6

Después de la carrera, Taffyta y Patán habían ido a celebrar el triunfo de ella a la escuela, el gimnasio de la escuela tenía su propia puerta que daba al estacionamiento de la escuela, Patán rompió el candado de la puerta y luego el vidrio de la ventana, paso su mano por el hoyo que había hecho y luego giro el picaporte, la puerta se abrió y Taffyta y él entraron tambaleándose, al igual que Patán, Taffyta se había emborrachado después de la competencia.

Patán azoto a Taffyta contra uno de los casilleros y luego se lanzó sobre ella, besándola, ella tenía un tarro de vidrio con cerveza en su mano, se le cayó al suelo y este se hizo pedazos. Taffyta beso frenéticamente a Patán mientras él se quitaba la camiseta y le apretaba los pechos, Taffyta se quitó la blusa y luego le desabrocho el cinturón para después bajarle los pantalones.

-Esto es muy sucio-dijo Taffyta.

-Esa es la idea-respondió Patán riendo.

Taffyta también se rio y Patán comenzó a besarle el cuello, ella gimió mientras su cuerpo se excitaba y colocaba sus piernas alrededor de la cintura de Patán, él estaba a punto de sacarse la ropa interior cuando escucharon el sonido de las regaderas.

Ambos se separaron y miraron asustados, había seis hileras de casilleros (tres a cada lado del pasillo) y al final estaba la entrada a las regaderas, de ella estaba saliendo vapor.

-¡Mierda, hay alguien aquí!-exclamo Taffyta recogiendo su ropa del suelo.

-No es nadie-dijo Patán, quien no tenía sus cinco sentidos en la tierra-De seguro fue una rata.

-¡Las ratas no se bañan!-chillo Taffyta apuntando con ambos brazos hacia las regaderas.

Patán miro hacia donde Taffyta apuntaba pero movió las manos como si no tuviera importancia.

-No ha de ser nada-dijo, luego miro a Taffyta y le mando un beso-Ven a terminar lo que comenzamos.

Taffyta lo miro con asco y luego se fue, piso uno de los cristales del tarro de vidrio que se había hecho pedazos y este se le clavo en el pie.

-¡Mierda!

-Deberías ver por dónde vas-se mofo Patán, Taffyta lo miro con una mueca y luego se fue, dejando pequeñas gotas de sangre detrás de ella.

Patán solo se rio y se recostó contra los casillero, eructo y luego se rasco su velluda panza con sus regordetes dedos.

-Perra estúpida-dijo en silencio mientras cerraba los ojos, preparado para echarse una siesta, cuando de repente escuchó otro ruido, el mismo que hacías cuando te echabas un clavado en la alberca.

Patán abrió los ojos y vio que de la piscina estaban saliendo burbujas y había espuma…

Patán se puso de pie y camino hasta el borde de la alberca, a simple vista no parecía haber nada allá adentro, pero el ya no estaba tan seguro, luego noto que había algo más extraño en el camino de las duchas a la alberca.

Un rastro, en línea recta, de una sustancia verde oscuro, Patán se acercó y la toco con su mano, era viscosa y pegajosa, rápidamente quiso deshacerse de ella, pero se había pegado demasiado bien, Patán, al ver que sus intentos eran en vano, miro hacia las regaderas y siguió el rastro.

En total habían 20 regaderas, estaban justo en frente de los vestidores, solo separados por una pared de concreto, del lado de las duchas era de color blanco, al igual que el azulejo del piso, mientras que en el lado de los lockers era de color azul oscuro.

Patán camino hasta las duchas (había unos tres escalones que conducían de la piscina a las regaderas) dichos escalones estaban cubiertos con la misma sustancia, Patán estaba comenzando a sospechar que era algún tipo de baba.

El rastro lo guio hasta el interior de las regaderas, un espacio cuadrado con la capacidad de tener a seis alumnos al mismo tiempo, pero eso no fue lo que llamo la atención de Patán, sino el hecho de que en medio había un gigantesco hoyo, algo muy grande podría pasar por ahí, lo más extraño es que quien fuera que lo hizo no había roto nada, no había restos del piso destruido, Patán se acercó más y vio que el hoy daba a las alcantarillas, pero ahí tampoco parecía haber nada roto, ni una tubería.

