¡Hola! Espero que les guste el fic, me inspiré en la película Kill Bill Vol.1

¡Disfruten!

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"Nunca odies a tus enemigos, afecta tu juicio"

Una hermosa mujer de cabello rosa inhaló profundamente de su cigarro mientras lo sostenía elegantemente. A los pocos segundos, exhaló el humo del cigarro y miró al hombre frente a ella.

− Haruno-san, le pido que elimine a ese hombre – habló un hombre de aspecto serio

Ella no respondió. Simplemente, observó a su alrededor. Estaba en una bella casa inglesa donde vivía una familia de japoneses. Rio mentalmente, era una paradoja.

Las paredes del salón en donde estaban eran de un color crema calmante y el suelo de madera perfectamente limpio. Reflexionó la propuesta del hombre con sumo cuidado hasta que el cigarro se acabó. Lo apagó en un cenicero, aplastándolo en otras cenizas de cigarros previamente consumidos. En realidad nunca fumaba pero esta ocasión lo requería.

− ¿Y qué dice, Haruno-san? – preguntó el hombre poniéndose nervioso por la espera

− Acepto – respondió la mujer con simpleza – pero tengo mis condiciones, Hiashi – el hombre frunció el ceño cuando dijo su nombre casi vulgarmente – exijo protección completa de los Hyuga, este pedido me pone en gran peligro

− Está bien – asintió Hiashi – aquí tienes los detalles de la misión – le entregó una carpeta

La mujer tomó la carpeta con ambas manos ya que estaba repleta de hojas detalladas sobre el tema. Ella guardó dicha carpeta en su bolso rápidamente. Sin más que hacer, la joven se puso de pie y comenzó a dirigirse hacia la puerta de la oficina para irse.

− Confío en que lograrás completar la misión – habló Hiashi cuando llegó a la puerta

La muchacha se detuvo en el camino. Sonrió para sí misma, este hombre le causaba gracia. Sin darse vuelta le respondió.

− Mi nombre es Sakura Haruno, recuérdelo – respondió la joven

Ella salió de la lujosa oficina cerrando la puerta con la delicadeza que la caracterizaba. Hiashi miró fijamente por donde había salido y escuchando como el sonido de sus tacones de aguja se desvanecía por el pasillo.

En otra lujosa mansión

Madara Uchiha se encontraba sentado detrás de su gran escritorio con las manos cruzadas sobre su barbilla. Esta pose era normal cuando meditaba sobre alguna situación. Debía admitir que estaba preocupado pero jamás lo demostraría. Salió de sus pensamientos cuando abrieron la puerta de la habitación.

− Padre, ¿me ha llamado? – preguntó su hijo con respeto

− Sasuke, siéntate – ordeno señalando vagamente el sillón negro delante de su escritorio

Un poco nervioso, Sasuke se sentó donde le había indicado. Su padre se puso de pie acercándose a la ventana y mirando al exterior. Mientras su padre elegía las palabras para explicarle la situación, Sasuke miró un cuadro en particular de la habitación.

El cuadro era el retrato de su madre, Meiko Uchiha. El retrato mostraba a una mujer de cabello negro largo y de ojos color ébanos cautivantes. Su piel solía ser lisa sin una sola arruga, aquella dama había conquistado el corazón de su padre en la juventud y juntos formaron una familia.

Luego de que su hermana menor naciera, Meiko enfermó gravemente. Los doctores le diagnosticaron cáncer de útero. Los médicos descubrieron un gran tumor maligno en su vientre en un control post-parto. Le dieron seis meses de vida que fueron cortos y dolorosos. Perdió su cabello, la atormentaba un dolor terrible por la quimioterapia y su vida se desvanecía día a día.

Sasuke y su hermano mayor Itachi, observaron cómo su madre sufría sin poder hacer nada hasta que llegó ese fatídico día en que murió. Solo una vez vieron llorar a su padre y fue en la habitación que compartía con su madre, en la noche de su muerte lloró junto a su cuerpo sin vida por horas. Luego no derramó una sola lágrima, por lo menos no en su presencia.

Sin embargo, Madara se dedicó a cuidar y criar a la pequeña bebé con mucho esmero pero la empresa que dirigía necesitaba su atención. Apenas Sarada pudo caminar y comer por sí sola, dejó su cuidado a las mucamas.

− Debes llevar a Sarada a la reunión de las familias – habló Madara sacando a Sasuke de sus pensamientos – Itachi te acompañará

− ¿No vendrás?

