Hola, cupcakes :D

Este fic participa del desafío de diciembre "La Batalla de Hielo y Fuego" del foro Alas Negras, palabras Negras. Y sí, estudié un poco de dothraki para poder publicar esto y la verdad no sé, mi Drogo quedo bien fofo y hasta poeta, pero ya que xD


Nada de esto me pertenece, es propiedad del asesino serial más buscado de la literatura: George R R Martin


Ezhirat ma jalan
(Bailar con la luna)

Hay un profundo olor a jazmines cuando ella viene, también un toque de una extraña planta que crece en las planicies cercanas a Yi Ti. Una flor que tiene el mismo tono de sus ojos.

Con sus cabellos platinos y su cuerpecito maleable, mi Khaleesi es más un pequeño pájaro que una mujer guerrera. Nunca dice no, incluso cuando la tomó a la fuerza y esconde sus sollozos entre la almohada… a veces también le causa vergüenza el sentir placer. No entiendo el porqué, es bonita y deseable, allí por donde pasa todos los hombres la codician con la mirada. Me hierve la sangre el solo admirarla dormir, apacible, como una pequeña criatura que se confía a no ser devorada por algo más grande por solo creerse bonita.

A mí me gusta, más que cualquier mujer a la que haya montado antes.

Es que huele a algo especial, mágico. Sangre del dragón, dicen. Nunca he visto un dragón, pero si ella tiene su sangre, han de ser majestuosos, únicos, con el poder de arrodillar al más grande de los guerreros solo con su presencia.

Escuchó sus pasos por la hierba. Viene a mí en silencio, no lleva nada puesto, la piel lechosa que posee resplandece bajo la luna y los jinetes que surcan el cielo.

―Mía ―digo en su idioma cuando aprieto su cintura para obligarla a bajar.

Abraza mi cuerpo con sus delgadas piernas y brazos. Sus labios recorren mi cuello, no es delicada, muerde como una fiera a la que le han matado de hambre durante días. Yo la dejo hacer, es divertido e intrigante. Es la khaleesi, si alguien va a tomar algo del khal es ella. Sus caderas se mueven también y más temprano que tarde estoy entrando en esa guarida que reserva solo para mí.

Mía.

Daenerys Vaz*. La última de su pueblo.

Mi semilla nos dará hijos que tengan mi fuerza y su gracia. Por ella derribaré palacios de señores en carruajes y le revestiré de todas las joyas que puedan hacer merito a sus ojos.

Mía.

La hice mujer y la tengo ahora entre mis brazos, derramando suspiros de placer y haciendo que mi cuerpo convulsione al ritmo del suyo. Desde el firmamento, el gran esposo celeste nos mira junto a su innumerable khalasar.

Todas las cosas importantes de la vida deben hacerse a cielo abierto. Amar a un dragón que huele como las flores debe hacerse frente a todo un río de grandes jinetes dando su aprobación.


*Daenerys de la Tormenta en dothraki