Bueno, he aquí el siguiente capítulo. No daré excusas ni nada por el estilo, hace unas semanas me puse a contestar a los comentarios que habían hecho sobre "Hijo de la Luna" y a aquellos que no respondí, les agradezco que sigan esta historia, aun después de casi un año sin actualizaciones. Este capítulo no es tan largo como me hubiera gustado, pero me encanta tal y como quedó, espero que a ustedes también. Creo que las cosas se moverán un poco más rápido desde aquí.

Como siempre, Harry Potter no me pertenece, y todo lo hago con el placer de entretenerlos y entretenerme, plasmando mis ideas desordenadas y raras.

Por el momento no hay nada de lo que los tenga que advertir, así que pueden continuar con la lectura.

Bueno, y a todos los que han comentado; pedro117, MadameNullaRen, Pitufina27, SELENE 333, xXm3ch3Xx, Lunatica, taikara100, BlackStar, Prisci, Sophie Velazco, Bonny 83, roohh-guzman, Alas de Tinta, Mra. De Horan, EmilyWintersLabyoterxs, fuyita, Ishiro Shizuka, GalaxInfinity, Wolfrain17, persefone90, Anghara Clockworker, Buda Blue, Tast Cullen, daiara lestrange, Vivi Neko, Drokov1080, BloodyUsagi89, miadharu28, Ro, Demon, Valerya Gonzalez, KathZero, Natalia Mervel, Xyori Nadeshiko, Anul Luna, Noemi Cullen, alisopsie, Vane Brac, Yopfan, Kutzi Shiro...y si se me olvido alguno, disculpa, se los dedico a ustedes, y también a todos aquellos que siguen mi historia y le dieron favorito. ¡Gracias!

-11-

-Conversaciones-

Después de pasar por una sesión extenuante relatando lo que llevó a Severus a ese momento, las horas pasaron volando en la pequeña habitación y ninguno de los dos se dio cuenta. No es que se hayan convertido en los mejores amigos de la noche a la mañana, pero el tener un mismo propósito bastaba como razón suficiente para vincularlos y por lo menos, soportarse mutuamente.

Severus respondió a la mayoría de las preguntas de Black, excepto aquellas que dejaban expuesto más de lo necesario a su pequeño, Juramento Inquebrantable o no, (la paranoia no es algo que se aleje fácilmente). Habló sobre el ser especial que logró salvar a Harry, usando magia tan pura que, el mal formado centro mágico del niño se había fusionado y heredado parte de la esencia de aquella criatura tan especial. No se permitió revelar la identidad de Máni, Black tenía que ganarse el derecho; tampoco creía conveniente dejar a la deidad al descubierto sin antes consultarlo con ella. Black se vio muy impresionado, pero no explotó ni armo algún escándalo, todo el tiempo tomando abiertamente la información dada por Severus, participando solo lo estrictamente necesario. Ciertamente algo que sorprendió al pocionista.

Otra cosa de la que Severus creyó necesario hablar, fue de la extraña apariencia de Harry. Daba por hecho lo que Black esperaba ver: Un mini Potter, por supuesto; cabello revoltoso, miopía y piel canela. Una especie de ninfa combinado con veela (las criaturas con las que se podía comparar el aura encantadora y el físico de Harry), no era el molde previsto por Black. Le volvió a explicar que la herencia de la magia otorgada había creado diferentes características y dotes en el niño, tales como un largo cabello plateado y piel blanca que parecía brillar a contraluz, o la habilidad de ver y entender la magia en su entorno natural, un poder que solo aumentaba con forme los años pasaban. Le advirtió a Black que no se sorprendiera si Harry hablaba de forma curiosa o descubriera algo de él que nadie más podría ver.

Otro de los puntos a tratar, fue el hermanito/guardián que se le había otorgado a Harry por las dríadas. Lo creía un tema importante, pues, siendo parte de su pequeña familia consideraba oportuno dar a conocer su identidad, sin temor a dejar algo importante al descubierto. Black se vio sorprendido por esa declaración, hasta casi entusiasmado por conocer un nuevo tipo de criatura mágica haciendo referencia a lo que había estudiado en las tierras extranjeras.

