Harry Potter /Hijo de la luna

Resumen: Harry pierde a sus padres y es adoptado por el único ser que fue testigo de su desafortunado destino... Una de las magias mas puras: la luna -prácticamente se vuelve hijo de ella.

Disclaimer: Los derechos de autor son para J.K Rowling, ella es la maestra creadora del universo de Harry Potter.

Aclaraciones y Advertencias: este es mi primer fic de Harry Potter y será un AU, y tendrá personajes Oc. Además es slash Tom/Harry, así que si no les gusta esta pareja desde ya lo voy advirtiendo (y creo que debía advertirlo desde el capítulo anterior :I ), posiblemente todos los personajes tengan personalidades distintas al canon.

Respuestas a sus comentarios

Tomo-chan02, Tom no parece hasta más adelante, pero aparecerá no te preocupes. Lo que sucede con Lily y James es un secreto, más adelante te enterarás. Mi OTP: Tom/Harry *-* es que... No se, una vez leí sobre ellos dos y luego no pude parar xD. Con lo de hacer explotar tu mente, creo que fallaré, en este capítulo dejo más dudas que respuestas Jajajaja.

Chan Natsumi-Hime, lamento decirte que si es Tom/Harry y puede que por eso no sigas leyendo, pero me agrada que te haya entusiasmado mi historia. En cuanto a Severus, el también me agrada mucho, y en esta historia si tiene un papel importante. Si lo sigues leyendo lo verás. ;)

Noemi Cullen, me agrada que te agradezco. Fue algo que se me ocurrió desde hace tiempo y solo quería plasmarlo en letras xD.

Hyperion, que bien que te agrado mi forma de escribir, en cuanto a las faltas ortográficas y el nombre de Dumbledore, ya lo corregí. No me había fijado, yo escribo mis historias desde una tablet y es algo complicado, me cambia las palabras y tengo que revisar más de dos veces, pero hay palabras que se me escapan. Intentare tener más cuidado.

alisopsie, y como te encanto, aquí traigo la actualización ^_^

Sin más que decir, ¡pasen a leer!

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Capítulo 1 - Madre Magia

-Harry, no te alejes tanto. Tenemos que regresar temprano para terminar la poción que pidieron las hadas, antes de que la flor de lirio rojo abra su capullo.

-Tío Severus, creía que las hadas no usaban pociones.

-Y no lo hacen, pero esta vez estuvieron jugando mucho tiempo con los gusanos de fuego, al punto que los hicieron salir de su agujero enfurecidos. Esta vez no salieron bien libradas. Recuerda siempre alejarte de esos bichejos, son peligrosos.

-No creo que sean malos, solo son incomprendidos- explicó el pequeño de seis años -Ellos solo quieren dormir mucho, y les molesta el ruido. Pero no son malos. - Su pequeño rostro denotaba la determinación que tenía al defender su opinión sobre los extraños gusanos de fuego, los había visto un par de veces y los encontraba fascinantes, a excepción de su tío Severus quien pensaba que eran una plaga.

Severus lo miró largo y tendido y luego soltó una carcajada de esas que casi nunca se escuchaban.

-¿En serio estas defendiéndolos?

El pequeño inflo sus cachetes y frunció el ceño hacia el pelinegro, que en lugar de demostrar su enojo; lo hacía ver muy tierno, pero Snape sabía que si le decía eso no le hablaría en todo el camino a casa. Optó dejarlo por la paz.

-Esta bien, tu ganas. Además debo decir que tienen su lado bueno, el otro día encontré muchos cristales de cuarzo en un viejo nido abandonado y una que otra pieza de oro y plata. Las dos últimas las reduje a polvo, son un elemento muy raro en pociones.

-Y ¿En qué utilizaste el cuarzo?

-Una mitad del cuarzo lo intercambié por frutas con las Driadas. Ellas pueden hacer que brillen en la noche, creando un hermoso espectáculo de luces. ¿Quién diría que le temen a la oscuridad? Pero más que a eso, le temen al fuego. Por eso aman los cristales, y si ven la oportunidad de conseguirlos, los toman y suelen darte favores o intercambiarlos por algo que desees. Obviamente que esté a su alcance. Ah! Y otra cosa, ellas no cumplen deseos, por si te lo preguntabas.

