Cuatro días después de que Rumpelstiltskin fue arrestado, comenzó el juicio. Él ya se había recuperado de las balas que había recibido y el juez encargado de su caso no quería perder más tiempo. Killian estaba tranquilo porque sabía que tenían suficientes pruebas para demostrar que Robert Gold era Rumpelstiltskin y había asesinado a todas esas personas inocentes. Lo único que lo ponía nervioso era tener que testificar, porque eso significaba que iba tener que recordar y relatar su triste pasado delante de todos. Cuando llegó su turno, no resulto tan malo como había creído. Relató como Rumpelstiltskin había asesinado a Millah, como lo hirió a él hasta que perdió la conciencia, y como despertó en el hospital sin una mano. También tuvo que relatar el episodio ocurrido en la comisaría.

Después de él, tocó el turno de Emma de testificar. Killian sabía que ella estaba igual de nerviosa que él y le habría gustado poder evitar que ella tenga que pasar por eso, pero la realidad era que su testimonio era uno de los más importantes. Emma habló de la muerte de sus padres, de las investigaciones que había hecho durante todos esos años, del episodio de las bombas en el colegio, del secuestro de Henry, de la muerte de Jefferson. Estaba empezando a comentar sobre el arresto en la comisaría, cuando Rumpelstiltskin reaccionó gritando desde su lugar que la iba a matar a ella y a todos sus seres queridos, todo porque ella no lo había salvado. Rumpelstiltskin fue retirado de la sala y el juez indicó que se tomarían un receso. Killian siguió a Emma hacia fuera de la sala, la hizo sentar en un banco, y le dio una botella de agua para intentar calmarla.

- ¿Mejor? – Preguntó él después de unos largos minutos de silencio.

- No lo sé... – Respondió ella con sinceridad.

- Emma sé que fue difícil escuchar todas sus amenazas, pero él ya no puede lastimarte. – Le recordó él, tratando de contenerla.

- ¿Podrías simplemente abrazarme? – Pidió ella suavemente.

Killian la refugió en sus brazos. Le acarició el cabello y la espalda, sabiendo que eso siempre la tranquilizaba. La mantuvo en sus brazos hasta que sonó la alarma que indicaba que el receso había terminado. Se separó de ella, le secó las lágrimas que había en sus mejillas, se puso se pie, y la agarró de la mano para guiarla devuelta hacia la sala.

- ¿Emma? – Preguntó él cuando sintió como ella hacia fuerzas para que él no se mueva.

- No puedo volver a entrar ahí. – Dijo ella algo avergonzada.

- Entiendo. – Aceptó él dejando de tironear de la mano de ella. - ¿Vas a estar bien acá? ¿Queres que me quede con vos? – Preguntó preocupado.

- No, anda, y no bien sepas la decisión del jurado y el juez, me avisas. – Indicó ella.

- ¿Segura? – Pidió saber él, asegurándose de que eso era lo que ella quería y necesitaba.

- Si, segura. – Asistió ella.

Le dio un beso tierno en la frente y volvió a entrar a la sala. Se ubicó entre Rose y su hermano, para esperar a que lean los resultados. Killian estaba nervioso y ansioso, quería que todo eso termine de una vez por todas. Sabía y estaba seguro de que lo iban a encontrar culpable, pero los minutos de espera a saber los resultados parecían ser interminables. De repente sintió que alguien agarraba su mano, Emma. Ella finalmente había vuelto a entrar a la sala, y se paró junto a él porque necesitaba su contención. Él también necesitaba la contención de ella, así que se aferró a su mano con todas sus fuerzas.

El juez se paró frente a la sala y empezó a leer el veredicto:

Ante la causa del asesinato de Cora Mills el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de James y Snow Nolan el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de Merlín Magic el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de Grace Hatter el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de Peter y Wendy Gold el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de Arthur, Millah, Ava y Nickolas Pendragon el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del intento de asesinato a Killian Jones el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del intento de asesinato a los alumnos del colegio número nueve y el acto de terrorismo por poner bombas el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del secuestro de Henry Nolan el acusado es encontrado culpable.

Ante la causa del asesinato de Jefferson Hatter el acusado el encontrado culpable.

Ante la causa del secuestro e intento de asesinato a Emma Nolan el acusado es encontrado culpable.

El jurado decide como sentencia ante los hechos que el acusado deberá permanecer en prisión de aislamiento por tiempo indefinido, es decir cadena perpetúa.

Cadena perpetúa, Rumpelstiltskin iba a estar de por vida en prisión y ellos iban a estar a salvo. Habían ganado, de una vez por todas habían logrado atraparlo y hacer justicia. Killian sintió como un gran peso le era sacado de encima, por primera vez en mucho tiempo se sentía completamente aliviado y no estaba seguro de cómo reaccionar ante esa calma que de repente lo había invadido.

