TODOS LOS PERSONAJES DE MEGAMAN X SON PROPIEDAD DE CAPCOM

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Les contaré sobre la primera vez que abrí los ojos. Pero antes quiero aclarar que será el primer momento que recuerdo al estar consciente. Hubo otras ocasiones en las que ya había sido activado de forma prematura, pero no recuerdo nada al respecto. Además fue hace bastante tiempo, y no me interesa en lo absoluto.

Fui activado de mi cápsula de hibernación por el sistema de seguridad del laboratorio. Si no hubiese sido por la alarma de intruso seguramente jamás hubiese despertado. No había cronómetro programado en mi sueño, ni fecha límite de inactividad, ni nada. Mis sistemas internos comenzaron a reconocer el entorno, y la información almacenada en mi banco de datos brindaba de forma forzada todo lo que necesitaba saber. Mi nombre, Zero; mi creador, el Dr. Willy; mi objetivo, acabar con la creación del Dr. Thomas Ligth, otro androide de batalla avanzado igual a mí modelo. Y sin embargo no recibí ninguna imagen clara de ese "hermano" que debo eliminar. Quizás el doctor nunca lo había visto, pero sabía que existía.

Apenas salí de mi cápsula observe mi alrededor; un laboratorio de alta gama, bastante viejo y sucio por el paso de la historia. Me dirigí a los monitores e intente averiguar algo sobre este tiempo. A pesar de seguir funcional luego de tanto tiempo, sin conexión a la red seguía siendo igual de inútil. Busque los registros de mi actividad mientras estaba hibernando; ningún cambio en mí o en el laboratorio. Pero lo que realmente buscaba en estos archivos era el tiempo transcurrido desde el sellado de mi cápsula... 103 años, 4 meses y 8 días para ser exactos. Un profundo y largo sueño con el único propósito de evaluar mi compatibilidad con el virus que creó el Doctor, e instalarlo en mi cuerpo. Un éxito al parecer.

La alarma de intrusos ya me estaba molestando, y la destrui de un golpe al panel de control. Allí comencé a percatarme de la fuerza que tenía en mi interior. No sabía qué tan grande eran estas instalaciones, yo solo me encontraba dentro de una sección pequeña destinada a mi reposo, pero en algún lugar hubo una brecha. ¿Por qué ahora luego de más de un siglo sin ser descubierto? ¿Qué tan escondido estaba este lugar como para pasar desapercibido tantos experimentos de un científico loco? El cual ya había muerto hace tiempo, y con el su objetivo impuesto en mis sistemas. Ciertamente el protocolo me recordaban a cada instante mi misión, pero sin el control mental que aquel viejo instaló en mi cabeza, nada podría detener mi libre juicio. Podía hacer lo que quiera, y tenía el poder supremo para ello. Y entonces me vino a la mente aquella cuestión...

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"¿Qué es lo que quiero?"

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Apenas desperté, y aún no conocía lo que había fuera de este laboratorio. No sentía ninguna necesidad urgente para satisfacer, mi cuerpo estaba en perfecto estado y tenía todo lo necesario en las instalaciones para subsistir. Sabía que en un futuro tenía que salir a buscar nuevos recursos de abastecimiento, si es que aún los había... Honestamente dudaba de que hubiera algo allí afuera. Tanto tiempo sin alerta alguna me hacía pensar que el mundo había acabado.

En mi base de datos había información detallada de la historia mundial, desde sus orígenes, aunque más que nada lo básico y necesario. Y más allá de saber cómo se creó el universo o la tierra, sus distintas eras y edades, llegue hasta el punto de aprender de los humanos, la especie de mi creador. A lo largo de toda una historia de conflictos y disturbios, se llegó a la era de la robótica avanzada. Allí nacieron mi creador y su rival, el Dr. Thomas Ligth, y sus incontables batallas para determinar quién era superior en ingeniería robótica... Obviamente estos simios nunca pelearon por su cuenta. En su lugar enviaban androides de batallas, como yo aunque mucho más antiguos supongo, para superar el uno al otro. Willy parecía ser el inferior en este enfrentamiento, puesto que era el único que perdía una y otra vez, y eso significaba la destrucción de centenares de androides por su ineptitud.

Aprendí de Rock, el campeón de Ligth que triunfaba siempre, y quizás el objetivo que debía destruir. Tuve acceso a sus imágenes y características. ¿En serio me comparaban con ese renacuajo? Me sentía insultado cuando veía sus parámetros y similitudes con mi modelo.

Pasaron dos días y yo seguía husmeando en mi base de datos. Ya conocía bastante de la historia universal, de las estupidas ambiciones humanas de mi creador, y de aquel niño azul que tantos problemas le trajo. Era lo único que podía hacer, pero no era suficiente para saciar mi aburrimiento. Me pareció extraño que la alarma sonara por intrusos en las instalaciones, pero hasta donde explore en el laboratorio no había nadie. Tampoco había fisuras o filtraciones, ni ventanas o puertas al exterior. No había salida, el lugar se había bloqueado hace tiempo. Que estupidez más grande el encerrarse en un agujero cuando se corre peligro.

