The Legend of Zelda no me pertenece y hago esto solo por diversión.

La imagen de portada pertenece a Alderion-Al quien me ha dado el permiso de ocuparla, ¡muchas gracias!

¡Disfruten de la lectura! :)


Limerencia

"Cuando me miras así, resucita eso que ha muerto de mí"

I

"Duda"

La verdad es que no tenía muy claro en qué momento las cosas comenzaron a complicarse, simplemente sabía que desde entonces todo había agarrado un ritmo poco común e inconstante para su alrededor, para aquellos con quien compartía a diario, para sus actividades cotidianas, y sobre todo, respecto a él. Era todo una cadena de mala suerte y de preguntas sin sentido.

Mientras duraba la mala racha se le olvidaba todo, se le caían cosas de los bolsillos, perdía libros, papeles, documentos, carpetas, caras, objetos y palabras, se le olvidaban las fechas, tanto de acontecimientos importantes u ocasiones significativas para ella. Se le olvidaban los estudios, las fechas de los exámenes, el lugar en donde estaba o con quién hablaba, se le olvidaban los nombres, y extrañamente, habiéndolo olvidado todo, solo quedaba una cosa, y aquello la hacía estremecer.

Zelda supo que su situación actual no era normal ni buena para una persona como ella, no era tonta y conocía su situación, y cómo no, su causante.

Con el tiempo las cosas cambiaron, ya no podía mirarlo ni compartir un par de palabras sin sonrojarse, no podía caminar a su lado sin que le temblaran las piernas y le palpitara el corazón con fuerza, no podía seguirlo sin tener la vista fija en su mano, sin pensar cómo se sentiría su tacto si ésta estuviera entrelazada con la suya. Y es que el sentimiento que poco a poco se iba formando en su pecho, destruyendo poquito a poquito la frialdad de su corazón, podía resultar cálido y agradable, pero Zelda estaba asustada, muy asustada.

Ella se creía estar bien con las cosas tal y como eran, trabajando tranquila en su oficina, asistiendo a las reuniones con el consejo, presentándose a unas cuantas entrevistas por mes, vigilando a su pueblo, cuidándolo. Luego la rutina se complicó, justo en el momento en el que comenzó a sentir más que amistad por el héroe del crepúsculo, y desde entonces ésta se alteró en un mar de inseguridades y sorpresas.

Las cosas comenzaron cuando se dio cuenta de que había "algo" que estaba cambiando. Link de vez en cuando —y ahora con mayor regularidad— se preocupaba por darle más atención de la necesaria, como ayudarle cuando tenía tiempo libre, dejarle un ramo de flores en su habitación ocasionalmente, regalarle algún presente, escucharle y darle consejos. Link con su sola presencia y su forma de ser había hecho aquello que nadie nunca logró, porque la primera vez que lo vio sonreírle, supo que aquella sonrisa iba más allá de la simple amabilidad y cortesía.

Ella no comprendía mucho del amor, no era algo del cual disponía mucho.

Con los años había ganado reconocimiento por su frialdad, y no porque realmente ella fuera así, sino porque nunca nadie había sido especialmente cálido con ella.

Ella era alguien distinta, alguien de la realeza, a las personas como ella tenían un trato especial ante la sociedad, no platicas amigables, ni nada que demostrara ser algo más allá entre la relación de cualquiera con su soberana.

Zelda lo entendía y reconocía que jamás intentó ser cercana con los demás, nunca pretendió formar lazos más allá de la formalidad con la que trataba a todos, por lo que solo se limitaba a devolver el mismo trato respetuoso y afable.

Con Link era distinto, porque cuando llegó a su vida él simplemente no pudo verla como alguien superior e inalcanzable, no pudo verla con la imagen que aparentaba, la que se estaba ahora esforzando por mantener, sino por quien realmente era, porque para él ella siempre había sido Zelda y solo Zelda.

Ella en su lugar nunca protestó, ¿cómo podría? ¿Cómo podía negarle aquello a la única persona con le había transmitido algo de afecto, después de tanto tiempo? Porque la realidad era otra: Zelda no era fría porque siempre se la había tratado así, ni por deber, ni porque se alejaba de las personas antes de que pudiera formar fuertes lazos con éstas, ni nada por el estilo, sino porque desde pequeña, y creciendo sin nadie cercano a su lado, se había protegido de la tristeza y la crueldad del resto separándose de las emociones.