Por último, le explicó al heredero Black la razón de su salida, la necesidad de un obsequio de cumpleaños, y el deseo de Harry. Y con todo lo ocurrido, el tiempo estipulado para buscar tal regalo ahora se había alargado. Muy interesado en los gustos de su ahijado, Sirius pregunto qué era lo que deseaba Harry, y Severus le explicó el extraño interés del pequeño por los dragones después de mencionarlos por casualidad cuando enumeraba sus beneficios en pociones. Teniendo una curiosidad innata, pero no teniendo el material necesario para saciar su hambre de conocimiento, le pidió un libro que hablara sobre dragones. Black se entusiasmó, tanto por el hecho de enterarse del pronto cumpleaños del niño como de su gusto naciente por los impresionantes reptiles alados. Se iluminó como la estrella que llevaba su mismo nombre y pidiéndole a Severus esperar un poco, pues tenía el libro perfecto para que se lo llevara a Harry como regalo de cumpleaños, desapareció de la habitación.

Severus no tuvo oportunidad de discutir si lo aceptaba o no, la espina de la desconfianza seguía allí, sin embargo, recordando que tenían un Juramento Inquebrantable y al momento de cualquier mala acción creada, la magia de Black se iría, fue razón suficiente para quedarse y no largarse en ese mismo instante. No fue mucho lo que tuvo que esperar, casi diez minutos después, Black, con un cofre del tamaño de su puño apareció frente al pocionista con una sonrisa demasiado brillante. Dejándolo en el suelo, lo agrandó a su tamaño real.

-Creí que solo irías a buscar un libro. -Hablo Severus algo intrigado por lo que contenía el baúl.

-Sí, lo sé, pero no me pude contener. Cuando estuve en Norteamérica, aprendí mucho sobre criaturas mágicas, aprendí sobre la magia sin la clásica y retrograda clasificación de buena o mala, más bien de solo magia y poder según los deseos en el corazón de los magos. Una de las criaturas que tanto me fascinaron fueron los dragones y que mi pequeño ahijado parezca compartir gustos conmigo, solo me hace muy feliz.

-Dime por favor que no traes un dragón escondido ahí. -Gimió el pocionista.

- ¡Por supuesto que no! -Declaro Sirius -Eso lo dejaré para cuando cumpla con la mayoría de edad, existen normas para cuidar a un dragón, Snape. -Alegó como si fuera algo natural y de dominio popular. Severus solo pudo agradecer que para eso faltaban muchos años, y realmente se preguntaba si era necesario que Black y Harry se conociera, no necesitaba que la naturaleza explorativa y curiosa del niño se incrementara con las ideas absurdas que Black de seguro le metería en la cabeza.

Observó a Black abrir el baúl y sacar un libro grande y pesado con muchos ornamentos y diseños de dragones grabados en la portada, pensó que para Harry sería muy difícil cargarlo a menos que lo hechizara a su conveniencia.

-Este es el libro más actualizado sobre dragones que hay. Aquí se pueden encontrar las especies de dragones que existen en el mundo, sus características, cómo viven, en qué lugar viven, básicamente su naturaleza. El libro también contiene una sección que habla sobre las propiedades que poseen algunas partes de dragones en pociones curativas, otra sección habla sobre su historia, y, como implemento extra, viene ilustrado, ¿Crees que le guste a Harry? –Sirius preguntó dudoso, y Severus solo pudo verlo con gran asombro, pues era más de lo que había imaginado tener la suerte de encontrar.

-Black, no lo va a querer soltar hasta haberlo terminado de leer. –Dijo el pocionista apreciando el libro.

-Aunque, esto es algo muy avanzado, ¿Harry sabe leer? Creí que tú se lo leerías. –dijo confundido.

- ¿Por qué pediría un libro si no supiera? - dijo frunciendo el ceño, Severus.

-Pero, dijiste que apenas cumpliría siete años.

-Recuérdame, Black, ¿A qué edad comienzan adiestrarlos a ustedes los Sangre Pura? -Sirius solo hizo un mohín antes la burla de Snape y el uso de la palabra "adiestrar", pero tuvo que admitir que tenía un punto, solo había imaginado que el pocionista dejaría que Harry disfrutara un poco más de su niñez, después de todo no tenía ninguna responsabilidad social que lo obligara a las pautas establecidas por su herencia y ancestral familia.