Era como si alguien hubiera podido abrir el hoyo como si fuera plastilina, Patán se acercó a los bordes del hoyo y observo que estaban arrugados, como cuando pones muchos papeles juntos… solo que eso no era papel, sino el piso.

Patán se asustó realmente y retrocedió, ahí parado, solo vestido con sus sucios calzoncillos, se sintió indefenso y asustado… tenía que salir de ahí…

Camino con rapidez hasta la salida, pero se detuvo en los escalones al ver a la piscina…

Y lo que vio lo hizo olvidar su miedo.

Una mujer hermosa, de piel café, un hermoso cabello chino castaño que le llegaba hasta la espalda, labios dorados y con el torso desnudo, estaba dándose un baño en la piscina, Patán quedo hechizado por su belleza, nunca en su vida había visto algo tan hermoso, todas las mujeres eran horribles en comparación con la Diosa que tenía frente a sus ojos.

La mujer levantó la vista y abrió sus ojos, castaños como su cabello.

-H…hola-dijo Patán levantando una mano.

-Hola guapo-respondió la Diosa, su voz era angelical, un deleite para todos los oídos, Patán sintió gran satisfacción y placer al escucharla-¿Qué haces aquí tan tarde?

-Yo no lo sé-contesto Patán, que ya ni siquiera estaba prestando atención a la situación, su mente, cuerpo y alma estaba concentrado en la belleza que tenía en frente.

El agua turquesa solo hacía ver a la Diosa más hermosa de lo que ya era, y su piel mojada la hacía más sensual.

-No lo sabes-preguntó ella divertida-No te preocupes, muchos no sabemos lo que hacemos en la vida.

Patán solo asintió con la cabeza, embobado.

-¿Por qué no vienes a nadar conmigo?-preguntó ella mientras salpicaba agua-Está perfecta… y es una noche ideal para nadar.

Patán camino lentamente hasta la piscina, piso cada uno de los seis escalones que había y luego nado en estilo de pecho, sin meter la cabeza, hasta su Diosa, ella lo estaba esperando; cuando estuvieron frente a frente ella le puso ambas manos en las mejillas.

-Dime tu nombre-pregunto ella suavemente.

-Patán… Mocoso-respondió el, de cerca la Diosa era más hermosa.

Ella acerco sus labios a los de él y luego le dio un beso, Patán solo cerro los ojos y sintió como su Diosa lo devoraba, ya había besado antes a muchas mujeres, pero ningún beso había sido como ese, era algo… magnifico.

-Patán Mocoso-dijo ella cuando se separaron-¿Me amas?

-Sí.

-¿Harías lo que fuera por mí?

-Sí.

-¿Si te pidiera que te quedaras conmigo para siempre… aceptarías?

-Si-respondió Patán emocionado, era lo único que quería para el resto de su vida, estar al lado de su Diosa, jamás separarse de ella.

-Qué bueno, porque es exactamente lo que tengo planeado.

Antes de que Patán pudiera decir otra cosa, sintió como algo escamoso rodeaba todo su cuerpo, trato de liberarse pero no pudo, lo que fuera que estuviera reteniéndolo era muy fuerte, Patán miro horrorizado hacia los lados, tratando de buscar algo que pudiera ayudarlo para liberarse, pero no había nada.

La Diosa rio, pero ya no como un ser humano, sino como algo horrible y siniestro, luego se elevó por los cielos y revelo una verdad aterradora…

Solo su torso era humano, el resto de su cuerpo era el de una serpiente, con escamas negras y rojas, era de enorme tamaño media seis metros de altura, los ojos de la mujer fueron intercambiados por los de reptil y miraron a Patán como si fuera un delicioso platillo, que ella estaba listo para devorar.

Patán lloro, grito y se sacudió, tratando de escapar.

-No temas querido-dijo ella divertida-Yo siempre cumplo mis promesas, una parte de ti siempre estará conmigo Patán Mocoso…

La mujer levantó su cola de serpiente, con la cual retenía a Patán, y lo elevo hasta la altura de su cara.

-Confía en mí.

.

