando del sol?'- ofreció una mano.

-'El entrometido guardavidas, tiene un nombre. Ya me estaba preguntando cuando bajarías ¿Te cansaste de acosar de lejos?'- Soltó el apiñonado estrechando su mano.

Tiene un seseo bastante pronunciado que resulta un tanto adorable y la actitud arrogante no era su imaginación, pues esos ojos sorprendentemente verdes fueron rodados con mucho fastidio antes de reparar en él.

-'Eeeh acosar es básicamente mi trabajo, Doc'- sostuvo su mano por un momento sin importarle la humedad que empapo la suya. –'Aunque debo de confesar que tal vez me exceda un poco cuando hay algo o alguien interesante de ver. Hay que mantenerse interesados en el trabajo ¿No lo crees…?'- hizo una señal pidiendo el nombre del apiñonado que parecía querer su mano de vuelta.

-'Daffy'- libero su mano. –'Daffy Duck'-

-'Pensé que nadabas como un tritón, pero realmente es más como un patito. Perdona la confusión, Doc'- le vio fruncir el ceño a la par que se volvía para verlo de lleno.

-'¿Patito? Pff Mas como un cisne en realidad'- un guiño y la sonrisa engreída fue suficiente para doblar su interés en él.

-'¿Y no deberías de estar en tu puesto de vigilancia?'- una mano junto al cuerpo del apiñonado y Bugs miro por primera vez hacia el azabache.

Es más bajo que el apiñonado y más atractivo de cerca con esos ojos grises, pero para su mala suerte, no es más atractivo que él.

-'Asegurarme de que todos estén bien y felices es parte de mi trabajo, Doc'- coloco las gafas sobre su cabeza. –'No solo trabajo allá arriba. Está bien bajar por un rato'- le dedico una sonrisa tranquila.

-'Ha de ser un fastidio estar sentado ahí todo el día vigilando a los demás'- brazos cruzándose sobre la orilla de la alberca y el apiñonado estaba creando espacio entre él y el azabache, eso o… -'¿Son esos reales o repuestos de un trágico accidente?'- señalo hacia sus dientes frontales.

-'Reales'- respondió con suavidad, volviendo su atención a los ojos verdes.

-'Son estúpidamente grandes. Parecen falsos'- rio un poco, agregando un tono ligeramente burlón en sus palabras.

-'¿Quieres que te muerda para demostrarte que son reales, Duck?'- acerco el rostro al del apiñonado, dejando ver una sonrisa coqueta que se llevaba bien con el tono seductor de sus palabras.

Un sonrojo por el rostro de… Daffy … y al parecer lo agarro desprevenido, pues por un momento lucio sorprendido.

-'Olvídalo, dientón'- lo aparto juguetonamente, empujando un poco su hombro y lo que Bugs tomo como un movimiento de coqueteo tenía un fin, pues lo vio hacerse espacio para salir del agua y acabar de pie frente a él. –'No me gusta el dolor.'-

-'Dodgers…'- murmuro el azabache saliendo detrás de él.

-'Voy por algo de tomar, el gordito ya se ha tardado demasiado'- camino hasta sus sandalias, poniéndoselas sin mayor apuro. –'Y ¿Dónde podemos conseguir algo bueno, Bugs?'-

¿Enserio pensaba solo irse? ¿Juego terminado? Tal vez juzgo mal la relación de esos dos, pero no lo sabría si no, preguntaba.

-'Deberíamos de llamar a Porky primero, Dodgers'- interrumpió el azabache, poniéndose prácticamente en medio de ellos.

-'¿Es tu novio?'- señalo con el pulgar al azabache, sin siquiera tomarse la molestia de apartar la mirada de los ojos verdes de Daffy.

-'No'- respondió rápido y sin titubeos, como si no le diera importancia alguna a la respuesta o a sus implicaciones.

-'¿Tienes novio, Doc?'- se apresuró a decir antes de que el dueño de los ojos grises interrumpiera.

-'No'- cruzo sus brazos y elevo una ceja inquisitivamente. –'¿A dónde quieres llegar con esto, dientón? ¿Acaso las tiendas de aquí solo les sirven a personas con pareja?'-

Bugs hizo su mejor esfuerzo por no soltar una carcajada ante el tono molesto del apiñonado.

Algo denso y malhumorado. Le estaba gustando cada vez más.

-'Mi turno acaba a las 8:00, Doc. Si te quedas podríamos nadar un rato juntos'- lo recorrio con la mirada, notando lo pegado que se veía ese traje de baño completamente húmedo. –'Ah y para que quede claro. Nada de chaperones o amigos con ilusiones. Solo te estoy invitando a ti'- se inclinó para hablar más bajo como si deseara que solo el apiñonado escuchara.

Lo vio fruncir el ceño, hacer una mueca y entrecerrar sus ojos mirándolo fijamente, como si intentara descifrar sus intenciones con solo verlo.

-'¿Eso que tiene que ver con las bebidas?'- dijo molesto y ahora fue el turno de Bugs de lucir completamente sorprendido.

