Capítulo 17: Renacer carmesí

La noche llegó a Mondrule más oscura que nunca, con la luna escondida entre enormes nubes y el frío comenzando su camino. Por lo general el magnífico satélite natural era infaltable en cualquier etapa del día del reino, pero esta vez estaba escondida, como queriendo ocultarse de cualquier cosa que quisiera perturbarla.

Dark Zelda, cubierta por un largo abrigo negro, se encontraba con la mirada perdida observando el horizonte, pensando una y otra vez en los hechos acontecidos horas atrás. La palidez de su rostro se comparaba con la escondida luna, mientras que sus ojeras competían con la oscuridad de la noche. Aun no asimilaba la respuesta del Comandante a su confesión de amor, y al mismo tiempo se preguntaba en qué momento ese sentir había acabado con la altivez y fortaleza que la caracterizaba. Siempre se mostró imperturbable, y ahora estaba desecha y vulnerable. Nunca creyó que encontrar lo que tanto había anhelado le causaría ese abrupto cambio.

- Dark Link

Pronunciar su nombre causó que su pecho se llene de una incómoda sensación, como que algo terrible estuviera ocurriendo, algo fuera de su control. Sintió como el viento helado adentró a sus aposentos, se volteó, y su mirada se desorbitó al ver a quién tenía al frente.

Frente a ella se encontraba el joven de las sombras, sin embargo no parecía él mismo. Estaba más pálido de lo normal, con la mirada ensombrecida y sin expresión en su rostro. Miraba a Dark Zelda directo a los ojos, mientras sus labios se torcían ligeramente.

- Regresaste…

Dark Link rio ligeramente al escuchar la frase de la princesa, provocándole a ella un horroroso escalofrío.

- Si, regresé… para que hablemos, princesa.

- ¿Hablar? – preguntó la joven, intrigada.

- Recuérdame… ¿qué es lo que tanto has querido saber de mí? Ah cierto… ¿qué siento por ti?

La joven sintió corriente recorrerle el cuerpo al escuchar al guerrero. Por fin iba a decirle lo que tanto anhelaba, por lo que suspiraba cada noche que dormía entre sus brazos después de haber sido suya. Sin embargo, no sentía la misma ilusión de antes, ahora estaba asustada por lo que fuera a escuchar.

- Bueno, lo que siento por ti es… nada.

De repente todo el ambiente se sintió silencioso, frívolo como un tempano de hielo, y no precisamente porque que el clima hubiera cambiado. La princesa comenzó a sentir que se tambaleaba al escuchar semejante respuesta.

Al ver el rostro de consternación de la joven, Dark Link comenzó a acercarse a ella, al mismo tiempo que se reía. Dark Zelda se heló cuando sintió su mano en su rostro, y más cuando esta tocó su cabello y comenzó a apretarlo suavemente, hasta causarle un ligero dolor. Nunca en su vida se había sentido así de aterrorizada.

- No puede ser lo que estás diciendo. – dijo la princesa, impactada.

- ¿No puede ser qué? ¿Qué parte no entendiste de lo que te acabo de decir? No siento nada por ti, no te amo…

- Es que no pareces tú el que habla… algo te pasa.

El Comandante lanzó una gran carcajada, se estaba divirtiendo con la situación.

- Pues este soy yo, siempre he sido yo. Lo que antes veías era una marioneta creada por ti. Me utilizaste y estuve demasiado ciego para darme cuenta… pero ahora el vuelto a ser el mismo. Me han abierto los ojos.

Dark Zelda no daba tregua a lo escuchaba. Una cosa es que el hombre que amaba sea distante por la noticia que había recibido, pero otra que le hablara de esa manera. No lo sentía igual, y fue en ese momento que comenzó a analizarlo y a percibir que algo perverso salía de su ser. El pánico y el horror se apoderaron de ella, hasta el grado de empujarlo lejos.

- Fuiste… ¡FUISTE A GEHENA! ¡VIENES DE AHÍ! – preguntó histérica.

- ¿En serio crees eso?