Entonces comencé a darme cuenta de los errores cometidos por mi creador una y otra vez, y al final las últimas consecuencias las sufro yo en su lugar. El viejo murió hace tiempo, fui creado para cumplir su objetivo. Pasó más de un siglo mientras hibernaba sin ninguna razón, puesto que la instalación del virus informático se terminó hace 90 años. ¿Por qué debía estar durmiendo tanto tiempo si ya no era necesario? Mi objetivo incluso pudo haber desaparecido o muerto, y ya no tendría razón de actuar o seguir esta estupida misión en mi cabeza. Para colmo estaba encerrado en este agujero sin salida. ¿Voy a morir aquí sin saber nada de lo que pasa afuera? Llevaba mis manos a la cabeza, puesto que dolores intensos aparecían cada tanto en mis sistemas sin razón aparente. No puedo creer que haya sido creado con fallas en mi interior. Otra razón más por la que sufrir por culpa de aquel viejo humano.

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- ¡AAAAAAGH!

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A la semana un nuevo nuevo síntoma se presentó en mi cuerpo. Los dolores eran una cosa insignificante, pequeñas jaquecas que podía soportar cada tanto. Pero súbitamente tuve que despertar esa mañana por que sentía que mi cuerpo estaba en llamas. De forma instintiva salí de mi cápsula y rodé por el piso, asustado. Pero me sorprendí de estar totalmente intacto. Nadie me estaba atacando, ni tampoco ocurrió algún accidente que terminara en un incendio. Pero la sensación de estar en llamas seguía en mi. Dolores insoportables de quemaduras desde mi interior, y no podía cesarlo. Rugía de dolor y me estremecía por todo el laboratorio buscando una solución. ¿Por qué me estaba pasando esto? ¿Qué rayos me hizo Willy para que sufra tanto sin razón aparente?

Por accidente arruine de un golpe brusco, en mi ajetreo por apagar mis llamas invisibles, mi cápsula de reposo, y mi única fuente de energía. Consumido por la furia de esta situación proseguí con la destrucción de la máquina, y termine despedazándola, sin esperar lograr nada más que desquitarme de este tormento. Y para mi sorpresa las llamas se calmaron, aunque no cesaron...

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- Maldicion... ¡MALDICION!

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Los días se volvieron semanas, hasta que finalmente transforme mi frustración y dolor en odio y rabia, y déjenme decirles que se sentía muy bien desquitarme destruyendo cosas sin razón alguna. El ardor nunca se iba, pero podía calmarlo, al mismo tiempo que disfrutaba de este caos. Perfecto.

Tenía tanto poder guardado en mi interior, que se sentía genial liberarlo luego de más de cien años de sueño. Si ese viejo decrépito estuviera vivo... me desquitaría con él todos los días.

Pero mi estado de destrucción no iba a durar para siempre. No pasó mucho hasta que termine de romper todas las pantallas de las instalaciones, de derribar toda pared de titanio que separaba las salas, y de aplastar las consolas y paneles de control que había por doquier. Y no eran suficientes... Necesitaba más cosas que destruir, necesitaba seguir gastando esta gran cantidad de energía que tenía en mi interior. Pero seguía encerrado aquí, sin salida ni futuro. Y así pasaron unos días más, en plena oscuridad al fallar los sistemas de iluminación, y enloqueciendo por retener mi furia y necesidad de destrucción. Casi termino acabando conmigo mismo usando comencé a ocasionarme daños por la locura, hasta que me di cuenta de algo que cambiaría mi vida por completo...

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Lo que más quiero... ES DESTRUCCION!"

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Finalmente me di cuenta de lo que busco en este mundo, y librándome de la última pista de cordura que había en mis sistemas celebre riendo , sin parpadear, y golpeando el suelo y los techos de roca por 3 días sin parar. Tres días estrellando mis manos sobre el suelo forrado de titanio reforzado, atravesándolo y excavando en lo profundo de la tierra solida en mis pies sin ningún sentido. Quería salir de aquí, quería llegar a algún otro lado, conseguir lo que sea...

En mi frenesí de locura y caos cree posos de más de 100 metros de profundidad, que nunca llegaron a ningún lado. Pero fue distinto en mi furia ascendente, puesto que al comienzo del cuarto día de golpes sin cesar aquella roca petrificada y gélida sobre mi cabeza, aferrado a los bordes del agujero que creaba en los techos, mi puño devastado llego a traspasar una fina capa de tierra hasta tocar aire fresco. Luego de incontables metros ascendiendo Ya no habían más rocas que aplastar, ni más capa terrestre que atravesar. Llegue a un final, a la superficie. Finalmente, más cosas a excepción de rocas que romper.

