Atención: Este fic, puede contener severo contenido para adultos. Eso puede variar desde escenas de sangre explicitas, hasta contenido sexual. Por lo que la categoría del fic, puede cambiar dependiendo de la situación, sugiero ser precavido al leer.

Disclaimer/Declaimer: Los personajes son plena propiedad de MondoMedia. La historia es plenamente mía.


Psicoquinesia


Chapter 1

Su cuerpo herido y empapado de agua, golpeo contra esa corteza tosca, al ser lanzado contra ese rustico árbol. Con intensidad, intento recuperar sus fuerzas, estaba herida, pero eso no le quitaría el hecho de que pelearía por ganar esa pelea.

Una risa entre las sombras, ocasiono que ella mordisqueara su labio levemente, antes de fruncir el ceño desafiante, al notar la figura tenue que se daba a notar entre las gruesas gotas de lluvia y la bruma densa de ese bosque.

—Deberías rendirte…Estas rodeada en mi elemento ahora, pequeña— Ella simplemente dejo mostrar una sonrisa ladeada al escucharla decir aquello. Con una mirada gutural, se enderezo firmemente a pesar de su estado lamentable. Jamás lo admitiría pero esa mujer le había dado una paliza. Pero eso iba a terminar ahora.

—¿En tu elemento dices?¡No me hagas reír!— escupió un poco de sangre que no le permitía hablar con normalidad ante la gran cantidad que comenzaba a cubrir su boca. Con una mirada determinada observo los remolinos cortantes de agua que comenzaban a rodear las manos de esa mujer, a cada lado de su cuerpo.

—Vas a morir, maldita bastarda— Profetizo con una voz fría antes de lanzarse en ataque nuevamente— Fue una mala decisión cruzarte conmigo.

—No estoy tan seguro de eso, usuaria de Hydrokinesis— el solo titulo parecía insultante en sus labios, pero la de ojos azules como el océano simplemente la ignoro. Al verla como esquivaba uno de sus golpes, la observo fijamente antes de preparar otra lanza de agua a su alrededor.

—El agua va a limpiar tu alma.— La de ojos grises sonrió con una mueca tan siniestra que la hizo poner alerta.

Ella alzo una de sus manos al cielo, pareciendo admirar las oscuras nubes de lluvia que rompían la tierra con esas gordas gotas de lluvia. Tras cerrar un poco sus parpados, esa sonrisa se amplió hasta el punto en que parecía deformar ese rostro bello.

—Donde hay una tormenta, hay rayos.—Fue lo último que escucho, antes de que una onda eléctrica fuera puesta sobre su estomago lanzándola varios metros hacia atrás— Grave error al olvidarte de eso…

—Mi error. Pero es no quitara que te limpie tu impureza— Parándose sobre sus pies, se coloco en posición de ataque, la alvina frente a ella no estaba dispuesta a ceder. Ahora sería algo serio.

Lo sospechaba en el primer momento cuando la vio parada frente suyo observándola con esa mueca que helaba la sangre. Ella sabía su condición y no estaba ahí para ser amigas. Y ahora, tras verla lanzar hacia ellas peligrosas descargar de energía lo entendía: Esa alvina era una usuaria de la Electrokinesis.

Lanzando un latigazo de agua hacia ella, la vio esquivarlo con rapidez, antes de que desde su mano viera un destello de electricidad listo para ser lanzado en pleno pecho.

Salto hacia atrás, plantando una patada sobre ese brazo extendido hacia su cuerpo. No debía dejar que la toque, su solo toque la rostizaría.

Rodeadas de vegetación, podían sentir como las ramas de los árboles y arbustos rasgaban sus pieles ante cada golpe que se daban y eran expulsadas hacia atrás de ese claro. Un rayo alumbro la oscuridad por un momento, mientras ambas se mantenían desde su lado tratando de respirar con normalidad.

Agua y electricidad, parecían rodearlas en una capsula brillosa que cada vez se hacía más densa y difícil de ignorar. Una sonrisa, mordaz, siniestra, que simulaba la inocencia nula, por parte de la de ojos grises, fue lo último que vio antes de sentir como ella alzaba una de sus manos y un rayo atravesaba su cuerpo quemando las células de su piel y entumeciendo sus músculos hasta dejarla sobre el suelo.

