El primer mes de Emma como totalmente humana en la tierra fue un mes muy movido. Ella y Killian fueron en el Jolly Roger de Reino en Reino, en búsqueda de ayuda para enfrentar a Rumpelstiltskin y recuperar el "Bosque Encantado". Fueron a "Arandelle" y consiguieron la ayuda de la Reina Elsa y la Princesa Ana. Fueron a "Las Rosas" y obtuvieron la ayuda del Rey Philip y la Reina Aurora. Fueron a "Atenea" y adquirieron la ayuda del Rey Eric y la Reina Ariel. Cada Reino les dio soldados para que se unieran a su batalla contra Rumpelstiltskin. Volvieron al "Bosque Encantado" y sumaron la ayuda de los habitantes fieles a la memoria Rey David y la Reina Snow, quienes habían estado resistiendo al mandato de Rumpelstiltskin. Por último, pero no menos importante, estaban la manada de hombres/lobos conducida por Ruby y Graham, los hombres del Capitán Brennan Jones y las Hadas Mágicas. Y sorprendentemente, el día que pretendían enfrentar a Rumpeltiltskin se unió a ellos un grupo de soldados del Reino de Neal y Milah.

- ¿Estás segura que podemos confiar en ellos? – Preguntó Killian dudoso.

- Si, lo estoy. – Aseguró Emma. – Toda ayuda que podamos obtener sirve y es importante. – Agregó a modo de justificativo.

- Neal te entregó a las brujas y Milah te quería para sacarte tus poderes. – Le recordó él protestando, todavía inseguro.

- Lo sé. – Asistió ella. – Pero lo único que ellos querían era poder, y eso lo lograron al casarse y poseer un Reino. Las personas que viven en su Reino dicen que son buenos líderes. – Explicó ella.

- De acuerdo. – Aceptó él. – Dejaremos que se unan a la batalla, pero llego a ver algo raro y yo mismo me encargaré de deshacerme de ellos. – Dio sus condiciones, mostrándose protector.

- Bien, gracias. – Dijo ella y le dio un beso en la mejilla.

Una vez que tuvieron todo listo marcharon hacia el castillo. No estaban seguros con que iban a encontrarse, pero que solamente estuviera Rumpelstiltskin en el balcón principal era algo que no se habían siquiera imaginado. Emma se puso al frente, y Killian la siguió de cerca ya que no estaba dispuesto a dejarla sola.

- ¿Cómo se atreven a entrar a mis tierras y mi castillo sin mi permiso? – Preguntó Rumpelstiltskin seriamente.

- Soy… - Comenzó a decir Emma.

- Sé muy bien quien eres, y si piensas que podes enfrentarme y recuperar lo que una vez fue tuyo estás muy equivocada. – La interrumpió Rumpelstiltskin. – Si se van de aquí en este mismo instante prometo no lastimarlos. – Ofreció con una media sonrisa.

- No me iré de aquí hasta que dejes a mi pueblo libre. – Dijo Emma con convicción.

- Entonces tendré que sacarte a la fuerza. – Amenazó Rumpelstiltskin. – No digas que no te lo advertí. – Agregó con una pequeña risa.

Rumpelstiltskin chasqueó sus dedos y mágicamente hizo que todas las estatuas del castillo cobraran vida y que de la tierra surgieran soldados. Siguiendo su instinto, Emma les hizo frente y con su magia hizo que volvieran a su estado original. Pero después de unos segundos, los cientos de soldados volvieron a formarse y a avanzar hacia ellos.

- Esto no tiene sentido, debo ir a enfrentar a Rumpelstiltskin. – Dijo ella decidida.

- Bien, yo mantendré el frente aquí. – Dijo él. – Ten cuidado. – Le pidió.

- Tú también. – Dijo ella acariciándole las mejillas.

- Te amo. – Dijo él y le dio un pequeño beso.

- Y yo te amo. – Dijo ella con una sonrisa.

Killian guió al ejército que habían logrado formar con Emma, para comenzar a derrotar a los soldados hechos mágicamente por Rumpelstiltskin. Emma se movió rápidamente por el campo de batalla gracias a su magia, y logró rápidamente entrar al castillo. Al entrar al castillo sintió la nostalgia invadirla lentamente, ese era el lugar donde había vivido sus primeros años de vida junto a sus padres. Pero el castillo no era nada parecido a lo que recordaba. Antes el castillo había sido luminoso y confortable, había estado lleno de amor y sus ambientes eran agradables dando la sensación de estar en un hogar. Ahora, en cambio, estaba oscuro, vacío y daba la sensación de estar ser una enorme prisión llena de trampas. Emma recorrió el castillo hasta que finalmente encontró a Rumpelstiltskin en la torre más alta.

- Nos volvemos a ver. – Dijo Emma entrando a la habitación.

- Eso parece. – Asistió Rumpelstiltskin.

- Deja a mi pueblo libre. – Exigió Emma.

- Nunca. – Dijo Rumpelstiltskin.