Mowgli había estado esperando por casi media hora, con el caballero medio-muerto a su lado, había logrado recostarlo contra la pared pero el pobre hombre seguía sufriendo. Lo mejor que Mowgli había podido hacer había sido ir a su apartamento, darle una excusa a sus padres de que tendría ir a casa de Kenai para hacer un trabajo para la escuela para el día de mañana, y que posiblemente tendría que pasar la noche en su casa, sus padres le dieron una regañada, pues tenía que avisar con tiempo para una petición así; pero aun así le dieron permiso, después de todo, Kenai era buen amigo de Mowgli y sus padres confiaban en él.

Lo más difícil fue decirle a Ranjan que no podía acompañarlo esta vez (Ranjan y Koda, el hermano menor de Kenai eran buenos amigos, y muchas veces mientras Kenai y Mowgli se juntaban, los dos pequeños aprovechaban para jugar juntos) ya que tenían que hacer el trabajo urgentemente.

Así que Mowgli tomo una mochila roja de su cuarto y luego una botella de agua, metió la botella en la mochila y salió de la casa rumbo al callejón; ahí le dio de beber al caballero, aunque no estaba seguro si él había bebido, pues solo pudo verter el agua en el agujero oscuro que era su boca.

Finalmente Kenai apareció, y no estaba solo.

-Em… hola-dijo Mowgli levantando la mano.

-Hola, soy Hipo-dijo Hipo, aun que seguía sin poder creer todo lo que estaba pasando, el desastre que se había producido en ese callejón-¿Qué fue lo que paso?

-Por favor dime que no mataste a nadie-Kenai cuando vio al caballero recostado contra la pared.

-Y dime que esta no es el arma homicida-Hipo levantando la espada del caballero, luego la tiro al suelo y se alejó asustado-¡Tiene mis huellas, creerán que fui yo!

-Cálmense-dijo Mowgli-Yo no fui quien le hizo esto, y esa espada no es mí, es de él-apunto al caballero con su dedo.

-¿Entonces que fue?-preguntó Hipo.

-Fue…-Mowgli se preparó para decirles la verdad, aunque no creía que ninguno de los dos fuera a creerle-Fue… un monstruo.

Hipo y Kenai se sorprendieron y se miraron entre sí, luego a Mowgli.

-¿Enorme, peludo, gordo, jorobado y gris?-pregunto Kenai.

-¡Sí!-grito Mowgli-Esperen un momento ¿Cómo lo saben?

-Tuvimos un encuentro con él hace rato-Hipo-Fue aterrador.

-Si-Kenai-Horrible… pero divertido.

Hipo lo vio con una mirada desaprobadora y Mowgli solo volteaba su cabeza para verlos a ambos.

-Vaya, ustedes dos han estado ocupados-dijo-Pero bueno no hay tiempo para ponernos al día.

-Sí, dinos lo básico-respondió Hipo, sorprendido por el tono de su voz, como si fuera un líder.

-Bueno, yo saqué la basura de mi casa y cuando iba a entrar de nuevo esa cosa apareció, creo que quería comerme y de repente el apareció y comenzó a combatirlo, pero esa cosa le gano y lo dejo así.

-¿Y se fue? Esa cosa-Hipo.

-Bueno, lo ilumine con esa cosa-dijo Mowgli apuntando a la escopeta.

Hipo la tomo y la analizo.

-Parece una escopete, pero…-jalo el gatillo y la luz ultra-violeta ilumino el callejón, luego dejo de apretar el gatillo y se apagó-¡Por supuesto, luz ultravioleta!

-¿Qué?-preguntó Mowgli.

-Esa cosa es un trol-dijo Kenai cruzándose de brazos-La luz solar los transforma en piedra.

-¡Eso fue justamente lo que paso, lo ilumine con esa luz y su brazo se transformó en piedra, él le pego con la espada y su brazo se hizo trizas!-Mowgli-Pero el trol le dio otro golpe y el pobre ya ni se puede levantar.

-Y nos llamaste porque…

-Necesito su ayuda para moverlo.

Hipo y Kenai intercambiaron miradas preocupadas.

-¿Moverlo?-preguntaron los dos al mismo tiempo.

-Sí, necesitamos sacarlo de aquí.

-¿Y llevarlo a dónde?

-Un hospital, al médico, no sé, no podemos dejarlo solo así.