Silencio. Las gotas de lluvia, parecieron ser absorbidas por sus heridas abiertas, calmando un poco el infinito ardor de su cuerpo.

Los tacones de esa mujer se acercaron a su rostro, antes de sentir como sus uñas se clavaban sobre su cuero cabelludo. Con burla, esa sonrisa ladeada fue mostrada hacia ella como un goce morboso de gloria. De victoria.

—Vas a pensar dos veces antes de enfrentarte a la Electrokinesis, nuevamente. ¿No es así, chica?— Tras una risa seca, la vio alejarse de ella para darle la espalda.

—¡Lammy!— Una voz ronca de la oscuridad, la hicieron detener su marcha para observar confundida hacia un lado. Desde su lugar, la muchacha herida, simplemente pudo observar como una figura alta, prominente de la oscuridad se daba a notar en ese claro.

—¿Qué pasa?

Esa sombra con esa siniestra capa oscura, pareció observar hacia ella con intensidad, antes de acercarse a grandes zanjadas hacia la alvina que observaba todo sin inmutarse.

—¡¿Cómo se te ocurre dejarla en esas condiciones?!—Casi grito con una voz ronca, masculina, imponente y casi, se atrevía a decir ella, histérica.

—Ella es alguien que maneja la Hydrokinesis. Dejarla con vida es la máxima muestra de misericordia que estoy dispuesta a dar por ella.—Casi con asco, la vio observarla por encima de su hombro. El odio, la ira, el resentimiento era lo único que podía notar en esos ojos grises.

—Esa chica no es causante de tu desgracia por eso, Lammy. Ahora…vamos a llevarla a la cabaña, debemos curar sus heridas— Con un toque dulce, Petunia, se vio siendo cargada por ese sujeto con cuidado y delicadeza.

Un aroma a tierra mojada, en conjunto con el pegadizo aroma de los pinos y hierbas rodeaba a ese hombre en su totalidad. Se camuflaba con su entorno, no solo por su vestimenta, sino por su aroma.

—Como sea…—La escucho decir a esa chica de nombre Lammy.

La ignoro, para caer en un estado de inconsciente donde el ardor se desvanecía, el dolor era remplazado por la ignorancia del sueño.

—Debes saber controlarte…¿Has visto el desorden que dejaste en ese lugar?

—Si…¿Has visto que bonito?—Susurro en tono inocente, que lo hicieron fruncir el ceño molesto al recibir una rama en plena cara ante el descuido de ella. Una risita dulce se escucho entre la oscuridad, mientras la veía observarlo por encima de su hombro.

—¡Tú y Flippy, me hacen salir arrugas antes de tiempo, joder!—Se quejo de manera gruñona, notando el poco interés que le ponía en su sermón. Ella por un momento se detuvo en seco, para observar a la chica inconsciente entre sus brazos.

—Creo que es injusto. Debiste dejarla morir…—El hombre de mirada tranquila, se mantuvo en silencio. Él entendía su dolor, como también entendía esa decisión apresurada de atacar, pero era algo injusto también desde su punto de vista esa decisión de ella— Personas como ella fueron la que se lo llevaron. No hay razón como para confiar en ellos, Lumpy— La mirada celeste de él se poso sobre su imagen con tranquilidad. Con el cabello mojado, pegado a su rostro ante el agua que caía a cantaros del cielo, no pudo evitar recordar a la tímida muchacha escuálida de mirada alegre que una vez llego a su ala protectora de la mano de ese muchacho sereno.

Lo que daría por ver a esa niña alegre y extrovertida que fue en el pasado. Pero sabía que eso sería imposible de ahora en más.

—Decir que ella tiene la culpa, es como decir que todas las personas normales fueron las culpables de que ustedes puedan ser como son…Lammy. Cuando los dos sabemos que eso no es así…No hay que meter a todos en la misma bolsa, pequeña— La de ojos grises, lo observo con indiferencia, pero cierta parte de él quería creer que en verdad estaba tomando en serio sus palabras. – No todos los usuarios de Hydrokinesis son malos. Solo dale una oportunidad, hasta pueden ser amigas— Ella lo observo un momento antes de continuar caminando entre la oscuridad del bosque como si supiera el camino como la palma de su mano.