Magia negra salió de Rumpelstiltskin dirigida hacia ella, la cual ella detuvo con su magia blanca. Emma no estaba segura de lo que estaba haciendo, ya que todavía no había aprendido a controlar del todo su magia, pero estaba convencida que podía ganarle, estaba segura de eso desde que él se había querido deshacer de ella cuando era una niña. Ambos siguieron descargando magia, hasta que las fuerzas de él se agotaron y cayó de rodillas al suelo.

- Acéptalo, no puedes ganarme. – Dijo Emma con confianza. – Deja mi pueblo libre y te dejare irte, sin lastimarte ni aprisionarte. – Propuso.

- No, eso algo que no puedo aceptar. – Negó Rumpelstiltskin. – Yo siempre encuentro la manera de ganar. – Aseguró levantándose del piso.

Rumpelstiltskin chasqueó sus dedos, y de repente Killian apareció a su lado en una nube de humo verde. El hechicero se deshizo de la espada del pirata, lo congeló en su lugar, y luego hundió su mano en su pecho con la intención de quitarle el corazón. Todo había sucedido tan rápido, que a Emma no le dio ni tiempo a reaccionar.

- No, no lo lastimes. – Rogó Emma desesperada.

- Aja, eso es lo que creía. – Asistió Rumpelstiltskin con una sonrisa cuando Killian soltó una queja de dolor. – El amor es tu debilidad querida. – Dijo Rumpelstiltskin.

- Por favor, no lo lastimes. – Pidió Emma.

- Creo que podemos hacer un traro, tu corazón a cambio del de él. – Dijo Rumpelstiltskin, simulando por un largo instante pensar lo que quería.

- Pero no podes sacar mi corazón. – Dijo Emma confundida.

- Tenes razón, yo no puedo sacar tu corazón, pero tú puedes dármelo. – Explicó Rumpelstiltskin.

- No Emma, no lo hagas. – Dijo Killian horrorizado ante la idea.

- Tengo que hacerlo Killian, yo te amo. – Dijo Emma mirándolo intensamente.

- Pero… - Comenzó a decir Killian.

- Tú te callas, esto es entre ella y yo. – Lo interrumpió Rumpelstiltskin, haciéndolo callar con su magia. - ¿Entonces tenemos un trato? – Preguntó volviéndose a Emma.

- Bien, tenemos un trato. – Respondió Emma.

Emma hundió su mano en su propio pecho y sacó su corazón. Fue algo desgarrador y doloroso, pero una vez que lo tuvo fuera de su pecho volvió a sentirse bien. Se sentía raro no tener corazón, se sentía como un gran vacío y falta de sensaciones. Emma miró su corazón; ver lo blanco y brillante que era le hizo sonreír, hasta que recordó el motivo por el cual podía estar viéndolo. Ese no era momento de distracciones, era momento de seguir con su plan, solo esperaba que todo funcione.

- Si vamos a hacer esto, necesito la seguridad de que no vas a lastimarlo. – Dijo Emma dando unos pasos hacia Rumpelstiltskin.

- Te doy mi palabra. – Juró Rumpelstiltskin.

- Eso no es suficiente. – Negó Emma. – Solo para asegurarme, preferiría que hagamos un contrato. – Dijo y con su magia hizo aparecer un papel y una pluma.

- ¿Quieres que firme ese papel para que no lo lastime? – Preguntó Rumpelstiltskin con cierta curiosidad.

- Si, y yo a cambio te daré mi corazón. – Contestó Emma alcanzándole el papel y la pluma.

- Bien. – Aceptó Rumpelstiltskin.

Rumpelstiltskin agarró la pluma, y sin siquiera leer lo que decía el papel lo firmó. Cuando lo hizo sintió algo raro invadir su cuerpo, pero decidió no darle importancia ya que Emma en ese momento puso su corazón en una de sus manos. Rumpelstiltskin soltó al pirata, quien enseguida estuvo en los brazos de Emma, y se aferró al corazón que ahora tenía en sus manos. Estaba feliz, finalmente tenía lo que quería. Iba a destruir ese corazón, el Reino del "Bosque Encantado" seguiría bajo su poder, y nadie iba a poder detenerlo. Pero cuando apretó el corazón con todas sus fuerzas, éste no se destruyó, sino que siguió intacto en sus manos.

- ¿Qué demonios? – Preguntó Rumpelstiltskin frustrado intentando aplastar el corazón una y otra vez.

- No podes destruirlo, ni usarlo para controlarme, porque mi corazón pertenece a otra persona. – Respondió Emma, quien todavía seguía aferrada a Killian por miedo de que Rumpelstiltskin quiera volver a atacarlo.

- Esto no va a quedar así. – Dijo Rumpelstiltskin enojado.

El hechicero intentó usar su magia, pero sin importar que tanto lo intentó nada salió de él. Era como si estaría vacío. Su magia había dejado de funcionar. A los minutos, la habitación de la torre se vio repleta por soldados pertenecientes al ejército de la salvadora. En un último intento de hacer algo al respecto, agarró una espada para defenderse, pero Killian le ganó fácilmente y fue agarrado por unos guardias.