-La Calle Broca-dijo un susurro.

Los tres se dieron una vuelta del susto y miraron al caballero, el susurro había provenido de ahí, la cabeza del caballero se levantó lentamente y miro a los jóvenes.

-Calle Broca … número 63… nada de hospitales-dijo, luego volvió a bajar la cabeza.

Mowgli vio al caballero, Kenai vio a Mowgli, Hipo vio a Kenai.

-Bueno… vamos a empezar-dijo Mowgli, tratando de sonar positivo-¿No?

-No podremos…-Hipo.

-Claro que sí, entre los tres podremos hacerlo-dijo Mowgli.

Hipo vio a sus dos compañeros y luego al caballero, esa armadura debía pesar demasiado, sin embargo Kenai y Mowgli eran algo musculosos, así que posiblemente entre ellos dos podrían cargarlo, Hipo solo estorbaría pero podría llevarse la espada y la luz ultravioleta, lo mejor sería no dejar nada atrás.

-Está bien-dijo Hipo-Kenai y…

-Mowgli.

-Mowgli correcto, necesito que ustedes dos se lo lleven, yo me encargo de sus herramientas.

-¿Estás seguro?-preguntó Mowgli-Está muy pesado.

-Yo soy muy escuálido-dijo Hipo-No ayudaría mucho, pero se nota que tú y Kenai hacen ejercicio, yo me encargo de sus herramientas.

Mowgli intercambio miradas con Kenai y el solo se encogió de hombros.

-Bueno, me parece bien.

Así, Mowgli y Kenai, con mucho esfuerzo, cargaron al caballero, colocando sus brazos encima de sus hombros, lamentablemente tuvieron que arrastrar los pies del caballero pero a este no parecía importarle demasiado.

Hipo iba a delante con la espada y la luz.

-¿Y alguien sabe dónde está esa dichosa calle Broca?-preguntó Mowgli.

-Si, a dos cuadras, vamos-respondió Hipo.

-¿Cómo sabes eso?-Mowgli.

-Es el hijo del alcalde genio-Kenai con una sonrisa.

Mowgli abrió los ojos en sorpresa y miro a Hipo.

-¿En serio?

Hipo asintió tímidamente con la cabeza.

-Vaya…-Mowgli-Que cool, estoy trabajando con el hijo del alcalde.

A ese comentario Hipo simplemente sonrió.

.

Por dos cuadras Kenai y Mowgli cargaron al hombre inconsciente que tenían sobre sus hombros, mientras que Hipo lideraba al grupo, cargando las herramientas del caballero, para su suerte todas las luces de las casas estaban apagadas, puesto que ya era algo tarde.

Solamente las luces de los postes de luz estaban iluminando las calles, estaban colocados en las aceras, cada uno con dos casas de diferencias, pero la luz no era muy potente, así que apenas y se podía ver.

-Oye, ¿Qué tal si le comentas a tu papa que necesitamos mejores postes de luz?-preguntó Mowgli.

-Se lo diré-contesto Hipo-No es mala idea de hecho, casi no se puede ver nada.

-¿Casi?-añadió Kenai, quien estuvo a poco de tropezarse con el suelo.

Finalmente llegaron a la calle Broca y a la casa número 63, la vivienda a simple vista era otra casa como cualquier otra, las tejas del tejado eran de color rojo-oscuro, las paredes estaban pintadas de blanco, aunque la pintura se había caído de varias partes, dejando al descubierto la madera que se estaba pudriendo, la casa estaba rodeada por una cerca de alambre, el pasto estaba marchito, había todo tipo de cacharros esparcidos por doquier, como una vieja podadora, una oxidada sierra circular eléctrica y un viejo pony de plástico de color rosa, todo maltratado y degastado por el tiempo; le faltaba un ojo, la puerta de la casa estaba protegida por una reja de metal, era de color blanco.

-Wow, esto es… interesante-Kenai al ver la casa.

-Si… bastante-Mowgli.

Hipo vio su destino y trago saliva, la casa no tenía un aspecto amigable; pero ya estaban ahí y era demasiado tarde como para darse la vuelta e irse, además, la curiosidad de Hipo superaba a su miedo.

-Ya estamos aquí… no hay marcha atrás-dijo, aunque tampoco sonaba tan convencido.

