Disclaimer/Declaimer: Los personajes son plena propiedad de MondoMedia. La historia es plenamente mía.


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Chapter 2

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—Mr. Pickles…¿Por qué nos persiguen esas personas?— La niña, la pequeña infante que se sentaba bajo la sombra de aquel viejo roble, lo observo con curiosidad cambiar las vendas de sus diminutos brazos.

—Ya te dije que no me llames así Lammy. No soy tan viejo, como aparento—Lo escucho bromear haciendo que tímidamente ella sonriera avergonzada ante de murmurar entre dientes.

—Lo siento…

—No pasa nada…Con respecto a tu pregunta— El yodo sobre la herida en su ante brazo, la hicieron chillar un poco— Perdón…Ellos nos persiguen porque somos diferentes…Y el ser humano esta acostumbrado a odiar lo que es diferente o a temerle…

—Pero yo no quiero que me teman.— Lo vio sonreír simpáticamente, antes de comenzar a cubrir la herida con una venda limpia.

—Pero lo hacen, pequeña Lammy. Lo hacen…—Ella se mantuvo en silencio, sintiendo la brisa fresca de esa primavera, calar entre sus cabellos cortos, llevando el perfume de las flores hasta las aletas de su nariz.

—¿Las personas son malas, Mr. Pickles?— Pregunto suavemente. Temía preguntarle muchas cosas a ese muchacho, en ocasiones parecía cansado de contestarle todas sus dudas, y temía que en algún momento se cansara de ella y la abandonara a su suerte, para huir en soledad.

La mirada color verde oliva de él, pareció analizarla más de la cuenta. Temblorosa ella observo el césped entre sus dedos, curiosa elevo su mirada nuevamente para notar la expresión pensativa que poseía él en su rostro.

—En su mayoría no lo son, simplemente están asustados.

—¡¿Y entonces porque nos persiguen?!¿Nosotros que les hicimos?— No pudo resistirse a la idea de gritar berrinchuda. Alzándose sobre sus diminutos pies, observo el hermoso paisaje frente a ella antes de girarse un poco y mirar al muchacho sentado a su lado. —¡Estoy segura que si le damos un buen escarmiento nos dejaran en paz!—Su compañero oculto una risita bajo su pálida mano—¡Yo podría lanzarles rayos en el trasero!

—Eso es muy extremista, Lammy…Esas personas están bajo el mando de otra muchísimo más peligrosa. Eso tenlo por seguro…

—¿Y quién es esa persona?— Pregunto curiosa, corriendo hacia él para sentarse entre sus piernas observándolo con completa inocencia.

Ella era una niña alegre y curiosa, pero completamente ingenua. No necesitaba saber tantas cosas a tan tierna edad. Llevando una de sus elegantes manos a su pequeña cabeza, la atrajo hacia si para plantar un casto beso sobre su frente.

—Eso lo sabrás cuando tengas más edad.

—¿Tú me lo dirás?—Pregunto dichosa. , siempre le enseñaba cosas nuevas, y le explicaba concepto que ella disfrutaba de aprender. Una sonrisa pequeña cubrió sus labios delgados, antes de que su silueta comenzara a desvanecerse en un destello de luz.

—Si…—Fue la suave voz, la ultima que escucho antes de abrir sus ojos sobresaltada.

Cubierta de sudor frio y pegajoso, en conjunto con su corazón casi rompiendo su pecho. Observo a su alrededor sin poder eliminar aquella respiración agitada que hacia arder su garganta ante cada respiración rudimentaria.

Estaba oscuro todavía, faltaba poco para el amanecer. Con cuidado, se levanto de su cama suavemente, caminando con cuidado al baño con una muda de ropa bajo su axila no se pudo resistir a observar en el largo pasillo expuesto hacia la planta baja. Apoyándose un poco sobre la gruesa baranda de madera, miro hacia el final de las escaleras inmensas, para luego dar un leve vistazo hacia el living, donde el pie cubierto por un calcetín sucio de Toothy sobresalía de los mullidos sofá de cuero, no tuvo que buscar mucho, para encontrar a Cuddles, rodeado de palomitas en las misma condiciones que su amigo. Esos dos nuevamente se habían quedado despiertos toda la noche jugando video juegos.