- La próxima vez ten más cuidado con lo que firmas. Ya no tienes magia, así no podes nunca más lastimar a nadie. El pueblo es libre, ellos te harán un juicio y decidirán cual es tu castigo. – Explicó Emma. – Llévenselo. – Dijo a los guardias.


Planeando como enfrentar a Rumpelstiltskin, todos coincidieron en que pelear con soldados no iba a ser suficiente. El hechicero era poderoso e iba a usar su magia para defenderse. A pesar de que la magia de Emma era más poderosa, no era suficiente. Rumpelstiltskin era experto en la Oscuridad y había estado usando su magia hace cientos de años, en cambio Emma ni siquiera podía controlarla del todo la suya todavía. Por eso las Hadas ofrecieron un plan.

- ¿Están seguras que va a funcionar? – Preguntó Emma observando la pluma con gran curiosidad.

- Si. – Asistió Fauna.

- Solo debes asegurarte de que firme el papel con esa pluma, y su magia quedará neutralizada para siempre. – Explicó Primavera.

- ¿Y lo de su corazón también están seguras? – Preguntó Killian. – Yo no voy a arriesgar su vida… - Comenzó a decir preocupado.

- Muy seguras capitán. – Lo interrumpió Flora. – Ustedes son amor verdadero, así que su corazón pertenece a ti, y el tuyo a ella. Solo ustedes pueden lastimar y controlar el corazón del otro. – Agregó con convicción.

Y así armaron un plan. Emma iba a enfrentarse a Rumpelstiltskin, y él probablemente para engañarla y salvarse iba a usar a Killian como trampa, ponerlo en peligro para que ella dejara de pelear. Al suceder eso, ella iba a proponerle firmar el contrato para que él no lastime a Killian. Solo debían esperar que funcione, y Rumpelstiltskin acepte firmarlo con la pluma que ella ofrecía.


El juicio se realizó una semana más tarde. Rumpelstiltskin fue sentenciado a pasar el resto de su vida en una prisión de máxima seguridad. A Emma le ofrecieron el trono del Reino, pero ella lo rechazó respetuosamente. Ella solamente había querido liberar a las personas del "Bosque Encantado" y eso había hecho, su misión allí estaba cumplida. Lo que si aceptó fue que el casamiento de ella y Killian se realizará en el castillo, el cual había sido refaccionado.

Ella nunca había querido poder, todo lo que había querido era amor, y eso lo tenía con Killian. Ella nunca había querido ser Reina, ni vivir en un castillo, ni ser rica, ni ser responsable de cientos de personas. Por la única razón que había querido volver a ser humana había sido para poder volver a sentir y para encontrar su amor verdadero. Todo lo que siempre había querido y deseado lo tenía con Killian, y eso la hacía sentir la persona más afortunada del universo. Lo único que quería era pasar el resto de su vida junto a él, amándolo y dejando que él la ame.

- ¿Preferís el azul o el rojo? – Preguntó ella, mientras compartían su primer baile de casados. Era divertido el hecho que su vestido blanco estaba siendo cambiado continuamente de color, por la pelea que las Hadas estaban teniendo.

- Todos los colores te quedan bien. – Aseguró él. – Aunque prefiero verte sin nada. – Dijo guiñándole un ojo. - ¿Segura que no queres ser la Reina? – Preguntó después de un largo instante en el que solo se habían dedicado a continuar bailando al compás de la música.

- Segura, yo solo quería que sean libres, y ya lo son. – Respondió ella mientras él la hacia girar. – Mi final feliz no es ser Reina. – Dijo ella con convicción.

- ¿Y cuál es tu final feliz? – Preguntó él rodeando la cadera de ella con sus brazos.

- Navegar todos los océanos y conocer el mundo. – Respondió ella a modo de broma, ganándose una mirada curiosa de él. – Tú eres mi final feliz tonto. – Dijo ella dándole un pequeño golpe en el pecho.

- Bien, porque tu eres el mío. – Dijo él con una sonrisa.

Juntaron sus labios en un beso lleno de amor y pasión, hasta que necesitaron separarse para volver a respirar, luego continuaron con su baile mientras reían. Ellos se habían casado, y estaban listos para comenzar su nueva aventura: recorrer todos los océanos en el Jolly Roger y conocer todos los Reinos de los distintos mundos. Aunque quizás esa no era en si la nueva aventura, quizás la nueva gran aventura era pasar el resto de sus vidas juntos, amándose.

FIN


¡Hola queridos lectores! ¿Cómo están? Espero que bien.

Nuevamente llegamos al final de otra historia. No estoy muy convencida con el final, pero bueno nunca suelo estarlo. Soy bastante inconformista en ese sentido. ¡Espero que les guste y hayan disfrutado la historia!

Por último, quiero agradecerles a todos los que me leyeron, a los que dejaron reviews, a los que dieron follow y favorito. Y gracias a todos mis lectores fieles (ellos saben quienes son), que siempre me apoyan y acompañan en cada loca historia.

Estoy en el proceso de escribir otras historias CS, pero ando medio complicadas de tiempos. Seguramente intentaré comenzar a subir alguna la próxima semana.

¡Que sean felices!

Nos leemos en la próxima historia :)