-'Eeh… ¿No me escuchaste, Doc?'- rio un poco deseando deshacer la incomodidad a su alrededor.

-'¡Te escuche! ¡Solo dime donde puedo conseguir algo de tomar, dientón!'- exigió un tanto exasperado.

Sin ganas de repetir su propuesta, Bugs se limitó a ponerse los lentes oscuros y pasar una mano por su cabello antes de hablar.

-'Por allá'- dijo casual.

No hubo agradecimiento alguno o despedida, simplemente se fueron pasando a su lado, dejándole escuchar el sonido de esas absurdas sandalias naranja fosforescente que parecen brillar aún más.

Un tanto frustrado por la falta de interés del tal Daffy, regreso a su puesto de vigilancia y decidió que había malgastado suficiente tiempo de su trabajo en seguir los movimientos de alguien que no estaba realmente interesado.

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Es verano y por eso las noches no son realmente frescas, algo que es molesto a la hora de dormir, pero agradable para nadar bajo las estrellas.

Esta es otra ventaja de su trabajo.

Cuando la gente se iba y comenzaban a limpiar, tenía cuarenta minutos de soledad para disfrutar del lugar.

Las albercas aun encendidas, pero en completa calma, resultaban ser un remedio bastante efectivo para hacerlo olvidar sus problemas y ese molesto apiñonado que al parecer lo había rechazado.

Por eso se hallaba ahí nadando boca arriba con sus ojos cerrados, intentando no pensar tanto en esos labios carnosos y ojos verdes que lo dejaron bastante ilusionado.

Posiblemente a esa hora ya se encontraba el azabache en la segunda fase de su jugada, teniendo una cena con el apiñonado o en algún motel barato buscando la manera correcta de meterlo en la cama.

¿Quién estaría arriba? Si el físico decía algo, entonces tal vez seria Daffy con esas piernas y brazos tonificados y miradas amenazantes… O tal vez el físico mentía y el apiñonado realmente se derrite fácilmente, dejándose hacer sin poner "pero" alguno.

Hubiera sido una buena compañía….

Era una lástima que ya estuviera ocupado o que sencillamente no le haya interesado.

¿Interesado? No dijo que no estuviera interesado….

Abrió sus ojos al llegar a esta conclusión.

-'No lo dijo'- repitió en voz alta, como si requiriera decir sus pensamientos en voz alta.

-'¿No lo dijo?'- la pregunta vino de la orilla.

Volvió la cabeza hacia un lado, notando hasta ese momento, al apiñonado que yacía sentado en el suelo junto a la alberca, aun llevando consigo las llamativas sandalias naranjas.

-'No puede haber clientes en el área después de las 8'-se enderezo para mirar mejor a quien lucía como una aparición.

-'Dijiste que después de las 8 ¿No?'- un muy ligero sonrojo yacía sobre las bronceadas mejillas.

-'No confirmaste'- intento reprenderlo, pero la sonrisa traviesa que se dibujaba en su cara lo traicionaba. –'¿Dónde está tu pretendiente, Doc?'-

-'Ex – novio'- se quitó las sandalias dejándolas pegadas a la orilla. –'Debe estar en casa, preguntándose porque no quise regresar con él'-

-'¿Por qué no lo hiciste?'- lo vio meterse despacio en la alberca.

-'Le dije que tenía una mejor propuesta.'- fue lo último que dijo antes de sumergirse en el agua. Siguiendo con la mirada, Bugs lo vio nadar bajo la superficie hasta llegar frente a él. –'Y ¿Cuál es el plan, dientón?'- esbozo al volver a salir, otorgándole una sensual escena del apiñonado quedando peligrosamente cerca.

-'Sin duda si nadas como un pato, Duck'- sonrió ampliamente, atreviéndose a rodear la cintura del apiñonado.

-'Y tu pareces un conejo con esos dientes enormes'- refunfuño intentando alejarse de su agarre.

No fue su intención molestarlo, pero incluso así se veía bastante apuesto.

-'¿Cuál es tu plan, Doc? ¿Por qué viniste?'- miro alrededor, confirmando que estuvieran solos.

-'Sexo'- respondió sin siquiera parpadear.

Bugs soltó una risa nerviosa y no pudo evitar la sonrisa ridícula que se pintó en su cara, porque primero pensó en cortejarlo un poco antes de llegar a la propuesta o creyó que el apiñonado querría que se conocieran más, pero… no se esperó que fuera así de sencillo.

-'¿Siempre eres así rápido?'- lo vio rodar los ojos con fastidio.

-'Llevo meses soltero. Este día iba a ser la solución a mi celibato y tiempo de frustración acumulado, pero a cierto guardavidas se le ocurrió interrumpir con su constante acoso así que dime donde y como, blanquito'- brazos alrededor del cuello de Bugs y piernas se aferraron a su cintura. –'Si eres bueno puede que acepte salir contigo después'-

No era requerido que mirara para confirmar que el pecho del apiñonado yacía pegado contra el suyo, ni tampoco necesitaba ver el traje de baño de Daffy para notar la erección que pegaba contra su cuerpo o palparse a sí mismo para verificar si su miembro comenzaba a tomar algún interés, pues podía sentirlo endurecerse ante la respiración cálida que pegaba contra sus labios.