Lumpy, solo pudo optar por rodar los ojos al notar su terquedad. Continuando caminando.

La espesura del bosque, comenzó a descender, mientras que ellos desde lejos pudieron ver la ostentosa cabaña con luces encendidas. El oscurecido humo que escapaba de una de las chimeneas, le dio a notar que sus compañeros seguían despiertos a pesar de ser pasada la una de la madrugada.

La puerta se abrió antes de que ellos pudieran subir a las rusticas escaleras de piedra laja. Revelando, gracias a la luz de la entrada, la fina figura de una de las más jóvenes de ese lugar. Horrorizada, la muchacha bonita de ojos agraciadamente magentas, corrió hasta ella ayudándola a subir con cuidado.

—¡Por el amor de Dios, Lammy!¡¿Qué te ha sucedido?!—La de ojos grises, simplemente la aparto de si con cortesía, con cuidado.

—Manchare tu ropa, estoy muy sucia.—Le dijo suavemente, sonriendo con dulzura para borrar esa mueca preocupada de su rostro— Mejor ve como se encuentra esa— señalo con repulsión en su voz. Pasando por su lado para continuar su marcha hasta la puerta. Una mirada verde, la hicieron detener en seco al ver la pregunta silenciosa de ellos.— Lumpy te lo explicara— susurro sin más dando un paso hacia el interior, ignorando la mirada de los demás.

No estaba de humor para tratar con nadie, el solo hecho de hablar con Lumpy, era prácticamente algo que debía soportar más por obligación que por gusto. Cerrando fuertemente la puerta de su habitación, se sentó en el suelo abrazando sus rodillas con fuerza. Observando de reojo hacia ese calendario ridículo que decoraba la habitación en conjunto con ese reloj pomposo que con su "tic-tac" la mantenían atada a la realidad.

En tres días, se cumpliría dos años. Dos jodidos años, en donde no tenían ninguna miserable pista de su paradero. Ni una señal, ni un avistamiento o siquiera algún pobre rumor de donde se podrían encontrar.

Y la tensión por no saber nada de ellos, no solo le afectaba a ella, sino a todos los de la casa. Sentía la presión en el aire, veía como Flippy parecía más perdido en sus pensamientos que antes, notaba como Giggles parecía no sonreír tan seguido al recordarse de algo o simplemente al notar algo familiar alrededor de sus cosas que en el pasado ella se lo había obsequiado, Handy se dedicaba más a la herrería que de costumbre, encerrándose en su taller privado por horas, Cuddles y Toothy se dedicaban planamente a entrenar lejos de allí, volviendo simplemente a la hora de la cena.

El ambiente pesado, se notaba siempre en las primeras semanas, y mucho más ahora a días de la fecha oscura. Lammy apretó sus dientes con fuerza, reprimiendo las lágrimas que comenzaban a nacer en las comisuras de sus ojos llamativos. Sus manos vibraban, temblaban ante la presión de corriente que comenzaba a nacer en la punta de sus dedos.

Respiro profundamente, relajándose, si continuaba de esa manera terminaría haciendo explotar los fusibles eléctricos de la cabaña, y eso conllevaría a otro problema con Lumpy. Parándose sobre sus dos pies, camino perezosamente hacia un mueble cercano cerca de su cama.

Atrapando un cuadro de una fotografía entre sus manos, tembló en su lugar al sentir como un grito desolado quería escaparse de su garganta. Allí estaban, inmortalizados por esa fotografía que los retrataba a los dos sonriendo a Lumpy que insistía en tomarles la fotografía.

La yema de sus dedos se entinto en un pálido blanco ante la presión implementada en su marco. Observando ladeadamente la fotografía al otro lado, una expresión culpable la cubrió al ver esa muchacha de sonrisa tímida que se mantenía tranquilamente sonriendo hacia la cámara mientras que a su alrededor ella y los demás hacían tonterías para la fotografía.

No era la única que sufría esa desaparición. Y era casi egoísta pensar tan negativamente como esos momentos. Ellos estaban vivos, y los volverían a ver.

—Yo misma los encontrare, si es necesario.—susurro para sí, colocándose en posición fetal con el porta retrato entre sus brazos, pegado a su pecho.

