Disclaimer: Nada de Madagascar me pertenece & la canción de obvia referencia es de Tom Jones~. ¡Sin fines de lucro~!

Hey! Hablando de desempolvar cosas viejas (?), una cosa llevó a la otra y, tras ver la peli por la tele y recordarlo... ¡finalmente di con el rumbo que quería tomar en este AU :'D! ¿Ah? ¿Soy la única alegre~?

»Aclaración&Advertencia: AU; Humanizado; intento de IC equilibrado con OoC y... eso, porque el slash quedó entredicho de momento (?).

Y sin nada más con que retrasarlos... ¡A Leer!


What's new pussycat?


«Pussycat, pussycat, you're delicious,
and if my wishes can all come true
I'll soon be kissing your sweet little pussycat lips!»


Hablo en serio, Gia... No sé cómo te pagaré este favor.

Insistiendo por enésima vez desde que se bajaron de aquel autobús, Alex seguía cada paso que la italiana daba, por más embelesado que quedase con el panorama de la ciudad; no se molestaba en disimular ni un poco lo torpe que quedaba, incluso cuando lo notaba a través de los reflejos de los diferentes escaparates cercanos.

—Sólo vivirás conmigo, mi hermano y un amigo más por un tiempo —recordaba ella, tratando de restarle importancia al asunto mientras sonreía con comodidad–—, no necesitas exagerar tanto, Alex.

—Pero no es exageración. Realmente aprecio mucho el gesto…

—Y no eres el rey del drama por nada, vero? —volvía a resaltar después de cruzarse de brazos al frenar a un lado del semáforo, alzando una de sus delgadas cejas oscuras.

Pfff. Sólo soy el Rey de New York—se defendió con falsa modestia, palmeando al aire para enfatizar su punto—. No es para tanto.

Rodando los ojos a pesar de mantener su encantadora sonrisa, el neoyorquino le imitó luego, aunque no porque se diese cuenta de que la luz estaba en rojo; el brazo de la chica que lo guiaba lo había detenido abruptamente… antes de que un auto casi le atropellase por no mirar por donde iba.

— ¿En New York son así de imprudentes? —curioseó al verlo, e inmediatamente el castaño le quiso indicar que no con otro palmeo combinado con un pequeño rebufo.

—Sólo fue… un pequeño descuido, nada relevante —dijo, sonando como lo más natural del mundo; había camuflado demasiado bien aquel despiste—. De esos sí tenemos en New York.

—Siendo así… —Gia pareció pensar un poco lo que estaba a punto de comentarle, esperando que la luz pasase del rojo al verde—. Deberías ser más cuidadoso, Alex. Vitaly no suele tolerar muchos "descuidos" así.

— ¿Vitaly? —repitió confusamente Alex, y la italiana asintió—. Tu… ¿era hermano o amigo?

—Prácticamente, Vitaly y yo nos criamos juntos, así que somos como hermanos —explicó cuando le codeó, indicándole que avanzara junto a ella— mientras que Stefano es más como… il amico de Vitaly e no-tan-amigo-mío, pero vive con nosotros de todos modos.

—Entonces… Me debo preocupar por ese tal Vitaly y no por Stefano, ¿no? —quiso asegurarse Alex, y dio en el blanco.

—Sí, si valoras algo tu vida —agregó después, alzando un poco los hombros; aunque su tono había sido moderadamente bajo, el castaño había alcanzado a oírla, por lo que, inevitablemente, se alertó.

— ¿A qué te refieres con eso?

Sin embargo, ella no respondió. Rebuscando dentro del pequeño y circular bolso de cuero que llevaba colgando cerca de su cadera, al final dio con un pequeño par de llaves mientras seguían avanzando hasta toparse con una modesta casa una vez pasaron la florería de la esquina.

—Lo comprobarás por ti mismo —indicó ella, sonriendo de medio lado al devolverle la vista por encima del hombro, aunque sólo encontró nueva confusión en su azulada mirada.

—Espera, ¿comprobar qué…? —atinó a preguntar Alex, pero apenas Gia metió la llave en la cerradura del candado de aquella reja para abrirla, lo que se abrió por completo fue la puerta detrás de aquel metal.

