Todos los días eran iguales. Quizás era el hecho de tener un pequeño bar/restaurante en un pequeño pueblo llamado Storybrooke. Granny no recordaba cómo había decidido ir a vivir a ese pueblo, ni como se le había ocurrido poner un restaurante. Pero lo que si sabía es que era algo que había hecho durante toda su vida. Así que en vez de cuestionarlo, seguía haciendo su trabajo como todos los demás.

Ser la dueña del único restaurante del pueblo tenía sus beneficios, como enterarse sobre la vida personal de todos los habitantes, y saber exactamente cual era el plato favorito de cada uno para ponerlos de buen humor.

Ruby, su nieta, era rebelde y tenía un alma libre que siempre la hacía parecer joven. Era hermosa y segura, capaz de enamorar a cualquiera, sin embargo sus novios nunca duraban mucho tiempo. Su pedido era hamburguesa con papas fritas.

Regina era la alcaldesa. Era seria, fría, distante y poderosa. Siempre estaba sola, pero a pesar de eso controlaba a todos. Su pedido era té con torta de manzana.

Mary Margaret era una maestra de primaria. Era amable y sincera. Tenía un gran corazón que era capaz de incluir a cualquiera, pero aún así su vida amorosa era nula. Su pedido era chocolate caliente con canela y tarta de frutilla.

Graham era el jefe de policía. Era valiente y leal. Era sexy y podría tener a cualquier chica a su alcance, sin embargo era soltero. Su pedido era café y medialunas con jamón y queso.

Víctor era el Doctor. Era inteligente, elegante y tenía humor negro. Pasaba tanto tiempo trabajando que no tenía tiempo para su vida personal, por lo cual estaba solo. Su pedido era café y panqueques con dulce de leche.

Archie era el psicólogo. Era simpático y cordial. Era capaz de leer a cualquiera y ayudarlo con sus problemas, sin embargo no podía leer a alguien lo suficiente como para que sea su pareja. Su pedido era sopa de verduras.

Leroy era el borracho y problemático del pueblo. Era gruñón y mal humorado, lo cual seguro era lo que generaba que estuviera solo. Su pedido era pizza con cerveza.

Henry era el hijo de la alcaldesa. El ser hijo de esa mujer era lo que probablemente hacía que no tenga amigos y este solo. Era enérgico y soñador. Su pedido era queso panqueques de chocolate.

Todos estaban solos en ese pueblo, y todos parecían estar inmersos profundamente en su rutina, como si fuera algo inmutable.

Hasta que un día, una mujer de cabello dorado y campera de cuero roja, entró al restaurante con una energía diferente a la del resto, una energía llena de vida. Tenía gran determinación, hacía lo que quería y decía lo que pensaba. Ella tuvo la sensación de que ella lograría que las cosas cambien. Y a medida que la conoció aprendió que su pedido era chocolate con canela y queso a la parrilla.