"… Shadows settle on the place, that you left
Our minds are troubled by the emptiness
Destroy the middle, it's a waste of time
From the perfect start to the finish line

And if you're still breathing, you're the lucky ones
'Cause most of us are heaving through corrupted lungs
Setting fire to our insides for fun
Collecting names of the lovers that went wrong
The lovers that went wrong…"

Youth fragment by Daughter

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Huxley me llamó en repetidas ocasiones mientras pasaba toda la situación del luto a Ben. Todo había sido sobrecogedoramente triste, con sus padres al pie de la tumba, ambos sin una sola lágrima.

Eso para mí fue aún más penoso que el hecho de haberles visto llorar, porque significaba que no dejarían que nadie viera su dolor y que, como yo, lo guardarían para otro momento, menos significante.

Estaban allí para rendirle tributo a la vida de su hijo, corta, llena de emociones, llena de triunfos y de expectativas no alcanzadas.

Kylo Ren había visto todo desde unas tumbas más atrás, donde, silencioso, se había hincado sobre el lodo a sufrir la pérdida de la que había sido la promesa de la Galaxia, el sueño de paz de una era que ahora moría con su cuerpo físico.

Su nombre había sido sólo Rey. Aún en ese momento, ni siquiera él sabía totalmente cual había sido su nombre completo, su vida anterior a toda aquella historia de la chatarrera de Jakku que había sido la elegida para llevar equilibrio a la Fuerza.

Sacudí la cabeza. El brazo de Kylo Ren pesaba sobre mí pero no de un modo especialmente desagradable.

Aquellas semanas recluidos habían sido lo mejor que podía habernos sucedido, pero como era de esperarse, teníamos que salir de allí una vez recuperados porque lo cierto es que, al verlo, cualquiera pensaría que veía a un fantasma. El de Ben.

Acuciada por el temor de tener que enfrentar a las personas en mi empleo, decidí sólo dar una llamada de agradecimiento. Sabía que las cosas no se hacían de esa manera, ni siquiera sabía cómo podría vivir sin un empleo, pero tenía ahorros y gracias a Ben, también un capital suficiente para huir de allí. A través de Huxley había hecho un testamento al entrar al centro de rehabilitación que me dejaba su departamento con todo dentro, un fideicomiso y una cuenta corriente abierta con más de ciento cincuenta mil dólares.

Sus padres me agradecieron permanecer en todo el proceso pese a la vergüenza que seguro, según ellos, estaría pasando.

Creyeron que estaba yéndose con una mujer. El informe policíaco aseguraba que había perdido el control del vehículo y se había estrellado porque derrapó en el pavimento aparentemente mojado por una fuga de agua.

¿Cómo podía hacerles ver su equivocación sin hacerles daño?

Y entonces, lo primero que se me ocurrió fue "La persona con quien iba era alguien que me visitaba a mí".

No sé si lo creyeron, era lógico que no lo hicieran, pero el sufrimiento era tan grande que sirvió para que dejaran las preguntas. Volvieron a sus vidas quizá. No lo sabía.

Era tan grande mi dolor que no supe, sino mucho después que, Kylo Ren había podido observar en los padres de Ben a sus propios padres. Y que había llorado por haber visto a su padre, vivo y con su madre, cuando, en su universo, él le había asesinado.

Me volteé en la cama. Escarbar en esos recuerdos sólo hacía nuestra pena mucho más grande y no valía la pena hurgar en ella.

Lo que vi en su rostro, me embelesó.

Completamente dormido, su cabeza reposaba en la almohada. El cabello negro, reluciente, caía en ondas, un poco más largo. Era extraño verle con la barba crecida de algunos días, y sin el ceño fruncido y arrugado que había mostrado semanas atrás mientras apenas si cerraba los ojos por momentos. Su piel blanca, con algunos lunares pequeños, brillaba con los rayos del sol que pugnaban por entrar entre las cortinas. Un mechón de su cabello caía descuidadamente sobre su frente y no pude evitar quitárselo. Al tacto de mi mano, se removió y abrió los ojos.