Lammy trago pesadamente, antes de observar a un espacio oscuro de su habitación, un rayo ilumino su alrededor haciéndola apretar sus labios con rudeza.

Debía controlarse, las tormenta era una de las puertas más débiles para que ella sin ser consiente liberara su dominio sobre su habilidades. Bastaba un simple desorden emocional en plena tormenta, para que todo el bosque inclusive su casa, terminara siendo el recibidor de rústicos rayos que bajaban de las nubes turbias. Solo bastaba una simple emoción fuerte, para que esa lluvia de agua se transformara en una lluvia de rayos que no darían tregua hasta que ella se calme.

Pero no era ese día que pasaría eso, ella con los años había entrenado para tener completo dominio de su situación.

La psicoquinesia, es la capacidad de la mente de influir en la materia y energía. Generalmente, esa habilidad era deseada por la mayoría de los humanos, pero solo pocos podían llegar a dominarla a la perfección conscientemente. Y entre esos pocos privilegiados, o maldecidos como los veía Lammy, estaba ella junto con esos pintorescos habitantes de esa alocada residencia.

Para sus mala suerte, el gobierno de su país como de las naciones más poderosas del mundo estaba consciente de su existencia. Y en su búsqueda también, para su desgracia. Nadie más volvía a ser visto luego de que las grandes fuerzas secretas del estado, los atrapaba, en pocas palabras desaparecía de la tierra sin dejar rastro. Lumpy, fue en pocas palabras, el salvador de todos ellos. Les brindo el anonimato que ellos necesitaban, resguardándolo de las sospechas hacia sus habilidades.

Todos en esa casa, tenían una psicoquinesia diferente, ninguna se podría comparar con la otra. Y por alguna razón, ella sospechaba que fue azares del destino que todos ellos llegaran bajo las alas protectoras de Lumpy, antes de darle la posibilidad al gobierno de tomar posesión de ellos.

Ella en su caso era una usuaria de la Electrokinesis, la electricidad se movía a lo largo de su cuerpo a su gusto, de la misma forma en la que los campos magnéticos y los metales, se doblegaban ante las ordenes de Flippy, o el fuego parecía cobrar vida propia en las manos de Handy reclamando su lugar entre las notorias cicatrices vendadas de sus brazos gruesos.

Todos y cada uno de ellos tenía una habilidad. Vital e importante, que había nacido con ellos. No era su obligación cuidar de ella y aprender a convivir con ese don, era su necesidad. Necesitaban aprender a dominarla si querían vivir.

Solo bastaba ver en cada uno de ellos la piel, para darse cuenta de lo que eso significaba. Sacrificio. Ya sea en los brazos de piel arrugada de Handy, como en las secuelas involuntarias que tenían tanto Flippy como ella a lo largo de sus brazos, oculta tras las mangas. El fuego quema, el metal corta, y la electricidad daña.

Así como su caso, los más pequeños de edad, como lo eran Giggles, Cuddles y Toothy, lo estaban sabiendo a la perfección a lo largo de sus formaciones. Necesitaban el dolor para crecer, de la misma forma en la que ellos lo habían hecho, se necesitaba la injusticia para que nazca la justicia dentro de sus vidas. Y ella se ahogaba en un mar de pensamientos penumbras de melancolía, ante la compasión de la tierna edad en la que ellos tuvieron que verla nacer.

Unos adolecentes normales, no tienen porque sufrir la perdida a esa edad, como también tener miedo a ser ellos mismos. No era justo desde cualquier punto en que lo mires, pero Lammy sabía que nada en esa vida era justo para ellos.

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Sus ojos se abrieron con pereza ante una frescura que rodeo su frente. Se sentía tan bien, cargada de vida, vitalidad. Su vista borrosa, se poso sobre esa chica a un lado de su cama que le sonreía con dulzura.

—¿Cómo estas, cariño?¿Te sientes bien?— La amabilidad en su voz, iba simétricamente acompañada con la calidez de su mirada exótica.

—Si…—pudo decir con una voz ronca. Aclarándose la garganta, miro a su alrededor con curiosidad. —¿Dónde estoy?...—Un recuerdo llego a su mente haciéndola levantarse rápidamente—¡¿Quién eres?!¡¿Por qué me trajeron aquí?!¡¿Acaso tú trabajas para esos sujetos?!¡Esa chica de antes trabaja con ellos!¡¿No es así?!¡Sáquenme de aquí!—Histérica, comenzó a removerse nerviosa.

