Disclaimer: Los personajes le pertenecen a ABC, Disney y a Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino.


I


Ciudad República

Tres años después de la derrota de Kuvira y la desintegración de su Imperio, las cosas siguieron lentamente su curso. Después de muchos meses de diálogos y discusiones, el Reino Tierra desapareció, y se convirtió en una República un año antes, y hace un mes tenían lugar, las primeras elecciones presidenciales.

En Ciudad República, luego de arduo trabajo y dedicación por parte de los ciudadanos, Industrias Futuro y los Maestros Aire, al fin se alzaba el primer cuadro de la nueva Capital de la República Unida de Naciones.

El día había llegado, el preciso momento en el que el Presidente Raiko, junto con el Avatar Korra, daban sus típicos y gastados discursos antes de que entre él y Asami Sato cortaran el listón y todo comenzara.

Todo sería perfecto para Korra, eso de no ser porque no tenía idea de cómo reaccionar al volver a ver a Asami después de su ruptura luego de salir del Mundo Espiritual.


Plaza de la Nueva Alcaldía de la Ciudad

─ ¿Korra? ¿Eres tú?

─ ¿Mako? ─Exclamaba el Avatar al abrazar a su amigo.

─Hace tanto tiempo que no te veo, ¿cuándo llegaste del Polo Sur?

─Ayer en la noche, llegué y me llevé la gran sorpresa de que ninguno de mis amigos vivía ya en la Isla del Templo del Aire, y no se molestó en escribirme ni una carta.

─Bueno, no te ofendas Korra, pero creo que no eres la indicada para indignarte, tú nos la debes a mí y a Bolin desde hace tres años.

─ ¿Cuántas veces tengo que decir que lo siento? ─Replicaba Korra a modo de súplica.

─Las veces que sean necesarias, o cuando nos cansemos de oírlas.

Korra se molestó tras ese comentario y Mako, por el contrario, comenzó a reírse como no lo había hecho en mucho tiempo. Momentos después, el Avatar se relajó y soltó las ganas que tenía de reírse por su reacción.

─Entonces, ¿Bolin dónde está?

─Se fue a Zaofu poco después de que regresaras a la Tribu Agua del Sur.

─ ¿Y qué hay de ti, "Señor Humareda"? ¿Qué has hecho desde que me fui?

─Volverme Jefe de Detectives, coordinar las últimas operaciones encubiertas para atrapar a los mafiosos que quedan todavía por el lugar, nada extraordinario.

─Si tú lo dices. Como sea, me alegra verte de nuevo, ¿y qué hay de tu brazo?

─Tú júzgalo.

Mako se descubrió su antebrazo izquierdo, mostrándole a Korra que la cicatriz era casi imperceptible en ese momento.

─ ¡Increíble!, fue…

─ ¿Kya? Sí. Me ayudó a curarme, ya casi no se nota. Y muy pronto desaparecerá.

─Me alegro.

─ ¡Korra! ─Gritaba Bolin.

─ ¿Qué haces aquí? ─Preguntaba Mako.

─Suyin tenía que asistir, así que Opal y yo aprovechamos para venir a visitarlos.

─Es bueno verte de nuevo.

─ ¡Sí, los Hurones de Fuego están de regreso!

─ ¿Korra…?

─ ¿Sí?

─ ¿Ya viste a Asami?

Tres años no eran suficientes para olvidar lo vivido en esas vacaciones en el Mundo Espiritual, todo había sido espléndido, perfecto, pero las cosas cambiaron al salir de ahí. Korra bajó la vista y se quedó callada, ella prefirió alejarse cuando todo se le fue de las manos, no volvió a dirigirle la palabra a la Señorita Sato e intentaba evitarla a cada oportunidad, esa fue una de las razones por las que se había marchado al Polo Sur.

─N-No. Todavía no.

─ ¿Y qué le dirás cuando la veas?

─No tengo idea.

─ ¿Qué fue lo que les pasó? ─Pronunciaba Mako.

─Es…, complicado.

─Korra, será mejor que ustedes tres se alisten, la ceremonia está por comenzar.

─De acuerdo, Lin.

La ceremonia transcurrió sin ningún problema, los discursos, las fotografías, los Líderes Mundiales mostrando que están más unidos que nunca después de todas las adversidades, en fin, Korra estaba tranquila hasta el momento en el que Asami Sato hizo su aparición.

