Era primavera. Aprovechando los primeros rayos del sol, una mujer se posaba bajo un enorme roble que estaba sobre lo más alto de una pequeña loma. Su esposo se había quedado dormido a su lado, aunque podía sentir lo mucho que disfrutaba de la salida de campo en medio de sus sueños. Mientras tanto, un pequeño hijo de brillante cabello rubio y ojos verdes perseguía a todo ser vivo que se le cruzara, fuera mariposas, grillos o catarinas, en compañía de tres gatos del lugar que se habían encariñado con él. Aun así, ese no era su verdadero objetivo. En medio de todo, iba recogiendo una a una miles de flores de todos los colores. Cuando ya no podía tomar ni una más en sus pequeñas manos, corrió en dirección a la mujer que lo miraba con adoración.

Se dirigió a ella con una venia.

-My Lady. Yo, el gran caballero de este reino, he recorrido los más peligrosos territorios en compañía de los felinos aquí presentes, luchado con las más furiosas bestias, descubriendo nuevos mundos, para traer ante usted este humilde ramo con las flores más exóticas que encontré en todo mi viaje. Todo, con el placer de encontrar en usted una sonrisa.

- Oh gran caballero, tu lealtad nunca ha defraudado este reino.-dijo suavemente mientras se levantaba y seguía el juego.- Con gran alegría acepto el regalo que usted ha traído. Y como muestra de mi agradecimiento ,voy a darte algo mucho más valioso que todas las riquezas que poseo. Te voy a dar… un lugar especial en mi corazón.

En ese momento un corto pero sonoro ronquido los distrajo a ambos, para después hacerlos reír.

-Al parecer al rey no le gustó la idea. Sin embargo, este puede ser nuestro pequeño secreto. Por qué no importa lo que pase, y que sea testigo el viento de mis palabras, solo a ustedes dos les daré las llaves del reino de corazón.

El niño se lanzó a sus brazos y esta le llenaba de besos. En ese abrazo tomo a su pequeño tesoro, su pequeño milagro. Era un día aún más precioso porque tenía en ese momento todo lo que podía desear.

-Te quiero mami.

-Como yo a ti, Adrien. Con todo mi ser.

Siempre me ha gustado pensar que Adrien empezó a llamar a Ladybug My Lady por algo más que un juego de palabras. Entonces pensé que el solía llamar a su madre así y como aquella de la cual se había enamorado le recordaba tanto a ella, le había dado ese apodo para que supiera cuán importante es para él. De ahí salió esta historia.

Este es mi primer Fic en este Fandom. De hecho lo guarde hasta hoy por que me pareció perfecto para la fecha y admito que le he perdido mucha practica a escribir Fics (La universidad me tiene atada de manos cuando de mi tiempo se trata). Juro que le puse todo mi empeño y espero que este bien.

Feliz día de las Madres.

Temperance.