- ¿Realmente terminó? – Preguntó ella, todavía sin poder creer lo que estaba sucediendo.

- Si, terminó, ganamos. – Respondió él volviéndose hacia ella.

- Ganamos. – Repitió ella, como queriendo asegurarse de que lo que decían era verdad.

Todos a su alrededor festejaban, pero Killian no podía festejar, ni hacer nada hasta saber que Emma estaba bien. Después de un largo instante donde solamente se dedicaron a mirarse intensamente a los ojos, una pequeña sonrisa se formó en los labios de ella, y atravesó el pequeño espacio que los separaba hundiéndolo en un gran abrazo. Killian correspondió el abrazo con la misma intensidad. Rumpelstiltskin estaba preso, y ellos estaban bien. Habían resuelto sus casos, después de todo lo luchado y sufrido lo habían conseguido. Y ahora podían estar en paz, juntos podían empezar a vivir la vida que tanto merecían.

Cuando faltaba una semana para Navidad, Killian recibió una invitación de Brennan, su padre, para ir a pasar Navidad a Irlanda. Él no sabía que hacer al respecto, no sabía si aceptar o no la invitación. La realidad es que no se llevaba muy con su padre; ya que después de la muerte de su madre, cuando Killian era tan solo un niño, su padre se había vuelto una persona muy ausente. Incluso consideraba a Liam más como su padre, que su propio padre. Pero Liam y Elsa aceptaron la invitación ya que querían que Brennan conozca a Lily, y Kistroff y Ana se sumaron. Killian no estaba seguro de que quería hacer, pero quizás si Emma y Henry iban con él, podía convertir ese hecho en una linda experiencia. Podía mostrarles el lugar donde nació y creció, podía demostrarles lo mucho que los consideraba su familia.

- Falta poco para Navidad. – Comentó él mientras lavaba los platos.

- Si, lo sé. – Asistió ella secando los cubiertos limpios que él le iba alcanzando. – Nunca fueron mi fuerte las fiestas después de todo lo que pasé en el sistema de adopciones, pero una vez que tuve a Henry eso tuvo que cambiar. – Confesó ella con cierta nostalgia. - ¿Tenes algún plan en mente? – Preguntó curiosa de que él haya sacado esa temática.

- Mi padre me invitó a Irlanda. – Respondió él dando un largo suspiro.

- Ohh, entonces supongo que estaremos separados. – Dijo ella, algo triste y desilusionada.

- No, por supuesto que no. – Negó él. – A mi me gustaría que Henry y vos vengan conmigo. – Admitió con convicción.

- ¿Estás seguro? – Preguntó ella asombrada.

- Claro que estoy seguro, ustedes son mi familia. – Respondió él con sinceridad.

- Si pasamos Navidad en Irlanda, tendremos que pasar año nuevo acá porque Neal va a querer estar con Henry. – Dijo ella pensativamente. – Aparte me gustaría estar con nuestros amigos, ellos también son nuestra familia. – Agregó.

- Navidad en Irlanda con la familia Jones, y año nuevo aquí con todos nuestros amigos. – Dijo él con una sonrisa y ella asistió con la cabeza. - ¿Entonces vienen conmigo a Irlanda? – Volvió a preguntar, para asegurarse que había entendido bien.

- No hay nada que nos gustaría más. – Contestó ella alegremente.

A Killian no le importó tener los brazos mojados y llenos se espuma, en ese momento tuvo ganas de besarla, así que la besó. Nunca pensó que algo lo iba a poner tan feliz, como el simple hecho de que ella quiera pasar Navidad junto a él y su familia en Irlanda. La besó efusivamente, y al parecer ella entendía su necesidad de hacerlo porque correspondió el beso con la misma carga emotiva.


Los días siguientes al juicio de Rumpelstiltskin fueron difíciles. Ella todavía no podía creer que lo habían atrapado y habían hecho justicia, por eso continuaba preocupada. Tenía miedo de que todo fuera un sueño y estuviera a punto de despertar. Pero al pasar los días y continuar comprobando que esa era la realidad, empezó a relajarse e intentar comenzar a vivir una vida lo más normal posible. Normal, en el sentido de que ella había vivido toda su vida asustada y perseguida por un asesino. Ahora ya no tenía que vivir así, ahora podía vivir como cualquier persona normal; no que ella lo fuera, pero se sentía bien casi serlo.

Cuando Killian le pidió de pasar Navidad juntos en Irlanda se sorprendió mucho, pero se sintió agradecida y honrada de que él quiera incluirla a ella y Henry con su familia. Emma sabía que Killian no tenía una buena relación con su padre, pero que quiera hacer el intento de volver a reencontrarse y de presentárselo, hacía que se sienta orgullosa.