Continuando su camino hacia el baño, se dedico un par de minutos a observar con seriedad la habitación donde esa chica dormía. ¿Fue buena idea traerla allí? Si por ella fuera, en ese momento la hubiese atravesado con otro rayo, para luego esconder el cuerpo entre la maleza. Pero había escuchado a Lumpy venir, sintió como las ramas se quebraban bajo su peso.

Tenía prohibido, matar a alguien frente a él. En ese ámbito se parecía más un aguacil del pueblo que observaba sus más peligrosos maleantes, que un compañero. Aunque eso no significaba que ellos no lo hagan a escondidas, ya sea por accidente, o por el simple resentimiento de hacerlo, o por el mero hecho de defenderse, todos ellos cargaban mínimo una vida bajo su sombra.

Las gotas recorrieron su cuerpo con delicadeza, su largo y empapado pelo se pego en su espalda y sus pechos. Ocasionando que de alguna manera, ella al observarlo a su alrededor no pudiera evitar recordar a aquella muchacha de largo cabello rojizo.

Flaky, solía tenerlo de ese largo, con la diferencia de que el de ella era un furioso y encantador cabello rojizo. Lacio, cubierto siempre con esa tenue caspa que le daba un estilo especial, y sobre todo, peligroso.

Si había algo que siempre noto en ella, era su protección. Ella creaba una tenue barrera simbólica con ese cabello, aislándose del exterior. Era ridículo pensarlo, pero era cierto, esa chica no solamente tenía miedo por todo lo que lo rodeaba, sino por su propio ser. Y nadie había podido dejar de lado aquella timidez de esa chica al tratarla.

Bueno…Nadie, excepto Flippy…

Su relación, fue en pocas palabras algo místico. Ambos se trataban de una manera tal que en ocasiones, sin que ellos se den cuenta, sobrepasaban esa manera dulce y fraternal volviéndose algo más. En simples palabras, con decir que nadie además de Flippy podía tranquilizar a Flaky cuando se ponía histérica por un problema, como también nadie además de Flaky podía calmar a Flippy cuando la furia lo poseía. Ya ella estaba diciendo todo.

Su relación inconscientemente pasaba esos límites físicos, volviéndolos una mente. Para Lammy era fascinante observarlos, ambos técnicamente eran dos polos opuestos. Pero a la hora de estar juntos, era tal la contrariedad de sus personalidades, que sin quererlo hacer ella terminaba sonriendo como una boba al verlos relacionarse o tratarse mutuamente.

Dando un suspiro cerro la regadera, envolviéndose con rapidez con una toalla limpia. A medida que secaba sus piernas y brazos, su mirada se ensombreció al sentir la piel levantada en pequeñas cicatrices blanquecinas, que a pesar de no notarse a simple vista. El tacto las delataba.

Su piel alvina, ayudaba mucho a la hora de ocultarlas. Era una verdadera fortuna y un milagro de Giggles, que esas cicatrices no tomaran el típico color rosado intenso que las quemaduras normales. Pero debía recordarse que una quemadura de rayo, no era una quemadura normal. Debía agradecer que sus órganos sigan funcionando correctamente luego de la paliza que les había dado años atrás, cuando trataba de dominar su habilidad.

Recorrió lentamente aquellas líneas sobresalientes de piel, Giggles y Flaky siempre le decían que parecían hermosos arboles o brotes de alguna planta retorcidamente hermosa. Pero para ella, no eran más que heridas superficiales que tuvo la desdicha de sufrir por su torpeza.

Una vez vestida y con su cabello sujeto bajo su gorro de lana. Se encamino hacia la puerta con cuidado de no despertar a esos chicos concentrados en su sueño, les dio una leve mirada, antes de blandir uno de sus dedos hasta el enchufe de electricidad bajo la televisión, quitando su energía.

Esos dos no tendrían televisión ni consola de video juegos, por dos días, mínimo. No porque ella viviera con ellos, permitiéndole tener energía eléctrica cada vez que desearan, significaba que debían gastar electricidad con gula. Una mirada a la televisión, antes de perderse por la enorme puerta le dio el aviso de que no era la única despierta.

Alguien más había apagado la televisión, debido a que esos dos jamás se tomarían el trabajo de eso. Además de que sería idiota pensar que lo harían, considerando que no eran capaces ni de levantar sus traseros para ir a su habitación.