-Pero, tío Severus, si tanto necesitan los cristales ¿Por qué no los buscan ellas mismas?

-Verás, ellas tienen limitaciones y una de esas es que no se pueden alejar más de trescientos metros de su árbol de nacimiento. ¿Recuerdas la primera vez que viste una y preguntaste por qué entraba al árbol?

-Sí. Dijiste que era su casa, y estaban unidas. Si algo le pasaba al árbol ella lo sentía.

-¡Muy bien! Lo recordaste todo. Bien, de ese modo las Driadas no pueden ir muy lejos, y las minas de cuarzo están muy por debajo en la tierra. Esa es la razón del por qué se les es imposible.

-Oh, entiendo. - Otra vez se sumió en sus pensamientos y Severus sabía que estaba asimilando lo aprendido. Siempre ocurría cuando aprendía algo nuevo.

-Tío Severus...

-Dime.

-¿Me llevarías alguna vez a ver el espectáculo de los cristales con luces?

-Es muy posible. Sabes, todavía guarde otra parte de los cristales, si quieres puedes pedirle a una que lo ilumine para ti, así tu tampoco tendrás miedo por las noches.

-¿Harías eso? -Los ojos de Harry brillaron con emoción. Le daba pena admitir que le asustaba la oscuridad.

-Por supuesto. Iremos en luna nueva, cuando ella desaparece y la noche es un poco más oscura. Las Driadas aumentan la intensidad de las luces.

-Tengo una pregunta ¿Qué pasa cuando los cristales se acaban?

-Los cristales no se acaban. Pero la luz deja de ser intensa, y las Driadas vuelven a necesitar otro cristal. Para eso falta mucho y les deje un repuesto a cada una que no creo que vayan a utilizar hasta dentro de algunos años.

-Tío...

-¿Sí, Harry?

-Se nos hace tarde para la poción.

-¡Mierda! -Snape comenzó a caminar hacia su cabaña. -No escuchaste eso.

-Sí lo hice. -Harry comenzó a reírse mientras siguía a Snape con sus pequeñas piernas, casi corriendo. Por un paso de Severus, Harry daba tres. Era lo más que alcanzaba con sus seis años y medio.

Cuando llegaron a la pequeña cabaña, Snape se apresuró a sacar los capullos de los lirios rojos y hechó tres botones en el caldero que había dejado con fuego bajo mientras hacían su búsqueda. Era lo que faltaba para la poción contra quemaduras de gusanos de fuego. Estas eran muy diferentes a las de una quemadura normal hecha por el fuego o alguna criatura, hasta el fuego hecho con magia. Y por la misma razón era difícil de tratar si no con los ingredientes correctos. En las minas, los muggles desafortunados que se encontraban con estas criaturas no sabían que los atacaba y cuando encontraban solo huesos carbonizados lo atribuían a una explosión.

-Listo. Ahora solo hay que dejarlo reposar por unos minutos. Mientras tanto ¿Qué deseas almorzar?

-¡Tu pastel de carne especial!

-Eso comiste ayer, ¿No deseas algo más? ¿Tal vez papas?

-No, me gusta tu pastel. -Harry sonrió dulcemente derribando a Snape.

-Como quieras.

-¡Sí! PASTEL DE CARNE.

Severus solo vio una ráfaga de cabello blanquecino desaparecer por las escaleras hacia la cocina. Una sonrisa se deslizó por su rostro, amaba a ese niño. Poco después esa sonrisa fue desplazada por una mueca de dolor, recordando algo que no le gustaba rememorar.

Sacudió su cabeza despejando sus pensamientos, si no subía pronto Harry intentaría cocinar por él mismo. Sólo recordar el desastre que hizo para su cumpleaños le daba escalofríos. Y lo que cocinó no era mejor, fue una mezcla entre dulces, huevos, fruta y pasta de dientes. Según él, para comer y tener limpios los dientes al mismo tiempo. No. Definitivamente, Harry más cocina, igual a destrucción.

Un rato después, cuando terminaron de almorzar. Salieron de nuevo, esta vez a buscar a las hadas para entregarles la poción.

Harry iba saltando con cada rama que se encontraba, y hablando con seres que sólo él podía ver.

