Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


UNA SEMANA DESPUÉS

—Ya era hora de que llegaras. —se quejó Ginny en cuanto llegó Luna a la acostumbrada cafetería—. No puedes dejarme con la incertidumbre por tanto tiempo.

—Hola para ti también, Ginny —ironizó Luna mientras tomaba asiento—. Hola Hermione, te ves hermosa.

—Hola Luna.

—No me vengas con ironías, que no te quedan, Luna Lovegood. —la pelirroja entrecerró los ojos—. No cuando te desapareciste una semana. ¡Una semana!

—Vamos, Ginny, sabíamos que estaba con Theo —replicó Hermione poniendo los ojos en blanco, ganándose como respuesta una mirada fulminadora por parte de su exagerada amiga.

—¡Sí! ¡Y se escabulló una semana con él sin dejarnos los detalles de su cita del sábado! —chilló indignada la joven diseñadora, señalando a su amiga rubia con el dedo índice—. ¿Sabes lo difícil que es estar con la zozobra de como resultó la reveladora cita de su amiga?

Hermione enarcó una ceja en su dirección—. Que se escabullera con Theo una semana es un indicio bastante claro de cómo le fue ¿no crees?

—Pues no me conformo con eso, yo quiero saberlo todo. —Ginny fijó su atención nuevamente en la futura madre—. ¡Cuenta! ¡Cuenta!

—Bien, les contaré —canturreó Luna, divertida por las ansias de su amiga—. Aunque no hay mucho que contar de la cita. Fuimos a nuestro restaurante favorito, comimos, hablamos y, cuando llegamos al postre, nos trajeron un pequeño pastel con forma de botita de bebé.

La rubia le mostró una foto del peculiar dulce, a lo que las chicas sonrieron encantadas por la idea y la felicitaron por su ingenio.

—Obvio Theo estaba confundido por la entrega, pero entendió todo cuando le mostré la ecografía.

—¿Y…? —dijo Ginny ansiosa.

—Me preguntó que si estaba embarazada, y cuando le dije que sí, quedó impactado. Cuando pensaba que no le había gustado la noticia, poco a poco comenzó a sonreír, se echó a reír, se levantó y me abrazó diciéndome que me amaba —dijo la ojiazul con una gran sonrisa.

Las chicas suspiraron sonoramente, imaginándose ese emotivo momento, felices de que su rubia amiga fuera correspondida por un buen chico como lo había demostrado ser Theo, y por su próxima familia.

—Y ¿no sonaron las campanas de boda en esa cena? —inquirió Ginny con fingido desinterés, mientras le daba un sorbo a su jugo.

—Pues sí, me propuso matrimonio.

Ginny aplaudió complacida por la noticia, pero Hermione miró con suspicacia a su embarazada amiga al verla ponerse nerviosa ante la pregunta.

—¡Excelente! Entonces podríamos hacer una boda triple ¿se imaginan? —la pelirroja adoptó una expresión soñadora, a lo que ambas amigas rodaron los ojos y sonrieron divertidas—. Nosotras, en nuestros vestidos de novia…, todos hechos por mí por supuesto —acotó sin dar lugar a ninguna réplica—. Regias caminando hacia nuestros galanes y futuros esposos… —soltó un gran suspiro—. Sería mágico y perfecto.

—Sí, sería lindo —concordó Hermione—. Pero es decisión de Luna y Theo, no de nosotras, Ginny.

Ginny bufó fastidiada—. No creo que Theo quiera esperar hasta después del embarazo para casarse ¿o sí, Lunita? —al ver que la rubia negó con la cabeza, miró a la castaña con una sonrisa de suficiencia—. ¿Ves? Lo más factible es que se casen junto a nosotros.

Negando con la cabeza, Hermione estaba por replicarle a la pelirroja cuando dos pequeños brillos llamaron su atención. La morena miró estupefacta aquella mano que se había alzado para llamar la atención de uno de los camareros y nuevamente se ocultaba debajo de la mesa.

Luna ordenó su desayuno habitual, a excepción de su latte que intercambió por un jugo pero, al no escuchar la esperada réplica de su amiga, fijó su atención en ella. Al percatarse de lo que había absorbido la atención de la economista, un furioso rojo se instauró en su tez y sonrió culpable.