-Se lo que estás pensando, Black, y no fue algo que yo decidiera o impusiera a Harry. Desde muy pequeño tuvo una capacidad innata para aprender y una determinación de piedra. Aprender a leer por sí solo a los cuatro años fue el inicio de su hambre de conocimiento. No había querido conformase simplemente con sus libros de cuentos infantiles, también quiso saber sobre el mundo mágico, pociones, y todo sobre lo que no entendía, así que yo opté por el papel de maestro. Harry, no solo tiene un gran potencial en la magia, también es muy inteligente a su corta edad. -El orgullo se filtraba a través de la voz de Severus, amaba a ese niño más que nada en el mundo, y Sirius pudo notarlo.

-Harry parece ser un niño impresionante, y puedo ver que lo cuidas mucho. -Declaro el heredero Black. -Gracias.

- ¿Por qué agradeces? –Frunció el ceño sin entender.

-Por cuidar de un niño que no es tu hijo, por supuesto, no tenías ninguna obligación…

-Te dejaré esto en claro y es algo que solo diré una vez, Black, -interrumpió Severus con una voz tan gélida que dejo inmóvil a Sirius, -así que espero que lo entiendas. –Tomo una respiración y continuo. –Puede que mi relación con Harry no sea consanguínea, pero puedo declarar que Harry es tanto mi hijo como lo es de Potter y Lily. Tú más que nadie sabe que la sangre no hace a las familias y no tiene relevancia en esta situación. Harry es mi hijo en toda las de la ley y es algo que ni el regreso de James Potter podrá cambiar, y el Tapiz de los Potter lo demuestra, ¿Entendiste? Lo que hemos cultivado con los años no desaparecerá así por así, y ten por seguro que Harry piensa igual que yo. -Severus había hablado con tanta pasión que Sirius no tuvo argumentos con lo qué contradecir lo dicho por el pocionista.

Sirius quedó sin palabras, atónito ante la verdad en la explosión de Snape. Supo que su elección de palabras no había sido la correcta, y que el pocionista vio como un insulto declarar que Harry no era su hijo. Y realmente Sirius entendía más que nadie que la sangre no es todo lo que conforma a las familias. Que solo el amor, el cuidado y los vínculos crean a las verdaderas familias. Decidió entonces que debía disculparse.

-Lamento lo que dije, Snape. Tienes todo el derecho a enojarte y no tengo derecho a decir absolutamente nada, soy un extraño que hasta ahora podrá conocer un pedacito de lo que tú has tenido por siete años. Sigo pensando en mis amigos como sus padres, sin tener en cuenta que fuiste tú el que lo tuvo primero desde que nació, tú fuiste quien tomó la decisión de cuidarlo y protegerlo, educarlo. Verdaderamente eres su padre, no importan las circunstancias, y respetare eso. –Termino con tono humilde y destilando respeto hacia Severus.

Severus no dijo nada, aceptando la disculpa de Black, y en acuerdo tácito decidió no hablar más sobre el tema y enfocarse en el problema inicial que era el regalo de cumpleaños de Harry, así como el hecho de prepararse para explicarle a Harry que tenía un padrino y éste pedía hablar con él.

Para romper el extraño silencio en el que se habían sumido, Severus decidió preguntar por el contenido que ocultaba el baúl y que Black aún no había sacado. Sirius se vio aliviado de que el pocionista haya vuelto a hablar, también emocionado por seguir mostrando los regalos que trajo para Harry.

-No sé si a Harry le gusten los dulces, pero traje algunos de los más exquisitos que pude conseguir, eran para Lily, supongo que tendrá que perdonarme por dárselos a su hijo, -dijo con una sonrisa nostálgica, -supongo que tu controlaras su consumo de azúcar, y todo eso. –Sirius quedo viendo las bolsas de dulces y luego recordó al pequeño hermano de su ahijado. –Esa criatura perteneciente a las dríadas, Lyon, ¿puede alimentarse con comida humana, o cómo funciona?

-Él solo tiene estas pequeñas diferencias que reflejan su verdadera naturaleza, -refiriéndose a los extravagantes colores de su cabello, las orejas puntiagudas y las hojas en los tobillos de Lyon, -por lo demás, es completamente como cualquier otro ser humano.