Sin decir nada lo beso, escuchándolo gemir tan pronto metió la lengua en su boca, como si hubiera pasado algo de tiempo añorando o esperando por un beso.

Como se esperaba, el apiñonado era bueno, bastante bueno. Sorbiendo su lengua, mordiéndole los labios y tanteando su paladar con la punta de una curiosa lengua. Obviamente tenía practica y por la forma en que acaricia su cabello y baja la mano por su pecho, puede decir que sus palabras iban enserio.

Labios separándose de los suyos y una mordida cayó sobre el lóbulo de su oreja, haciéndolo temblar.

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Posiblemente tiene una afición por los apiñonados, posiblemente le gusta más el color naranja fosforescente de lo que se imaginó, o quizá sea solo que lo vio tanto tiempo con aquellas sandalias que simplemente no se pudo contener.

Posiblemente por eso se hallaba en el cuarto de almacenamiento con el apiñonado gimiendo debajo de él, aferrándose con fuerza a las toallas que coloco como una cama improvisada.

El idiota de las sandalias naranjas, resulto ser mejor de lo que se imaginaba. Con esas sonrisas engreídas, movimientos sin una pizca de vergüenza y cuando le pidió que se dejara las sandalias puesta, la única respuesta que recibió fue un…

"-'Seguro'-"

Dicho sin mayor problema.

Genre: Mystery

(Sylvester/Pepe Le Pew)

Se podría decir que no ha llevado una vida precisamente normal. No con su misión de hacerla de ayudante de Granny, ni teniendo que compartir este trabajo con Tweety y Héctor o dedicándose a viajar por el mundo resolviendo misterios.

Cuando fue acogido bajo el manto de la anciana jamás se esperó el tener que meterse a mansiones encantadas, localizar gente perdida, buscar objetos robados o el confrontarse constantemente con criminales y fantasmas con tal de sacar el trabajo que al final del día era simplemente resolver un misterio más.

Y eso los llevaba ahora a las afueras de Francia con la intención de encontrar una reliquia del duque de… no recuerda el lugar, pero sabía que era un duque a quien tenían que auxiliar.

Sin embargo, para lograr este cometido debían de trabajar mano a mano con la policía local.
Por eso estaban ahí en la mitad de una tormenta en busca de preguntas y respuestas.

El agua parecía caer a cantaros en el pequeño pueblo y la oscuridad de la noche no ayudaba en nada al intentar tener por lo menos una vista decente del lugar.
Recién habían llegado y apenas tuvieron oportunidad de dejar las maletas en el hotel antes de ser convocados por el duque, quien les indico la dirección en la que se hallaban esperando.

-'Dijeron que estarían aquí en 10 minutos'- anuncio Granny guardando su reloj de bolsillo. Ya habían pasado 20 minutos desde ese entonces.

-'¿Seguro que es el lugar correcto?'- dijo Sylvester dedicándole una mirada de sospecha a Héctor frente al volante.

-'Que insinúas? Por supuesto que es el lugar correcto. Yo no me…'- contemplo el mapa con detenimiento, al parecer dudando de sus palabras por un momento. –'¡Si! Es el lugar correcto.'- apunto al lugar señalado con el enorme círculo rojo.

-'Seguramente la tormenta los ha demorado un poco'- aporto Tweety desde su lugar en el asiento de atrás.

-'Creí que serían más puntuales'- suspiro Granny resignándose a mirar fuera de la ventana.

Luces iluminándolos por un instante y fue cuestión de segundos antes de que un carro se estacionara frente a ellos.

Por la lluvia no alcanzaba a verlo con claridad, pero la palabra "Police" parecía estar al costado del mediano carro.

-'Ya era hora'- masculló desde el asiento de copiloto.

Un par de hombres en impermeables negros y sombrillas bajaron del coche. Ambos parecían traer una especie de cachuchas y por la forma en que lucía el impermeable seguramente llevaban uniforme.

-'Son ellos. Vamos'- indico la famosa detective, abriendo la puerta.

Con movimientos rápidos, Héctor termino por salir también, llevando una sombrilla consigo. Sylvester lo vio alcanzar a Granny para cubrirla tanto a ella como al rubio de la lluvia.

Mirando alrededor, el moreno intento localizar otro paraguas, pero como era usual, su mala suerte no le proporciono uno.
Maldiciendo en su mente, salió del carro, poniéndose la capucha de su chaqueta como un intento de defensa de la intensa lluvia cayendo sobre ellos, no que funcionara realmente, pues de igual manera acabo mojándose de pies a cabeza en solo unos segundos.

Aun despotricando en voz baja camino hacia el pequeño grupo que recién se formaba a unos pocos pasos.

-'Bonne Nuit!'- saludaron los policías, luciendo bastante calmados a pesar de la lluvia. –'Lamentamos mucho la demora'- indico el más bajo.

