Disclaimer: Dragon ball y sus personajes no me pertenecen, todos ellos son propiedad de Akira Toriyama, sólo los tomo prestados para un fanfic, el cual realizo sin fines de lucro y con la unica intención de divertirme un poco y entretener a los fans como yo.


Miró con curiosidad cada detalle del lugar donde se encontraba, esperando quizá empezar a creérselo, naturalmente, pues uno no cree tan fácilmente que la suerte le sonría de un momento a otro.

Milk ahora se podría decir que era dichosa y al mismo tiempo no lo era, tomando el lugar que de manera tan inusual le habían asignado, estaba ahora al frente de toda la humanidad en un momento de mucha inestabilidad e incertidumbre. Ahora caía en cuenta de lo difícil que era superar esa crisis, sus ánimos habían bajado demasiado, pero seguía firme en su decisión, comprometida con un sólo objetivo: derrotar al enemigo, sin importar lo difícil que fuese.

Ya había sufrido demasiado y casi muerto antes de ocupar ese lugar que no creía merecer, sin embargo no tenía elección. Tenía que ser valiente y proteger con los pocos recursos que contaba a la humanidad.

Nuestra protagonista le hacía honor a su titulo de nobleza, y a las enseñanzas de su difunto padre. Eso era todo lo que se podía pedir de ella, además, casi se había olvidado del episodio anterior; su humillante derrota, su salvación -aunque muy en el fondo deseada- inesperada, el disparo de motivación donde la chica peliazul y desde luego, ...ese rostro, ese que no hubiera pensado volver a mirar y que, al mismo tiempo deseaba no haberlo hecho.

No quería volver a ser la misma chica estúpida ilusionada con el amor. Aunque, por otra parte, no podía negar que el chico en cuestión aún era capaz de acelerarle el corazón de sólo pensarlo; esa mirada inocente, pero decidida, su cabello despeinado, su sonrisa. Era inútil afirmar que los años habían logrado desaparecer los sentimientos que tenía hacia Goku.

-¿Qué diablos importa ahora? Él nunca volvió para cumplir su promesa.-se dijo así misma esperando que cesaran las mariposas que sentía en su interior. No podía hacer nada con respecto a eso, sino ocuparse de sus obligaciones con la esperanza de un día poder olvidar todo y seguir con su vida como si nada hubiese pasado.

-Mi lady, es hora.

En seguida tomó sus cosas y se apresuró a salir de ahí.


-Oye, Kaio...- dijo el chico con la boca repleta de arroz.

-dime, Goku.

-me preguntaba si ahora sí podrías contarme más acerca de los saiyajin- el kaio del norte se rascó la cabeza nervioso.

-bien, te contaré... Esto sucedió hace miles de años, habitaban dos clases de razas en el planeta Vegita; una de esas son tus antepasados los saiyajin y la otra eran los tsufurujin.

Los tsufurujin ocupaban más de la mitad del planeta. Eran amigables, aunque su tamaño era de la mitad de los saiyajin, sin embargo, era más inteligentes y su cultura progresaba más rápido que la de la otra raza.

Mientras tanto los saiyajin eran menos, de complexión más gruesa y eran una familia de guerreros con poderes increíbles. La característica principal de los saiyajin era su cola, todos ellos eran peleadores por naturaleza.

Un día, estos guerreros comenzaron a atacar a todos los tsufurujin. Estos últimos pelearon con la ayuda de unas armas muy avanzadas que ellos mismos inventaron, pero los saiyajin eran muy poderosos que esas armas.

Poco a poco fueron ganándole terreno a los tsufurujin y su mejor ventaja era que cada ocho años aparecía la luna llena en el planeta, por lo que si los saiyajin veían la luna llena, sufrían una gran metamorfosis.

Así fue como los saiyajin iban aumentando en número, mientras los tsufurujin se iban extinguiendo, hasta que no quedó rastro de ellos y los saiyajin se quedaron con el planeta Vegita. No obstante, su tecnología y cultura se retrasó mucho por exterminar a la otra raza. Los saiyajin se dieron cuenta de que no podían viajar muy lejos, así que unieron fuerza con gente de otro planeta para tener mejores armamentos, posteriormente comenzaron a conquistar planetas y para hacerlo más rápido enviaban bebés en naves espaciales para que, cuando crecieran exterminaran a todos los habitantes.

-¡Eso es muy egoísta!

-Pero después su planeta fue destruido y sólo quedaron cuatro saiyajin, incluído tú. Ahora que uno murió, sólo quedan dos saiyajines que son los más fuertes y ahora mismo viajan a la tierra para destruirla.

-¡Yo no los dejaré! ¡Protegeré la Tierra!