─Como siempre, es para mí un honor el colaborar con la Señorita Asami Sato e Industrias Futuro, de no haber sido por ella, nada de esto habría sido creado. Asami Sato es y será un ejemplo a seguir para todos los ciudadanos tanto de esta gran Nación como del Resto del Mundo. Y ahora, sin más que objetar, queda inaugurada nuestra nueva Alcaldía, que sin duda será un pilar fuerte para la nueva historia que comenzó hace tres años con el Avatar Korra.

La ceremonia terminó con un aplauso y un estrechón de manos entre Raiko y Asami, los Líderes Mundiales y demás personajes importantes, procedieron al interior del recinto a la fiesta de celebración, dejando a Korra mirando el Portal Espiritual, con un millón de pensamientos en su cabeza.

─Korra.

─Entraré luego. ─Decía Korra, sin prestarle atención a la voz que la llamaba.

─Bien, porque tenemos que hablar.

─ ¿Hablar?

El Avatar volteó hacia ella y se quedó atónita al tenerla frente a ella después de tanto tiempo de no verla.

─ ¿Estás bien?

─Yo…, no tengo idea. Lo siento Asami, es que, aún no sé qué decirte.

─Pues, será mejor que comiences a saberlo.

─Estás furiosa, ¿no es así?

─Estoy algo peor que furiosa, Korra. Créeme, así que, es mejor que comiences a hablar, por tu bien.

En el momento en el que Korra abrió la boca, hubo una gran sacudida en el suelo, algo tan fuerte que estremeció gran parte del terreno, cosa que no había sucedido en mucho tiempo. Después de que la tierra volviera a la normalidad, Mako y Bolin salieron corriendo para ver lo que sucedía.

─ ¿Qué rayos fue eso?

─ ¿Será otro Espíritu?

─No lo sé.

─Vamos a ver qué sucede. ─Decía Asami.

El Equipo Avatar corrió hasta llegar a la Bosque Espiritual en dónde se encontraba el epicentro de esos disturbios, todos se quedaron fuera al escuchar una especie de batalla que se suscitaba dentro de ese sitio.

─Tengo que entrar ahí.

─No, espera a que termine.

─ ¿Y si lo que sea que esté adentro se escapa?

─ ¿Y si entras ahí y sales herida? ─Le decían los tres jóvenes al Avatar.

─No importa, soy el Avatar.

─Sí, y has vuelto a ser la chica terca que conocimos ─pronunciaba Mako─. Espera un poco, no entrarás sola, estamos contigo en todo, y lo sabes.

─Está bien, me esperaré.

Mientras ellos aguardaban a que la batalla terminara, veían salir de las Lianas varios rayos que parecían ser de Energía Espiritual, bastante parecidas a las que lanzaba el arma de Kuvira, pero en vez de ser color violeta, eran negras, cosa que alertaba más al Avatar de la amenaza cercana, además de que lograba percibir una gran cantidad de Oscuridad que ni con Vaatu había sentido.


Camelot

Merlín estaba libre de su prisión, los Forasteros tenían la Daga y estaban fuera de su alcance, no había nada que Arturo hiciera para obtener ese endemoniado objeto y así, completar Excálibur y reinar en paz su querida ciudad creada con Magia.

Cada vez estaba más desesperado, no sabía cómo acercarse a la Daga y exterminar al Espectro que solamente había causado problemas desde que apareció en su vida físicamente.

La noche que el Hechicero fue liberado, el Rey pasó tiempo en la Torre buscando en todos esos viejos libros una solución a corto plazo para eliminar a Emma Swan de su camino. Revisaba cada pergamino, cada palabra, cada transcripción, sin éxito.

─Arturo, ven a dormir, necesitas descansar. ─Decía Ginebra.

─No puedo hacerlo, mi Reina. Tengo que alejar al Espectro de esa maldita Daga.

─ ¿Y qué harás con los Forasteros? No se quedarán solo mirando como una de los suyos desaparece.

─Necesito pensar no solo en una manera de contenerla, debo obtener una manera de contener a Merlín para que tampoco pueda entrar en acción.

─Te ayudaré si eso te hace sentir mejor, mi Rey Arturo. ─Exclamaba la Reina tomando a su amado esposo de las manos.

─Nada me haría más feliz que eso.

Arturo besó a Ginebra y ambos continuaron la búsqueda hasta casi el amanecer, cuando por fin encontraron la solución a sus problemas. Una transcripción les habló de una criatura endemoniada que se encontraba encerrada en lo más profundo de la Colina de Cadbury, no muy lejos del Castillo. Otro pergamino hablaba de la existencia de un frasco con tinta de Calamar, la única cosa capaz de contener a un Ser Mágico. Con sus armas casi listas, el Rey y la Reina fueron a su búsqueda.