-'El clima no está jugando de nuestro lado, pero creo que eso no es nada para detenerlos ¿cierto?'- una caja de zapatos fue otorgada a Granny.

-'¿Zapatos?'- murmuro Sylvester metiéndose bruscamente en la conversación.

-'Dentro viene lo acordado.'- indico el policía ignorando por completo las palabras del moreno. –'El oficial Le Pew se hará cargo de escoltarlos. Solo unos pocos agentes saben de su presencia en el país y para mantenerlo así, el oficial Le Pew será nuestro contacto encubierto. El Duque espera que se pueda resolver este misterio pronto y que no salga nadie herido en el proceso'-

El hombre de menor estatura dio un paso al frente, retirándose el sombrero para hacer una pequeña reverencia ante Granny.

-'Mi nombre es Pepe Le Pew. Espero podamos resolver esto pronto'- se presentó dejando ver una cordial sonrisa que no hizo nada para atraer tanto su atención, como lo hacía ese cabello bicolor.

Un carro más hizo su aparición entre la oscuridad, anunciando su llegada únicamente con el sonido del motor, pues manejaba con las luces apagadas.

-'Bonne Nuit Oficial.'- Dijo Granny dando un paso al frente para llamar la atención de los dos hombres. –'Sera un gusto trabajar con ustedes'- estrechó la mano de ambos y sin decir más dio media vuelta. –'Héctor, Tweety, ustedes dos vienen conmigo. Sylvester, acompaña al Oficial Le Pew'- ordeno antes de subir al carro.

Que dándose de pie con demasiadas preguntas corriendo por su mente, Sly sentía que se había perdido de algo importante, pues la abuelita y el otro par de tontos estaban por irse. El oficial alto caminaba tranquilamente de regreso a la patrulla y el otro oficial hizo un intercambio rápido con alguien más que bajaba del carro sin luces.

Confundido, pero sin más remedio que resignarse a las órdenes de Granny, se apresuró a seguir a quien recién se había presentado ante ellos.

Aquí iban otra vez.

Este iba a ser uno de esos misterios en los que él acababa sin tener la más mínima idea de que era lo que estaba ocurriendo o qué tipo de código usaban para hablar. Odiaba ese tipo de casos en los que sentía que sus vidas corrían peligro si no conservaban un bajo perfil y hacían exactamente lo que se les había dicho. Eran siempre los más confusos.

Abrió la puerta del carro sin insignia policial y sin molestarse en decir palabra alguna solo se adentró en él, sintiendo como la ropa incómodamente húmeda se pegaba a su cuerpo.

-'Pepe Le Pew'- se presentó nuevamente el francés. –'Me parece que no escuche su nombre, Monsieur'-

-'No lo dije'- mascullo. –'Sufferin Succotash, solo salgamos de aquí de una vez. Hasta mi ropa interior esta mojada'-

-'No hay de qué preocuparse. Llegaremos rápido a su hotel tan pronto me diga la dirección'- El tono tranquilo de voz casi logro apaciguar la confusión que nació en él tras aquellas palabras.

-'¿Dirección?'- frunció el ceño. No tenía ni la más mínima idea de cuál era la dirección del hotel.

-'Oh no se preocupe, Monsieur. El nombre bastara'- respondió rápidamente el policía, haciendo que por primera vez Sylvester se tomara la molestia en mirarlo a la cara.

El oficial junto a él tiene una sonrisa cautivadora, bellas pestañas pobladas, piel color porcelana que brillaba como una perla entre el uniforme azul marino, casi negro. El cabello lacio y que parecía combinado entre negro y blanco se asomaba un poco por la cachucha que aun llevaba y los ojos color miel eran un adecuado detalle junto a las facciones suaves y finas del hombre.

-'¿Nombre?'- susurro Sylvester. Desearía estar bromeando y decir que no recordaba el nombre del hotel porque el atractivo del oficial que no dejaba de mirarlo con calma lo había hecho olvidarlo, pero lo cierto es que… -'¿Cuál era el nombre?'- se llevó las manos a la cabeza.

Había estado tan cansado desde que aterrizaron, que solo se puso los audífonos y se dejó llevar sin fijarse realmente a adonde iban, porque si iban al hotel… eso no importaba ¿cierto? Solo iban a ir a un hotel y dejar sus cosas, eso no era parte del caso, ni información que debiera marcar como importante.

-'Oh los americanos y sus bromas'- escucho reír al oficial, quien encendía el auto y empezaba a ponerlo marcha atrás para dar la vuelta.

-'¿Bromas…?'- eso le daba una idea ¿Cómo no lo pensó antes? Busco el celular en su chamarra.

Si le llamaba a Tweety, de seguro se burlarían de el por tres días, pero era mejor que solo estar absurdamente perdido en medio de un caso junto a un oficial de la policía francesa.

Tanteo todos los bolsillos de su chamarra, pantalón e inclusive aquello ocultos en su chaqueta, pero... si, su mala suerte lo hizo otra vez. No, no es cierto, su mala suerte no. Si no recordaba mal estaba lloviendo, lo que significa que como el adulto responsable que es, dejo el celular en el auto para evitar que se empapara.

