Este fic participa en el minirreto de febrero para El Torneo de los Tres Magos del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Frase: "Yo, en cambio, pienso que hay manchas que no se quitan. Manchas que no se quitan nunca, ¿me entiendes?" (Alastor Ojoloco Moody, El cáliz de fuego)

Personaje: Tobias Snape


Frotaba con fuerza la moqueta del suelo, pero la mancha era difícil de eliminar. Las había que, por medios normales, eran casi imposibles de quitar, y eso era algo que Eileen había aprendido hacía mucho tiempo. Se incorporó un momento, secándose el sudor de la frente, mientras miraba un momento hacia delante. Tobias permanecía sentado mientras miraba a su mujer, bebiendo vino en aquel viejo vaso de madera. Hacía años que él le había ordenado hacer una sola cosa: no volver a realizar magia.

—Mamá, ¿puedo salir a jugar?

La mujer se volvió hacia su hijo. Con una mirada alerta ante lo que su marido pudiese decir o hacer, se mostró cautelosa.

—Es tarde, Severus, mejor sube a tu cuarto y espera a que la cena esté hecha.

Así obedeció, volviendo Eileen a su tarea. Pero se detuvo súbitamente cuando Tobias se levantó y caminó hasta ella. En el último momento, con el vaso sosteniéndolo en el aire, lo inclinó, dejando caer el vino a su lado.

—To-Tobias... las manchas de vino se quitan muy mal, ¿sabías?

El hombre se inclinó a su lado y susurró.

—Yo, en cambio, pienso que hay manchas que no se quitan. Manchas que no se quitan nunca, ¿me entiendes?

Los recuerdos, a partir de ese momento, se tornaron inconexos para Severus. Recordaba el tono de voz de su padre aumentando, los gritos hacia su madre, quien se encogía sin poder hacer nada. Y, después, todo se volvía oscuro para él.


Se apartó del pensadero con repulsión mientras suspiraba. Contempló el recuerdo, el mal recuerdo, flotando en el agua, con sus negras hebras diluyéndose. Con un movimiento de su varita lo recogió y almacenó en un frasco. Para Severus, aquel recuerdo no era más que otra mancha en su historial. Una imposible de borrar.