− No, pero estarán preparados por si algo pasa – dijo Madara con seriedad mirando por la ventana – los dos saben manejar perfectamente armas así que estarán armados

− Está bien pero ¿por qué llevarla a la reunión? – preguntó Sasuke

− Los demás líderes de familias deben conocerla para que jamás se metan con ella – explicó Madara dándose vuelta y sentándose en su sillón

− ¿No tendría que ser al revés?

− Haces demasiadas preguntas, Sasuke – habló el hombre con calma – no te preocupes, ellos entenderán mi mensaje – Sasuke asintió – infórmale a Itachi de esto y por cierto, partirán mañana

− De acuerdo

Sasuke se retiró de la habitación respetuosamente. Luego de que su hijo se fuera, Madara miró el cuadro de Meiko. Un sentimiento de nostalgia, lo invadió. Doce años habían pasado de su muerte pero todavía le afectaba en cierta forma.

Al día siguiente

Eran las cinco de la mañana cuando Sakura se despertó por la leve luz del sol. Estaba amaneciendo. Ella no había dormido mucho debido a que se dedicó a estudiar la carpeta que Hiashi le había otorgado.

La misión era simple, debía matar a Sasuke Uchiha. Segundo hijo de Madara Uchiha y Meiko Uchiha, posible heredero de la empresa. Su madre había muerte hace doce años, meses después de haber dado a luz a Sarada Uchiha. Itachi era el hijo mayor y primogénito pero no deseaba ser el heredero.

En fin, la misión era asesinar rápidamente a este joven y luego recibir la suma de dinero. Por supuesto que tenía sus peligros, después de todo se estaba metiendo con los Uchiha.

Sakura desayunó una simple manzana acompañada de jugo de naranja. Luego recogió su largo cabello rosa en una coleta alta, muy prolija. Se maquilló colocándose rímel que destacaba sus ojos verdes y un brillo labial.

El hotel donde se hospedaba era de clase media ya que no necesitaba lujos ni atención innecesaria. Ella se dirigió a preparar sus armas. La misión tendría que ser completada a la distancia ya que lo mataría mientras él viajaba en una camioneta.

Abrió su gran bolso guardando su fusil de francotirador. Era el arma de fuego necesaria para un disparo de precisión ya que el objetivo se encontraría a una larga distancia.

Con todo ya listo, ella salió de la habitación de hotel borrando todo rastro de su presencia allí. Bajó a recepción sin mirar al administrador. En el exterior, se subió en su moto negra colocándose el casco negro de protección y se fue del lugar.

Mansión Uchiha

La familia Uchiha se encontraba en la entrada de la mansión esperando a la camioneta que los transportaría a la reunión de familias. Los dos hermanos vestían un traje negro elegante con el símbolo Uchiha en cada manga derecha haciendo alusión de su herencia. La pequeña Sarada llevaba un vestido lila con una cinta negra en la cintura, y el símbolo Uchiha en la esquina superior del vestido. La camioneta había llegado a la entrada.

− Itachi, Sasuke cuiden de su hermana y les deseo lo mejor en la reunión – habló Madara con su seriedad normal – Sarada, compórtate como una señorita allí – advirtió

− ¡Hai! – sonrió Sarada emocionada

− Por supuesto, padre – dijo Itachi con calma

Los hermanos Uchiha ingresaron en la camioneta para ser transportados a la reunión. Madara observó a la camioneta irse hasta que desapareció de su vista y entró nuevamente en la mansión para prepararse para ir al edificio de la empresa a trabajar.

En la ruta

Luego de una hora viajando, Sakura encontró el lugar perfecto para instalarse y cumplir la misión. Escondió su motocicleta negra en unos arbustos y se dispuso a armar su fusil. El objetivo se acercaba.

En la camioneta

Los hermanos Uchiha se encontraban sentados cómodamente escuchando a la pequeña Sarada que relataba muy entusiasmadamente lo bien que le iba en matemáticas.

− Entonces la maestra me felicitó – sonrió Sarada

− Excelente, Sarada – felicitó Sasuke

El chofer miró por el espejo retrovisor y se encontró con la mirada penetrante de Itachi. Se puso nervioso al instante, su mano tembló mientras tomaba el volante. El momento se acercaba pero debía esperar a la señal.

Mientras avanzaban a velocidad normal en la ruta, una motocicleta roja pasó a gran velocidad llamando la atención del chofer. El hombre sudaba mucho por el nerviosismo. La señal fue dada por la motocicleta. En ese instante, clavó sus pies en los frenos de la camioneta.