Muchos recuerdos amargos rodearon su mente. No quiera ser capturada, necesitaba salir de ese lugar rápido. Por muy confiable que parezca esa muchacha estaba mal confiarse, necesitaba encontrar una salida, si ella trabajaba junto con la alvina que la ataco, definitivamente no buscaba ser amiga suya. Buscaban llevarla con ellas tal como esos hombres en el pasado trataron de hacerlo.

No debía permitirlo.

—Escucha, por favor…—Rogo suplicante, tratando de volverla a sentar en la cama nuevamente—Tus heridas se encuentras muy débiles, pueden dañarse nuevamente sino mantienes reposo.

—¡Aléjate de mí!—Grito dando dos pasos hacia atrás, dispuesta a atacar si esa muchacha daba un paso más hacia ella.

La puerta se abrió con rudeza revelando la figura de dos hombres que tras el alboroto, se adentraron a la habitación con firmeza. Petunia los observo con firmeza no estaban vestidos de traje, como los sujetos que intentaron capturarla. Ellos en cambio, vestían casualmente como una persona normal lo haría. Pero no por eso se confió, alargando una de sus manos hacia un lado comenzó a sentir como el agua comenzaba a fluir a lo largo de su cuerpo como un remolino grueso que podía ser lanzado en cualquier momento.

—Cálmate—Dijo aquel hombre de brazos vendados que se animo a dar un paso hacia ella, recibiendo un certero latigazo de agua sobre su pecho.

—¡No me atraparan, de eso estoy segura. No he luchado tanto, como para que me capturen ahora!—Jadeo agitada, viendo esta vez como el de cabello verde colocaba detrás de ellos a la de ojos magentas que observaba todo curiosa y con una mirada algo preocupada.

—Entiendo tu temor…Pero te aseguro que estarás a salvo y…—Comenzó a hablar con cuidado, con una voz firme, pero con una sonrisa amable que no llegaba a sus ojos calculadores

—¡¿Qué sabes tú de esto?!—Grito encabronada, dando un paso hacia atrás al ver como el otro sujeto se ponía de pie y observaba la situación, atento. Dispuesto a ponerse en acción si ella volvía a atacar.—¡A ti no te persiguieron como un animal!¡No te arrebataron lo que más amas!—¿Esas eran lagrimas que caían de sus ojos? Pues seguramente, siempre lloraba cuando estaba enojada y triste, o las dos cosas— ¡No intentaron atraparte por ser una amenaza!¡Y seguramente no tuviste que perder a aquellos que más amas!— grito entre sollozos lastimeros. Un choque en su mente, pareció taladrarle la cabeza, haciéndola doblegar de dolor ante ese zumbido intenso que parecía romper su cerebro. El agua a su alrededor callo contra el suelo mojando la pulcra alfombra.

Llevando sus manos a su cabeza, las removió nerviosas contra sus cabellos. Pego su frente contra el suelo, tratando inútilmente de calmar el dolor. Parecía como si su cerebro quisiera explotar.

Unas botas militares, se posaron frente a su rostro haciéndola levantar la mirada hacia esa mirada verde que la observaba indiferente.

—Cálmate. Ninguno de nosotros tiene interés en hacerte nada. Si te trajimos aquí, fue por el mero hecho que una de nosotros te hirió y nos negábamos a dejarte allí herida para que seas presa fácil de los animales.—Una mirada basto para que ella dejara de gritar, y sintiera como nuevamente su cerebro comenzaba a calmarse un poco— Considera este hecho de caridad como un favor. Lammy te pudo haber matado si Lumpy se negaba a traerte. Testigos de nuestra existencia es lo último que queremos en este momento…Ni siquiera si ellos son como nosotros— La observo despectivamente antes de retirarse con lentitud— Ten cuidado lo que haces, azulada. –Hablo secamente antes de salir de la habitación, no sin antes revolver fraternalmente el cabello a la muchacha en silencio— Si necesitas algo llámanos—Ordeno por lo bajo a la de ojos magenta que asintió sin duda— Handy, vamos.

