A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)

Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.

NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO


CAPITULO 19: TIEMPO DE PADRES


Neuro parpadeó varias veces. La palabra flotando en su mente. "EMBARAZADA".

-¿En serio?

-Si, de dos meses. Le hemos hecho pruebas y todo esta bien. Los primeros meses son algo duros, su cuerpo parece que no lo aguanto bien.

El medico le dio una palmada en el hombro. Neuro lo miro, aunque no dijo nada, aún estaba pensando en la situación.

-Es afortunado. La madre y el bebe están perfectamente. Si ella se despierta, podrán marcharse mañana.

Él asintió.
El medico se marcho poco después, cerrando suavemente la puerta, como si nunca hubiera entrado.
Neuro no le prestó atención, con dos pasos estuvo al lado de la chica, su mano se estiró, como intentando tocarla pero simplemente quedó en el aire.

-Yako...

Sus ojos observaron el rostro dormido de la joven, su nariz respingona y sus mejillas sonrojadas.
Los humanos eran débiles, algo que podía romperse fácilmente. Yako era sumamente frágil, si él apretaba mucho más manos podría romperle un hueso, si él tiraba demasiado cuando la arrastraba podría romperle una articulación...
Ahora la veía en aquella cama, parecía dormida, como si no fuera consciente de lo que ocurría fuera.

Neuro miró hacia su estomago, tapado por las blancas sabanas.

"Yako está embarazada"

Por su cuerpo se entremezclaban las sensaciones; una recordando el pasado y otra nueva, indescifrable, abriéndose paso hasta su cerebro. El hecho de tener un hijo no estaba en sus planes, él solo había bajado a la tierra a por alimento.
Un dedo enguantado recorrió la mejilla de la chica, que seguía profundamente dormida.

-¿Que haré contigo, esclavo?

Sabía que era una pregunta sin respuesta, pues no la necesitaba. Neuro la había marcado, ese pequeño piojo era suyo, SU propiedad. Había sido suya desde el momento que entró a su casa y la encontró, sollozando por el misterio de su padre.
No tenía nada especial, era solo una pequeña humana débil y sin encanto, alguien que podía usar a su antojo. Necesitaba un esclavo para representar el papel de detective.
Yako cumplió con su objetivo y de manera eficiente. Siempre a su lado, incluso cuando él la torturaba y la usaba para aplacar su mal humor.
Con el tiempo se volvió impensable estar sin ella, sin sus quejas, sus comentarios argumentativos mientras desvelaban los casos...Neuro sabía que podía confiar en ella.

Y cuando la besó, con aquellos pequeños labios humanos. Como sus manos buscaban su piel, que no temblaba bajo el poder de sus garras. Neuro había descubierto aquello a que los humanos llamaban Amor. Amor con Yako.

Y ahora ella tendría a su hijo.
A su polluelo.

Neuro en el fondo se sentía orgulloso.

Aunque eso no lo demostraría, no todavía.

Se quedó junto a la chica durante la noche, no necesitando dormir, por supuesto. Ella a veces hacía pequeños ruiditos mientras dormía, llamando la atención de Neuro.
Pero no hizo nada más.

Una enfermera vino durante la noche para colocarle un medicamento a Yako, afirmando que le iría bien a la madre y al bebe.
Humanos extraños.

A primera hora de la mañana, Yako abrió un ojo, parpadeando varias veces. No recordaba que había pasado y le dolía mucho la cabeza. Como si hubiera un pájaro carpintero picoteando en su cuero cabelludo.
Lo primero que vio fue blanco. Una habitación blanca y que ella se encontraba en una cama, con varias vías aferradas a su piel. Lo siguiente que vio fueron unos ojos verdes.

-Neuro...

-Despertaste, piojo

-¿Donde estoy? ¿Que pasó? ¿Por que estas?

-Un piojo curioso

-Estaba en el parque...con Kanae

-Te desmayaste

-¿Eso hice?

-Seguramente estampaste tu cabeza contra el suelo

Yako infló los mofletes. Neuro siempre cruel.

-Yako

-¿Que?

-Vamos a tener un polluelo

1.

2.

3.

-¿Polluelo?

-Un hijo

-¿Hijo? ¿Con Neuro?

El demonio asintió y Yako sintió que el aire abandonaba su cuerpo, incluso la maquina a la que estaba conectada comenzó a pitar.

-Cálmate, piojo-Dijo Neuro, pasando sus brazos alrededor del cuerpo de Yako, frotándole la espalda-Respira pausadamente

Yako así lo hizo, calmándose y haciendo que la maquina dejara de pitar.

Se calmó.

Vale, ¿Que había dicho? Niño...hijo...¿Con Neuro?

Yako se llevó las manos a la barriga.

-¿Estoy...?

-Lo estás, por eso estás en el hospital. Al parecer los primeros meses en los humanos son algo complicados.

-¿Desde cuando?