Itachi y Sasuke junto a Sarada se sujetaron de lo que podían por el repentino freno de la camioneta. En ese momento, dos autos negros rodearon la camioneta adelante y atrás mientras otras dos motocicletas rojas los acompañaban. Itachi miró a su hermano y ambos asintieron, habían sido traicionados.

En la ruta

Sakura ya estaba lista para asesinar al muchacho mientras estaba recostada en el piso junto a su fusil francotirador. La camioneta se estaba acercando al punto del disparo, y Sakura ajustó la mira telescópica un poco más para tener mayor seguridad de precisión. La camioneta seguía avanzando por lo que la joven acercó su dedo índice al gatillo.

De repente, una motocicleta roja pasó a gran velocidad. Sakura frunció el ceño, algo sucedía. Al instante, la camioneta se detuvo bruscamente marcando sus llantas en el asfalto. La chica miró como dos autos rodeaban a la camioneta y otras dos motocicletas los acompañaban.

Maldijo internamente, se le habían adelantado. Otras personas iban tras el mismo objetivo. Se puso de pie rápidamente, tomando otras dos armas. Dos armas nueve milímetros y guardó una navaja en su cadera.

Luego de prepararse rápidamente para el cambio de situación, vio que un hombre encapuchado se llevaba a Sarada que pataleaba y gritaba. El objetivo de ellos no era Sasuke Uchiha si no su hermana menor.

Sakura era una asesina profesional pero jamás mataría a un niño ni lo secuestraría. Esto le recordó a su pasado, no iba a permitirlo. Sacó su motocicleta negra de los arbustos y se subió, arrancó el motor con fuerza y salió a gran velocidad dispuesta a salvar a la niña.

El hombre encapuchado junto a otros cómplices se llevó a la niña en uno de los autos negros mientras el auto que quedaba con otras personas disparaba contra los hermanos Uchiha que respondían.

Cuando Sakura salió en la ruta tras el auto negro que llevaba a Sarada Uchiha, las dos motocicletas que acompañaban anteriormente a los autos la perseguían.

En el auto negro

Sarada se encontraba llorando fuertemente debido a que estaba siendo secuestrada y porque también le habían golpeado el rostro. Se sintió esperanzada cuando escuchó a sus secuestradores.

Oigan, están siendo perseguidos por una motocicleta negra – habló una voz masculina a través de una radio

− Maldición – gruñó el conductor

− ¿Quién es? – preguntó la persona que había raptado a la niña

Están jodidos, es Sakura Haruno – respondió la voz

− ¡¿Qué?!

− Esos Uchiha, maldito Madara – maldijo el conductor

− ¿Cómo rayos lo supieron? – gruñó el hombre acompañante – estamos muertos, hombre

Enviamos dos motocicletas para que la derriben – informó la voz

Está bien, copiado – respondió el acompañante a través de una radio

− Si no la matan, nos encargamos nosotros – dijo el conductor y el otro hombre asintió preparando armas

En la ruta

Sakura miró por el espejo de su motocicleta a las otras dos motocicletas que la perseguían. Se estaban acercando y no podría salvar a la niña.

Sin esperar un segundo más, sacó una nueve milímetros de su cadera y mientras sostenía con una mano el manubrio de la motocicleta, se giró disparándole a la rueda delantera de la motocicleta roja que estaba a su derecha.

La motocicleta roja perdió el control desviándose de la ruta y chocó contra un árbol dejando inconsciente o muerto al conductor.

En el auto negro

El conductor se encontraba bastante nervioso y el acompañante intentaba que la niña se callara.

− ¡Ya cállate! – gritó el hombre haciendo que hipara en silencio

Haruno acaba de destruir una motocicleta – informó la voz

− Maldición

En la ruta

La motocicleta roja que estaba a la izquierda de Sakura se acercó a su altura y cuando el conductor estuvo a punto de disparar, ella fue más rápida y le dio un disparo preciso en la frente haciendo que el hombre cayera muerto sobre la motocicleta y estrellándose en algún lugar.

En el auto negro

El conductor al ver que la otra motocicleta había sido derribada, le ordenó al acompañante que le disparara a la mujer.

El acompañante sacó medio cuerpo por la ventana del auto para estar en posición de disparo.

En la ruta

Al ver que uno de los cómplices sacó su cuerpo por la ventana dispuesto a matarla, Sakura volvió a sacar su arma.