- ¡Deja las ironías! Sé que vienes de ahí, lo siento… ¿Por qué…? ¿Por qué fuiste? ¡Tantas veces te dije que no fueras! ¡Idiota!

Dark Link comenzó a reír ante las exclamaciones de la princesa, incluso ante el insulto que le propinó.

- La elegante princesa de Mondrule insultando… algo que no se ve todos los días. – dijo Dark Link, sonriendo.

- No tienes idea lo que has hecho… ni siquiera te lo imaginas. – respondió la joven, temblando ligeramente.

- Si me lo imagino, pues como te dije ahora he abierto los ojos… lo que tú digas para mi dejó de tener importancia. Esta sensación de haber salido de la ignorancia es inigualable. – respondió el joven, embelesado.

Dark Zelda estaba pasmada, observando que lo que tanto había temido se volvió realidad. Su peor enemigo había corrompido al hombre que amaba, había sacado a relucir la parte oscura de su alma que creía había muerto… y todo por arruinar todo lo que la rodeada.

- Has cometido la estupidez más grande de tu vida, enviando a la basura todo lo avanzado y conseguido, sin pensar en los demás. ¿Qué ocurrirá con todo?

- ¿Ah?

- Todo lo que has logrado, tu posición en el palacio, el prestigio con los soldados y el pueblo… lo nuestro.

La expresión de Dark Link se puso seria ante esas preguntas, mientras sentía aquella opresión en el pecho que tanto lo martirizaba, aquellas dudas sobre lo que sentía por la joven. Por un segundo su mirada regresó a ser lo que era antes… sin embargo duró poco, pues la oscuridad volvió a atraerlo, sus planes pasados inconclusos se hicieron presente. Su respuesta fue una prolongada carcajada.

- El prestigio, los soldados, el pueblo… no fueron más que estupideces que me cegaban y me separaban de mi verdadero objetivo, la verdadera razón por la que existo… y sobre nosotros…

Ingenuamente la monarca tenía la esperanza que recapacite en las palabras que había dicho hace un momento. Era imposible que no sienta nada por ella después de todo lo que habían vivido juntos, el amor apasionado que los llevó hasta el punto se concebir una vida que nunca llegó a ver la luz.

- Nosotros no somos nada. ¿Qué parte no has entendido? Si… reconozco que fue excitante estar contigo, pero hasta ahí. No siento nada por ti, no te amo ni lo haré nunca, no significaste nada.

La princesa no daba tregua a lo que escuchaba, sentía que las piernas no le respondían ante lo brutal que estaba escuchando.

- Aunque pensándolo bien… si significaste algo… muchos buenos acostones.

Y ante tan nefastas palabras la joven no lo soportó más, le lanzó una fuerte bofetada, dolorosa y resentida. Por su ser le recorría una mezcla de dolor y odio ante todo lo que escuchó. Sus insultados oídos le quemaban y su alma se despedazaba. No sabia qué le dolía más, si nada para él era significativo o su actual transformación.

Ante la cachetada, Dark Link reaccionó con agresividad. La tomó del pelo con la intención de darle un retorno, sin embargo, su poca racionalidad lo detuvo. Ya no podía lastimarla más de lo que había hecho.

- ¿Qué esperas para golpearme, imbécil? ¿¡Qué esperas!? – reclamó la monarca, enojada.

- No pienso perder mi tiempo contigo, pues ya me di el gusto de sacarte todo lo que pude. Fue muy bueno, pero ya me aburrí. Lo único nauseabundo de todo esto es el mocoso que se engendró, o que más bien se malogró.

- No te atrevas a hablar de mi hijo… el que no pudo nacer por culpa del maldito al que ahora le rindes pleitecia.

- Si tu hijo no pudo nacer es por tu culpa. ¿Qué creías que eras? ¿Una mujer? Tú no eres más que una sombra, una imitación barata, por eso sólo serviste para una cosa… Fuiste incapaz de mantener vivo a ese engendro.