-Entonces, ¿crees que también pueda comer los dulces? –pregunto sonriendo, Sirius.

Con un suspiro, Severus asintió. –Ellos aman las golosinas, tendré que buscar un escondite más seguro si quiero que esos dulces duren, últimamente Harry ha sido muy creativo para encontrar las galletas. -Sirius solo pudo reírse ante las precauciones paternas de Severus.

-Y pensar que rechazaste el puesto de profesor de pociones en Hogwarts por negarte a cuidar mocosos revoltosos, y ahora estas aquí viendo cómo evitar que dos pequeños no se pudran los dientes con golosinas. –se burló Sirius con grandes carcajadas.

-Harry y Lyon son diferentes, -Severus frunció el ceño ante las risas estridentes de Black, -y si no cuido su alimentación de una manera balanceada solo provocará un desorden en su metabolismo, afectando el sueño y su apetito. Me negué a enseñar en Hogwarts porque no me apetecía controlar engendros en masa, yo solo tengo a dos niños por los qué velar, y con eso me basta para toda una vida. Gracias.

-Esto no tiene precio… -Severus estaba listo para maldecir a Black si seguía con sus burlas, pero se detuvo al ver que la sonrisa en el rostro del otro hombre cambia y se mostraba amistosa. –Harry tiene un gran padre.

Esa repentina declaración descoloco al Severus, estaba acostumbrado a tratar con el matón de escuela que recordaba, no con este nuevo y mejorado modelo racional que parecía Black. No dijo nada, y solo contemplo como Sirius comenzaba a sacar cosas del baúl nuevamente.

-Traje juguetes que fueron míos, algunos libros que hablan sobre otras criaturas mágicas, con ilustraciones por supuesto. ¡Oh! También traje pinturas, están encantadas para que se reemplace la pintura una vez que se haya acabado, -Sirius le mostro a Severus algo parecido a un diario forrado con cuero de color verde, -esto no es pergamino, es papel. Traje unos cuantos de donde estuve estudiando porque la textura es un poco más suave al pergamino y al trabajar con las pinturas los dibujos quedan más estilizados, aunque supongo que a los niños eso no les interesará por el momento, llamara más su atención que al finalizar el dibujo podrá moverse unos cuantos minutos. –Sirius sonreía al terminar de mostrar los regalos, no solo para Harry sino también ahora incluido Lyon.

-Sabes que no es necesario, ¿cierto?

- ¡Es necesario! Los niños merecen divertirse, y esto es algo general de lo que tengo conocimiento les gusta a los niños, cuando los conozca más a fondo obviamente traeré mejores regalos, eso es seguro. Entonces, ¿podemos ahora hablar con Harry? ¡Por favooooooor! –Sirius alargo la palabra innecesariamente, luciendo como un niño pidiendo un capricho. Él solo se encogió de hombros, conjurando un rápido Tempus, vio que daba un cuarto para las ocho. Sus bebés ya deberían estar despiertos y a punto de desayunar. Sacó el espejo de dos vías y llamo, esperando a que se aclarara el reflejo.

Lo primero que notó, fue a Sunne, estaba en la cocina y de fondo podía escuchar el gorgoteo de Lyon y las risas de Harry, lo poco que podía ver detrás de Sunne Severus asumió que era la cocina destrozada. Cerró los ojos un momento y llamando a la paciencia en su interior, preguntó: ¿Qué hacen en la cocina los niños, Señor Sunne?

- ¡Severus! Hola, y respondiendo a tu pregunta, los niños querían ayudar con el desayuno. –dijo obviamente nervioso la deidad, girando el rostro fuera del espejo y moviéndolo mucho.

-Eso era completamente innecesario, deje preparado los alimentos perfectamente etiquetados para cada uno de los tiempos, por los tres días máximos que duraría mi viaje. –dijo irritado el pocionista. Sirius que había visto como el semblante de Severus había cambiado rápidamente, se acercó por detrás para ver lo que ocurría y tenía tan molesto al otro, funcionaba que fuera unos centímetros más alto que Severus.

-Amm, creo que no recordé haber escuchado eso ayer…

-Lo deje escrito en la lista que le entregue a usted y a Máni, -Severus ya tenía un tic en su ojo derecho, se alegraba de que su viaje se haya acortado considerablemente, de lo contrario pasaría todo el viaje preocupado por lo que sus pequeños podrían hacer con Sunne a cargo.

