Emma llegó a Santiago de Compostela una tarde fría y soleada. Lo primero que hizo al llegar, fue ir a la catedral. Quedó encantada con lo grande que era, y la mezcla del estilo Romántico con el Barroco. Se sentó en un banco y se puso a pensar en su vida, y en el viaje que acababa de hacer caminando. Había logrado lo que quería, había llegado a Santiago a pie.

Millones de momentos se cruzaron en su cabeza. El año que vivió con Ingrid. Los meses de amor y los robos con Neal. El tiempo en prisión y la pérdida de su embarazo. Las drogas y el alcohol. Dormir en su auto. El conocer a Ruby y August. Trabajar sin parar para poder realizar el viaje. Sacar el pasaje de avión. Tomarse un vuelo a París. Haber conocido a la familia Nolan. Philip y su molesta entrevista. La ayuda de Walsh y Marco. El escapar de Peter y Félix. La conexión y la felicidad de lo compartido con Killian. El intercambio de historias con Elsa y la diversión con el trío de amigos: Arthur, Eric y Jefferson. Los amaneceres y los atardeceres.

Y allí, sentada en la catedral tuvo una pequeña revelación. Quizás había perdido personas a lo largo de su vida, que jamás había pensado que iba a perder. Incluso en algún momento se había perdido ella misma, lo cual era peor. Pero ella no era eso. Ella no era sus errores, sus intentos fallidos, ni las opiniones de los demás sobre su persona. Ella no iba a estar dañada para siempre.

¿Qué pasaría si se perdonaba a ella misma? ¿Y si se perdonaba a ella misma aún sabiendo que había hecho cosas que no debería haber hecho? ¿Y si todo lo que era, era lo que necesitaba y quería? A pesar de estar arrepentida de muchas cosas, si podría volver el tiempo atrás no cambiaría nada.

Todo lo que había vivido la había llevado a estar allí. Ella era producto de sus experiencias y sus aprendizajes, y le gustaba creer que atravesar cosas horribles te hacía crecer. Ella era la persona que sobrevivió las tormentas, y siguió caminando. Y creía, que atravesar muchas tormentas, era lo que finalmente te hacía estar limpio.

Se secó las lágrimas que caían de sus ojos y salió de la catedral. ¿Qué iba a hacer con su vida ahora que no tenía donde ir? Fue al teléfono público y llamó a su amiga. Había prometido que iba a llamarla cuando llegara a Santiago, así que era hora de cumplir la promesa.

- Hola. – Saludó Ruby al atender su celular.

- Hola extraña. – Saludó Emma.

- ¡Emma! ¡Que bueno escucharte amiga! – Exclamó Ruby reconociendo la voz de la otra. - ¿Estás en Santiago? – Preguntó.

- Si, llegué hace un rato. – Contestó Emma.

- Que bueno, sabía que ibas a lograrlo, estoy muy orgullosa de ti. – Dijo Ruby con aprecio.

- Gracias. – Agradeció Emmma. – Aunque ahora no sé que voy a hacer con mi vida. – Comentó dando un largo suspiro.

- Ahora podes hacer lo que sea que quieras. – Dijo Ruby animándola. – Busca un trabajo, y cuando tengas dinero nuevamente vas a saber a donde ir. – Aconsejó.

- ¿Y si quiero ir a otro lugar que no sea Bostón? – Preguntó Emma, con cierto temor en su voz.

- Emma nosotras siempre vamos a ser amigas, vivamos en la misma Ciudad o no. Yo quiero que seas feliz, tenes que hacer lo que te hace feliz. – Respondió Ruby.

- Pero… ¿Y si me arriesgo por algo que después no consigo? – Insistió Emma, todavía indecisa por los pensamientos que rondaban en su cabeza.

- Eso no importa, lo que vale es intentarlo. – Aseguró Ruby.

Ruby le contó sobre como habían estado las cosas en Bostón desde que ella se había ido, y Emma le contó algunas anécdotas del viaje. Una vez que estuvieron satisfechas, se despidieron y cortaron el llamado.

Su amiga tenía razón. Ella sabía lo que quería hacer, solo tenía que animarse a intentarlo. Sacó la tarjeta que tenía en el bolsillo de su campera y sintió algo de esperanza. Si no se jugaba por lo que quería, pasaría el resto de su vida preguntándose si había hecho lo correcto. Así que iba a intentarlo, y una vez que lo intentara lidiaría con cualquiera que sea su resultado. El amor valía la pena el intento, ¿Cierto? Ella nunca había sentido un amor tan fuerte como con Killian, así que se debía a ella misma intentarlo. Sólo esperaba que él fuera capaz de esperarla.

