NOTA DEL AUTOR: Hola! Bienvenido a esta parodia de los Juegos del Hambre! Espero de corazón que la disfrutes, y que no te sientas ofendido por mi ocasional humor negro. No es mi intención ofender a nadie. Este primer capítulo está basado en la entrevista a la alcaldesa Ana Botella con motivo de los juegos Olímpicos 2020.

El salón de entrevistas estaba hasta arriba de los pijos del Capitolio. Miles de ellos, y también miles de cámaras. En el escenario, yo, sentada con la cara de póker que me caracteriza. Caesar Flickerman me miraba impaciente, esperando mi respuesta.

-Eh… ¿qué?

-Te preguntaba qué es lo que más te gusta del Capitolio. Dios, Katniss, estás en las nubes. Thresh tenía más salero que tú!

-Lo siento, Caesar. Es que a veces… me pongo a pensar en inglés y olvido el español…

-Huy, esto sí que es nuevo! ¿La pueblerina del distrito 12 sabe hablar inglés? Nada mal, teniendo en cuenta el estado de vuestras escuelas. Pues queremos oírte… ¿no es así, gente?

El público pareció enloquecer. Y era normal, el estudio de idiomas era algo de lo que solo gozaba el Capitolio, además de los distritos más ricos.

"Así que no tengo personalidad, ¿eh, Haymitch?" "¿No tengo estilo?" "Pues prepárate para cagarte en los calzones con mi interpretación de chica culta!"

-I am ready, Caesar.

-Bueno, Katniss. ¿De qué nos vas a hablar hoy?

-Well, let me tell you… e little more… about my beautiful hometown, el Distrito 12.

Mi acento ya de por sí podía sonar exagerado y ridículo. Pero Caesar me animó a seguir, señal de que lo estaba haciendo bien.

-Vale… empieza, pues.

-El Distrito 12 is one of the most amazing, comfortable and inviting districts in Panem. And most importantly, EL DISTRITO 12 IS FUUUN.

El público ya de por si reía de lo malo que era su ingles comparado con el mío.

-There is nothing quite like e… relaxing cup of leche de Lady, in El Quemador. Or a quite romantic dinner, in medio del bosque.

Caesar ya no podía con su alma cuando me hizo parar. Seguro que se sentía amenazado por mi gran dominio de una lengua que el Capitolio consideraba como suya.

-Sí, sí, guapa – dijo – levántate y da unas vueltecitas con el vestido, anda.

Y así pasé el resto de la entrevista. De aquí aprenderán a juzgar a mi distrito, por muy mal que me supiera haber herido el orgullo de esta gente.

El siguiente fue Peeta, y lo hizo francamente bien. Tras contar una anécdota acerca de las duchas del capitolio, le preguntó a Caesar si aún olía a rosas. Se pasaron la entrevista entera oliéndose el uno al otro como perros en celo, hasta que el trasero de Peeta decidió escoger uno de esos momentos para tirarse un pedo en la cara de Caesar. Este se cubrió la cara con las manos, retorciéndose en el sofá y pidiendo con señas que pasaran a publicidad.

No cabía duda de que el carácter simpático de Peeta, junto a mi gran dominio del inglés, harían de los tributos del Distrito 12 las estrellas de este año. El himno de Panem quedó sonando en el aire, ahogado por las risas del público, mientras Caesar seguía revolcándose como un cerdo en el sofá de las entrevistas.