Pasó una mano por encima de la reja y quitó el seguro, luego abrió y entro, Mowgli y Kenai lo siguieron a través del camino de piedra que llevaba a la puerta, había cuatro escalones de madera, luego estaba la puerta, a su lado derecho estaba una mesa de madera y una desgastada silla pegada a ella.

-Adorable-Kenai, al subir el primer escalón el brazo del caballero se le resbalo y por poco se le cae, pero por suerte él y Mowgli pudieron agarrarlo a tiempo.

-¡Cuidado!-Mowgli.

-¡Ya, ya perdón, fue mi error!

Hipo llegó a la puerta primero y trato de abrir la reja pero estaba cerrada con llave.

-¡Lo que faltaba!-exclamó.

-La… la roca con la marca-una voz provino nuevamente del caballero.

-¿Roca con la marca?-preguntó Mowgli.

-Genial, ya está alucinando-Kenai.

Hipo analizó las palabras del caballero, "La roca con la marca", de repente todo tuvo sentido, era como cuando su papa había olvidado las llaves de la casa adentro, sin embargo su mama salió al rescate con el copiado que siempre dejaba bajo el tapete…

Su madre…

Hacía tiempo que Hipo ya no pensaba en ella…

-Posiblemente haya un copiado de llaves debajo de una roca con alguna marca.

Hipo dejo la luz y la espada en el suelo, pasó al lado de los dos y comenzó a buscar una piedra con algún símbolo o dibujo, no le tomo mucho encontrar una piedra gris con un extraño símbolo dibujado en ella, era una espada de color plateado, la hoja estaba cubierta de rojo, a lo que Hipo supuso que debía ser sangre. Esto lo dejo desconcertado pero no le dio mucha importancia, retiro la roca, que en realidad era un plato hondo pintado con pintura plateada y que estaba a revés, y ahí estaba un juego de dos llaves, una roja y otra azul.

Hipo lo tomo y corrió hacia la puerta.

-Aquí están-dijo.

Probo con la llave azul y la reja cedió, luego con la roja abrió la puerta y entraron, la vivienda por adentro no tenía un mejor aspecto que afuera, las paredes estaban pintadas de color verde moho y el piso de madera crujía con cada paso que daban, a su derecha había una sala de estar en la que solo habían tres sillones rojos y una enorme alfombra gris en el medio.

-Póngalo ahí-indico Hipo, señalando el sillón más largo, Kenai y Mowgli no tuvieron que esperar a que se los dijeran otra vez.

Depositaron al caballero lo más rápido que pudieron en el sillón y luego se recostaron en los otros dos.

-Espíritus-dijo Kenai-Eso fue agotador.

-Lo sé-agrego Mowgli-Dolerá en la mañana.

Mientras los dos recuperaban fuerzas, Hipo examino más la vivienda; en las paredes había fotos, como las luces estaban apagadas y lo único que iluminaba era la luz de afuera, Hipo no los pudo ver bien, así que solo pasó de lado.

Camino de frente y llego a una cocina, había un refrigerador, una mesa con dos sillas, un fregadero, una estufa y un horno, tres cajones y una ventana que daba al patio de la casa.

Nada fuera de lo común.

Pero sabía que debía de haber algo, después de todo el sujeto (cuya casa suponía era de él) había salido a pelear con un trol vestido con una armadura, una espada y luz ultravioleta.

Debía haber algo, aunque fuera lo más mínimo.

Mientras tanto, en la sala, Kenai y Mowgli ya habían recuperado sus fuerzas y ya estaban haciéndose miles de preguntas respecto al caballero, que reposaba tranquilamente en el sillón.

-¿Quién será este tipo?-preguntó Kenai.

-No lo sé-Mowgli-Pero… no lo sé todo es muy extraño.

-Como si nosotros alguna vez hubiéramos sido normales-le dijo Kenai a Mowgli sonriendo.

De repente el caballero se volvió a mover y los dos se sobresaltaron, se miraron entre si y luego se pusieron de pie y caminaron hasta el caballero.

-Tal vez deberíamos quitarle el casco-sugirió Kenai.

-¿Qué?-Mowgli.

Kenai solo se encogió de hombros.