Fue al poste lo de los peregrinos para dejar su último mensaje. Sacó su lapicera de la mochila y escribió.

"Si el destino nos quiere juntos, no importa cuanta gente pase por nuestras vidas, al final del camino nos veremos de nuevo."

Emma.

Emma pasó los siguientes días buscando trabajo, hasta que consiguió uno de camarera en un bar. Le costó un poco conseguirlo por las dificultades del idioma. Pero como Santiago era un lugar muy turístico, en algunos lugares (como el bar donde trabajaba) creían que era bueno tener empleados que supieran hablar inglés. Trabajó seis meses, hasta que consiguió juntar el dinero para sacar un pasaje de avión. Cuando estuvo decidida, renunció al trabajo y compró un pasaje de avión con destino a Dublín.

Lo primero que hizo al llegar a la ciudad fue reservar una habitación en un Hostel. Se duchó, se puso ropa limpia, y fue a recorrer la Ciudad. Dublín era una Ciudad hermosa, llena de colores, luces y magia. Fue a la Catedral, al Museo Nacional y al Parque Fénix. Cuando se hizo de noche decidió que era hora de ser valiente e ir al bar "The Marry Man". El bar estaba muy bien ambientado, y daba la sensación de ser la taberna de un pueblo de un cuento de hadas. Al no reconocer a ninguna de las personas que estaban atendiendo, se ubicó en una mesa vacía y miró la carta hasta que vinieron a atenderla.

- Buenas noches. – Saludó la camarera. El cartel que llevaba en su blusa revelaba su nombre: Mérida. - ¿Puedo tomar tu pedido? – Preguntó.

- Mmm, no estoy segura. – Comentó Emma, todavía sin poder decidirse. - ¿Cuál es el mejor plato típico irlandés? – Preguntó.

- Yo te recomendaría el guiso de cordero con verduras. – Respondió Mérida.

- Bien, dame un pedido de eso y una coca-cola. – Dijo Emma. Había pensado pedir una cerveza artesanal, pero todavía no se sentía lista para volver a consumir alcohol.

- Buenísimo, ya lo mando a hacer. – Dijo Mérida anotando el pedido en un papel.

- Y por cierto, ¿Toca la banda "The Enemies" hoy? – Preguntó Emma antes de que la otra se vaya.

- Si, creo que si, ellos tocan casi todas las noches. – Respondió Mérida pensativamente. – Si, seguro lo harán en un rato. – Confirmó después de comprobar que los instrumentos estaban preparados en el escenario.

- Gracias. – Agradeció Emma.

El plato de comida llegó caliente como le gustaba, y resulto exquisito. Estaba disfrutando de descubrir cada sabor, cuando de repente sintió música invadir sus oídos. Dirigió su vista al escenario y vio que la banda había salido a probar sus instrumentos. Miró a Killian detalladamente, y sonrió al ver que estaba tan hermoso como lo recordaba. Lo único distinto que encontró en él fue que se había dejado crecer un poco la barba y el cabello, el cual estaba todo desordenado. Los vio probar sus instrumentos hasta que estuvieron satisfechos, y se prepararon para tocar.

- Buenas noches gente. – Saludó Killian tomando el micrófono. – Nosotros somos "The enemies", y como casi todas las noches estaremos para entretenerlos con nuestra música. – Comentó recorriendo su vista por todo el público. De repente su mirada encontró a ella sentada en una mesa y sonrió. Esa pequeña gran sorpresa acaba de hacerlo muy feliz. – Esta canción se llama "Smile" y se la quiero dedicar a Emma. – Informó mirándola fijo e intensamente.

I can't help but smile. I'm smiling now. Smiling when you're near, smile form ear to ear. (No puedo evitar sonreír. Estoy sonriendo. Sonrío cuando estas cerca, sonrío de oreja a oreja)

You make me happy, you make life fun. You make a great day, a better one. You ouatshine the stars that shone, and turn the light on when there was none. (Me haces feliz, haces que la vida sea divertida. Haces que un buen día, sea un mejor día. Eclipsaste las estrellas que brillaban, y e hiciste que haya luz donde no la hay.)

And when you're talking, I love to listen, cause' you're the one thing I've been missing. You raise my spirits, and make me seen like orchestrated hearts have strings. (Amo escucharte hablar, porque eres todo lo que estuve extrañando. Elevas mi espíritu, y me haces ver al corazón como un instrumento de cuerdas.)