Dark Zelda ya no pudo más, sus ojos estallaron en lágrimas por tan dolorosas frases provenientes del que pensó era la persona de su vida, y que ahora estaba carcomido por la maldad. Aun no terminaba de recuperarse de su pérdida, por lo que esto era devastador. Intentó golpearlo de nuevo, pero sin éxito, pues Dark Link la lanzó al suelo.

- Desaparece de mi vista… o más bien, yo lo haré. No pienso seguir un minuto más en este reino de mentiras. – dijo el joven de las sombras.

Dark Zelda estaba en trance, con deseos de gritar y retorcerse de dolor ante todo lo vivido, pero no podía, su voz se había apagado. Inmediatamente una sensación la sacó de su estado, un dolor desgarrador de pecho, por lo que miró a su rosa, que estaba titilando débil y uno de sus pétalos se había caído.

- No…

La princesa, desesperada, se acercó hasta su amiga, viendo como su tallo sangraba en donde su pétalo se había caído. Estaba herida, devastada, reflejando como la joven se sentía, desangrada por dentro, débil y decaída.

- Tengo que detener esto… como sea. – dijo aterrada.

El rencor que sentía hacia el joven no podría cegarla, pues debía detener la desgracia que estaba a punto de ocurrir en su mundo… y en el de la luz.


Dark Link se hallaba de nuevo rodeado de podredumbre, con el olor de la muerte acechándole, con el odio gobernando su alma… pero al mismo tiempo la confusión. Había regresado a Gehena para seguir con su camino de reivindicación, o más bien de corrupción, mucho más ahora que había cometido su primera bajeza. La imagen de la ofendida gobernante había calado muy al fondo de él.

A pesar de su perturbación sus ojos impactados no dejaban de acecharlo, sus preguntas de martillarlo; recordar la escena de verla derrotada en el suelo era como una pequeña espina hincando su aparente satisfacción de haber recuperado su esencia, no podía evitarlo. Lentamente desvainó la Espada Astral, la que ella le había otorgado en el Bosque de los Tiempos. Se encontraba sentado en la orilla de un lago negro y nauseabundo, en el que, a pesar de eso, la magnífica arma se reflejaba.

- El mismo débil…

Sintió escalofríos recorrerle el cuerpo al sentir al alma de Gehena respirarle en la nuca, o más que eso burlándosele.

- Ensimismado en tus apegos…

- Yo no tengo apegos.

- Esa arma no es más que otro signo de manipulación de esa mujer, del que debes liberarte si quieres cumplir con tus objetivos… observa las aguas frente a ti.

Obnubilado, el joven de las sombras se asomó hasta la orilla del lago que se encontraba frente a él y observó su reflejo. Su piel pálida se había agrietado con líneas ennegrecidas, como si una nueva estuviera saliendo a relucir, mientras que el carmesí de sus ojos se volvía más brillante e intenso.

Ante el reflejo del renacido villano, el lago comenzó a burbujear, causando que la Espada Astral comience a relucir su brillo. Esto llamó la atención de Dark Link.

- Esta es la oportunidad para tener un arma de verdad. Sumérgete al lago.

Obedeció la orden del maligno espíritu sin preguntar y se adentró al lago burbujeante con la espada en las manos, que poco a poco comenzaba a irradiar un peor aroma. Dark Link se sumergió al lago y se quedó en la misma situación unos cuantos minutos, sintiendo como una nueva energía irradiaba su ser. Al salir el agua lo notó. Su espada había perdido la luz que le caracterizaba, para ahora ser tan negra como su conciencia.

- Parece que has formado una nueva arma para ti.

- La Espada Carmesí… porque estará bañada con la sangre de mi enemigo. Maldito Link.

- Has vuelto a renacer...

Dark Link estaba decidido a cumplir con los planes que inicialmente lo motivaban, mientras que Gehena se deleitaba con su próximo éxito.


A diferencia del lúgubre ambiente de Mondrule, Hyrule estaba viviendo otra historia. Los nuevos regentes de Hyrule se encontraban viviendo la felicidad de su luna de miel y la próxima llegada de su primogénito. Por unos meses no tenían que afrontar sus nuevas responsabilidades, por lo que podían disfrutar de su amor con tranquilidad.