—Luna, tú…

—Después de acceder a casarme con Theo, hablamos de cuando y como queríamos que fuera la boda —comentó Luna mirando de hito en hito a sus amigas—. Obviamente la idea de una boda triple estuvo sobre la mesa, pero Theo dijo que no quería esperar, que prefería una boda sencilla, que él estaba completamente seguro de dar este gran paso conmigo, que solo podía imaginarse su día a día a mi lado. Por lo que me propuso irnos a Las Vegas y, como estaba tan emocionada por sus palabras y por el lindo momento que estábamos teniendo pues… accedí y…

Ginny chilló asombrada cuando Luna, al colocar su mano izquierda en la mesa, reveló dos hermosos anillos en su dedo anular. Uno era de oro blanco con una piedra de zafiro con forma de corazón, y el segundo era una sencilla alianza de oro con una delgada hilera de diamantes incrustados.

—¡¿Te casaste?!

—¡Ginny! —amonestó Hermione a la joven diseñadora, esbozándoles una pequeña sonrisa de disculpa a los comensales que estaban a su alrededor para luego fulminar a su chillona amiga con la mirada.

—Pero… pero… ¡Se casó, Hermione! ¡Se casó sin nuestra presencia! —exclamó Ginny casi sollozando. Miró a Luna con intensidad—. ¡Tú eres como nuestra hermana! ¡¿Por qué nos dejaste fuera de algo tan importante?!

—No fue intencional, se los juro —gimió Luna al ver la desolada expresión de Ginny y la decepción en los ojos de Hermione—. Ambos sentimos el impulso de casarnos de esa manera, no planificamos nada, solo tomamos un vuelo esa misma noche…

—¿Se fueron a Las Vegas ese mismo sábado?

Luna asintió a la castaña en respuesta—. Fue tan apresurado que solo nos llevamos la documentación necesaria para viajar. Theo tampoco les dijo a los chicos sobre nuestra improvisada boda, de hecho, ellos deben estar enterándose en estos momentos.

—Pues muy mal, Luna. —se quejó Ginny con un puchero—. ¿Sabes lo ilusionada que estaba con nuestra boda triple? Y de no ser así ¡teníamos derecho a ser tus damas de honor en un momento tan importante de tu vida!

—Admitiré que me siento triste por no haber presenciado tan importante momento, Lunita. —Hermione sonrió pesarosa antes de estrechar su mano con la de la rubia encima de la mesa—. Pero eso no evita que te desee toda la felicidad del mundo en tu matrimonio, y que seas tan dichosa en tu nueva etapa como esposa y en tu futura maternidad.

—Oh, Hermione —gimoteó Luna con los ojos llenos de lágrimas, emocionada por los deseos de su castaña amiga.

—¡Oh vamos! —Ginny se levantó de su asiento y abrazó a su amiga por los hombros, juntando la cabeza de ambas—. Todavía estoy molesta contigo, Lunita, pero eso no significa que no te quiera y que no quiera que seas lo más feliz que puedas. Al contrario, te deseo una vida plena y dichosa en tu nuevo matrimonio, y que con Theo construyas una hermosa familia.

Cuando la aludida no aguantó más y se puso a llorar de felicidad, y por las hormonas, Hermione se unió al abrazo y, entre ella y la pelirroja, arroparon a la joven psicóloga en un mullido abrazo dual. Una vez sintieron que la futura madre estaba más calmada, y que comenzó a reírse por sus cantarroñas, las chicas regresaron a sus puestos.

—Espera que vea a Theo —dijo la pelirroja con arrogancia—. Tendrá que pagar por su loca idea de casarse con mi amiga en Las Vegas, y privarme de tan grandiosa eventualidad.

—Pues yo creo que su familia paterna se lo hará pagar primero —comentó Hermione dándole un mordisco a su tostada—. Recuerda que los Nott son parientes lejanos de la realeza por lo que, ellos consideran, cualquier eventualidad relacionada con alguno de sus integrantes debe ir a la par con un evento social.

Luna le agradeció al camarero mientras éste servía su pedido. En cuanto el empleado se retiró, comentó—: Theo me dijo que sus tíos se molestarían por nuestro proceder, pero que lo mejor sería que él se encargase de todo ya que, a fin de cuentas, lleva años lidiando con la extravagancia familiar. Palabras suyas, no mías.

—Y estoy de acuerdo completamente con él —dijo Hermione con seguridad—. En tu estado, es mejor que evites estrés innecesario. Y créeme cuando digo que es un estrés innecesario. Esa familia no atenderá a razones, no mientras estén molestos e indignados como de seguro van a estar cuando se enteren de que un heredero Nott se casó a escondidas, ¡y en Las Vegas!