Ya dentro de la cueva, encontraron la celda de esa cosa repleta de Oscuridad, casi tan fuerte como el Espectro. En la entrada de la misma había un gran cuenco con un triángulo de metal dentro de él. Arturo lo sacó y avanzó lentamente a la reja.

La criatura saltó hacia ésta, luego de un chasquido y un resplandor de luz blanca, el Demonio Oscuro se apartó, el Rey abrió con cuidado la reja, le dio el triángulo a Ginebra y comenzó a hacerlo sonar. El ruido que emitía ese instrumento de metal, hacía que esa criatura se retorciera de dolor.

─No te gusta eso, ¿verdad? ─exclamaba Arturo inclinándose hacia la Bestia─ Te propongo un trato. Si tú nos ayudas a deshacernos de alguien, el ruido desaparecerá y serás libre…, para siempre.

La criatura asintió, la esposaron y juntos, los reyes de Camelot, lo sacaron del lugar y procedieron a buscar el siguiente ingrediente para acabar con el Espectro.


La Cafetería de la Abuelita

─Emma, ¿tu Corazón está realmente preparado para ser libre? Porque esto depende tanto de ti, como de mí.

El momento que todos habían esperado por fin estaba ahí. Tras la pregunta de Merlín, miles de pensamientos vinieron a la mente de Emma, todo el infierno que había pasado, su sacrificio hace más de tres semanas, la Magia Oscura corriendo por sus venas, adentrándose cada vez más a sus entrañas, justo en el punto casi imperceptible dentro de su alma del que había hablado el Hechicero momentos antes. Desde que inició su viaje, lo único que ha anhelado es separarse de ese Monstruo que la perseguía día y noche sin descanso. Su mente y sentido común pedían a gritos ser liberados, pero su Corazón era otra historia. Su Corazón no quería deshacerse de esa sensación reconfortante que le daba el poder de la Oscuridad, algo que jamás se esperó, no sabía qué hacer con certeza en ese momento.

─Swan, ¿Qué ocurre? ─Preguntaba Killian tomándola del brazo.

─Yo…

─ ¡Espectro!

─ ¿Y ahora que rayos sucede allá afuera? ─Espetaba Regina.

─ ¡Espectro! ¡Sal de una vez, y ninguno de tus amigos saldrá herido!

─ ¿Qué rayos está tramando Arturo?

─Sea lo que sea, no será bueno. ─Exclamaba Charming.

─Tengo que ir.

─No. Él no puede hacerte ningún daño, nosotros estaremos bien, sólo míranos, tenemos al Hechicero más poderoso de todos los tiempos de nuestro lado, no tienes por qué hacerle caso a las órdenes de un hombre loco y desesperado.

─Solo déjame ver qué diablos es lo que quiere, Killian. Una vez que se haya marchado, proseguiremos con lo que estábamos haciendo.

─ ¡Esta es tu última advertencia!

Al decir ésta oración, el Rey levantó su mano izquierda y una cantidad considerable de Soldados dispuestos a atacar la Cafetería apareció.

─Esto ya no es tema de discusión, tengo que salir.

─Emma, no lo hagas ─pronunciaba Killian─. Por favor, juntos encontraremos la manera.

─El Capitán Delineador tiene razón, esto no es motivo para que continúes usando Magia Oscura, no cuando estás a unos pasos de sacártela de encima, déjanos a nosotros hacer esto.

─No Regina, lo siento, pero él me está pidiendo a mí. No me voy a dar el lujo de poner la vida de alguno de ustedes en riesgo, después de todo lo que ya han arriesgado para ayudarme, esto tengo que hacerlo sola.

─Emma…

─Descuida mamá. Si hay algo bueno de ser el Espectro, es ser inmortal. Quédense aquí, les prometo a todos que estaré bien.

─Mamá ─decía Henry, corriendo a abrazarla─, ten cuidado, por favor.

─Claro que sí, niño.

Emma abrió la puerta y salió de la Cafetería, dispuesta a enfrentar a ese Rey y al regimiento que lo seguía de cerca.

─Aquí me tiene, Majestad ─exclamaba la antigua Salvadora, haciendo una reverencia a modo de burla─, ahora dígame, ¿para qué demonios me quiere?

─ ¿Quererte? Oh, yo no te quiero…, pero él sí.

Arturo señaló al cielo, apuntando al tejado de la Cafetería justo en dónde se encontraba el Demonio, Emma volteó y acto seguido, la criatura se abalanzó hacia ella.