Petunia pudo notar como el de cabello color caramelo le dio una leve mirada de reojo antes de retirarse con pasos firmes. Dejándola en soledad con la muchacha de sonrisa amable.

Con cuidado, la vio acercarse hacia ella para ayudarla a reincorporarse. Sumisamente se vio recostada nuevamente en la enorme cama, siendo cubierta con delicadeza por esas cálidas cobijas con aroma dulzón.

—¿Q-qué hizo?— Se animo a preguntar temblorosa, notando como ella mostraba una hilera de dientes, mirando nerviosamente hacia la puerta.

—Flippy es un usuario de la Magnokinesis— Soltó suavemente mientras con cuidado se sentaba en la silla a un lado.

—¿Magnokinesis?

—Si…Él domina los campos magnéticos y el metal a su antojo— Ella se tomo un momento para acomodar bien la almohada bajo su cuerpo, antes de proseguir— Digamos que en pocas palabras, detuvo tu cuerpo afectando tu campo magnético.

—Eso es imposible. Los humanos supuestamente no tienen un campo magnético, según la ciencia.— Una risita divertida nació entre esos labios generosos, antes de que con una mirada cariñosa ella le dijera simpáticamente.

—Y según la ciencia, tú no puede controlar el agua, de la misma forma en la que Lammy la electricidad, o como yo no puedo controlar el tejido viviente a mi antojo. ¡Pero venos aquí!¡Tú con una quemadura eléctrica que fácilmente te pudo haber costado el perfecto funcionamiento de tus órganos!¡Lammy en su cuarto con sutiles heridas de cortadura de agua y yo curándote tu cuerpo!— Abrió sus manos para enfatizar su concepto. –Los humanos tenemos energía, esa energía sirve para protegernos, de la misma manera en la que los campos terrestres protegen a la tierra. Esas energías son los encargados de protegernos sin que nos demos cuenta. Flippy puede dominar esos campos como si de su juguete favorito se tratara…

Petunia trago con pesadez. Esas personas eran como ella, de alguna manera, tenían similitudes que la desconcertaban. Había más personas como ella, no era un fenómeno, ni un ser de otro planeta. Sino que era alguien diferente. Una mano cálida la saco de sus pensamientos, al momento en el que ella volteaba para encontrarse con la mirada comprensiva y afable de la muchacha bonita.

—Mi nombre es Giggles…No sé tu nombre pero déjame decirte que entiendo lo que sientes en este momento…—Una mirada melancólica pero sincera fue dedicada plenamente para ella—Nosotros también perdimos a personas valiosas, bajo esos sujetos…

—¿A qué te refieres?

—Mi familia fue asesinada cuando yo tenía cuatro años. Recuerdo que yo pude escapar debido a que mis padres se encargaron de distraer a esos sujetos. Desde pequeña demostré tener habilidades curativas, ya sea para sanar a personas como para sanarme a mi misma con rapidez. El rumor en mi ciudad se hizo notorio, y no alcanzaron las dos semanas, antes de que una camioneta negra estacionara frente a mi casa, bajaron sujetos con uniformes y armados.—Ella se tomo una pausa para apretar con más fuerza la mano delicada entre las suyas. Petunia la escuchaba con atención— Una familia junto con unos vecinos me ayudaron a escapar. Yo había curado al hijo mayor de la pareja. Tenía cáncer por lo que no tenía muchas posibilidades de vivir. Luego de eso, simplemente recuerdo correr, simplemente puedo recordar cuando Lumpy me encontró en ese callejón y me llevo a su mansión.

Petunia guardo silencio respetuosamente, al ver como una sonrisa agradecida rodeaba sus labios.

—El punto aquí es, que no estás sola. Nosotros hace poco pasamos por una perdida, por lo que debo pedir disculpas por el comportamiento algo hostil de Flippy y Lammy. Ellos son los que más le ha afectado está perdida.

—Lo siento…Yo no quería…

—Descuida…—Sonrió con una sonrisa algo melancólica, observando sus manos con cuidado.— Ya se va a cumplir dos años desde que se los llevaron… Pero parece haber pasado un siglo. –Una lagrima solitaria, se cayó de su ojo derecho acariciando esa mejilla pálida— Nos confiamos, bajamos la guardia por una noche y ese fue nuestro error. Flippy no pudo hacer nada para evitar que se la lleven, de la misma forma en la que Lammy estuvo privada de hacerlo cuando él la noqueo y la oculto en un lugar seguro.