Aspirando con rudeza, el dulce aroma a pino mojado y roció, comenzó a caminar con tranquilidad hacia el bosque. El sendero marcado por rudos pies, se fue desvaneciendo a medida que la vegetación se hacía más frondosa, sin embargo, a ella no le intereso. Conociendo de memoria el recorrido comenzó a abrirse paso entre la maleza con cuidando de no pisar muy fuerte alguna rama rota o alguna que otra hoja seca en su camino. Nada podría asegurarle que Flippy no reaccionaria de una manera normal escuchando acercarse a alguien.

De entre todos, él era el más fuerte aparte de Lumpy, por lo que sus sentidos alertas y la temporada corta que perteneció al ejercito, le dieron dones tan necesarios como peligrosos para el estado físico de los demás. No se sorprendía, si un día de estos, cuando ella se encuentre en esa caminata diaria, él la confunda con un enemigo y termine clavándole un metal en medio de su garganta.

Con cuidado de no respirar con fuerza observo, oculta entre las plantas, la figura impotente de ese hombre. Se encontraba con su espalda pegada al enorme roble, observando inexpresivamente la cristalina agua que caía por esa vertiente cubierta de vegetación. Ella se enderezo firmemente, antes de abrirse paso hacia ese rustico tronco que atravesaba el arrollo chispeante que se abría paso entre las piedras cortantes. Dándose a notar, pero sin obtener que su mirada se posara en ella.

Una vez a su lado, se sentó con tranquilidad a su lado observando a su vez las vivas hojas verdes a su alrededor.

—Ya se van a cumplir dos años…—Comento él de golpe, ocasionando que ella lo observara de reojo levemente, antes de suspirar con cierta pesadez.

—Lo sé...

—En ocasiones me suelo preguntar…¿Qué hubiera pasado si hubiese luchado más?¿Qué hubiera pasado si ese día decidíamos quedárnos en casa?

—No hay un "hubiera", sino simples opciones perdidas. No tuviste la culpa…Hiciste lo que pudiste…hiciste algo…—Flippy, observo en silencio como ella hacia danzar entre sus largos dedos un pequeño adorno para el cabello, pensativa.

—Él deseo mantenerte a salvo. No pudiste hacer nada contra eso, yo hubiese hecho lo mismo si se me daba la opción.

—En ocasiones me preguntas como se verán actualmente. Dos años, son dos años. –Sonrió sin dejar de jugar con el simpático adorno.

—Flaky se ha dejado crecer el cabello… seguramente.

—Y se ha hecho más refinado de lo que era, seguramente—Comento suavemente por lo bajo.

Era mucho mejor plantear ese seguramente, que un quizás. Debido a que esa simple palabra le daba esperanza de encontrarlos algún día, vivos, bien, enteros con simplemente malos recuerdos.

Observo sus ojos por un momento, siempre le había resultado llamativo su color de ojos. Eran una clara mezcla entre el verde y dorado, que resaltaba ante el reflejo que ocasionaba esas hebras color menta de su cabeza. Fascinantes.

Esmeraldas que se trasformaban en oro cuando la ira y furia oprimía el pecho de ese valiente guerrero. Con cuidado llevo su adorno nuevamente a su gorro enganchándolo con cuidado entre las hendiduras de lana. Levantándose sobre sus pies observo el cielo despejado con un suspiro suave en sus labios.

La imagen de la chica de cabello azulado llego a su mente al ver como el agua de esa vertiente corría con furia entre las rocas curtidas.

—¿Debí haberla matado?

—No, ella está asustada como nosotros estuvimos una vez. Estoy seguro que una vez que se tranquilice y nos comience a conocer se calmara…

—No confió en ella.

—Ni yo. Pero eso no quita el hecho de que Lumpy decidió traerla—Ante eso ella asintió entendiendo su punto. Ese sujeto no dejaba que nadie se acercara a ellos sin que él le diera una leve mirada.

Tal vez podía ser estúpido y bobo, pero eso no quitaba que, ese bastardo, no tuviera suerte al elegir a las personas que se acercaban a él. Era como si tenía un sexto sentido para eso.

—En fin…—Colocándose de pie observo el sol a lo lejos, asomando con timidez entre las frondosas montañas de ese valle—Debo acompañar a Giggles al pueblo a comprar nuevos víveres. ¡Hoy me toca a mí!— Protesto berrinchuda ante la idea. No era que no le gustaba ir al pueblo, de hecho, tanto ella como los demás siempre solían ir a la civilización cuando Lumpy lo requería. Pero el hecho de ir con Giggles, significaba que tardarían horas en que esa coqueta muchacha revisara minuciosamente todas las tiendas de ropa, volviéndolo algo muy cansador.

