Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon) está basada en la serie de libros de mismo nombre de la autora británica Cressida Cowell, y realizada por Dreamworks Animation.

No poseo ningún derecho sobre los personajes y detalles originales de HTTYD.

El propósito de este FanFiction es el de entretener, con eso ya dicho, por favor no me demanden.


DRAGONS: A Twins Story

Letras peligrosas (Pt. 6)

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Resultó sorprendente que un joven tan delgado como Pumpkin pudiera abrir por su cuenta la gran y gruesa puerta de madera que servía de entrada a la biblioteca. Tal vez se debió a que era la única persona en toda la isla que solía salir y entrar de aquel gigantesco edificio.

La gran biblioteca que resguardaba de mundo todos los libros escrito por los vikingos del archipiélago barbárico, asemejaba mucho a una torre de piedra talla y de barro. Pero en su interior, un laberinto de estantes y repisas llenaban cada uno de los pisos, que solo eran accesibles por viejas y dañadas escaleras de caracol.

El lugar no solo estaba lleno a rebosar de libros, sino también de pergaminos, todos tipos de papeles, pieles pintadas, lienzos y cualquier otro material que se hubiera usado para escribir o dibujar en este. Viejas artesanías cubiertas de polvo también decoraban el lugar, como las antorchas re-chamuscadas que alumbraban la biblioteca.

Había tantas cosas y todas desordenadas, que le resultó difícil al grupo de tres recién llegados sortear todos los obstáculos. Por suerte, Pumpkin tenía la suficiente experiencia del lugar, como para poder esquivar con agilidad los estantes y adentrarse en la habitación.

Todo el lugar apestaba a humedad, a tinta, moho y papel viejo. Y el leve silbido del viento que se colaba por las ranuras de las ventanas y entre las rocas más antiguas, daba un aspecto tétrico y abandonado al lugar.

–¡Grouncher! ¡Grouncher! –llamó Pumpikin a todo pulmón, llenando la antesala de la biblioteca de sus alaridos intensificados por el eco –. ¡Hey, viejo gruñón! ¡¿Dónde está?!

Pero no obtuvo respuesta, el lugar parecía solo ser el hogar de los libros y las antigüedades.

–Debe de encontrase en la partes internas de la biblioteca, por eso no nos escucha –dedujo el esclavo rascándose la nuca, mientras la joven aprendiz y su anciana maestra se adentraban más entre los corredores de estanterías –. Siempre hace eso. Se pierde por los corredores y no sabe como regresar –agregó el joven tomando varios de los libros que se encontraban regados por el suelo, para luego acomodarlos en respectivo lugar –, termina comiendo sabandijas para sobrevivir hasta que lo encuentro. Y muchas veces él solo…

Pumpkin tomó una manta vieja y raída que parecía estar cubriendo una silla, pero cuando la apartó de un solo tirón, reveló debajo de ella al anciano desaparecido en una peculiar posición de cuclillas.

–¡Aaaaaahhhh! –Honey no pudo evitar gritar ante la repentina revelación del viejo. Pumpkin dio un respingo ante la respuesta de la joven, y Gothi hubiera exclamado por igual si fuera capaz de hacerlo.

–… aparece de la nada –completó su oración el joven esclavo, como si ese comportamiento extravagante fuera de lo más normal –. ¿Qué es lo que pasa con usted, viejo cascarrabias?

–¿Yo? ¡¿Yo?! –soltó el viejo poniéndose de pie. Grouncher era bastante alto y peludo, pero igualmente delgado, daba el aspecto de ser una rama vieja y nudosa ante la gran cantidad de arrugas de su rostro. Era pálido como la nieve ante la falta de sol, su nariz era gorda como una manzana y, sus ojos sumidos y negros como si el hombre hubiera vendido su alma hacía mucho tiempo –. ¡Yo no fui el que trajo a intrusos a la biblioteca! –exclamó furioso escupiendo saliva en todas direcciones.

Honey no pudo evitar recordar al desaparecido y anciano Mildew. Aunque el viejo bibliotecario parecía una versión más antigua y demacrada que el desgraciado hooligan.

–¡Nadie debe de entrar a la biblioteca sin autorización! –continuó el viejo vociferando a todo pulmón –. ¡Por ordenes del gran rey de Wilderwest! ¡Todo que desacate esa orden deber morir! ¡Muerte a los traidores! ¡Muerte a los intrusos!

–Viejo estúpido, no somos intrusos. Tú las hiciste llamar –le soltó el esclavo con vigor para sorpresa de las dos hooligans. Sin duda la familiaridad que debía tener Pumpkin con el bibliotecario le permitía hablarse de tal manera a pesar de su bajo rango de esclavo.

–Y ya no existe un rey del Wilderwest –señaló Honey. Pero tan pronto los muertos y pequeños ojos del anciano se fijaron en ella, se arrepintió de haberlo hecho.