-Oh, si ya recordé, pero verás… los niños ocuparon la lista para jugar y, emm… mi hermana no quiso prestarme la suya. ¡Harry deja eso! –se escuchó un fuerte estruendo y tanto Sirius como Severus saltaron del susto, las imágenes se movieron con reflejos rápidos en el espejo por unos cuantos minutos para luego caer al piso, dando una extraña perspectiva de toda la cocina. Unas pequeñas manos se acercaron y tomaron el espejo, pronto la imagen de Lyon apareció en el espejo, sonriendo al reconocer a su padre.

- ¡Pah! –gorgoteó el bebé, sonriendo a través del espejo.

- ¿Ese es Harry? –pregunto Sirius desde atrás del pocionista.

-No, este es Lyon, el bebé dríade.

- ¡Hola pequeño! ¡Oww, es tan tierno! –arrulló Sirius, encantado con el niño.

Pronto las imágenes se movieron de nuevo y el reflejo mostro a un Harry cubierto de harina y lo que parecía miel de arándanos.

- ¡Papá!

- ¡Harry! ¿Qué significa todo eso? –Tanto el niño, como Sirius se congelaron ante la voz enojada de Severus, el pequeño porque sabía que venía un castigo y el otro, recordando cuando se metía en problemas y su padre lo llamaba a su estudio. A Sirius lo recorrió un escalofrío de solo pensar en eso. –Sabes que tú y Lyon tienen completamente prohibido estar en la cocina si no tienen supervisión adecuada.

-Pero el tío Sunne…

- ¡Supervisión adecuada, dije! Eres lo suficiente inteligente como para ver que el señor Sunne no puede con ustedes dos, tenías que llamar a mamá.

- ¿Mamá? –susurro desde atrás Sirius, confundido.

-A callar, Black, ahorita estoy arreglando esto, luego trato contigo.

Harry se vio apenado, sabiendo que su padre tenía razón, pero él quería impresionar a su nuevo tío mostrándole como hacían sus alimentos las personas normales, no pensó que todo se volvería un desastre completo.

-Lo lamento…

-No, cuando regrese lo lamentaras jovencito. Hablare con Máni para que llegue a verlos, regresare más pronto de lo esperado. Quiero que limpies la cocina y no hay merienda para ti hoy.

-Está bien, papá. –Harry ya estaba resignado a que sería castigado.

Habiendo ordenado eso, Severus se volteó para mirar a Black que se había apartado lejos de la discusión. – ¡Black!

- ¡Sí, señor! –Sirius gimió al reaccionar como un niño, Severus solo levantó una ceja para nada impresionado.

-Harry, voy a presentarte a una persona. Él es amigo de tus padres, y quisiera conocerte. Su nombre es Sirius Black.

Sirius se acercó sonriendo y tomo el espejo de las manos de Severus.

- ¡Hola, pequeño! Es un placer al fin conocerte. Tu papito Sev me ha hablado mucho de ti, y mencionó que pronto seria tu cumpleaños, así que también te envío algunos regalos y al pequeño Lyon también.

- ¿En serio? –Harry como cualquier niño se alegró a la mención de la palabra "regalos".

-Mjum, según entendí, te gustan los dragones. También son mis criaturas favoritas, aunque no puedo decir que no existen otras criaturas igualmente interesantes, como por ejemplo los *Fénix, Ashwinder, Occamys, Hipogrifos…

-Black, te estas saliendo del tema. –dijo desde atrás Severus, que se mantenía al margen de la conversación, pero siempre atento.

-Oh, cierto. Bueno, como te decía, espero que tú y tu hermanito disfruten de los regalos. –Sirius observo la apariencia de Harry y ciertamente podía ver algo de sus amigos allí, debajo de finos cabellos de plata, tez reluciente y ojos intrigantemente brillantes. –Sabes, conocía a tus padres, de hecho, éramos muy buenos amigos, en los problemas que nos metía James cuando estábamos en la escuela, siempre con su ingenio y gran sonrisa. Y tu madre, la bruja más inteligente y bella que he conocido. -Sirius aparto un momento la mirada, mientras intentaba disipara el nudo en la garganta que se le había formado.