El hombre le disparó y ella a duras penas esquivó el disparo que iba a su cabeza. Ella estaba en desventaja y no tenía otra opción más que disparar precisamente o moriría. Esquivó otro disparo que apenas le rozó. Sostuvo el manubrio con sus piernas y tomando su arma apuntó con ambas manos al hombre. El disparo fue exitoso, el acompañante cayó en la ruta muerto al instante.

Sin esperar, Sakura apuntó a través del vidrio trasero del auto al conductor. El disparo podría fallar ya que estaba a más de cien metros.

En el auto

El conductor estaba desesperado no sabía qué rayos hacer, su compañero acababa de ser asesinado por la mujer. Solo le quedaba una opción.

Frenó el auto con fuerza.

En la ruta

Sakura perdió el objetivo cuando el auto frenó. Maldijo en voz baja, el disparo era seguro. Ella frenó su motocicleta a una corta distancia. Un hombre de mediana edad se bajó del auto arrastrando a la niña que no paraba de llorar. El hombre tiró de su cabello negro al ver que la niña no quería caminar. Sakura apretó los dientes.

− Oye tú, mataré a la niña si no te vas – dijo en voz alta apuntándole en la cabeza con un arma

− No-o me-e ma-ates – tartamudeó Sarada

− ¡Cállate! – gritó el hombre ahorcándola con su antebrazo

Sakura lo miró fijamente sin una sola emoción en su rostro. Deseaba torturar a ese tipo. Apuntó al cráneo del hombre con su nueve milímetros.

− Con que no te vas, eh – se burló apretando el caño del arma en la cabeza – y te atreves a apuntarme

Mientras Sakura lo miraba le apuntó con su arma, observó una gota de sudor cayendo por la sien. El brazo con el que apuntaba temblaba levemente, era casi imperceptible. A los ojos de Sakura Haruno nada era imperceptible.

Todo era cuestión de quién dispararía primero. Era decisivo.

Sakura solo esperaba el momento correcto.

El hombre quería acabar de una vez con la niña.

El momento había llegado, el músculo del antebrazo de aquel hombre se tensó.

A través de sus lágrimas, Sarada vio cómo la mujer de cabello rosa disparó a su secuestrador.

La bala se introdujo en su cráneo traspasándolo haciendo que un chorro de sangre saliera por la nuca.

El control sobre Sarada se aflojó al instante mientras el hombre caía de espaldas al asfalto.

Los ojos del hombre estaban muy amplios como si estuviese sorprendido, en su frente había un agujero producto del disparo y un hilo de sangre recorría su frente.

− ¿Estás bien? – preguntó la mujer de repente a su lado

− Sí – respondió Sarada asustada

− No te haré daño – sonrió levemente Sakura – ven, te llevaré con tus hermanos

Sakura subió a la niña a su motocicleta y luego se subió ella misma para que la niña esté delante. Dio media vuelta en medio de la ruta vacía ignorando el cadáver del secuestrador y procedió a regresar.

Cuando llegaron al lugar de los hechos, un auto negro estaba incendiado y todas las personas muertas a su alrededor. La camioneta de los Uchiha estaba agujereada por los disparos pero seguía intacta.

− Baja lentamente de la motocicleta y aléjate – ordenó Itachi apuntándole con un arma

− ¡Nii-san, ella me salvó!

− Obedece – ordenó Itachi mirando a la mujer e ignorando a su hermana

Sakura lo miró ya que estaba a pocos metros, recordó que tenía un arma en su cadera pero si llegaba a moverse sospechosamente la matarían. Decidió obedecer, era lo más sensato.

Se bajó de la motocicleta y se alejó varios metros atrás con las manos en alto para que pensaran que estaba rendida. Sasuke salió desde atrás de la camioneta sin armas pero sostenía su brazo izquierdo. Estaba herido. Bajó a su hermana de la motocicleta con su brazo derecho.

Ahora que prestaba atención, Itachi también estaba herido en la pierna. Un disparo le había rozado y la herida sangraba. De repente, Itachi bajó el arma y la miró.

− Ven con nosotros – habló un poco más calmado

− No puedo, debo irme – respondió Sakura dándose vuelta

− No es una opción, vendrás con nosotros – dijo Itachi acercándose rápidamente

Sakura no escuchó sus pasos, solo vio su sombra cuando ya estaba cerca de ella. Cuando estuvo a punto de darse vuelta, sintió la culata de un arma golpeándola fuertemente en su nuca.

La oscuridad la consumió al instante. La habían desmayado.

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