Advertencia: Puede contener spoilers de la saga en general.

¡Zelda no me pertenece!


Con flechas torcidas y espadas de madera


I

Bufanda


...

Uno, dos, tres puntos, el tejido tomaba forma. Cuatro, más lana.

¿No hay, se acabó el estambre de nuevo?

¿Se vería muy mal si llamaba a la capitana de la armada solo para que comprara estambre en el mercado?

Zelda se recostó un poco en la silla mientras suspiraba y tanteaba la forma de la "media bufanda" que, tras varias semanas, no avanzaba mucho en su trabajo.

Una sonrisa leve se formó en su rostro, una imagen que parecía ser sacada de una ilustración de un libro de cuentos. Quién se imaginaria a su alteza echada en una mecedora, sonriendo con la mirada fija en un lugar indefinido y los dedos pinchados.

¿O es que los ojos de la futura reina ocultaban algo más?

Menos mal que nadie más que Impa entraba a esas horas…

Entre sus manos el tacto de la lana se sentía suave y calentaba sus palmas. «Que bueno», se dijo, sería una pena que el destinado héroe se enfermara.

Y es que la princesa no estaba concentrada precisamente en la calidez del momento o lo bien que se sentía la manta de piel de cabra sobre sus piernas, o el reconfortante calor que emanaba la chimenea, sino en la forma en que sus mejillas enrojecían cuando pensaba en el portador de la prenda que reposaba sobre su regazo.

La princesa conocía las leyendas, era consciente de la marca de la Trifuerza en el dorso de su mano y el significado de sus pesadillas. Tiempos oscuros venían, pero la incertidumbre era opacada por la historia oculta de las leyendas y el romance escondido entre el héroe y la princesa.

Link era un muchacho joven, venido de un pueblo muy pequeño y casi desconocido muy al sur de Hyrule. Guapo, excelente espadachín, muy amable, despistado y algo torpe. Se pasaba la mitad del tiempo resfriado y era un experto en robarse los corazones de las muchachas despistadas como ella, pero asi era él, enamoraba sin proponérselo.

Había algo en él, algo que no había podido descifrar desde el día que lo vio entrenar junto a los demás soldados en los patios del castillo. Quizá fuera su forma de combatir o la sensación que le transmitía cuando lo miraba a los ojos —encuentros que apenas duraban unos segundos. Era algo que le decía que le decía que no sería al igual que el común de los mortales.

Si lo que creía era cierto, Link tendría un destino y camino por recorrer muy difícil en la vida, de la misma forma que ella. Por lo tanto, si los cuentos de su madre eran ciertos, ¿entonces no estaban también destinados a formar fuertes lazos y amarse mutuamente?

Era lindo pensar que el portador de la prenda que hacía, a consta de pinchazos y con tanto cariño fuera él.

Era una bella fantasía.

...


Como verán, este fic constará de una serie de drabbles alternos que espero poder subir semanalmente.

Espero que este les haya gustado, siempre me he preguntado del origen de la bufanda...

No olviden comentar, saben que este es siempre un apoyo para el escritor, también acepto críticas constructivas. :D

¡Se cuidan, nos vemos en el siguiente!