Ahora el amor la atacaba y los sentimientos le pesaban.

Zelda estaba confundida, ella no pudo ni podría reconocerse de la forma en la que Link la veía, no era la persona más entretenida en el mundo, ni la más agradable o humilde. Ella siempre se había reconocido como una persona compleja, con gustos ordinarios y un gran sentido del deber con su pueblo.

Como futura reina debía velar constantemente por él y tomar las mejores decisiones, le gustaran o no, Zelda sabía que el amor no estaba entre las prioridades de su pueblo, por lo tanto Link no cabía entre ellas, y aquello le dolía como nunca nada le había dolido antes.

Y es que estaba harta, harta de falsos sentimientos y amores de pacotilla, debía de entender que, siendo una princesa o no, Link jamás la dejaría, así como que jamás dejaría de intentar ganar su correspondencia, porque él llegó a su vida y la vio como una persona tan necesitada de amor como cualquier otra, porque bien sabía que cuando ella sonreía, era solo por y para él.

Zelda no soportaba el sentimiento de arrastrarlo, de enfriarlo de la misma forma que habían hecho con ella, de volverlo insensible. Link era libre, no tenía que vivir con las mismas limitaciones que ella, con las mismas reglas y condicionamientos. Era libre de amar y hacer su vida cómo quisiera, y a pesar de eso, él siempre terminaba por elegirla a ella.

Link nunca podría compararse con los cientos de pretendientes que esperaban ganarse su mano, pero lo que él no tenía ni de rico ni de noble, lo tenía en el corazón. Porque él amaba incondicionalmente y estaba dispuesto a todo, porque poseía un corazón y una bondad tan grande como las mismas praderas, y sobre todo, porque ella sabía que, sin importar como lo vieran, hacia lo que le parecía correcto. Link no tenía por qué demostrar que era digno de ella, ya lo había hecho, él la había salvado a ella y a su pueblo.

A veces el pensamiento a Link lo entristecía, porque de alguna u otra forma, a veces, Zelda esperaba alejarlo, que se olvidara de ella, pero Link ni con mil intentos captaba la indirecta, y ella lo único que estaba haciendo era dañarlo.

Tenía la esperanza de que algún día sucediera, que llegaría el día en que Link se rindiera y se aburriera de ella, y entonces ambos probarían un punto: "el amor es malo", y claro, dolería, pero era lo mejor.

Zelda nunca podría ser merecedora de él, era demasiado alegre, demasiado bueno, nunca seria merecedora de pintarle la cara de sonrisas y de llenarle la memoria de lindos y felices recuerdos.

Pero había otras ocasiones, en las que Zelda dejaba de ser fría y se dejaba ser de la misma forma en la que él la trataba, se dejaba guiar en él. Como que a veces en vez de evitar su mirada se dejaba ahogar en ésta, veces en las cuales correspondía su afecto y le seguía sus juegos, veces en las que dejaba de ser la princesa Zelda, entonces ella se sentía menos gélida y sonreía para sus adentros.

Todos podrían seguir pensando que los intentos de Link porque la princesa le correspondiera eran inútiles, y hasta patéticos, pero ella sabía que él, poco a poco, se iba ganando más y más su corazón, invadiéndolo de calidez y sentimientos que la llenaban de regocijo.

Pudiera ser que algún día algo de su valor se le pegara, y entonces ella le diría de frente y ante todos que tan enamorada estaba de él, que algún día fuera tan valiente como para luchar por mantenerse a su lado y no al revés.

Solo…Tal vez.


Espero que les haya agradado, si encuentran algo que deba ser corregido o algún error ortográfico no duden en decírmelo. ¡Estoy abierta a las criticas mientras estas sean constructivas! :D

En fin, me gusta la idea de una Zelda que poco a poco va siendo más abierta, y además que vaya cambiando en una situación tan especifica como esta xD

Soy de pensar que no siempre la mujer debe esperar a que den el primer el paso y que esta debe "jugársela" de igual manera, las relaciones son de dos y solo funcionan si ambas partes se complementan una o la otra y si ambas se esfuerzan por mantenerse, el amor no se acaba cuando una de las partes lo deja, sino cuando ambas lo hacen.

¡Espero sus comentarios!