Severus ya se había acostumbrado a escucharlo, pero la primera vez le había dado un susto de muerte. Creyó que su pequeño se estaba volviendo loco a temprana edad. Cuando lo comento con ella, ésta le explico que era normal, Harry podía ver más allá de los ojos normales. Harry podía ver la esencia de las criaturas. Eso lo extrañó, pero con el tiempo se adaptó a los cambios. Como cuando su cabello comenzó a tornarse blanco. O cuando intento cortarlo y Harry se desmayo. Máni le advirtió que no lo volviera a hacer. Su cabello plata reflejaba su pureza y lo especial que es, si lo cortaba estaría cortando los hilos que envolvían el núcleo mágico de Harry. Severus estaba desconcertado y desde entonces miró con otros ojos los cabellos que se tornaban blanquecinos en las puntas, y que todavía en aquel entonces mantenían sus raíces negras, herencia del nido de cuervos que poseía Potter. Con el pasar de los años el pelo de Harry se volvió completamente plata y crecía sin restricciones. Severus lo mantenía trenzado, por el momento estaba al ras de la espalda y no era mucho problema. Pero con el tiempo se convertiría en algo molesto. Máni le dijo que no se preocupara por eso, ella le ayudaría cuando fuera el momento. El cabello albino era una extraña combinación en contraste con la piel acanelada de Harry. Y por supuesto los bellos ojos verdes como gemas que se parecían a los de Lily, pero los del pequeño eran de un tono más oscuro y brillantes, le recordaban al bosque.

Al final llegaron a un paraje con un riachuelo donde se podían ver colgando entre árboles y arbustos casas pequeñas hechas con ramas, hojas y flores. Severus paso directo a una de las pequeñas casas y llamo. Aparecieron tres haditas chillonas agitando las manos y señalando el interior de la casa. Severus saco un vial con un gotero y en un pequeño capullo virtió tres gotas. Las hadas tomaron el capullo y desaparecieron en el interior de su hogar. Un rato después eran cinco las hadas que salían del interior. Comenzaron a parlotear y volar alrededor de Snape, quien no entendía los ruiditos que hacían las hadas.

-Están agradecidas.

-¿Cómo dices? - Snape miró hacia Harry quien no había hecho ni un ruido hasta ahora.

-Están felices. Te agradecen por ayudarlas.

-Bueno, solo no vuelvan a molestar a gusanos de fuego con terrible humor mañanero.

-Dicen que no volverán a hacerlo. -Harry sonrió y las hadas afirmaron lo que había dicho. Luego volvieron a revolotear entorno a Snape y le crearon una diadema de flores, lo mismo con Harry quien la tomo agradecido, Severus solo quería regresar. Después de un rato las hadas se volvían molestas.

Regresaron tranquilamente observando como la luz del atardecer penetraba entre los frondosos robles. Los colores entre rosas y naranjas daban un toque especial a las hojas del verano. Vieron un venado al cual Harry quiso acercarse, pero Severus le dijo que era mejor observarlo de lejos. Llegaron justo cuando el sol se ocultaba y el bosque oscurecía. Harry se puso a saltar porque sabía lo que venía, o mejor dicho, quién venía.

Guardaron las cosas que habían llevado al hogar de las hadas y volvieron a salir para encontrarse a una bella dama vestida con una túnica mitad azul oscuro y mitad plateada, y un brillo dorado la rodeaba. Su piel era pálida y el cabello plata caía en cascada con muchas trenzas llegando casi hasta el suelo. Por mucho que la viera, Snape no se acostumbraba al aura que desprendía Máni, en especial sus ojos dorados, que cuando lo miraban sentía que traspasaban su alma, y tal vez fuera así, no estaba seguro.

Vio a Harry correr directo a sus brazos y ser cargado por la enigmática dama. Estuvieron así un momento y luego Harry comenzó a contarle lo que hizo ese día en el bosque, como las hadas jugaron con los gusanos de fuego y luego salieron dañadas. El venado que vio en el bosque, estaba fascinado por lo grande que era su cornamenta. Le contó que Snape dijo una palabrota y el susodicho solo puedo girar el rostro avergonzado. Todo lo que el pequeño parloteaba sin parar era escuchado por la mujer, a quien no le parecía molestar en lo más mínimo las palabras que salían rápidamente de la boca de Harry. Ella simplemente sonreía y acariciaba los cabellos del menor.