Flippy le guiño un ojo antes de ponerse de pie junto con ella para observarla con una sonrisa algo siniestra.

—Hoy me toca entrenar a Cuddles y Toothy— Lammy pudo reconocer ese brillo malicioso en esa mueca. Esos dos odiaban los entrenamientos del militar, con decir que hasta ella quedaba exhausta ya estaba diciendo todo. –Andando…

Cuando llegaron a la cabaña no les sorprendió encontrar las cortinas ya abiertas y a una sonriente Giggles en la cocina preparando el desayuno. Tuvieron que contener babear al oler el dulce aroma a café y tocino al entrar.

Lumpy, sentado sobre la barra que dividía el comedor de la cocina, los observo por debajo de su taza de café. Con su computadora frente a él, dejo de teclear con rapidez para hacerles un lugar para que ellos se sentaran.

—Hoy parece hacer un excelente día—Comento dando una leve mirada a los ventanales a un lado. Con una boba sonrisa de niño, recibió el platillo de Giggles con gusto—¡Gracias, pequeña dulzura!.

—De nada… Y para ustedes dos…—Lammy y Flippy se mantuvieron en silencio, sonrientes ante la expectativa. Estaban hambrientos.—¡Aquí tienen!¡Tocino para Flippy y deliciosas frutas para Lammy!— Babeantes, comenzaron a comer con rapidez, atragantándose en varias ocasiones. Aunque la de ojos grises lo disimulara con elegancia, comía a la par de los hombres y más cuando de su platillo favorito se tratara.

—Lammy…¿Me acompañas al pueblo?— Pregunto sonriente, ocasionando que la alvina recibiera un leve codazo simulado por parte del militar que se reía de su suerte. Tragando con ayuda de su jugo de naranja, ella devolvió el golpe con una certera patada en la pantorrilla que lo hizo aullar de dolor.

—Seguro. Solo espera que termine e iremos.

—Vallan en mi auto…No quiero que llamen la atención con la camioneta de Handy ni con la hummer de Flippy— Sugirió despreocupadamente Lumpy, ocasionando que la alvina asintiera dándole la razón.

—¿Acaso sucede algo?—Pregunto con firmeza Flippy dejando por un momento su comida. Lumpy dejo de observar despreocupadamente su café, para posar su mirada sobre ellos.

—Petunia estaba asustada…ella temía que la atraparan. A pesar de que este pueblo es pequeño, no me sorprendería que ella haya logrado tener algún enfrentamiento con esos sujetos en su camino hasta aquí. Por lo que no debemos confiarnos mucho… Ella por algo está asustada…

—Está bien…

—Seremos cuidadosas— afirmo Giggles colocándose su chaqueta, mientras que Lammy hacia girar en su dedo índice las llaves.

—Nos vemos después.—Se despidieron, viendo como Flippy terminaba de desayunar y se dirigía hacia la sala de estar para despertar en base de golpes a los muchachos dormidos.

—Les dará una paliza— comento la muchacha sonriente una vez en el auto. Lammy maniobrando la palanca de cambios, se dirigió hacia la salida de ese claro, introduciéndose en el camino rodeado de arboles que llevaba hacia la ruta más cercana.

—No los dejara en paz hasta que le devuelvan sus horas de sueño. ¿Sabes hasta que hora estuvieron anoche jugando video juegos?

—No lo sé, pero seguramente hasta hoy a la mañana, mínimo. –llevándose sus finas manos a sus labios, horrorizada.—No me digas que despertaron a Flippy

—Debieron tener el volumen muy alto como para despertarlo. Pero por lo que vi hoy, si. Solo eso sería capaz de formar esas ojeras en ese oso dormilón— Mirando hacia los lados de la autopista, se introdujo en ella con rapidez. A lo lejos, pudo distinguir la entrada hacia el pueblo.

Vivir lejos de la civilización era ventajoso y desventajoso a la vez. Las ventajas eran que podían usar sus habilidades sin importarle que alguien los viera, nadie solía introducirse tan internamente en la montaña como para hacerlo. Y las desventajas, eran cosa como esas, donde debían viajar alrededor de quince minutos para lograr tener un comercio para comprar lo que necesitaban.

Ella le dio una leve mirada hacia la chica a su lado que no paraba de hablar de todas las cosas que debía comprar, cosas que debía ver y entre otras más que debía probarse. Lammy prendía una vela internamente por la tarjeta de crédito de Lumpy.