-'Y bien Mon Ami ¿A dónde nos dirigimos?'- cuestiono el hombre, que no había notado hasta ese momento, llevaba una fuerte loción que abarcaba todo el auto y se aferra con fuerza a sus fosas nasales.

Atreviéndose a enfrentar aquellos ojos miel, respiro hondo sintiendo el fuerte sonrojo florecer molesto por todo su rostro antes de soltar la verdad.

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Lo que realmente calaba era la risa suelta que el francés sacaba a todo pulmón.

Esta es la última vez que ejecuta las ordenes de Granny sin poner objeción alguna, si le hubiera dicho "Que vaya el BullDog con él" como pensó antes de seguir al francés, entonces no estaría en estas circunstancias.

Si por un segundo pensó que el policía se enojaría por no tener la más mínima idea de algo tan básico como el nombre del hotel donde se hospedaba en el extranjero o por no llevar consigo el único medio de comunicación moderno y seguro que tenían, entonces estaba muy equivocado, pues el verlo y escucharlo reír como si esta fuera una película de comedia con un excelente dialogo, lo hacía sentir el doble de avergonzado y patético.

-'¿Ni siquiera una pequeña referencia, Monsieur?'- dijo entre risas y Sylvester sintió el dolor sobre sus hombros intensificarse.

-'No'- soltó enrojeciéndose aún más, deseando que el asiento lo tragara.

¿Por qué decidió dormitar mientras manejaban por la ciudad? ¿Solo para ignorar a Tweety y evitarse una pelea con Héctor? Se los cobraría caro a esos dos cuando los volviera a ver… si es que los volvía a ver.

-'¿Esta seguro que es un detective?'- un golpe contra el volante lo hizo saltar, pero solo era el francés partiéndose de risa, mientras manejaba. –'Tengo una idea, Monsieur…'- retomo el aliento sin deshacerse de la sonrisa risueña que amenazaba con estallar en carcajadas. –'Deberíamos de llamar a un detective para que nos ayude a resolver este misterio'-

Las carcajadas se dejaron escuchar tras el remate del chiste y Sylvester apretó los dientes con fuerza.

-'¡Basta! Por tercera vez, no puse atención y por solo por eso…'-

-'No tiene la más mínima idea de donde esta'- completo mordiéndose el labio para evitar otra oleada de carcajadas. –'Lo lamento mucho, Monsieur, pero… compréndame. Todos los conocemos a ustedes como grandes y profesionales detectives que son capaces de resolver todo tipo de misterio sin importar que tan bizarro o complejo sea. Estaba muy nervioso por trabajar con ustedes, no sabía si iba a estar a su altura y ahora helo aquí…'- se pasó una mano por el semihúmedo cabello bicolor. –'Uno de los más reconocidos detectives y no tiene la más mínima idea de cómo se llama el hotel donde se hospeda o de cómo llegar. Eso sin mencionar que está completamente incomunicado de sus compañeros. Podría secuestrarlo y nadie lo sabría'- bromeo dedicándole un guiño coqueto.

-'¿Qué se supone que deba de entender?'- replico cruzándose de brazos. Sintiéndose aún mas patético tras aquellas palabras. –'Solo me haces sonar como un idiota'- Una mirada risueña lo hizo ceder un poco. –'Algo que tal vez sea'- confeso, pasándose una mano por el rostro.

-'No sea tan duro con usted. Todo genio tiene su excentricidad.'- la sonrisa burlona se convirtió en una suave. –'Vayamos a un hotel cerca del punto de encuentro. Le invito algo de cenar y mañana temprano nos veremos con los demás ¿Le parece?'-

Haciendo una mueca, deseaba decirle que prefería buscar toda la noche el condenado hotel, pero su cabeza lo estaba matando por la falta de alimento y el Jetlag empezaba a pegarle demasiado duro.

Observando con cautela al francés, recorrió discretamente la línea de su barbilla.

Si no fuera tan atractivo se iría por su lado, pero… ¿Cuántas veces tenía la oportunidad de salir a cenar con alguien así?

Sintiendo sus mejillas llenarse de color una vez más, se aclaró la garganta antes de hablar.

-'De acuerdo'- murmuro.

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Todos tenían su aportación en ese equipo de detectives.

Tweety es bueno para todo tipo de acertijos, Héctor es básicamente la fuerza del equipo con ese físico lleno de músculos que lo vuelven atemorizante y bastante útil, Granny es la mente y el contacto, la detective más reconocida mundialmente y él… bueno… él… ¿Qué aporta él?

Dejo caer su tarro de cerveza demasiado fuerte contra la mesa, haciéndolo salpicar, provocando que el vidrio se quejara un poco por el brusco movimiento.

¿Qué otorgaba él en ese equipo? ¿Hallar pistas por casualidad? ¿Meterse en problemas? ¿Avergonzarse públicamente? ¿Ignorar cosas básicas y aun así hacerse llamar detective?