Severus entro a la cabaña, sabía que una vez que Harry estaba con ella nada más captaba su atención, algunas veces se ponía celoso sobre eso, pero era Máni y no podía competir con ella. Busco algunos bocadillos para Harry y el se preparó un poco de té. Cuando regreso, estaban cómodamente sentados en el pasto, Harry en su regazo, contaban luciérnagas. Harry sonrió cuando una de ellas se posó en su nariz provocándole cosquillas.

-Veo que se divierten, Harry te traje galletas.

-Gracias tío Severus ¿mamá quieres una? Severus las hizo con chispas de chocolate están muy ricas.

-Gracias, mi pequeña luz, pero sabes que no puedo comerlas.

-Oh, lo olvidé...

-Descuida.

Máni lo besó tiernamente en una de sus mejillas y siguió acariciando el cabello de Harry, mientras éste comía una de sus galletas.

Snape solo los miraba desde el porche. Retomó la palabra que escucho decir a Harry: Mamá.

Todavía le dolía saber que Harry llamara por ese título a alguien más que no fuera Lily, pero ella había elegido y él también.

Cuando los habían descubierto, todo fue tan rápido que ni siquiera supo qué paso. Un momento estaban bien y al otro eran atacados por varios tipos que lanzaban hechizos a diestra y siniestra. Comenzaron a destruir todo. Lily y él corrieron a la sala de pociones que estaba oculta en la cocina, Potter aun no llegaba. Había salido a buscar unos ingredientes para la poción que estaban creando. Creían que personas con intenciones malas no podían traspasar el bosque. Nunca se imaginaron que ocuparían un túnel que conectaba con el poso cerca de la cabaña, evadiendo las protecciones. Sólo habían pasado seis meses, y su plan de escape había fracasado, los encontraron. Entraron al sótano al mismo tiempo que escucharon una explosión.

El sótano se estaba llenado de humo y creyeron que morirían ahí, hasta que de la nada aparecieron dos elfos domésticos que les mostraron una salida. Aparecieron varios metros alejados de la cabaña y observaron a los encapuchados ser atacados por algo que no podían ver. Era algo espeluznante.

Lily miraba la escena con horror.

Sea lo que sea que los estuviera atacando, hizo que su piel se calentara y salieran ampollas por todo el cuerpo. Mordidas de extraña procedencia arrancaban la piel y huesos de los pobres bastardos. Aunque lograron entrar, fue imposible que salieran y escaparan de su destino.

Un grito de júbilo lo saco de su ensoñación, Harry había atrapado una luciérnaga con sus pequeñas manos y se la mostraba a Máni.

Dejo que siguieran en su pequeño mundo y él volvió a sus recuerdos.

La cabaña fue reducida a escombros y cenizas. Para cuando Potter apareció ya no quedaba rastro de los hombres que los atacaron, habían desaparecido. Lily solo lloraba en silencio y acariciaba su prominente barriga. James corrió hacia ella y le pregunto lo que había sucedido. No supo que responder, ya que ni él mismo sabía lo que sucedió en realidad. Esa noche James transfiguro un par de troncos en tiendas para dormir y no pasar la noche a la intemperie. Al día siguiente el ambiente se sentía pesado, Lily seguía sin hablar. Para despejar su mente Severus había ido a recolectar frutos al bosque. Cuando regreso en lo primero que puso su atención fue en su amiga retorciéndose del dolor. Había entrado en labor de parto, eso lo asustó, era muy pronto para dar a Luz. Busco mantas y agua caliente, de nuevo no sabia donde rayos se había metido Potter y necesitaba ayuda. Inesperadamente las pequeñas haditas que les recibieron comenzaron a ayudarle. Le dio una poción que tranquilizó a Lily temporalmente, y a la vez la mantenía despierta.

Las contracciones llegaban cada vez más seguido y después de dos horas, Severus fue quien le dio la bienvenida a un pequeño bebé, con fuertes pulmones. Severus tubo ganas de llorar. Allí en sus brazos, tenía a un pequeño ser humano, que sin saber ya quería demasiado, y lo protegería de cualquier cosa.