Con tranquilidad, el día se paso demasiado rápido para ella que se encargaba simplemente de cargar las cosas al auto y observar como la de ojos color magenta masacraba esa tarjeta de crédito.

—¿En cuántos pago desea hacerlo, señorita?—La cajera le pregunto, mientras terminaba de envolver la ultima prenda de ropa, para acomodarla junto al montón.

—En una, querida— hablo con despreocupación, observando embobada una blusa entre sus manos.

—¿No te parece que es mucho para un solo pago?— pregunto algo confundida la de ojos grises, al ver la cantidad de paquetes sobre el mostrador.

—Lumpy entenderá nuestras necesidades femeninas— Se excuso ella recibiendo la tarjeta con elegancia.

—¿Nuestras?

—¡Exacto!¡Tuyas, mías y de Petunia!— Ella simplemente rodo los ojos ante esa lógica. Cargando las bolsas con facilidad, observo el reloj en forma de corazón que se encontraba sobre la puerta de la entrada.

—Sera mejor que nos larguemos ya. No me gusta manejar de noche…

—Está bien solo deja que reviso esta blusa y…

—No. Vamos ya—sentencio, casi arrastrándola fuera del local. Esa blusa, pasaría a ser un pantalón, para luego ser una sudadera y después terminar en docenas de zapatos de tacón.

Una vez en el auto, ella se mantuvo un momento para dar una leve mirada de reojo hacia un vehículo de vidrios polarizados a unos metros. Tal vez era algo paranoica, pero habría jurado que lo había visto en el anterior local en donde habían estado.

—¿Qué pasa, Lammy?—Pregunto la muchacha a su lado con curiosidad.

—Nada…—Dijo sin más encendiendo el vehículo para salir rápidamente. Su concentración dejo de estar atenta a la chica a su lado, para ser posada sobre los espejos retrovisores.

Ese auto las estaba siguiendo.

Cambiando de cambios, piso el acelerador, robando un grito histérico a su acompañante. Paso un semáforo en rojo a toda velocidad, con su mirada pegada sobre el espejo retrovisor. No le quedaba duda, ese vehículo las estaba siguiendo. Con rapidez, doblo en una esquina escuchando las ruedas chillar contra el asfalto ante tan repentino movimiento. No estaba dispuesta a parar si paraba estarían muertas.

—Son ellos…¿Verdad?— la escucho decir a Giggles mientras su cuerpo se corría a un lado para observar bien hacia atrás.

—¡Ponte en cinturón y baja la cabeza!— Ordeno firmemente cambiando la palanca de cambios. Su mirada se frunció al ver como a lo lejos de la carretera un camión militar cortaba el paso impidiendo que alguien pasara por allí. –Mierda…—Susurro sintiendo como sus manos comenzaban a vibrar contra el volante.

Observo hacia atrás como el automóvil se comenzaba a hacer un punto a lo lejos. De nada había servido perderlo, esos sujetos frente a ella las estaban esperando, eso indicaban las extrañas armas que desde su lugar pudo observar que cargaban esos soldados.

Por el rabillo de su ojo pudo ver una hendidura de tierra entre toda la vegetación, era su única salida. Doblando con brusquedad, comenzó a ver como el parabrisas era llenado con ramas que golpeaban con fuerza contra el vidrio.

Haciendo unos pares de kilómetros se encontró con un claro sin salida, reprimió las ganas de golpear con fuerza el volante, Giggles le dio una leve mirada antes de que ambas decidiera bajar del auto a la par.

—¿Crees que no nos hayan visto?— Pregunto suavemente, temiendo ser oída.

—Creo que…—Su oído la hicieron cerrar sus ojos por un momento. Lo sentía, sigilosos pasos que avanzaban entre la hierba y vegetación, con sutileza. No sabía con exactitud la cantidad, pero eran muchos, demasiados como para que ellas dos pudieran lidiar con ellos.

Giggles no sabía pelear, ella sabia más curar que dañar. Y estaba segura que ella no podría generar mucha energía o sacar el del auto tanta como para competir con esas armas. Ella conto mentalmente, solo siete minutos bastaban para que los pudiera ver.