Lo pensó antes de este pequeño problema ¿Realmente lo necesitaban? La respuesta en su mente es demasiado honesta y ha estado ahí por más tiempo del que desea confesar en voz alta.

Le ha dado vueltas al tema más veces de las requeridas, tocándolo, pero sin atreverse a profundizar. Probablemente no sirve para ser detective, probablemente no es su destino ni está en su sangre.

Las absurdas historias de Sherlock Holmes que alimentaron su mente infantil aún viven otorgándole ilusiones y esperanzas que no han hecho más que romperse con el tiempo.

Aun es joven, aun puede dejarlo todo y solo marcharse. No tiene por qué soportar las peleas constantes con el demonio de Tweety, ni ser reprendido por Granny o casi molido a golpes por Héctor, por atreverse a perseguir y amenazar al joven detective que no es más que un diablo con apariencia de ave.

No tiene nada que aportar, nada que dar y posiblemente sea solo la cerveza hablando, pero desearía el poder desaparecer.

-'Vaya, Monsieur ¿Siempre tiene tanta compasión por sí mismo o es solo porque esta ebrio?'- la voz del francés lo obligo a levantar la cabeza de la mesa.

-'No me digas. Estaba hablando en voz alta'- una pésima costumbre que regresa a él cuándo esta borracho.

-'Oui, Monsieur. Le dije que las oscuras eran más fuertes'- señalo hacia su cerveza, cuyo color era prácticamente negro.

-'Da igual. Tu dijiste que iríamos a cenar ¿Llamas a esto cena?'- dio un ligero golpe a la comida para llevar que recogieron de un restaurante.

-'¿A que se refiere?'- rio antes de dar un sorbo a la cerveza ambar que tiene en manos. –'Es algo decente para comer, Monsieur'-

-'¿Qué hay de las velas y la música en vivo y todas esas cursilerías de los finos restaurantes de por aquí?'- La cena dentro de su mente termino por ser muy diferente a la realidad.

-'Lo que usted describe es una cita ¿Quería tener una cita conmigo?'- paso la punta de sus dedos por la orilla del vaso.

Lo pensó desde que empezaron a tomar, pero… ¿acaso el francés se estaba acercando aún más? No recordaba que pudiera rozarle la pierna con la suya o que su loción oliera tan fuerte como ahora. Era eso o posiblemente solo era el alcohol en su sangre que lo hacía fantasear.

-'¿Tienes novia?'- pregunto dando otro trago a su cerveza.

-'No'- sonrió el francés.

-'¿Novio?'- por razones obvias tenía que preguntar.

-'Tampoco'- ningún tono agresivo o de disgusto ante el cuestionamiento, eso era bueno.

-'¿Te robaste el crucifijo enorme que es una reliquia de la familia del Duque?'- lo escucho toser y la sonrisa coqueta ya no estaba para jugar con sus nervios. –'Sufferin Succotash, es una broma, pero sin duda es una reacción bastante sospechosa'- bromeo haciendo reír ligeramente al de piel porcelana. –'Una cita no sanaba mal. Igual aun no puedo recordar tu nombre así que es casi como todas mis otras citas'- se rio de sí mismo tomando un trago más.

-'Pepe'- proporciono el francés, recuperando la compostura. –'Pepe Le Pew. Su nombre no me lo ha dicho tampoco ¿así es en todas sus citas?'-

-'A veces olvido decirlo.'- murmuro más para sí mismo que para el extranjero. –'Sylvester. Un exnovio me decía Sly.'- otra mala costumbre de agregar información de más.

-'¿Quiere que le diga como su exnovio?'- ¿Estaba más cerca? O sus brazos solo eran largos y por eso podía acariciarle el cabello con esos delgados y hábiles dedos blancos. –'A juzgar por sus palabras, tampoco tiene pareja ¿me equivoco?'-

Negó con la cabeza, demasiado absorto en la sensación placentera de tener a alguien jugueteando con su cabello, como para hablar.

Ha pasado mucho tiempo solo. Demasiado de hecho.

-'¿Eres detective también?'- señalo al uniforme que había sido cambiado por una camisa casual color rojo y pantalones negros.

-'Oui'- respondió suave a la par que dedos rozaron contra su oreja. –'¿No cree que es mejor que nos hayamos quedado aquí para cenar? En ningún otro lugar hubiéramos tenido tanta privacidad'-

Una pierna rozo contra la suya, pero Sylvester estaba demasiado entretenido viendo aquella maleta del oficial. Lucia demasiado grande como para llevar solo ropa en ella y ahora que recordaba había visto otra en la cajuela.

Extraño.

-'Supongo, pero aún falta la música en vivo'- los dedos en su cabello, pasaron a acariciar su cuello.

-'Creo que eso lo podemos arreglar, Monsieur'- acerco su rostro aún más. –'Estoy seguro de que puedo hacerlo cantar muy bien'- dejo de lado su cerveza.

-'Yo no sé cantar'- una mano lo tomo de la chaqueta.