La pareja estaba pasando su luna de miel en diferentes regiones de Hyrule, conociendo sitios incógnitos que el héroe ni en sus aventuras había visitado. Sin embargo, en esos momentos se encontraban descansando en una cabaña en la región de Farone, perteneciente a la familia de la princesa desde generaciones pasadas. Habían decidido pasar unos días ahí debido a que Zelda se sentía delicada de salud por su condición, pero nada preocupante.

Aquella noche la pareja dormía plácidamente en la habitación matrimonial, abrazados el uno al otro como siempre lo hacían desde antes de casarse. Debido a su estado era normal que la princesa se despertara en medio de la noche, pero esta vez no se debía a temas hormonales, sino a una razón extraña.

Su pecho palpitaba rápidamente, la respiración comenzaba a faltarle. Lo que más le asustaba era que esa sensación ya la había sentido antes.

- No puede ser eso…

Acarició su vientre para sentirse más segura, mientras observaba a su esposo dormir a su lado, ignorando las sensaciones que la aquejaban. Verlo de esa manera le hizo valorarlo más, amarlo hasta lo más profundo de su ser por todas las cosas que él había hecho por ella; rescatar su reino, salvarla, hacerla sentir amada… y ahora ser el padre de la criatura que crecía en su vientre. No podía concebir la vida sin él, mucho más si conocía perfectamente lo que se avecinaba.

- No… ella me dijo que todo estaba bajo control…

Zelda estaba llena de dudas y miedos, pero a medida que pasaba el tiempo aquella energía maligna se venía acercando. Ya había protegido a Link en el pasado de aquel ser… y esta vez iba a hacer lo mismo.

- No voy a permitir que perturbes a mi familia…

Con toda la discreción y valor que la caracterizaba, la princesa se cambió de ropa y salió de la cabaña, adentrándose a lo más profundo del bosque, sin pensar que en lo que se iba a encontrar no se comparaba con lo de antes… y que al amanecer su amado sentiría vacío y frío su lado de la cama.


Comentarios finales:

Hola, queridos lectores… he regresado.

Hace poco me di cuenta que hace más de un año no actualizaba esta historia, y créanme que me preocupé cuando descubrí eso. Quizás no tenga que explicar tanto por qué me demoré tanto, pues para todos ha sido un año muy feo, donde hemos perdido seres queridos, trabajos, libertad y tranquilidad, u con eso es normal que los ánimos estén bajos. En mi caso, gracias a Dios no tuve perdidas familiares, pero estuve suspendida del trabajo 4 meses, lo cual me deprimía, y ahora que volví a trabajar no tenía tiempo para nada, pero ahora las cosas se han calmado un poco, por eso decidí volver a darle tiempo a esto que tanto amo, escribir, y a terminar con esta historia pendiente, que significa mucho para mí.

En serio pido disculpas por la demora y muchas gracias por sus mensajes de paciencia y ánimo. Me he propuesto publicar un capítulo al mes, para así tener tiempo para mis otras historias y las demás actividades de mi vida.

Sobre este capítulo, de alguna manera hemos regresado al inicio de la trama (o quizás algo peor), pues vemos que Dark Link ha regresado a sus andanzas, pero más corrompido que nunca, arrasando con todo lo que era importante para él con tal de acabar con el que cree que es su enemigo. ¿Por qué cree eso? Creo que todos sabemos quién es el peor enemigo de DL. Ahora en sus hombros lleva la carga de su rencor, pero sobre todo el haber herido a la princesa, quien a pesar de sus heridas no dejará que todo los construido sufra peligro, y no me refiero únicamente a su relación. Ella tiene muchas cosas que contar.

Quiero decirles que quizás ya estamos a 3 capítulos de terminar la trama, así que espero que este esfuerzo, que hago con tanto cariño por ustedes, valga la pena.

Una vez más muchas gracias por su espera. Un abrazo.

Artemiss

PD: ¿Qué les parece lo nuevo que se viene de Zelda, Hyrule Warriors: Age of Calamity? Yo MUERO porque ya salga, pero quisiera leer su opinión al respecto.