-Dos meses

Lagrimas se agruparon en las comisuras de los ojos de la joven, amenazando con salir.
Su corazón latía fuertemente contra su pecho, sus ojos mirando fijamente su barriga plana e imaginando que en su interior había un pequeño.

Buscó los ojos de Neuro, siempre serios. Su rostro la miraba directamente, sin pestañear.

-¿Vamos a ser padres, Neuro?-Preguntó lentamente.

-Si, Yako

Neuro vio como ella se limpiaba las lagrimas y luego se le echaba en brazos, casi tirándolo al suelo.

-¿Piojo?

-Vamos a ser padres

Los brazos de él la rodearon. De nuevo, su piojo lo sorprendía.
Estuvieron un rato abrazados, no supo cuanto tiempo exactamente, pero luego, lentamente se separaron.

-Neuro

Los ojos de él la miraron.

-¿Que pasa ahora, piojo?

-¿Voy a poner un huevo?

Silencio.

Más silencio.

-Si, Yako. Vas a poner un huevo

Los ojos de ella se agrandaron y amenazaron con llorar. Ella estuvo un momento en silencio y luego empezó a llorar.

-No...No quiero, no...¿Por que un huevo? No...

Mientras ella se desahogaba en su tristeza, Neuro hacía todo lo posible por no reír a carcajada limpia. Ese piojo era demasiado inocente. Pero a veces, a Neuro le gustaba tomarle el pelo.

Yako levantó la mirada cuando escuchó la risa del demonio, quien se contraía sobre si mismo mientras reía. Se permitió un momento para disfrutar de la risa de Neuro.
Luego se cabreó.

-Neuro, tú...

-Que mi forma original sea la de un ave ni implica que vayas a poner un huevo, piojo

A Yako no le valía.
Se cruzó de brazos, enfurruñada.
Neuro intentó volver a hablarle, pero ella no le dirigió la mirada.

"Ya verás, piojo"

El demonio apoyó una mano en la cama y se inclinó sobre ella, haciendo que ella por fin lo mirase de nuevo. Él sonrió, tomando su mentón y acercándola a él para besarla.
Yako se derritió ante aquel beso, respondiendo y alargando una de sus manos para tocar su pelo.

-Si tu no me respondes, haré que sea tu cuerpo el que responda mis preguntas-Dijo él, contra sus labios.

-Ejem..

Los dos se separaron, al escuchar la voz del médico. Neuro se apartó de la cama y Yako se convirtió en un tomate maduro. De su cabeza empezó a salir humo.

-Veo que ya se encuentra mucho mejor-Comentó el médico, acercandose a Yako, con su historial en la mano.

-Si, estoy bien

-¿Su marido le comentó la situación?

Yako echó una mirada a Neuro, quien sereno, volvía a hacer su papel de "humano normal".
¿Había dicho marido? ¿Ese medico pensaba que Neuro era su...marido?
Intentó no sonrojarse más de lo que ya estaba.

-Bueno...algo así..

-Aún así le comentare la situación. Llegó ayer por un desmayo. Le hicimos varias pruebas hasta que dimos con el problema; está embarazada de dos meses. Durante los primeros meses, una madre primeriza y joven como usted puede tener recaídas, sobre todo por falta de fuerza o anemia.
Debe tener mucho cuidado de ahora en adelante.

-Si-Yako miró aquel rostro amable. Le daba confianza-¿Él esta...bien?

-Claro. Aunque para asegurar que esto no vuelva a suceder, le recetaré un par de pastillas como suplemento de vitaminas. Tendrá que contactar con una ginecóloga para hacer las ecografías cada mes.

-Vale-Tomó nota mental de todo-¿Cuando puedo...irme?

-Le daremos el alta dentro de un rato. Primero voy a escultarte y a comprobar las constantes.

Se acercó a la chica, tomó nota de los datos que aparecían en el monitor y luego tomó el pulso y temperatura en el cuerpo de Yako. Luego la destapó y le pidió que le mostrase el estomago.

-Es para el pulso del bebé

Yako echó una mirada a Neuro, quien asintió con la cabeza.

Después de que el médico hiciera las comprobaciones necesarias, firmó el alta de Yako para que pudiera irse. Yako se vistió lentamente mientras Neuro firmaba algunos papeles y la esperaba en la salida del hospital.
Yako caminó hacia la salida, despidiéndose de las enfermeras y el personal. Neuro la esperaba en la puerta y juntos caminaron hacia el departamento.
La detective le mandó un corto mensaje a Kanae diciéndole que se encontraba bien y que no se preocupara. No le mencionó nada sobre el bebé.

Todavía no se lo podía creer. Le parecía demasiado irreal.

Iba a tener un bebé con Neuro.

Y por lo que parecía...él quería tenerlo con ella.

Con vergüenza, ya que su corazón aún no se había recuperado totalmente, estiró la mano hacia la mano enguantada y tembló un poco hasta que la tocó, entrelazando los dedos con los de Neuro.
Él no la miro, ella sonrió tontamente.


Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.

Espero que no se haya hecho corto

:)