—Escucha...—Giggles la observo con desconcierto—Quiero que corras hacia aquella dirección. Has un par de kilómetros y te encontraras con el muro que divide las tierras de Lumpy. En esa zona estás segura, debido a que ellos lograran verte por las cámaras de seguridad cuando actives los sectores de alerta. Veré si puedo encargarme de esto…

—Pero…Tú…

—¡Yo, nada!— protesto con rigidez— Tú vas a ir y hacer lo que te diga, sino quieres que yo misma me encargue de ti cuando vuelva…—Amenazo, ganándose una mirada de espanto por parte de su amiga—¡Ahora, corre!¡Ya!

La vio perderse entre las ramas justo antes de que el primer hombre se mostrara. Cubierto con una máscara de gas en conjunto con unas anti parras que no permitían ver nada del rostro humano, ese sujeto la apunto con lentitud con esa pistola. Los demás comenzaron a mostrarse seguido de él, ella perdió la cuenta después de veinte.

—¿Los puedo ayudar en algo, señores?

—Manos arriba—Ordeno uno de esos sujetos, con un acento ruso que le llamo la atención.

Con tranquilidad alzo las manos en alto, dando una leve mirada de reojo al capón del árbol, la batería del vehículo rugía en su lugar mientras ella sentía como esa energía comenzaba a acumularse en su cuerpo, moviéndose con rudeza en su interior—Como gusten…— hablo roncamente, alzando sus manos en alto.

Solo esperaba que Giggles haya podido llegar a tiempo o en su defecto modificar su aspecto un poco para no ser reconocida. La biokinesis ayudaba mucho a la hora de ocultarte entre las personas normales.

Con un solemne movimiento de su dedo, una descarga eléctrica fue directo hasta el cuerpo del hombre más cercano, ocasionando que cayera desplomado sobre el suelo. Los disparos, comenzaron a sonar, en el mismo momento en que ella comenzó a correr de un lado a otro, sintiéndolos golpear con rudeza contra las huellas de sus pies. Otra descarga, esta vez hacia tres sujetos cercanos que habían elevado la pistola para dar justo en la cabeza.

Frotando sus manos una contra otra, frente al asombro de esos sujetos.

—¿Qué les parece si jugamos a tú lo llevas?—Rio con cinismo al ver como horrorizados esos sujetos observaba las pequeñas descargas que se alzaban de sus dedos—Sin embargo…Mi juego será diferente…—Comento con diversión, antes de dar una leve vuelta esquivando uno de los disparos— Al que toque muere—Sentencio fríamente, antes de comenzar a correr hacia ellos.

Sus uñas comenzaban a gastarse al liberar tantas descargas hacia ambos lado. Eran más sujetos de los que ella pensaba. Cansada, descargo una ruda descarga sobre un cuerpo plantando su mano extendida sobre ese abdomen.

Escucho pasos acercarse, y un rostro llego a su campo de vista entre toda esa vegetación. Un hombre joven que por sus fracciones estaba rosando los treinta, la observo con firmeza. Un uniforme de la marina parecía pegado a su silueta cuadrada, en conjunto con esas llamativas medallas que colgaban a cada lado de sus hombros.

Parecía un sujeto importante, eso demostraba esos guardias a cada lado de él, que la apuntaban con vista de águila hacia su cabeza.

Ella levanto dos de sus dedos terminando con hacer caer a los dos últimos hombres a su espalda que estaban de pie. La electricidad, comenzó a acumularse a cada lado de sus brazos, haciendo que las venas sobresalieran de su brazos temblando. No sabía cuando la tendría que usar con este sujeto, por lo que debía prepararse.

—Entiendo que este confundida pero no estoy dispuesto a hacerle daño si acepta acompañarnos.— Sabia que debía tener respeto con él, la insignia en esa gorra demostraba el cargo que ocupaba. Pero ella no era alguien que "seguía" las normas implantadas. Bueno... en realidad…¿Quién de ellos la seguia?

— No estoy dispuesta a que me perforen el cráneo, gracias por su generosa oferta— escupió con sarcasmo, observando como esas armas continuaban apuntándola.

—En ese caso, tendrá que acompañarme señorita— Un recuerdo vago cruzo por su mente en un momento. El primer momento en que ella y habían conocido a Lumpy.

Haciéndose pasar por un oficial, él los contacto a ambos cuando estaban escapando de las fuerzas. Ofreciéndoles seguridad y anonimato, a cambio de lealtad hacia él y los demás integrantes de esa extraña unión.

—¿Sabe usted lo que hacen estas armas, señorita?— Pregunto con una voz neutral, nivelada.