Estaba tan emocionado y sediento de euforia que de un salto traspase esa capa de tierra gruesa y aterrice sobre la superficie que me esperaba. El suelo estaba asfaltado con placas de acero, cosa que no note cuando lo atravesé como papel, y mi alrededor parecía ser descrito como un hangar de vehículos. Había una salida a aire libre, lo deducía viendo la "luz del día" que solo conocía por palabras e imágenes, y finalmente iba a verlo por mis propios ojos. Pero algo me detuvo, algo bastante tentador e increíble...

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- ¡Quién eres tú y qué haces saliendo del suelo!

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¡Había otro sujeto, persona, máquina, animal, ser vivo además de mí en ese lugar!

Estaba tan feliz, tan contento... ¡DE TENER ALGO MÁS COMPLEJO QUE DESTRUIR!

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- ¡Alto ahí o abriré fue-!

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Todo pasó muy rápido... Corrí y llegue hasta el de un dash y desgarre el costado de su pecho de un golpe, dejando al descubierto su interior. Cuando mi mano entró en su cuerpo note que podía agarrar algo, así que lo sujete y lo arranque en mi acometida. Ahora que lo veo mejor parecía ser una esfera mecánica de varias luces y corto circuitos... ¿Un núcleo de energía? Me dio curiosidad observar a mi víctima. No era nada de lo que había visto antes.

Tenía contextura humana como yo o cualquier otro androide, pero nada parecido a un robot master o aquel niño azul. Se parecía mucho más a mí, con su propio diseño de chasis y armadura, y con una pequeña arma en mano que no llegó a utilizar el desgraciado. ¿Acaso era este el androide "hermano" que debía destruir? Qué decepción tan profunda... Ni siquiera fue un calentamiento. Mis expectativas se esfumaron junto a la idea de encontrar algo más complejo que destruir...

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"Pero la esencia al arrebatarle la vida a otro se sintió genial..."

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No podía negarlo. Aún con su núcleo de energía en mi mano, y su líquido vital por todo el brazo, exprimí con gusto aquel dispositivo eléctrico. Toda mi vida encerrado en ese agujero solo me desquitaba destruyendo cosas inanimadas, incapaces de sentir, sufrir o defenderse. La satisfacción de llenar el vacío de caos en mi interior con esto era incomparable...

Y entonces sentí un pequeño ardor en mi hombro derecho... Un segundo ardor en mi pierna me advirtió que estaba siendo atacado. Atónito di media vuelta y me encontré con ellos... Más de esos androides sin nombre, distintos el uno del otro, apuntándome con armas de fuego que jamás vi. Mi objetivo era destruir aquel androide de modelo similar al mío, ¿no?

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- ¡PUES CON GUSTO CUMPLIRÉ MI MISIÓN!

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Feliz y riendo de forma exagerada corrí en zigzag evadiendo aquellos proyectiles de energía que salían de todas direcciones. Podía sentir con mis manos sus cabezas arrancadas y miembros cercenados, la sangre escurriendo por mi cuerpo, y las heridas de las balas impactando. Jamás había sentido esta emoción de batallas... ¡Era lo mejor del mundo!

Pero cuando recién estuve a punto de disfrutar al máximo ese sentimiento, los vivos dejaron de respirar. Sin darme cuenta había acabado con todos, que fácil fue... Necesitaba más. Quería seguir peleando, matando, destruyendo cosas hasta estar satisfecho. ¿A quién le importa que fuese solo una distracción al dolor de mi cabeza y el odio a mi creador por dejarme encerrado más de un siglo? ¡Se sentía tan bien que solo lo hacía por placer y diversión ahora!

Era libre de decidir qué hacer con el Doctor muerto. Así que hasta no destruir este mundo y a todos sus habitantes, no estaré saciado.

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No quería por ningún motivo comenzar una historia nueva otra vez, teniendo muchas otras que no termine aún. Pero este será un escrito corto y de pocas partes, re imaginando unos pocos momentos que podrán contar con las manos.

En este escrito se entrará en detalle la mente de Zero, antes de ser alterada por el Dr. Cain para ser un Maverick Hunter, y su evolución a lo largo de los primeros juegos de Megaman X. Tengo la teoría de que Zero nunca olvidó su pasado o fueron totalmente borradas sus memorias de cuando era Maverick, sino que por su propia voluntad decidió cambiar y elegir un camino recto sin necesidad de que le hagan olvidar quién era realmente. Es por esto que solo podrán esperar cosas tristes, trágicas o de lastima. Será un fic oscuro sobre el rostro oculto de nuestro héroe rojo.

Será narrado todo en primera persona, otra cosa nueva que sigo probando también. Si ven algún error o algo que puedo mejorar por favor háganmelo saber. Iré subiendo una nueva parte cada semana.

Desde ya espero que disfruten este humilde fic y puedan dejar un comentario de ser posible. ¡Hasta la próxima!