And I'm happy when I hold you, so happy when I hold you. (Y soy feliz cuando te abrazo, tan feliz cuando te abrazo.)

Emma sintió como su corazón saltaba de alegría con cada palabra dedicada ella. Y esa no fue la única canción que le dedicó, sino que hubo unas cuantas más. Tocaron aproximadamente una hora, y Emma se mantuvo atenta y entusiasmada en todo momento. Una vez que terminaron el show, Killian bajó del escenario y fue hacia el encuentro con ella. Emma decidió levantarse y encontrarse con él en medio del salón.

- Hola. – Saludó ella con una sonrisa.

- Hola. – Devolvió el saludo y la sonrisa.

- El show estuvo magnífico. – La halagó ella.

- Gracias. – Agradeció él sonrojándose.

- ¿Te parece si hablamos? – Preguntó ella.

- Me encantaría. – Asistió él.

Killian la agarró de la mano y la llevó hacia fuera del bar para poder hablar tranquilos, sin ruidos, ni interrupciones. Ante el frío que de repente sintieron, juntaron más sus cuerpos instintivamente para darse calor, ya que habían dejado sus abrigos adentro. Se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de estar agarrados de la mano y verse a los ojos.

- ¿Qué haces acá? – Preguntó él rompiendo el silencio.

- Dijiste que cuando terminara mi camino, podía venir a buscarte si quería. – Respondió ella recordándole la despedida y devolviéndole su tarjeta con la dirección del bar.

- ¿Cómo resulto el viaje? – Preguntó él agarrando la tarjeta y dedicándole una mirada llena de curiosidad.

- Muy bien, de hecho creo que fue sanador, y muy revelador. – Contestó ella con sinceridad. – Cuando llegué a Santiago de Compostela, y me encontré con que no tenía lugar a donde ir, ni dinero para vivir, me di cuenta de algo muy importante. – Comentó ella mientras acomodaba las mangas de su suéter para poder cubrirse un poco del frío.

- ¿Qué fue de lo que te diste cuenta? – Pidió saber él, pasando sus manos por los brazos de ella para darle algo de calor.

- Un hogar no es un lugar físico, sino las personas que amamos y nos aman. – Informó ella su gran revelación. – Y tú eres mi hogar Killian, lo eres si quieres seguir siéndolo. – Agregó ella, sintiendo un nudo en la garganta ante el miedo de que él la rechace.

- No habría nada que me gustaría más que serlo. – Dijo él agarrando el mentón de ella para hacer que sus miradas se encuentren. – Te amo Emma. – Confesó.

- Y yo te amo Killian. – Dijo ella rozando su nariz contra la de él.

Los brazos de Killian rodearon la cintura de ella, y las manos de Emma agarraron el cuello de la camisa de él para acercarlo a su cuerpo y unir sus labios en un pasional beso. Allí, en medio de una calle de Dublín se confesaron su amor y se besaron como siempre lo habían querido hacer. Quizás algunas personas no creerían que era capaz enamorarse en apenas unos días, pero ellos lo habían hecho. Sus almas se reconocieron y sus corazones se eligieron.

Y eso fue todo lo que Emma tuvo atravesar para poder finalmente poder encontrar el lugar a donde pertenecía. Él era su lugar. Eso fue todo lo que necesito para dejar su pasado a atrás y cerrar sus heridas. Él era su comienzo de algo bueno, él era su posibilidad de tener una vida mejor donde cabía el amor. Él era su presente y su futuro.

La vida no era como uno esperaba que fuera, y los finales felices muchas veces no eran lo que uno creía que iban a ser. Ella nunca había creído que se iba a volver a enamorar, o que alguien iba a poder amarla tal cual era. Sin embargo, allí estaba Killian demostrándole que todo eso era posible. Él y su amor eran su final feliz.

FIN.


Y nuevamente llegamos al final de otra historia. Gracias a todos por acompañarme durante ella. Espero que les haya gustado. A mi me gustó mucho escribir esta historia ya que siento que fue muy diferente a todo lo que he escrito hasta el momento. El final no me convence mucho (como suele pasarme, nunca me convencen los finales), pero me gustan los finales felices, así que así quedo... Gracias a los que leyeron, dieron follow, favorito, y a los que dejaron reviews en cada uno de los capítulos. La semana que viene intentaré volver con una nueva historia, pero no prometo nada porque ando medio complicada del tiempo (el trabajo y la universidad me tienen loca jajaja).

¡Besos! ¡Nos leemos en la próxima historia!