Credo que eso responde tu pregunta. —Con una serena sonrisa, la italiana volvió a ver al neoyorquino—. Vitaly, él es el chico del que te hablé hace tiempo y… Alex, él es mi hermano, Vitaly Kótov —presentó, poniéndose por instinto entre medio de ambos chicos para señalarlos de forma respectiva.

Tras ello, quedaron en silencio, mirándose fijamente. Sí, Gia le había dado una breve descripción del hombre que tenía en frente cuando estaban en el autobús, pero nunca creyó que aquel hombre pudiese ser así de intimidante, y no por su musculosa contextura; sus orbes verdes eran aterradoramente amenazantes y afiladas, estando aún más resaltadas gracias a su bronceado natural y a su oscuro y lacio cabello, peinado hacia atrás de forma tan estricta como mantenía aquel atisbo de barba.

En cambio, los pensamientos de Vitaly eran completamente diferentes, encontrando a Alex como un chiste en vez de algo que atentase contra la seguridad de su hermana, como había estado seguro hace segundos atrás.

—Es un… ¿placer? —Y aunque el castaño trató de dar el primer paso (a costa de lo vacilante que se viera su sonrisa) al extenderle la mano, sólo consiguió que aquel alto y bronceado hombre rodara los ojos previamente a darle la espalda, sin siquiera decir nada más que un incomprensible murmullo—. Qué… humor.

Scusi, Alex. Vitaly es así con todos, pero una vez que lo conozcas más a fondo… te caerá bien, te lo aseguro —prometió con confianza al tomarle de ambas manos, mirándolo directamente a los ojos.

Ante ello, el mayor sólo soltó un pequeño suspiro que ni siquiera llegó a ser dramático. Se hubiese restregado la cara, cansado, pero Gia seguía sin soltarle de las manos hasta que quien supuestamente era Stefano interrumpiese al asomarse, teniendo todo el entusiasmo que le había hecho falta a Vitaly.


Déjame adivinar: ¿me toca compartir la habitación con tu encantador hermano?

Estando más pesimista que aterrado —o siquiera intimidado por la misma descuidada decoración—, Alex se giró para dar con los radiantes ojos miel de Gia, que se había mantenido expectante a su reacción.

— ¿Quizá debí mencionarlo antes también? —Preguntó con falsa inocencia, escondiendo las manos detrás en la espalda al entrar al cuarto conforme parpadeaba—. Vitaly dijo que no podría ser de otra forma ya que "eres un desconocido" y él es el único que pude lidiar "con los de tu tipo", además de que a Stefano no le molesta quedarse con el sofá…

—Lógico. —Tanto que debió habérselo esperado… y como debería esperarse la tortura que debería estar ideando su supuesto compañero.

A pesar de no decir nada, la chica presente leyó rápidamente su expresión, que no era nada discreta. Cualquier persona podía darse cuenta de que aquel sujeto se encontraba planificando cómo armar su testamento, como alguna vez había hecho uno de sus mejores amigos tiempo atrás.

— ¿Acaso no puedes con ello? —curioseó para sacarlo de sus vacilaciones, siendo ese uno de los pocos ases que le quedaban bajo la manga.

—Por favor, Gia… Necesitarás algo más que unas cuantas navajas y dardos incrustados perfectamente en el centro de las dianas para lograr intimidar a alguien tan experimentado como yo —se excusó, fingiendo confianza al dejarse caer en la que supuso que era su cama.

Por reflejo, la italiana sonrió.

Sicuro?

—Completamente seguro —repitió a la vez que asentía pero, apenas distinguió unos pasos (que no parecían pertenecer al chico moreno llamado Stefano), no tuvo tiempo a disimular el escalofrío que le recorrió.

—Bien, creeré en lo que dices, Alex —terminó por decir ella al escuchar su risilla nerviosa, quedando satisfecha.