–¿Cuál es tu nombre pequeña y escuálida niña? –dijo el bibliotecario doblándose sobre sí mismo para ver a la gemela pecosa a la cara. Por un momento, Honey pensó que viejo se partiría en dos –. ¿De dónde vienes, monserga?

–Soy Honey Haddock de Berk, viejo y maloliente anciano.

Grouncher se alzó de nuevo como si fuera un resorte, claramente disgustado por la respuesta de la chica. Pero antes de que pudiera regresarle el insulto, sus ojos se enfocaron en la anciana junto a la joven pecosa.

–Ah, hasta que veo un rostro conocido –soltó él –. La sabia Gothi –mascó el nombre como si hubiera perdido vario dientes el proceso –. Mujer ¿Cuándo te volviste tan vieja?

Gothi rápidamente sacudió su bastón en lo que realizaba varias señas con sus manos.

–¿Qué dijo? –preguntó Pumpkin a Honey.

–"Mira quien lo dice, saco de hueso" –respondió ella

Para sorpresa de la gemela pecosa y el esclavo pelirrojo, Gouncher soltó una sonora carcajada que resaltó más perturbadora, que divertida.

–Y entonces –soltó él al terminar su risotada, mientras se apartó una lagrima del ojo (probablemente la ultima que soltaba en décadas –, esta niña es tu nueva aprendiz –dijo dirigiéndose solo a Gothi como si los dos jóvenes no estuvieran ahí –. Y tratará de lograr lo que ni tú conseguiste –agregó con una sonrisa maliciosa de dientes chuecos –. Los dioses les encantan las bromas crueles.

–Confunde a todos los dioses con Loki –dijo Honey rápidamente defendiendo a su tutora.

–Que muchachita tan malcriada – comentó en lo que la sonrisa del bibliotecario se torció horriblemente en su rostro demacrado –. Crees conocer de nuestras creencias para hablar tan segura de ellas. Bien, Honey Haddock de Berk, es momento que me demuestres que realmente eres material digo para ser una vala.

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A uno cuantos kilómetros de la gran y misteriosa biblioteca meathead, un grupo de dragones volaban en formación sobre el vasto océano. Las cinco bestias escupe fuego se dirigieron con rapidez en dirección a su destino, hasta que algunos de ellos rompieron la formación para hacer alguna pirueta o voltereta.

–Vamos, chicos –soltó Hiccup frustrado por decima vez cuando los gemelos Thorston hicieron que su zipperback provocara una explosión de gas sin motivo –. Debemos darnos prisa y alcanzar a Furry antes que llegue con Honey.

–¡Hey! – musitó Snotlout con hastía –. ¿Quién te hizo líder de la expedición? –pero al recibir las miradas punzantes de sus compañeros agregó –: Yo solo preguntaba.

–Esperen un momento –interrumpió repentinamente Tuffnut percatándose por primera vez de la situación –. ¿Estamos persiguiendo a Furry?

–Yo pensé volábamos para desobedecer las reglas de jefe Stoick –comentó a su vez su hermana.

–Mi espíritu aventurero se siente engañado –agregó Tuff decepcionado.

–Esto no es un vuelo de placer –interrumpió Hiccup tratando de retomar el control –. Y si estamos desobedeciendo las reglas de mi padre es para evitar más problemas con los meatheads si Furry se aparece de repente en su isla. Nada de este viaje es por simple diversión. ¿Entendido? ¿Diles, Astrid?

Pero al volverse a la chica sobre el nadder, la encontró haciendo piruetas sobre el lomo de su dragona alegremente, completamente ausente de la conversación.

–¿Qué? –dijo la rubia una vez de nuevo en la seguridad de su silla de montar.

–No tienen remedio –masculló el chico antes de darle un giro al pedal de la aleta de su dragón de ébano. Toothless extendió sus alas y se alejo de los demás dragones quedando al final de la formación –. Sé que todos estaban ansiosos por volar, pero podían disimularlo un poco –comentó Hiccup frustrado dirigiéndose solo a su dragón.

El nightfury le respondió con un gruñido y ronroneo.

–Creo que tienes razón Toothless –aceptó el chico dando un leve suspiro. Le echó un vistazo a sus compañeros jinetes que volaban delante de él, antes de animar a su dragón –: Una voltereta nos haría daño.

Toothless no demoró ni un instante en hacer un giro de barril de trescientos sesenta grados a toda velocidad.

–Ja ja ja –rio el muchacho pecoso una vez que retomaron el rumbo –. Ya estañábamos esto.

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Volvimos!

Feliz año a todos. Espero que tuvieran buenas fiestas.

Aquí vamos a empezar un nuevo año y continuando la más reciente aventura de este fiction.

También les informo, que tengo nuevos proyectos en mente que pronto aparecerán aquí. Estén al pendiente.

Saludos.