-espero que seas capaz tú solo, esos saiyajin son mas fuertes y ya casi llegan a la tierra- pensó el kaio del norte.


Y en efecto, el tiempo pasaba, y el tiempo de espera antes de la llegada de los guerreros saiyajin se iba haciendo mas corto.

Casi nadie en la tierra sabía que ese violento episodio volvería a repetirse, pero aquellos que tenían el beneficio o mejor dicho, la desgracia de saberlo se preparaban continuamente, quizá para luchar en su última batalla, quizá para ver el fin de la humanidad. O lo menos probable, para salir victoriosos y llegar a ser parte de ese acontecimiento.

Como quiera que fuese, el tiempo no era un aliado en ese momento.

-¿Cuánto tiempo falta para que lleguen esos monstruos?

Krilin suspiró antes de contestar. -nos quedan tres meses.

Y tomó fuerzas para continuar con su entrenamiento, rendirse no era una opción muy a pesar de la diferencia de poderes entre ellos y sus enemigos. No conocer ese dato era conveniente para no perder la motivación en su entrenamiento, pero no lo era para saber exactamente a qué se enfrentaban.

De cualquier manera, debían luchar con todas sus fuerzas y aunque contaban con la ayuda de Goku, no podían tener por única esperanza al guerrero Saiyajin.


-¡Ay! ¡no puede ser! ¡justo en un momento tan importante se les ocurre estar allá arriba donde no puedo contactarlos!- se decía la científica, quien, metida en el laboratorio trabajaba sin descanso.

No era sencillo construir una nave espacial, por suerte tenía como referencia la nave Saiyajin que había encontrado, la cual era de Goku.

Lo extraño era que ahora que sabían que no era un terrícola, todas las piezas empezaban a encajar en la historia de su extraño origen.

¿quién iba a pensar que era en realidad un extraterrestre cuyo objetivo era destruir la tierra en lugar de salvarla como quería hacer?

De haberlo sabido, sería imposible que tanto ella como los amigos del pelinegro lo hubieran acompañado en sus aventuras.

-Espero que esta vez mis cálculos sean correctos.- dijo mientras ensamblaba algunas piezas en la nave espacial.

Con la muerte de kamisama no podían esperar a que por un milagro las esferas del dragón volvieran a funcionar, pero por suerte aún tenían una esperanza fuera del planeta, un arma más poderosa con la cual los Saiyajines no contaban.

Aunque, por otra parte no podía asegurar que hubiera otro Namekusein en el universo. Solo contaban con la información que Mr. popo les había compartido de lo poco que kamisama le había contado sobre el planeta Nameku y sus características.

A partir de eso, la científica había estado revisando junto con su padre alguna mapas del espacio para determinar cuál de los planetas podía ser el hogar de las esferas mágicas y ya tenía una teoría sobre la ruta que seguiría, acompañada tal vez por algunos compañeros, mientras que los demás esperaban la llegada de sus enemigos.


-Lo que quiero saber es si realmente contamos con una estrategia capaz de derrotar a los invasores, si no, tendremos que proceder a utilizar otros métodos, tal vez más diplomáticos.- decía un político mayor con la apariencia de zorro a los presentes que se reunían alrededor de una mesa.

-No creo que esos monstruos sean capaces de razonar y hablar civilizadamente- respondió un hombre alto y bronceado.

-Fui uno de los pocos que sobrevivió al encuentro del enemigo que visitó antes nuestro planeta y estoy seguro de que sería extremadamente difícil negociar algo con una raza tan salvaje.

-¡Debemos intentarlo, de cualquier manera, solo como una última opción en caso de no tener con qué responder a sus ataques, ¡no podemos dejar que termine con todos! .

Según lo que nos ha dicho Milk-sama los extraterrestres son muy poderosos, su poder no se puede comparar con el de un humano.

- Es por ello que he preparado un plan para el combate al enemigo.- sentenció la pelinegra. -Es un poco arriesgado, pero si lo ejecutamos de la manera correcta funcionará.

-¿Y cuál es ese dichoso plan?- preguntó el hombre zorro.

-Se los mostraré a continuación.

Milk hizo un ademán y en seguida entró a la sala un grupo de hombres uniformados.


Continuará...Hola, ya sé que ya se olvidaron de esta autora loca que tiene siglos sin actualizar.En serio que muchas veces llegué a pensar en dejarlo sin terminar, principalmente porque tuve un accidente que casi me cuesta la vida, pero todo bien.Disculpen las faltas de ortografía y si todavía está muy confuso, no tengo nada de estudios sobre escritura ni nada por el estilo, solo hago este fanfic por puro entretenimiento de los fans y mío.Espero sus comentarios.¡Sayonara!