—Además, lo veré poco y nada, ¿o no? —Volvió a hablar, más para sí mismo que para su amiga—. Estaré fuera desde temprano por todas las entrevistas a las que tengo que ir y, prácticamente, sólo regresaría para cenar, hablar con los chicos de New York por Skype y descansar de forma reparadora…

Por más obvio que fuese el hecho de que Alex trataba de convencerse, la muchacha omitió el «come Vitaly» que estuvo a punto de soltar, no sólo como una especie de advertencia; si había alguien que podía sacar a su hermano de su depresión, sólo podía ser ese dramático rey de la jungla de cemento.

Eventualmente, ambos debería ser capaces de notarlo, además de que no podrían ignorarse para siempre… Y lo comprobó esa misma noche, aún si dormía en la habitación contigua: según parecía, Alex no solía dormir con las luces apagadas, y Vitaly le reclamaba ello por lo alto, ignorando —en un principio— que el otro tenía los auriculares puestos y con una selecta lista musical sonando al máximo. Así fue que comenzó la guerra, con un ruso lanzándole una almohada a uno de los mayores exagerados que podría haber conocido.

— ¡¿Cuál es tu problema?! ¡Casi me matas de un infarto!

—Tienes el sueño pesado, leona —gruñó, aunque su mueca pronto pasó a ser una sonrisa burlona en cuando el invitado dejó aparte su antifaz nocturno.

— ¿Eh? —Entre el sueño y el repentito despertar que le hizo incorporarse rápidamente, Alex no había entendido el insulto de ello, o por qué Vitaly reía con arrogancia, aún si le veía perfectamente a través del rabillo del ojo.

—Que agradezcas que te lancé una almohada o un cuchillo, Lionheart —se limitó a decir, manteniendo la postura de antes.

—En primer lugar: ¿por qué me arrojaste una almohada?

—No apagaste la luz.

¿Bromeas? ¿Interrumpiste mi sueño de belleza sólo por eso? —Incrédulo, se restregó el rostro con ambas manos cuando pasó a la exasperación—. No puedo dormir con la luz apagada.

— ¿Miedo a la oscuridad, gatito?

—Es algo más… personal —corrigió a regañadientes, volviendo a acostarse— y basta con los apodos, ¿sí? No son nada graciosos, y sé sobre ser gracioso —agregó por lo bajo, caprichosamente resentido.

Antes de imitarle en sentido contrario, Vitaly alzó hombros.

—Lo que digas.

— ¿Vas…? ¿Vas a dejarlos tan rápido?

Net —respondió, cortante e ignorando la sorpresa que dejaba ver el tono de Alex—, sólo voy a dejar las luces encendidas por ésta noche.

De nuevo, otro silencio —relativamente incómodo— era atenuado por el neoyorquino.

—Supongo que… gracias.

—No lo hago por ti.

—De todas maneras —reiteró con obviedad, gesticulando aunque no fuese visto—. ¿Es que no puedes aceptar una mínima muestra de amabilidad de buena gana?

Ésa vez no obtuvo respuesta, por lo que, esperando, terminó rendido ante el sueño mientras la canción siguiente a la conocida de Frank Sinatra —su favorita, más que nada por tratarse de la ciudad en la que creció— sonaba… en altavoz; sus auriculares se habían desconectado hace bastante tiempo.

—Agh… ¿De dónde sacaron a éste ruidoso y extraño sujeto?


Hey de nuevo, en caso de que alguien esté leyendo esto~! Sep, llevo muchas fatalidades aún en progreso, ¿pero qué le hace una raya más al tigre? ¿Eh 7u7? Se suponía que era un chiste, gente (?).

Quitando ese fail de lado, amo a Gia y hoy noté que Vitaly 'queda' con Stefano... pero nació para ser un Vitalex y no puedo arrepentirme de ello porque es ir contra mis principios BD (?)... aunque sigo dudando si dejarlo como un vago OneShot o continuarlo para agregarle más feelings (?), así que eso queda en sus delicadas manos~.

Confiando en que guste/entretenga un poco~, paso a retirarme antes de decir más bobadas uvu(8).

Y sin nada más para extenderme... ¡Ciao-Ciao nvn7! ¡Grazie siempre por leer~!