Preciosos ojos verdosos con tintes obscuros.

- Rayan – Su nombre resonó a través de sus cuerdas vocales con un tono ronco, como si hubiera gritado por mucho tiempo.

- Buenos días – Fue la primera vez que dije "Buenos días" en mucho tiempo – Hace un buen día afuera – El sol se ocultó ligeramente entre las nubes grises, parecía que iba a llover – Creo que es día de irnos de aquí.

Su brazo me aprisionó y me acarició la cabeza en silencio atrayéndome a su pecho. Sin palabras, me acurruqué, sin moverme de ahí. Sentía aún sueño, pero permanecer juntos, pese a que me adormilaba, al mismo tiempo me hacía sentir consciente y alerta. Después de mucho rato, cerré los ojos y comencé a cabecear. Sentí cómo, nuevamente, sus labios se perdían entre mi cabello enredado en rizos desordenados junto a su pecho. Me dejé mimar. En el fondo sentía que nunca había sido mimada. Sólo Ben me había hecho sentir de esa manera, protegida y feliz, y después de recordar que Ben no estaba más, sentirme abrazada de nuevo, atesorada como lo más preciado, me hizo sentir que nada malo podría pasarme otra vez.

- ¿A dónde deseas ir?

- A otro sitio. ¿Tú no sientes que sería mejor?

- Hablas de huir. Huir nunca es bueno, porque no estás siendo perseguida por nada aquí. No es el sitio el que quieres olvidar. Sino lo que te está haciendo huir. Y eso irá contigo a donde vayas – murmuró besándome la cabeza con ternura – Hasta que… Rey se fue – y su voz se quebró; continuó – Pude entenderlo. Huí de a donde pertenezco porque no soportaba las razones por las que huí. Pero aún existen y son recuerdos y penas que siguen haciéndome pedazos – Y sus brazos temblaban en torno a mi cuerpo mientras me abrazaban.

- Pero ¿sabes? Quisiera mostrarte otros sitios – murmuré con los ojos cerrados, Kylo Ren se apartó un poco y yo volteé entonces a mirarlo – Lo digo en serio, Ren… Hay mucho que no conoces de la tierra y la verdad es que… Yo tampoco. Podríamos… ¿Conocerlo juntos?

Sus ojos me miraron como si pudieran ver en mi mente. La sensación fue muy intensa, pero no sabría decir por qué. Su mano atrajo mi rostro y me miró muy de cerca, tanto que después de un momento, su mano se sentía mucho más apretada contra mi piel. Sus labios de nueva cuenta estaban allí, frente a mí.

Desde el primer momento que lo conocí, confieso que su porte y esa sensación de peligrosidad me habían atraído inevitablemente. Y ahora… Ahora estaba completamente vulnerable y era fácil que dejara de protegerme, porque él estaba protegiéndome.

Fui yo quien se adelantó.

Le besé.

Profundamente, entregándole completamente lo que sea que quisiera ver y pudiera ver en mi interior, le besé. Puse mi alma en ello como si todo dependiera de ese segundo y de algún modo, así fue. Atrajo mi cuerpo al suyo con su brazo bajo las sábanas, furioso, pero no violento, apasionado, pero no insultante. Me abrazó con fuerza, como si también estuviera hablando ese lenguaje no verbal que sólo los enamorados usan para decirse todo lo que hay que decir. No dejó de besarme, aunque cada vez sus besos se volvían más lentos, más profundos, más llenos de consideración. A veces sus labios dejaban mi boca y danzaban entre mi cuello y mis clavículas descubiertas, mientras se ayudaba con su lengua cálida.

Me soltó un momento y mirándome, murmuró antes de volver a besarme.

- Conozcámoslo todo.

Sus brazos se perdieron bajo las sábanas mientras era ahora yo quien le besaba.

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Amor físico, mucho, mucho amor físico en el siguiente capítulo.

¡Gracias por leer!