—¿Se los llevaron?— Pregunto curiosa. Sonaba a más de una persona. Ella la observo por un momento antes de mordisquearse el labio algo, temerosa, de revelar sus nombres.

—Ellos se llaman Flaky y Pickles. Ambos fueron capturados esa noche, sin que nosotros pudiéramos hacer nada.

Petunia guardo silencio por un momento, optando por dar una pequeña caricia sobre el dorso de esa mano pálida.

—Entiendo…Mi familia fue asesinada hace poco por esos sujetos. Buscaban llevarme a hacer "pruebas medicas", aunque rápidamente nos dimos cuenta de que esas pruebas equivalían a experimentos que fácilmente me romperían la cabeza— Soltó secamente con cierto rencor— En ese momento no dominaba todavía esto…—Se señalo a sí misma con cierto desprecio.—Pero fue gracias a esto que estoy viva. El ver como asesinaban a mis padres y hermanos, me cegó. Cuando volví a si, estaba empapada de sangre ajena con cuerpos a mí alrededor…

—¿Estás sola ahora?— Pregunto casi como si supiera la respuesta. Petunia simplemente asintió suavemente, admitirlo a alguien más era más doloroso que decírselo a sí misma. Corriendo su mirada a un lado, resistió observarla. No quería que notara esas traicioneras lágrimas que rodeaba sus mejillas en esos momentos.

Una risita por parte de ella, le supo tan cálida que no pudo rechazar cuando ella rodeo su cuerpo con sus frágiles brazos en un abrazo cálido.

—Ya no…—Aquellas palabras, con su simpleza, cargadas de significado. La hicieron reprimir un sollozo ahogado que amenazo con salir de su garganta. Oprimiendo su corazón. –Ahora…¡Basta de lagrimas!— rió suavemente, recorriendo un suave pañuelo por sus mejillas— Que te parece…Si me dices tu nombre, te prometo darte una deliciosa comida que te prepare…—Esa sonrisa era tan contagiosa. Sin poderlo evitar, la acompaño a sonreír sin dejar de sentir las lagrimas correr por sus mejillas.

—Lo siento…Mi nombre es Petunia…—Se presento suavemente, alargando una mano cortésmente. Ella sonrió aun más antes de rodearla en un abrazo efusivo.

—¡Qué lindo nombre, Petunia!¡Creo que Lammy sabrá tolerarte, solo invítala a tomar una taza de té, háblale de moda francesa y la tienes rendida a tus pies! A pesar de su apariencia peligrosa, es una mansa corderito—Aconsejo cerrándole un ojo complacientemente. Sin poderlo evitar rió con ganas ante esa chica, era imposible no estar sonriendo con ella al lado.


¡Hola! :) ¿Que decirles? jajaja xD Empezare por explicar el porque de esta historia cuando tengo a las demás en espera de actualizar. Curiosamente, mientras buscaba el avance que tengo de un fanfic de Flippy y Flaky, dio la casualidad de encontrarme con esta historia en el montón de documentos. El nombre de por si, se me hizo extrañamente familiar. Cuando lo abrí y tras leer los primeros capítulos que tenia escrito, recordé que hace tiempo me había propuesto publicarla, una vez terminado Demonic Love.

En total actualmente tengo alrededor de siete capítulos escritos de la misma, y pienso continuarla. Sin embargo, para que siga actualizando, necesitare su opinión.

Saben que el romance en conjunto con una historia bien elaborada, son mi debilidad. Por lo que he de asegurarme que esta historia gire en torno a las parejas que se iran desarrollando. Pero para que yo la continué, necesito que me den su cálida o amarga, pero necesaria opinión sobre este primer capitulo.

Si su decisión es que la continué, estoy dispuesta a continuarla junto con las demás. :) ...De lo contrario, simplemente la dejare en una de mis historias privadas, que únicamente serán leída por mi misma, sin joder a los demás con estas cosas delirantes! jajaja xD

Espero su opinión, y si no es así, Muchas gracias por leer! :)