-Se ve incómodo.

Mowgli miro indeciso el casco, pero luego coloco lentamente sus dos manos en él y luego lo retiro de la cabeza del caballero.

Lo que había debajo del casco era el rostro de un anciano, con la piel arrugada por los años, el cabello y las cejas blancos como la nieve, los ojos verdes, tenía varios lunares en su frente , a pesar de que estaba despeinado se podía notar que se peinaba para atrás.

Tenía la mirada perdida y los labios abiertos, como si tuviera mucha sed, ambos chicos vieron con lástima al pobre hombre.

-Es… es un…-comenzó Mowgli.

-Es una persona grande-dijo Kenai, como esquimal era una de sus tradiciones respetar a la gente mayor, puestos habían vivido más y eran mucho más sabios que la juventud.

-Si-añadió rápidamente Mowgli-No puedo creerlo, digo he visto muchas cosas pero… jamás a un cazador de trolls tan grande.

-Bueno, ya sabes lo que dicen… nunca se es demasiado viejo para divertirse-dijo Kenai, tratando de sonar serio y gracioso al mismo tiempo.

Hipo regreso entonces con dos vasos de vidrio llenos de agua.

-Pensé que tendrían sed-dijo, luego vio al caballero-Pero creo que él la necesita más.

Kenai tomo con delicadeza la cabeza del caballero y la levantó, luego Hipo se acercó, le dio un vaso a Mowgli, después le dio de beber al hombre y le limpio una gota que le había quedado en los labios mientras Kenai le sostenía la cabeza, luego Mowgli hizo lo mismo, tomo un cojín del otro asiento y lo puso debajo de la cabeza del caballero, Kenai soltó la cabeza y el caballero cerro los ojos, luego comenzó a roncar.

Los tres chicos se quedaron un momento ahí, viendo al señor descansar tranquilamente, aunque esa armadura se veía muy incómoda.

-Bueno… creo que eso hora de irnos-dijo Hipo.

-No lo sé-Kenai-¿No sienten que a esto le hace falta un tipo de… cierre?

-La curiosidad mató al gato-Hipo, aunque la verdad la curiosidad también lo estaba matando a él.

-Pues sí, pero…-Mowgli-No podemos dejarlo solo, ¿Qué tal si le da un ataque o algo por el estilo?

Los tres se quedaron pensativos por un momento, Hipo miro hacia la sala y vio al hombre descansar sobre el sofá, era casi imposible de creer que acabará de luchar contra un trol.

-En eso tienes razón-Hipo-Pero… oh no, ¿Qué hora es?

-Las 10:59 p.m.-Mowgli-¿Por qué?

-Mi padre va a matarme-dijo Hipo llevándose ambas manos a la cabeza-¡Tengo que hablarle!

Saco su celular de su bolsillo y marco el número de su casa.

-Debería hacer lo mismo-Kenai, salió de la sala e hizo lo mismo que Hipo.

-Buzón, por supuesto-dijo Hipo colgando, ni siquiera cuando no llegaba a casa antes de las diez su padre lo notaba, estaba seguro al cien por ciento que si un día desaparecía su padre jamás de daría cuenta, ni lo extrañaría.

-Hola-Kenai-Si soy yo-pausa-Necesito que me hagas un favor-pausa-No, no me salgas con eso bola de pelos-pausa, aún más larga-Está bien, trato hecho, ahora dile a Denahi que pasare la noche en casa de un amigo, Hipo, si Hipo escuchaste bien, dile a Denahi que estaré bien y que no se preocupen-pausa-Si, no pasa nada, buenas noches, te quiero.

Kenai colgó su celular y vio a Hipo.

-Bueno, un problema menos-dijo sonriendo.

-Sí, supongo-contesto Hipo desanimado.

De repente Kenai comenzó a olfatear y camino de nuevo hasta la sala, parecía un sabueso humano, Hipo abrió mucho los ojos para verificar que no lo estaban engañando y después de verificar que no siguió a Kenai; Mowgli seguía al lado del caballero.

-¿Ahora qué?-preguntó cuando vio que Kenai se agachaba junto a la alfombra.

-Hay algo abajo-dijo.

-¿Cómo lo sabes?-Hipo.