-Nunca conocí a mis verdaderos padres, pero por cómo te refieres a ellos debieron ser grandes personas. ¿Los extrañas mucho?

-Demasiado. –fue la corta respuesta de Sirius.

-Harry, -Severus tomo el espejo de las manos de Sirius y miro a su hijo –el señor Black cree fervientemente que siguen con vida, e intentará encontrarlos. Ha pedido mi ayuda y se la daré en lo que caben mis posibilidades. También se estará comunicando contigo frecuentemente, eso si tú lo deseas, claro.

-No veo problemas, ¿En serio piensa que están bien?

-Dijo que se encuentras con vida, no sabe exactamente sus condiciones. ¿Recuerdas lo que te explique sobre cómo desaparecieron?

-Sí, lo recuerdo. Y como no pudiste encontrarlos a pesar de que solo había pasado poco tiempo desde que huiste al bosque. Mami talvez quiera ayudar, ella es muy inteligente y fuerte. –Sirius otra vez escucho a Harry mencionar a su madre, Snape nunca dijo nada de tener una compañera y que también se adjuntara el adjetivo, decirle a Snape papá ya lo esperaba, pero ¿Quién era la mujer?

-Tendríamos que preguntarle primero, por el momento quiero que limpies la cocina, llegaré por la tarde y espero todo igual a como lo dejé. –Harry gimió y asintió a regañadientes, Severus sonreía por el sufrimiento que el mismo niño se había buscado. –Ahora despídete del señor Black.

Pasándole de nuevo el espejo, y Sirius tomándolo alegre de volver a tener la atención de su ahijado.

-Pronto volveremos a hablar, cachorro. Por el momento pórtate bien, y no hagas enojar a tu papi Sev… ¡agh! –Sirius grito al sentir el golpe en su costilla izquierda, al voltear vio a Snape examinando sus uñas como la cosa más interesante que pudiera existir.

- ¿Se siente bien, señor Black?

-Sirius, llámame Sirius, pequeño. Y sí estoy bien, solo son… gases. –mintió fácilmente, viendo de reojo a Severus.

-Está bien, señor Sirius, y con los gases puede preguntarle a mi papá sobre cómo curarlos, ¡es un experto! –dijo orgulloso el niño.

-No lo dudo.

Ante la sonrisa de Black a la mención de que era bueno curando gases, Severus le arrebató otra vez el espejo y se despidió de sus hijos. Sirius pudo o no haber notado un pequeño sonrojo, pero no dijo nada, esperando hasta que la comunicación se hubiera cortado y quedar en el silencio laxo de la habitación. Sirius, sin embargo, no se quedó mucho tiempo en silencio y entonces preguntó:

- ¿A quién llama mamá?

-Creí haber explicado el asunto de la adopción mágica.

-Una adopción la puede hacer cualquiera, pero los títulos no siempre caen en "mamá y papá", y te recuerdo siempre te referiste a ella como "ente" o "ser".

-Pues la adopción se hizo en toda la regla, y ella está encantada de que Harry la reconozca como madre. Al principio, la primera vez que dijo la palabra, en realidad el bebé intentaba decir "Máni" que es su verdadero nombre, pero en su lugar lo que dijo fue "Mami", pronto el bebé la repitió una y otra vez y simplemente se quedó así. También me sentí extraño que Harry llamara madre a alguien más que no fuera Lily, pero…

-No es algo que pudieras controlar. –Terminó Sirius la oración.

-Nunca le he ocultado nada a Harry, y sabe quién es realmente, de dónde viene y los sucesos que llevaron a que vivamos ocultos en el bosque. Aún es pequeño, y toma todo con completa normalidad, aceptando que el mundo afuera del bosque es peligroso y todavía depende de Máni y de mí para cuidarlo. Temo, sin embargo, que al crecer quiera ver por sí mismo el mundo del que lo he ocultado por tanto tiempo, y en una rabieta corra lejos de mí.

Sin querer, Severus había sacado sus temores y Sirius no sabía qué decir. Recordaba su juventud, como se reveló ante sus padres y muchas veces los contradecía, con su madre no lo lamentaba mucho, pero su padre… él era diferente y siempre lo acepto aun después de todos los desaires que le hizo. Entendía que Snape como padre, tenía las mismas inquietudes.

