Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon) está basada en la serie de libros de mismo nombre de la autora británica Cressida Cowell, y realizada por Dreamworks Animation.

No poseo ningún derecho sobre los personajes y detalles originales de HTTYD.

El propósito de este FanFiction es el de entretener, con eso ya dicho, por favor no me demanden.


DRAGONS: A Twins Story

Letras peligrosas (Pt. 2)

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La urgencia con la que Gobber había hecho mención de la respuesta de Morgadon, líder de los Meathead, había alarmado al resto de los miembros del consejo de Berk, Gothi y a los jóvenes jinetes de dragón, por lo que a pesar de las deshoras en que se encontraban, todos corrieron al gran comedor a informarse del contenido de tan importante misiva.

Pero en cambio, lo que todos se encontraron, fue al viejo guerrero vikingo en la soledad del salón, sentado tranquilamente en una rinconada mesa, tomando sus alimentos sin premura.

–Ejem… –carraspeó su garganta Mulch tratando de captar la atención de Gobber, quien continuó tranquilamente ingiriendo sus alimentos, como si el grupo de espectadores que rodeaban su mesa no estuviera ahí.

–¿Gobber? –lo llamó entonces Stoick al no ver respuesta de sus parte.

–¿Qué? –contestó éste sin inmutarse.

–¡Gobber! –le gritaron todo al mismo en lo que sus voces se intensificaron ante el eco del gran salón.

–¡Está bien! ¡Está bien! –aceptó el herrero a regañadientes dejando a un lado su pierna asada de cordero.

En lo que Gobber extendía el pergamino perteneciente a la carta de Morgadon, Snotlout no perdió la oportunidad para discretamente intentar robar la pieza de cordero que yacía en el plato del herrero, pero fue detenido en seco por un zape en la nuca por parte del jefe Stoick.

–Su gran potencia Morgadon –comenzó a leer Gobber imitando terriblemente el tono formal del escribano Meathead –, escuchen sus palabras y tiemblen, ha decidido hacer notar… bla bla bla… le parece que la petición…. guara guara guara… –a sus palabras las acompañó de una pantomima realizada con su única mano – ha causado molestias a su potencia… aquí y allá…

–¡Gobber! –explotó finalmente el Stoick perdiendo la paciencia –. ¿Quieres ir de una vez al grano?

El herrero soltó un resoplido en frustración, antes de explicar:

–Según la carta del escribano de Morgadon, éste visitó al viejo bibliotecario para solicitarle otra copia del manual de dragones para Berk. Al parecer, el anciano se ha vuelto más demente ante su aislamiento en la biblioteca, que terminó dándole unos cuantos cocorrones a Morgandon por molestarlo.

–Espera ¿no van a darnos el libro? –Hiccup prácticamente brincó sobre el banquillo de la mesa ante aquella explicación.

–Al parecer Morgadon trató de convencer al viejo contándole lo más relevante que ha sucedido en archipiélago en los últimos años, especialmente en Berk.

Un shock masivo se apoderó de los presentes en el gran comedor. Muchos de los cambios ocurridos en Berk habían abandonado la seguridad de su pequeña isla y había caído en las bocas de los chismosos navegantes de los mares helados del norte, pero aun así, su academia de dragones se mantenía en secreto para la mayoría del archipiélago. Los Meathead eran conscientes de la paz entre los hooligans y los dragones, pero cuanto sabían al respecto era un temor constante.

La mayoría de los jinetes tragaron saliva ante la revelación, mientras los miembros del concejo intercambiaron miradas nerviosas.

–¡¿Le ha contado de los dragones?! –le preguntó Honey a Gobber lo que todos en el salón temían. La posibilidad del conocimiento sobre el entrenamiento de los dragones podría ser considera una amenaza por cualquier tribu vikinga, y ocasionar una guerra con los habitantes de Berk.

–No lo específica –dijo éste –. Pero si le contó como derrotaste a la gran Red Death –explicó dirigiéndose a Hiccup – y que Honey está siendo entrenada por Gothi para ser una vala. Eso llamó mucho su atención.

–¿Qué es lo que quiere? –agregó Stocik.