Cuando se acerco a Lily para poder mostrárselo ella no reaccionó como esperaba. Gritó y le pidió que alejara a "esa cosa". Snape no supo como responder. El pequeño había dejado de llorar y quedo dormido en sus brazos. Apareció una canasta con mantas a su medida para depositar al bebé y terminar de curar a su amiga, a quien tubo que desvanecer con un hechizo. Las hadas estaban hipnotizadas con la pequeña cría humana y revoloteaban a su alrededor.

Cuando regreso James fue directo hacia donde Lily descansaba. Severus tuvo que explicar lo sucedido y la extraña reacción hacia el bebé. Cuando Snape cargo al recién nacido para mostrárselo, éste tuvo una mirada de pánico similar a la de Lily pero más contenida, y el también se negó a tomarlo. Definitivamente estaba desconcertado. No entendía que pasaba con ese par. De pronto no querían a su hijo. Cuando Lily despertó por la noche le hizo una rara petición a James y él parecía muy dispuesto a cumplirla. Severus, al escucharla no pudo asimilarlo en el momento. Sólo cuando vio a Potter caminar a la cuna improvisada que hizo para el bebé donde este dormía tranquilamente cayó en la cuenta de lo que escuchó. Lily quería deshacerse del bebé. Era una locura y no entendía qué pasaba. Desperto de su aturdimiento y corrió a tomar al bebé, una vez con el niño en brazos corrió hacia el bosque, con Potter pisándole los talones. Fue gracias a las pequeñas hadas que pudo despistarlo y adentrarse en lo más profundo del bosque.

No recuerda cuanto tiempo estuvo corriendo, pero estaba muy cansado cuando llego a un claro que nunca había visitado, la luz de la luna llena estaba justo sobre ellos, estaba en su punto más alto. Snape se recostó contra un árbol en intento descansar pero el bebé eligió ese momento para despertar llorando. Tenía hambre y lo sabía, su amiga no quiso alimentarlo y el solo le había dado una extraña flor rosa de la que se desprendía un néctar dulzón. Las hadas se lo habían regalado y el niño lo tomaba bien así que no vio ningún problema. Pero ahora no tenía ni leche ni néctar de flor, y a ese paso el bebé moriría de inanición. Estaba asustado. No entendía nada. Comenzó a llorar, inevitablemente, y deseó con todas sus fuerzas que alguien lo ayudara.

Después de unos minutos el bebé se había callado y pensó que tal vez se canso de tanto llorar y prefirió dormirse, abrió los ojos para cerciorarse, pero no esperó ver a una mujer arrodillada frente a él dándole al bebé otra de esas raras flores. La mujer le sonrió y tomó al bebé. Él no hizo nada, no sentía maldad en la mujer, además desprendía una extraña calidez que le hizo olvidar todo el miedo y desesperación que sintió antes.

La mujer se presentó como la Luna. Al principio se burlo de las palabras de ella, pero al ver la seriedad con que hablaba pidió que le explicara mejor. Ella era la forma corpórea de la Luna, ella era quien alumbraba las noches, hacia subir y bajar las mareas. Su magia cuidaba ese bosque al que habían decidido llamar hogar. Llamarla Luna era extraño para Severus, así que ella le propuso que la llamara "Máni", que significa esencia de luna en nórdico, eso le pareció mejor.

Snape sabía que debía regresar, el bebé necesitaba de sus padres. Era prematuro y aunque a simple vista pareciera normal, su núcleo mágico no se había formado completamente, y solo podía terminar de desarrollarlo estando junto a alguno de sus progenitores. Pero al día siguiente cuando regresó, ya no estaban, se habían ido. No supo que pensar, pero tenia cosas más importantes en mente, no podía seguir exponiendo al bebé a la fría noche, tenía que reparar la cabaña. Eliminó los escombros y poco a poco armo un pequeño cuarto con lo necesario para mientras construía algo más adecuado. Las haditas que pensó se habían ido, aparecieron de nuevo y se dedicaron a cuidar al bebé y jugar con él mientras estaba ocupado.

Al anochecer se sintió muy cansado, física y mentalmente. El bebé ya no lloraba y eso en lugar de animarlo le preocupaba. Su energía se debilitada y el no podía hacer nada. Estaba perdido en sus pensamientos cuando la Luna o mejor dicho Máni volvió a aparecer, ella tomó al bebé y lo arrulló.

