¡Hola! Espero que disfruten de este nuevo capítulo y gracias por los favoritos y seguidores.

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"La vida es un camino lleno de obstáculos"

Era una hermosa mañana en la Aldea Oculta entre las Hojas cuando la pequeña Sakura de cuatro años de edad comenzó a llamar a su madre. A los pocos minutos, Mebuki hizo su apariciòn.

- Oh, Saku-chan - arrulló Mebuki tomando a la niña en sus brazos - ¿Quieres comer? - la pequeña asintió

Sonriendo, ambas féminas bajaron a la planta baja dispuestas a desayunar. Mebuki colocó a su hija en una silla especial para niños mientras ella preparaba el desayuno.

Desde que Mebuki dio a luz se percató de muchas cosas, entre ellas de que no sabía si la mujer que la había ayudado era real o un sueño. También de que su hija era muy tranquila y se daba cuenta de cosas que ningún niño a su edad se percataba. Además de que su color de pelo no era del todo rosa sino un color más rojizo lo cual llamaba su atención.

- Kaa-chan - llamó Sakura - ¡Mira! - Mebuki se dio media vuelta para ver a su hija

En ese instante, la boca de Mebuki se abrió sorprendida al verla. Tenía pegado en su dedo índice un pedazo de papel, el pequeño dedo brillaba con una luz azul. Era chakra. Su pequeña Sakura estaba utilizando chakra como si fuera nada.

Sakura vio como su mamá parpadeaba sin poder creerlo. Ahora estaba preocupada por si lo que había hecho estaba mal. Observó su dedo, la extraña luz azul todavía podía verse y comenzaba a hacerle cosquillas por lo que se rió. Le gustaba esa sensación.

- Sakura-chan, ten - Mebuki le puso un plato con frutas variadas - come y luego te mostraré algo

- Hai - la niña asintió

Decir que Mebuki estaba sorprendida era poco, su pequeña Sakura mostraba signos de tener un gran control de chakra. Tendría que consultar con Kizashi pero decidió que comenzaría a enseñarle los principios básicos de la utilización de chakra.

Después del desayuno, las dos mujeres se dirigieron a una habitación desconocida para Sakura. Tenía un candado para mantener todo seguro, Mebuki abrió dicho candado con una pequeña llave y le sonrió a su hija para que entrara. La cual completamente confiada entró inmediatamente. Su madre cerró la puerta y la miró.

- Sakura-chan, lo que hiciste hoy ¿sabes lo que es? - preguntó Mebuki sabiendo la respuesta pero debía hacerlo

- Mm... no - respondió

- La luz azul que brillaba en tu dedo y que sostenía el papel se llama "chakra" - explicó la mujer - todos tenemos chakra y lo utilizamos para hacer jutsus de distintos tipos - la niña asintió - así que ahora vamos a practicar un poco, ¿que te parece?

- Hai - respondió Sakura un poco confundida

Con una seña invitó a su hija a sentarse en el piso junto a ella. Se sentaron en posición de indio y Sakura miró a su madre en espera de instrucciones.

- No te preocupes, Saku-chan - sonrió Mebuki - solo sentiremos tu chakra, nada más

- Hai, pe-ero ¿como lo haré?

- Cierra tus ojos - Sakura obedeció - quédate tranquila, esto no te hará daño - dijo Mebuki suavemente al ver su tensión - en la oscuridad en la que estás, busca una llama azul - Sakura comenzó a buscar en su interior

En su interior, Sakura comenzó a buscar entre los oscuros pasillos su chakra. Caminó en ese paisaje un rato hasta que vio una puerta blanca, la cual llamó su atención al instante pues sentía una vibración o sensación que la unía hacia allí. Con sus pequeñas manos temblorosas, tomó el pomo de la puerta y procedió a abrirla.

Una luz blanca brillante cegó su vista lo que hizo que levantara sus brazos para cubrirse. Luego de aquella luz, parpadeó tratando de ver el interior. Allí dentro vio la espalda de una mujer, tenía el pelo rojo y vestía un kimono blanco.

La naturaleza curiosa de Sakura hizo que se acercara lentamente hacia la persona, se paró delante de ella mirándola. Tenía los ojos cerrados. Para Sakura, aquella mujer era preciosa. Su rostro era ovalado, piel lisa y suave, su cabello rojo y un rombo violeta en su frente que la hacía ver elegante.

- No esperaba que me encontraras tan rápido y a tan corta edad - habló la mujer abriendo sus verdes ojos

Sakura saltó desprevenida pues estaba cerca de su rostro mirandola cuando de repente la mujer lr habĺó. La mujer la miró atentamente.

- Tu nombre es Sakura, ¿verdad? - preguntó la mujer

- Hai, ¿qué haces aquí? - preguntó Sakura mirándola

- Soy parte de ti - respondió con simpleza, la niña asintió

- ¿Puedes ayudarme a encontrar mi "chatra"? - pidió Sakura

- Es "chakra" y sí, te ayudaré a encontrar tu chakra - contestó la mujer poniéndose de pie

La mujer tomó la mano de Sakura con delicadeza y juntas comenzaron a caminar en el interior de la niña. Caminaron por varios pasillos, entrando en distintos lugares hasta que finalmente encontraron el chakra.

- Llegamos - informó señalando suavemente una gran fuente llena de un líquido azul

Sakura miró sorprendida aquella fuente repleta de chakra pero una fuente que estaba a su lado llamó su atención.

- ¿Por qué hay dos fuentes? - cuestionó Sakura al instante

- Aquella fuente es mi chakra - sonrió levemente la mujer ante su perspicacia - como dije yo soy parte de ti

- Aa - asintió Sakura y luego frunció el ceño - ¿cómo dijiste que te llamabas?

- Mito Uzumaki - sonrió con paciencia la pelirroja

-Ya veo - dijo Sakura mirando su fuente de chakra

Las dos miraron el hermoso espéctaculo de las fuentes de chakra hasta que Mito percibió que la pequeña ya había estado mucho tiempo allí.

- Sakura, es hora de que vuelvas - informó Mito mirándola a los ojos

- ¡Pero quiero quedarme! - se quejó haciendo un puchero

- Podrás volver más tarde - dijo Mito con firmeza - hasta luego - se despidió tocando la frente de la pequeña haciendo que volviera a la realidad

Mebuki estaba un poco preocupada pues hacía varios minutos que su hija estaba muy concentrada y generalmente cuesta bastante entrar en ese estado.

Suspiró de alivio cuando vio que Sakura abrió sus ojos sorprendida. La miró confundida cuando la pequeña empezó a balbucear rápidamente sobre una señorita linda y "chatra", dos fuentes y otra vez señora linda.

Sin más, Sakura perdió el conocimiento mientras Mebuki rápidamente la tomaba en brazos evitando una caída.

Mebuki nunca había visto algo así desde sus años como kunoichi activa. La utilización de chakra le traía viejos recuerdos, y estaba feliz de que su hija mostrara interés sobre estas cosas. Todavía tenía que hablar con su esposo sobre esto pero estaba segura que accedería a entrenarla.

Miró a su pequeña. ¡Cuánto había crecido! Sonrió y le removió un mechón de pelo rosa del rostro. No podía creer que hubieran pasado cuatro años.

Debía admitir que estaba inquieta sobre lo que Sakura balbuceó, escuchó claramente sobre una señorita linda. Cuando despertara le preguntaría sobre aquello.

Por ahora, simplemente la llevará a su habitación para que descanse y recupere la consciencia.

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¡Hasta la próxima!