Cinco días antes de Navidad hicieron las valijas y se tomaron un avión. Emma nunca había viajado en avión y eso la ponía nerviosa. Henry se sentó contra la ventanilla, Killian contra el pasillo, y ella en el medio. Del otro lado del pasillo estaban Liam, Elsa y Lily; y detrás de ellos estaban Ana y Kristoff. Después de que les dieron la cena, Henry se quedo dormido mientras miraba una película. Emma le quito los auriculares y lo tapó con una manta. Miró a Killian y lo notó tan nervioso como ella, aunque sus motivos para estar nervioso eran completamente distintos.

- ¿Estás bien? – Preguntó ella dándole la mano.

- Si. – Asistió él, aunque ambos sabían que eso no era del todo verdad. - ¿Vos? – Preguntó.

- No lo sé, la verdad que estar volando en el aire me resulta totalmente terrorífico. – Admitió ella sonrojándose porque le parecía ridículo tener ese tipo de miedo cuando era una mujer adulta.

- No tenes que preocuparte amor, los aviones son el medio de transporte más seguro del mundo. – Aseguró él. – Aparte, estamos todos juntos. – Dijo señalando a su familia, todos ellos ya profundamente dormidos igual que Henry.

- Tu presencia ayuda mucho. – Dijo ella dejando caer su cabeza sobre el hombro de él.

- Como la tuya me ayuda a mí. – Coincidió él dándole un beso cariñoso en la frente.

- Vos tampoco tenes que preocuparte, todo va a estar bien. – Dijo ella después de un largo silencio.

- ¿Cómo sabes? – Preguntó él.

- No lo sé, es solo un presentimiento. – Respondió ella con sinceridad. – Todos nosotros estamos con vos, así que las cosas no pueden resultar tan malas. – Justificó para animarlo.

Se abrazaron hasta quedarse dormidos, y recién se despertaron cuando el piloto aviso por los parlantes que en diez minutos iban a comenzar el proceso de aterrizaje.

Irlanda era un país absolutamente hermoso y magnífico. El primer día visitaron Dublín, y al siguiente se fueron para el pueblo de donde eran Ana, Elsa, Killian y Liam. El pueblo parecía mágico, sacado de una película, con sus verdes campos y las construcciones tan típicas europeas. Se dividieron entre las casas de las Arandelle y los Jones. Brennan, el papá de Killian y Liam los recibió amablemente. Los dejó instalarse tranquilos en la casa, y luego se ofreció a llevarlos a distintas excursiones, o a prestarles el auto si ellos querían hacer algo solos. La casa era hermosa y por fuera estaba repleta de luces de Navidad, el ambiente era muy familiar, aún cuando hace tiempo el único que vivía allí era Brennan. En el comedor había un precioso árbol de Navidad, decorado con adornos en los tonos rojo y dorado. En la chimenea del comedor estaban las botas de Brennan, Liam y Killian, y otra que parecía más nueva que decía "invitados". Emma sintió algo de nostalgia y emoción al recordar como sus padres también habían tenido la costumbre de decorar todo. Killian y Emma se acomodaron en la habitación de Killian, y Henry en la de Liam. Los demás se quedaron en la casa de las Arandelle.

Los siguientes días los pasaron todos juntos, haciendo excursiones para conocer distintos lugares. Emma podía notar que Killian todavía estaba tenso y se sentía incómodo con la presencia de su padre; pero por suerte al parecer, por ahora, se habían sumergido en alguna especie de pacto donde ninguno generaba peleas.

La cena de Navidad fue en la casa de los Jones. La cena fue muy agradable, todos aparentaban estar felices y cómodos. Las conversaciones surgieron libre y naturalmente. A las doce de la noche brindaron, y después salieron a tirar fuegos artificiales y disfrutar de los que también tiraban los vecinos. Henry se quedo dormido, y al ver que Brennan se había sumergido en una charla profunda con sus hijos, decidió llevarlo a la cama para no interrumpir el momento íntimo. Acostó a Henry, y después a pesar del frío decidió sentarse en el deck a disfrutar de ver la nieve caer. Emma amaba la nieve.

- Aquí tienes, creo que lo vas a necesitar. – Dijo Brennan ofreciéndole una taza de chocolate.

- Gracias. – Agradeció Emma aceptando la taza con una sonrisa.

- Gracias a vos, por haber ayudado a que mi hijo vuelva. – Dijo Brennan sentándose en una silla al lado de ella. – Yo cometí muchos errores en mi vida y lastimé muchos a mis hijos, sobretodo a Killian. Él no quiso volver a verme desde que se fue a Estados Unidos, y tenerlo de vuelta es el mejor regalo que podría haber pedido. – Confesó con cierta tristeza y arrepentimiento.