—No, ni me interesan—Contesto con simpleza, notando como las comisura marcada de sus labios se ladeaban en una leve sonrisa invisible. Forzada y fingida.

—Estas armas logran paralizar la mente en un segundo. Duermen las neuronas en un solo choque. Bloqueando de esta manera la parte interna del cerebro que permite la manipulación de energías y objetos a su alrededor…—Informo, capturando una de las manos del soldado para enseñarla con orgullo. Depositándola nuevamente sobre su lugar.—Un solo disparo y sufrirás una temporal muerte cerebral.

Frunciendo su seño observo a ese sujeto con una ceja en alto. Altanera, alzo su mano delineando una pistola imaginaria, para lanzar dos toques eléctricos a esas armas que reventaron en las manos de los pobres soldados.

—¿Acaso piensas que me importa tus estúpidos juguetes? —Sentencio, lanzando la energía de sus brazos para que golpeara con fuerza contra los dos sujetos asustados.

—Bien…—Lo escucho decir con voz nivelada, observando los cadáveres en el suelo—Si eso es lo que usted desea…

Ella no fue consciente de cuando él se movió. Pero la rodilla contra su estomago, le dieron el hincapié para darse cuenta de la poca distancia que los separaba.

¿En qué momento se había movido? No lo sabía. ¿Cuándo fue que no pudo leer ninguno de sus movimientos? Tampoco estaba segura. ¿Cómo era que podía moverse tan rápido sin que ella pueda ser capaz de sentirlo acercarse? Era un misterio.

Un puño fue a parar a su mejilla, ocasionando que su cuerpo fuera lanzado hacia el húmedo suelo. La sangre comenzaba a acumularse sobre la parte posterior de su garganta, Lammy tocio con fuerza, se estaba ahogado con su propia sangre. La rustica mano de ese sujeto capturo sus cabellos hasta el punto de sentir como su cuero cabelludo se comenzaba a desprender de su cráneo.

—Queda bajo arresto, por desacato y desobediencia a la autoridad. Tendrá derecho a guardar silencio y…

—¡Cierra la puta boca!—Grito ella furiosa. La ira comenzaba a hacer que sus muelas se trisaran ante la fuerza con la que eran apretadas. Desde el suelo, lo observo con rabia, impotencia—¡Prefiero mil veces besar el suelo, a irme contigo!¡Pedazo de mierda!— gruño, plantando una certera patada sobre las duras piernas de ese sujeto.

Cuando lo vio en el suelo, rápidamente se coloco sobre él alzando su mano derecha en alto, dispuesta a quemarle los órganos de un solo choque eléctrico. Lo tenía a su merced.

Grande fue su sorpresa de sentir como ese pesado cuerpo se colocaba sobre ella, mientras que la tierra en su espalda humedecía y manchaba la lana blanca de su suéter. ¿Habían cambiado de lugar?

Con sus ojos abiertos de par a par, vio como ese hombre alzaba una de sus rudas manos en forma de puño. Iba a tratar de noquearla a golpes, estaba perdida. Solo esperaba que Giggles haya logrado escapar y llegar a donde los demás.

Cerrando sus ojos espero el golpe con una mueca derrotada. ¿Qué más le quedaba?. Ya había gastado toda la electricidad que tenía en su cuerpo como la del vehículo, en esos soldados. Esa pelea la tenia perdida.

Pero el golpe nunca llego, en cambio, sintió como ese cuerpo sobre si desaparecía en un pestañeo. Aturdida abrió uno de sus ojos hinchados, observando la tenue oscuridad del cielo. Reincorporándose con cuidado logro ver el cuerpo de ese sujeto herido, apoyado contra un árbol cercano.

—¿Qué demonios?— Se pregunto a sí misma, sintiendo a su espalda una tenue risa ronca. Se llevo una de sus manos hasta su brazo herido, apretándolo con fuerza. Con lentitud se giro sobre sus talones para observar el vacio inminente.

Curiosa observo hacia los lados con una mueca confundida. ¿Qué mierda estaba pasando en ese lugar?

—¡Aquí arriba, muñeca!— Le dijo una voz en el cielo, ocasionando que ella elevara su rostro en su totalidad hacia una rama cercana. Y fue allí cuando lo vio.

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Muchas gracias a aquellos que decidieron apostar por esta historia. :) Subire varios capitulos de las demas historias si puedo esta semana! :D

gracias por sus hermosos comentarios! :D