Severus recordó que la Luna poseía magia, y las muchas leyendas sobre ella concediendo deseos a mortales, tal vez si le pedía que regenerara el núcleo del bebé, ello lo lograría. No importaba que precio debiera pagar, lo aceptaría con tal de salvar al bebé. Ella le dijo que si sanaba su núcleo el bebé tendría parte de su esencia, ya que solo traspasando su poder lograría lo que él deseaba, y al hacerlo estaría convirtiendo al bebé en su hijo. A Snape no le importó, su madre biológica se había ido y de alguna forma necesitaba salvar al niño, y sin mas, aceptó las condiciones de la Luna. El cuidaría y velaría por él en el día, mientras que las noches serian de ella.

Seis años, hace seis años que todo aquello sucedió, y aun lo sentía fresco en su memoria.

Regreso al presente y noto cómo Harry se había quedado dormido. Máni lo acunaba y cantaba para él. Si no tuviera esa aura dorada y la extraña túnica, realmente creería que es una mujer normal. Pero toda ella decía magia, no era ordinaria y seria ingenuo si alguna vez tomaba a la ligera su poder.

-Piensas demasiado en el pasado. Algunas veces es bueno recordar eventos que ya han pasado, pero cuando dejas que el recuerdo inunde tu mente todo el tiempo, no te dejará vivir y crear nuevos.

Y ahí estaba. No sabia como lo lograba, pero siempre adivinaba sus tormentos.

-Sólo me intriga como interactúan cuando están juntos, realmente parecieras su madre.

-Me ofendes, Severus. Soy su madre, puede que no biológicamente, pero en alma y mente lo soy.

-Lo se. Es solo que es... extraño. Tu eres un ser de magia pura, y Harry solo es un niño mortal. Todavía me pregunto ¿por qué aceptaste darle de tu magia? Y no me digas que era la única manera, los elfos del bosque me dijeron hace tiempo que había otras maneras para regenerar un núcleo mágico.

-Elfos chismosos. Bien, me atrapaste. Pero sabes, la vida en el cielo es muy solitaria. He vivido por muchos siglos, desde que el mundo tuvo sus inicios y se me fuera encomendada esta tarea. Yo solo quería tener algo propio para amar y de igual forma ser amada. Y tú con tu deseo me permitiste tener a Harry. Y te lo agradezco.

-No hay de que.

Se sumieron en un tranquilo silencio en el que estuvieron por un largo rato, hasta que la Luna se levantó y entrego a Harry a Snape.

-Tengo que regresar. Volveré mañana.

-Hasta entonces.

Y con un pequeño destello la Luna había desaparecido. Severus subió al cuarto de Harry para recostarlo, y dejó una pequeña luz encendida. Sabía que más noche despertaría y correría a su habitación, y seria peor si dejaba a oscuras el cuarto.

En toda su vida nunca llegó a imaginar que terminaría de esa manera. Pero no le importaba, Harry era lo mejor que le pudo haber pasado. Y cumpliría su promesa de no dejar que nada ni nadie lo dañara, porque aunque no fueran familia consanguínea, sentía como si realmente fuera su padre, aunque no lo admitiría en voz alta y se conformaba con ser llamado tío. Tío Severus.

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Y Bien... ¿Qué tal les pareció?

A que no se lo esperaban eh? XD

Si, demasiado enredado y complicado. Pero que les digo, no hay buena historia sin un poco de drama... Pero tampoco al estilo "novela mexicana" esas como que se pasan de drama 0_0

Yo digo que si hubiera tenido la oportunidad, Snape seria un buen padre :3

Con respecto a la Luna, sabrán de ella en los próximos capítulos. Cree este personaje porque me encanta, he leído muchas historias sobre ella, y cada una tiene algo original pero con la misma esencia, y solo tuve que mezclar todo eso para que naciera "Máni" y como dije antes su significado es Esencia de Luna, y es de la mitología nórdico, Máni es hermano de la representación del Sol, su hermana Sól (si, ahí es al revés, pero en mi historia nada va de acuerdo a la historia original xD)

Y bueno, lo de los gusanos de fuego, esos los tome de Juego de Tronos, si no los conocen pueden buscarlos.

Y hasta aquí los dejo, me despido y hasta la próxima ^_^)/