UN SUSPIRO DE ANHELO (Titulo alternativo)

Sali de la casa con un paso tranquilo, hacia buen clima, camine siguiendo el sendero de tierra que estaba rodeado de pasto bravo y flores silvestres, el olor de la hierba llegaba a mi nariz mientras mi mano tocaba la punta de las plantas del camino que eran tan altas que hacían cosquillas en mis dedos. Me di la vuelta y lo saludé con la mano, él sonrió, sus ojos azul pino no se despegaron de mi mientras me vigilaba en la lejanía. Volví a mi rumbo y respiré profundamente el aire fresco del campo, totalmente diferente al de la ciudad, era mas puro, mas libre. La llegada a ese lugar estuvo plagada de miseria y dolor, pero ahora que ha pasado un poco de tiempo había dejado de llorar de día, ahora solo mostraba una sonrisa a los demás, incluso si aun lo imaginaba en cada esquina de la casa, escuchando su voz o sintiendo su presencia. Cosas como esas no se decían en voz alta, corría el riesgo que me consideraran loca, y la empresa no estaba en condiciones de un golpe como ese justo después de la trágica noticia que envolvía al único heredero.

El sendero se fue perdiendo, y las pequeñas lomas empezaron a aparecer, ahora cuando me volteaba ya no podía verlo, incluso podía imaginar su rostro preocupado desde la puerta de la casa. La conciencia me molestaba ligeramente, pero necesitaba eso, sentirme libre incluso si solo fuera superficialmente porque mi corazón seguía siendo prisionero de él.

El terreno desigual comenzó a inclinarse en una pendiente, mis pasos me sacaron fácilmente del camino y me ayude con las manos para subir sobre la loma inclinada, mis uñas se ensuciaron de tierra y hierba, el sol brillo con fuerza con sus últimos rayos de luz y pude pararme al fin sobre suelo firme varios metros seguros cerca del acantilado.

No me acerque a la orilla, pero pude mirar a una distancia considerada los últimos segundos de sol. Me hizo sentir cálida por un momento y no pude evitar derramar lágrimas de tristeza, abracé mi vientre hinchado cuando sentí el viento fresco, pero no pude agarrar a tiempo mi pequeño chal blanco que se escapó de mis dedos. Por reflejo me di la vuelta y estire la mano, con dificultad y destreza logre tomarlo a tiempo, justo de la punta. Me reí al haberle ganado al viento incluso si este no cesaba y parecía querer arrebatar el chal de mis dedos. Mi cabello se agito y golpeo mi rostro cegándome momentáneamente, incluso si el viento estaba en mi contra no solté el chal y coloqué mi cabello detrás de mi oreja logrando ver al fin. Justo allí, frente a mis ojos, parado en la colina estaba él, mirándome, ojos azules, profundos como el océano, viéndome como si fuera la cosa mas hermosa de este mundo. Me miraba como siempre lo había hecho, como aun lo hacía en mis sueños.

-¿Eres un ángel? –Preguntó.

Simplemente sonreí, asentí con la cabeza y sonreí con todas mis fuerzas mientras las lágrimas saladas escapaban de mis ojos.

El me devolvió la sonrisa.

-Eres un ángel. –Afirmo.

NOS VEMOS EN LA SEGUNDA TEMPORADA