-Porque lo huelo-Kenai-Ayúdenme a moverla.

-Es un talento natural que tiene-le dijo Mowgli a Hipo-Si, a veces es así de loco.

-Este día ha sido de locos-Hipo.

Hipo y Mowgli tomaron la alfombra de las horillas y luego la quitaron del suelo, la dejaron en un rincón de la sala y descubrieron que había una trampilla debajo.

-Se los dije-Kenai poniéndose de pie.

-Tenías razón-Hipo-Impresionante.

-Soy un hombre de muchos talentos-dijo Kenai encogiéndose de hombros.

-Hay unas escaleras-dijo Mowgli-Deberíamos ir a checar.

Hipo bajo primero, luego Kenai y al final Mowgli, los tres sacaron sus celulares, con una mano los sostenían para alumbrar el camino (puesto que todo estaba oscuro) y con la otra se sostenían del barandal, se sentía frio y ligero.

-¿Qué es este lugar?-Hipo.

-Un refugio nuclear, un sótano, un cuarto de pánico-Mowgli-No lo sé muchas cosas se me vienen a la cabeza.

-¿Qué tal si hay un laboratorio de metanfetamina allá abajo?-sugirió Kenai.

-¿Cómo esa serie donde a un profesor de Química le diagnostican cáncer y para pagar su tratamiento comienza a cocinar metanfetamina junto a su alumno?-Hipo.

-Sí, ¡Exacto!-Kenai.

-¿Cómo se llamaba?-Mowgli.

-No me acuerdo, pero sale Bryan Cranston-Hipo.

Llegaron al final de las escaleras e Hipo vio que había una pared a su derecha, se sostuvo de ella mientras cambiaba el celular a su mano izquierda, luego ilumino la pared buscando un interruptor o algo, lo encontró y lo prendió.

Una luz amarillenta proveniente ilumino todo el lugar y los tres chicos tuvieron que taparse los ojos, cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, poco a poco los abrieron.

-¡Mierda!-Hipo.

Era otro cuarto, aunque no era como ninguno otro, había dos largas mesas grises y encima de ellas había libros, papeles, lápices, bolígrafos, libretas; había tres muebles contra la pared, eran de color negro y estaban cerrados con candado, del otro lado había un soporte para espadas, aunque no había ninguna espada.

Debía ser con la que el caballero había combatido al trol.

Del otro lado del cuarto había dos mesas juntas y tenían encima varios frascos con sustancias de diferentes colores y con extraños órganos en su interior.

-Asqueroso-dijo Mowgli al verlos.

Hipo pasó su vista por todo el cuarto, las paredes estaban pintadas de verde militar, y había escudos pegados en ellas, escudos llenos de arañazos y marcas de batalla; el suelo era verde vómito, en el techo había tres lámparas, el piso estaba regado de herramientas de construcción como martillos, clavos, desarmadores, etc.

Debajo de las mesas había cajas de plástico, también verdes.

-¿Qué es esto?-preguntó Kenai acercándose a un soporte para espada, pero lo que de verdad estaba ahí era un cilindro de plata, Kenai lo tomo y lo examino; en el centro había un botón, Kenai lo apretó y de ambos lados del cilindro salieron extremidades con una hoja afilada, era una lanza de doble filo; Kenai abrió mucho los ojos y por poco se contra un dedo, pero luego sonrió-¡Cool!

-Este lugar me da escalofríos-dijo Mowgli acercándose a los frascos, cada cosa que veía lo asqueaba más que la anterior.

Luego decidió dejar la mesa y mejor reviso lo que estaba colgado de la pared, un arco con todo y su carcaj y flechas.

Mientras tanto Hipo estaba revisando la mesa del centro, había muchos papeles, notas y libros viejos, pero lo que más llamo su atención fue una foto que estaba enmarcada, Hipo la tomo con ambas manos y la reviso.

Un hombre adulto, posiblemente veinticinco o treinta años de edad, estaba parado afuera de una mansión de ladrillos rojizos, Hipo no podía ver muy bien la foto debido a la antigüedad de esta, pero podía decir que la apariencia del hombre no le agradaba para nada.

Sin embargo, los pensamientos de los tres quedaron perdidos cuando escucharon el sonido de una escopeta cargándose detrás de ellos.