Aquel beso resulto más hambriento de lo esperado, pues los llevo a tirar las cervezas de la pequeña mesa en su cuarto de hotel, con tal de ponerlo básicamente sobre ella. Algo bastante sorprendente para Sly, quien no se esperó ser guiado tan fácilmente por alguien de una altura menor que la suya.

Las mejillas del porcelana se sienten frías bajo sus manos y su cabello es tan suave que los mechones se desenredan fácil entre sus dedos. Eso y la forma en que mueve su cadera contra la suya aun estando completamente vestidos lo hace ver que probablemente no es el único frustrado aquí.

Sin embargo, la mesa no es el lugar más adecuado, puede que este ebrio, pero incluso así es capaz de saber que esa fina mesa de madera no los soportaría a los dos en movimiento….

-'Pepe'- pareció no escucharlo, demasiado entretenido besándole el cuello. –'Pepe'- llamo una vez más, un poco más fuerte, pero aun sin éxito. –'¡Pepe!'- una tercera vez, ahora jalándole un poco el cabello. –'No aquí'-

-'Hace tiempo que no me jalaban el cabello así.'- rio atontado agregando palabras en francés que el moreno no comprendía. –'Dijo que no aquí. ¿Dónde sí?'-

Su rostro se encendió ante la idea en su mente. Si iban a hacer esto, esperaba estar un poco más sobrio y no sentirse tan… sucio.

-'Baño'- soltó, escabulléndose torpemente del porcelana. –'Necesito un baño… primero'-

-'Excelente idea'- concordó Pepe, bajándose de la mesa. –'Yo también tuve un largo día, Monsieur'-

Viéndolo pasar frente a él, el francés se adentró en el baño y no tardo en quitarse toda la ropa antes de meterse en la regadera.

Respirando hondo, agradeció el nivel de alcohol en su sangre por darle el valor de desnudarse y ponerse frente al otro hombre.

Este no era el nivel de intimidad de una primera cita, de hecho, nunca había llegado a este nivel de intimidad con básicamente… nadie.

-'¿Mas caliente?'- hizo su mejor esfuerzo por sobrellevar la incomodidad de tener que moverse con el francés frente a las llaves de la regadera, pero apenas pudo mover un poco la llave antes de que su mano fuera atrapada por el porcelana.

-'Oui, un poco más'- murmuro poniéndose tiernamente de puntillas, haciendo sonreír un poco al moreno.

El agua hacia un buen intento por avivar su mente, pero incluso con está cayéndole encima, resultaba complejo detectar la realidad, pues en su vida había sido besado así… despacio y profundo.
Sus labios eran mordidos con picardía y por su lado esta fascinado con el agarre en la angosta cintura y la sensación de brazos fuertes colgándose un poco de su cuello.

Podía sentir el falo erguido pegar contra su cuerpo, excitándolo y distrayéndolo del delicioso beso, mientras el suyo rozaba contra la suave piel porcelana, tentándolo a frotarse en ella, pero haciendo su mejor esfuerzo por contenerse.

Una mano por su pecho y se atrevió a bajar la suya para tocar los gluteos perfectos, siguiendo el mismo camino que las gotas de agua que recorrían al francés.

Labios bajaron por su cuello, besándolo y mordiéndolo, hasta verlos seguir bajando por su abdomen y Sylvester solo alcanzo a recargarse contra la fría pared antes de que su miembro terminara atrapado por la mano y boca del francés.

Hacía años que no recibía algo así y vaya que el panorama resultaba diferente a ese cabello completamente negro que en algún momento acaricio, pero eso no importaba ahora, no con ese atractivo hombre de rodillas frente a él, masturbándolo y sorbiéndolo con una práctica admirable.

Ojos miel se alzaron a verlo por un instante y lo único que pudo hacer fue acariciarle la mejilla y dedicarla la mejor media sonrisa que podía ofrecer sin acabar gimiendo patéticamente alto.

Tal vez fue eso o el jalarle ligeramente el cabello, lo que hizo que las mejillas pálidas se pintaran de un rojo intenso, abriéndole la oportunidad de soltar un poco los gemidos que ya no podía ocultar más, no con el francés pasando su lengua por lugares que llevaban tiempo sin tantear.

Viéndolo subir despacio, el francés se encargó de apagar la regadera y guiarlo de regreso al cuarto.

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La espalda lo está matando, pero aun así arrastraba aquella maleta como podía. Las llaves del carro iban seguras en el bolsillo de su pantalón y se tuvo que voltear a verlo una vez más antes de desaparecer por completo.

No estaba seguro si fue un acto de su mala suerte o de la buena, pero… tropezarse en la madrugada con la maleta del francés, para después abrirla y darse cuenta de que la reliquia del Duque iba dentro, no es algo que tuviera planeado… en lo absoluto.

Claro que hubo una que otra indicación, uno que otro detalle o pista extraña, pero, Sufferin Succotash se había acostado y dormido gran parte de la noche con el criminal que buscaban.

Soltó un suspiro lleno de decepción antes de abrir la puerta.