- Yo no hice nada. – Dijo Emma.

- Hiciste más de lo que crees. – Discutió Brennan. – No habré podido estar para Killian porque él no me dejo, pero sé que pasó muchos momentos dolorosos y oscuros. Y que ahora haya vuelto a ser quien es, que haya vuelto a la luz y este dispuesto a darme una oportunidad, es todo gracias a vos. – Expresó sus opiniones.

- Fue algo mutuo. Él también me ayudó mucho a mí, y me sacó de mi oscuridad. Creo que ambos, gracias a nuestro amor, pudimos superar las cosas que nos atormentaban. – Explicó Emma emotivamente.

Cuando terminaron el chocolate volvieron a entrar a la casa, y se acomodaron frente a la chimenea para recuperar el calor. Killian fue hacia ella no bien la vio, la abrazó, le susurró un gracias en su oído, y dio varios besos en su cuello. La mantuvo en sus brazos hasta que decidieron ir a acostarse. Dejar Irlanda fue más difícil de lo que jamás había imaginado, pero era hora de regresar a casa. Aunque Emma estaba segura de que a partir de ese momento, Irlanda siempre sería parte de lo que consideraban su "casa". Ahora tendrían dos casas: una en Bostón y otra en Irlanda.

Año nuevo fue otro momento fantástico, aunque Henry estaba con Neal y no tenerlo con ella era algo que no le agradaba. Festejaron el comienzo del nuevo año en la casa de Killian, junto con todos sus amigos y amigas. El nuevo año venía lleno de nuevas promesas y esperanza. En el nuevo año que empezaba, podían empezar a vivir como la familia que ya eran, pero sin preocupaciones de perderse en cualquier momento, sin preocupaciones de que haya un asesino persiguiéndolos. A las doce se aseguró de tenerlo en sus brazos y darle un apasionado beso. A Emma nunca le habían gustado esas cosas cliché, pero con él era distinto, con él le gustaba cada una de las cosas más tontas y románticas que se puedan ocurrir. A la mañana se fueron ellos dos solos a navegar en su velero, disfrutaron de la soledad y la calma.

- ¿Estás lista? – Preguntó él.

- Si, creo que este es el lugar perfecto. – Asistió ella, apreciando lo lejos que se veía la ciudad de ellos.

- Bien. – Aceptó él.

- No estoy segura de cómo hacer esto. – Confesó ella nerviosa.

- Yo tampoco, pero creo que podemos hacerlo juntos como todo lo que hacemos. – Dijo él con convicción.

Emma tomó las cenizas de sus padres, y Killian tomó las cenizas de Millah y su familia. Contaron hasta tres, y luego derramaron las cenizas al mar. Se abrazaron, y observaron los rastros de las cenizas en el mar por un largo rato. Emma finalmente sintió como era poder respirar aliviada, ahora eran libres como ella siempre había querido.

- Te amo. – Dijo ella aferrándose a él con todas sus fuerzas.

- Y yo te amo a vos. – Dijo él dándole un beso en la cabeza.

Cuando se habían conocido eran dos personas rotas, dos personas que no creían en el amor. Habían creído que estaban demasiados rotos como para poder amar y ser amados, por eso protegían sus corazones como si fueran tan frágiles como un vidrio. Pero eso había cambiado, ahora eran dos personas valientes respecto al amor; y todo lo que habían necesitado para eso, fue conocerse. El amor que compartían los cambió, y lo cambió todo. El amor que compartían curó cada una de sus heridas. Emma sonrió al sentir como Killian correspondía el abrazo con la misma intensidad que ella. Ahora ambos podían afirmar que el amor los había curado. El amor los había salvado.

FIN


Bueno, aquí llegamos al final de esta historia. Gracias a todos los que le dieron la oportunidad y decidieron leerla. Gracias a todos los que me acompañaron, a los que leyeron, dejaron reviews, dieron favorito y follow. Espero que les haya gustado :) A mi, particularmente, me gustó mucho escribir el crecimiento de estos personajes. Nunca había escrito una historia sobre policías y crímenes, así que fue interesante aventurarme en otro genero narrativo.

En cuanto a próximo proyectos, les quiero comentar que ya tengo planeada dos fics nuevas y ya empecé a escribirlas. Pero voy a esperar a volver de mi viaje para empezar a subir alguna. Así que tardaré unas semanas en volver a las publicaciones continuas. Si tengo tiempo, antes de irme de viaje, puede que suba algún shot o un epílogo a esta historia, pero prefiero no prometer nada.

Una vez más, gracias a todos!

Nos leemos en la próxima historia :)