–El viejo no soltará el libro, sino antes reunirse con Gothi y conocer a su joven aprendiz.

–¿Quién yo? –soltó la joven pecosa completamente desconcertada en lo que todas la miradas del salón se enfocaban en su pequeño cuerpo y en la muda anciana a su lado.

–Entonces, deberan ir a la isla Meathead… –comentó Helgen Frigg señalando lo obvio.

–¡Absolutamente, no! –rugió Stoick tajantemente.

–Pero papá… el manual… –trató de hablar Hiccup, pero fue interrumpido por su padre.

–Yo iré a la isla Meathead y se lo pediré en persona.

–No creo que funciones así, Stoick –comentó el señor Stevenson ante el nerviosismo reflejado en los demás presentes en el salón.

–En realidad, Morgadon también te solicita para agradecerte los chichones que tiene por tu culpa –aclaró Gobber –. Pero el viejo bibliotecario solo quiere ver a Gothi y Honey.

El gran líder vikingo estaba de nuevo por objetar, cuando la pequeña anciana lo detuvo dándole un leve golpe en su hombro con su bastón. Ante las curiosas miradas de todos, Gothi comenzó a realizar sus pantomimas dando su opinión en el asunto.

–Gothi no tiene objeción –señaló Honey traduciendo las señas de su maestra.

–Yo sí –insistió Stoick.

La necesidad en la negativa del padre no resultaba nueva para los miembros del consejo y aunque normalmente no se interponían por lo que sucedía en la casa Haddock, Gobber no pudo evitar interceder.

–Mira Stoick –dijo el herrero con calma –, a la mayoría de nosotros no nos importa que nos den un nuevo manual…

–A nosotros sí –objetó Tuffnut interrumpiendo el dialogo de los adulto. Rápidamente fue acallado por sus compañeros con una lluvia de palmadas.

–Pero no vemos nada peligroso en la petición del viejo –continuó Gobber como si no hubiera sido interrumpido.

–Suena bastante razonable –comentó Spitelout desinteresadamente.

–¡Es peligroso!

–Stoick, entiendo que después de la última de Alvin sigas nervioso –le dijo Helgen posando su mano en el hombro de él –, pero los Meathead son nuestros aliados. Además… míralos… –agregó indicando a los jinetes, especialmente los gemelos Haddock.

Ambos hermanos hicieron su mejor interpretación lastimera para convencer a su padre.

Aun así, Stocik seguía convencido que era muy peligroso. Pero también, su ciega negativa podría generar dudas en el resto de la aldea. Al final y a regañadientes, aceptó:

–¡De acuerdo! Pero como lo he dicho, yo también iré en persona. Y parte de la armada; será mejor Lydia y su equipo.

–Será un viaje divertido… –comentó el viejo herrero realizando una graciosa huida.

–Tú también vendrás Gobber –pero lo detuvo en seco el jefe, sujetándolo por el cuello de su chaleco.

–¡Eso es perfecto! –soltó Hiccup animado dando brincos, al igual que el resto de sus compañeros jinetes –. Podemos partir mañana temprano si preparamos a los dragones de inmediato.

–No, Hiccup. Nada de dragones.

–¿Tendremos que ir la isla Meathead en bote? –se quejo Snotlout –. ¡Qué bazofia!

–No. Ustedes no irán.

–Pero dijiste que… –musitó el muchacho.

–El viejo solo ha solicitado a Honey y Gothy. Y solo Honey y Gothi irán. Y punto.

Ignorando por completo la mirada de cachorro de su hijo y la expresión de estupefacción del resto de los jinetes, Stoick pasó de largo, directo a la entrada principal del salón, seguido de cerca del resto del miembro de consejo de Berk.

–Spitelout ve preparando los barcos – lo escucharon decir los muchachos antes que desapareciera a través de las grande puertas de robe –. Partiremos mañana a primera hora.

Los jóvenes jinetes permanecieron en silencio, completamente sorprendidos por lo que acababa de suceder.

–Que mierda –soltó Ruffnut repentinamente, provocando un fuerte eco en todo el salón.

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¿Y los jinetes se van a obedecer y permanecer en Berk? Oh… claro que no

Gracias por leer.