-Entonces, sugiero que disfrutes del tiempo que queda antes de que pierdas a tus pequeños, juega y demuéstrales cuanto los quieres. Así cuando llegue ese día que tanto temes, recordarán que sigues siendo su padre y volverán a ti, no importa las circunstancia.

Severus abrió cómicamente los ojos, sorprendido por aquellas palabras y el sentido que tenía. Agradeció silenciosamente a Black y éste solo sonrió en entendimiento.

No pasó mucho después de esa extraña conversación, y habiendo empacado todo para su regreso, le dejo el espejo de dos vías a Black para estar en comunicación y saber si tenía progresos con la búsqueda de los Potter. Además de eso, nada interesante sucedió en el regreso de Severus a su cabaña en el bosque, todo el camino siempre pensando en el consejo de disfrutar un poco más del tiempo con sus niños, no es que no lo hiciera ya, pero supuso que podría comenzar a guardar sus recuerdos en frascos, almacenarlos y tener algo que ver cuando Harry y Lyon hayan crecido lo suficiente y la nostalgia lo invada.

Después de pasar el portal, el tiempo y el camino se hicieron costo y pronto Severus estuvo al borde del claro donde se encontraba la cabaña, podía escuchar las voces desde adentro, las risas y los juegos que de seguro estarían haciendo sus hijos.

Al entrar a la casa, a los niños le tomo un momento en reconocer la silueta a contraluz de pie frente a la entrada antes de atacar a Severus con sus pequeños cuerpos, abrazándolo y sonriendo por su regreso. Severus los cargó al mismo tiempo, adorando el abrazo entre los tres y resolviendo definitivamente que ese sería el primer recuerdo que guardaría. Ser recibido con el cariño que Harry y Lyon le profesaban, no yendo directamente a los regalos que traía para ellos, sino a sus brazos, demostrando cuanto lo extrañaban, sin importar que solo se había ido por un día.

Sabía que no toda la vida sería así, y que ellos iban a crecer, cuestionar, querer ser libres de cumplir sus propios deseos, pero para mientras ese momento llegaba (y faltaba mucho, para satisfacción de Severus) todavía tenía a sus bebés y como dijo Black, disfrutaría hasta el más pequeño momento entre ellos.

Bueno, algunas notas aquí al final…

Primero, los detalles sobre algunas de las criaturas que menciona Sirius:

Fénix: Es un ave mitológica que según lo que investigué, se consume por acción de su propio fuego cada quinientos años, y luego vuelve a resurgir de sus cenizas. Tiene elementos curativos, como sus lágrimas, y sus plumas son usadas para crear varitas mágicas.

Ashwinder: Son serpientes que nacen del fuego mágico, surgiendo de las brasas de un hogar sin vigilar, tienen una vida promedio de hora y media en la que buscan un lugar oscuro y cerrado para lograr poner sus huevos antes de volver a desintegrarse y convertirse en polvos. Sus huevos son de un rojo brillante e irradian calor intenso, tanto que pueden llegar a prender fuego a la vivienda si no son encontrados a tiempo y lanzarles un hechizo de congelación. Los huevos son valiosos ingredientes de pociones amorosas, y también pueden ingerirse como remedio para bajar la fiebre. En lo personal, es triste su corta existencia.

Occamy: ES una criatura serpentina, con cuerpo emplumado y un par de alas, pueden alcanzar hasta los cuatro metros de alto, sin embargo, puede encogerse o agrandarse mágicamente según el espacio disponible al que tenga que adaptarse. Se encuentran en el Lejano Oriente y la India. De referencia "Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos".

Hipogrifo: ES una criatura mítica hibrida, de apariencia mitad caballo mitad grifo, que se asemeja a un caballo alado con la cabeza y los miembros anteriores de un águila. Me encanta sinceramente cuando Harry lo monta, es una de las partes más entretenidas en el tercer libro.

Me disculpo si hay alguna palabra fuera de lugar, o algún error ortográfico, no tengo beta y a veces cuando hago las correcciones no logro ver el problema, hasta después de haberlo publicado.

Sin más que decir, que tengan un agradable día…

Pd: pronto será mi cumpleaños, no es nada interesante, pero me encanta decirlo xD