Sin duda iba a enojarse cuando se despertara con una mano esposada a la cama y completamente desnudo con solo una ligera sabana cubriéndolo.

Sin decir más salió del cuarto, se metió al elevador y bajo al lobby.

-'Puedo ver un lindo Gatito!'- la voz animada de Tweety voló hasta sus oídos incrementando su dolor de cabeza.

Mirando alrededor en busca del odioso rubio, consiguió localizarlo no muy lejos de él, en el área de desayunos.

-'¿Dónde te habías metido?'- Replico Hector, tan pronto se acercó a ellos, dejando caer una mano pasada sobre su espalda.

-'¡¿Yo?! ¡Fueron ustedes quienes me dejaron! ¿Dónde se habían metido?'- miradas confusas por parte de sus compañeros y lo obvio llego a su mente. –'Este es el hotel… ¿verdad? ¿Nuestro hotel?'-

-'Así es, gatito tontito'- rio Tweety sirviéndose un poco más de café.

-'Es un gusto tenerte con nosotros de nuevo Sylvester. ¿Dormiste bien? ¿Ya comiste algo? ¿Dónde está el guapo policía que nos iba a acompañar?'- Interrumpió Granny.

Dando un vistazo a la maleta que aun iba arrastrando, respiro hondo antes abrirla.

-'Mientras ustedes decidieron abandonarme. Yo…'- inflo su pecho lleno de orgullo. –'Resolvía el caso'-

Sus tres compañeros se asomaron rápidamente a ver la reliquia, hasta Granny tuvo que colocarse sus lentes para comprobar que si fuera la original y por fortuna… así era.

-'¡Excelente trabajo, Sylvester!'- brazos fuertes lo rodearon y felicitaron, algo que hubiera recibido de buena gana de no tener el punzante dolor en su espalda. –'¿Ahora dónde está el criminal?'-

-'¿Eh? L-lo espose a la cama'- no había pensado en toparse con Granny tan pronto. –'No deberíamos de avisarle a la policía primero o…'-

-'Quien tenía la reliquia era un policía.'- explico la anciana caminando hacia el elevador. –'Pero nosotros estamos aquí trabajando para el Duque. Si hay más policías involucrados, llamarlos nos metería en más problemas.'- Héctor se apresuró a ir detrás de ella, cargando la pesada maleta como si fuera una ligera bolsa.

-'Debemos entrevistar al criminal, llamar al Duque, entregarle la reliquia y reportar a todos los involucrados'- indico Tweety caminando a la par de Sly.

-'P-pero…'- trago saliva con dificultad.

Si entraban a la habitación… ¿Cómo iba a explicarles la razón por la que el francés estaba desnudo? ¿Cómo iba a explicarles la razón por la que el lugar era un desastre y la cama estaba toda revuelta? Lo sabrían, Granny con todos su talento y años de detective, obviamente lo sabría.

Subieron al elevador directo al piso indicado y en cuestión de minutos se hallaban frente a la puerta.

Incluso si se llegaban a enterar… esto seguía siendo lo correcto.

Abrió la puerta con su tarjeta y los dejo pasar, rehusándose a entrar y encarar no solo a la persona con quien tuvo un acostón de una sola noche, sino también a sus compañeros que sin duda tendrían más de un par de preguntas.

Apretó los ojos con fuerza al escucharlos caminar por la habitación, sin embargo…

-'Hace cuanto que saliste?'- cuestiono Granny, sonando claramente agitada.

-'Hace... quince minutos más o menos… ¿Por qué?'- sin esperar una respuesta, se adentró en el cuarto.

Para su sorpresa la cama estaba vacía y perfectamente hecha. Las esposas yacían sobre la mesa de noche y una rosa reposaba impecable sobre la almohada.

-'"Que nuestros caminos se crucen de nuevo, Mon Amour"'- leyó Hector, recogiendo el papel que descansaba bajo la delicada flor.

Un segundo de silencio y las sonrisas burlonas por parte de Tweety y el castaño acabaron sobre él.

-'Mon Amour'- repitió el rubio haciendo reír a Héctor y ocasionando que Sylvester se convirtiera en un foco rojo.

-'No hay tiempo que perder. Tweety llama al Duque y dile lo ocurrido, Héctor lleva esa bolsa al auto y checa el estacionamiento, Sylvester vamos a buscar a ese oficial'- Ordeno Granny saliendo rápidamente de la habitación.

-'Nos vemos, Mon Amour'- dijo Héctor sacudiendo su cabello con brusquedad.

-'No olvides tu rosa, Mon Amour'- agrego Tweety, entregándole la flor antes irse trás Granny.

Apretando la rosa roja en su mano salió detrás del rubio.

Encontraría a ese francés con medio litro de loción encima, sin importar cuanto le costara.

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Bueno esto es lo mejor que pude hacer con fiebre y un dolor de cabeza.

Perdón por no escribir tan seguido y muchas gracias por los comentarios!

Agradecimientos especiales a Tuli! Relikvie, Lulu, Arami10!

Espero y tengan excelente semana. Ya estoy muy cansada, mejor me voy a dormir hahahaha