—Pues así como yo me tragué mi decepción ceremonial de la boda de mi amiga, ellos también lo tendrán que hacer —sentenció Ginny con molestia, masticando con fuerza lo que quedaba de su ensalada de frutas.

—Y… ¿Cómo va tu relación con Draco, Hermione? —dijo Luna mirando curiosa a su amiga—. Después de lo que pasó el día de la fiesta, supongo que tu confianza hacia él por fin se afianzó.

Hermione asintió con una gran sonrisa—. Tal parece que necesitaba ese susto para entender que Draco si me ama como yo lo amo.

—Y después de tan romántica pedida de mano frente a todos los invitados, quien no va a entender eso —comentó Ginny con una sonrisa socarrona.

—Pero admito que siento pena por Oliver Wood. —Luna suspiró con tristeza—. Se ha portado muy bien con Hermione, y es un excelente chico sin duda alguna. Ojalá encuentre a una chica que lo haga feliz como merece.

—Yo también espero lo mismo —dijo Hermione pensativa mientras le daba un sorbo a su infusión—. Me llamó hace unos días, preguntándome si estaba segura de casarme con Draco. Solo me deseó que fuera feliz y que siempre contaría con su amistad.

—No esperaba menos de él —comentó la rubia con una sonrisa de suficiencia, para después mirar fijamente a su amiga diseñadora—. Y otro que se llevó su balde de agua fría fue Harry ¿Has hablado con él?

—Desde que Blaise anunció nuestro compromiso, no ha vuelto a comunicarse conmigo —respondió Ginny—. Pero Ron le dijo a mi mamá que, a pesar de estar "destrozado por mí rechazo", estaba bien. Enfrascado en su trabajo en el hospital y que pronto regresaría a Alemania. —al ver que su amiga hizo un gesto con la cabeza que indicaba renuencia, no dudó en preguntarle—: ¿Qué estás pensando, Luna?

La rubia lo pensó un momento antes de responder—. Creo que deberías hablar con él.

—¿Qué? —Ginny miró a su amiga como si estuviera loca—. ¿Y por qué haría eso?

—Porque debes darle punto y final a las esperanzas de Harry hacia una posible oportunidad contigo.

—Pero yo ya le dije que…

—Cuando tuvieron esa conversación —interrumpió Luna a su pelirroja amiga, adoptando una seria expresión—, te puedo asegurar que Harry no creyó que tu relación con Blaise fuera tan seria como le dijiste. Él esperaba que, en algún momento, Blaise cometería un error y tú le dejarías; o que tú, al igual que pasó con él, te desencantarías de la relación y dejarías a Blaise.

—Y, si no entendió en su momento, ¿crees que lo entenderá ahora? —dijo Ginny con ironía.

Luna asintió sin dudar—. A diferencia de aquella vez, él no había presenciado a Blaise y a ti como pareja, y mucho menos había visto la emoción y el amor que se reflejó en tu rostro aquella noche cuando Blaise anunció su compromiso contigo.

Ginny parpadeó sorprendida por las palabras de la rubia y miró a Hermione en busca de su opinión.

—Luna tiene razón —corroboró la castaña con una sonrisa tímida—. No creo que la abrupta salida de Harry de la fiesta fuera por el anuncio en sí, sino por ver que Blaise era correspondido por ti en la emoción de la futura unión de ustedes en matrimonio.

—Habla con él, ayúdalo a darle final a esa esperanza. —le dijo Luna a una pensativa Ginny mientras estrechaba una de sus manos—. Créeme, después de lo que presenció, ahora entenderá que debe pasar página, como tú lo hiciste años atrás.

Después de un momento de reflexión, la pelirroja suspiró y asintió con resignación—. Bien, lo haré.

Luna asintió conforme y las demás decidieron cambiar de tema, hablando de lo que tenían planeado para la doble boda. Mientras se explayaban sobre el diseño de sus vestidos, la rubia sonrió feliz al sentir la dicha de sus amigas. Esperando internamente que los chicos no tuvieran pasados que ensombrecieran la presente felicidad.


—¡No puedo creer que secuestraras a la pobre Lunita y la sonsacaras para que se casaran en Las Vegas, bastardo impaciente! —vociferó Blaise antes de carcajearse con ganas.

—Que se casaran en Las Vegas es lo de menos —replicó Draco, aun sin salir del todo de su pasmo inicial—. ¡¿Vas a ser papá?!

Theo sonrió alegre—. Sí, dentro de ocho meses van a ser tíos.

Ante tal anuncio, Draco sonrió contento por su amigo y le dio un fuerte abrazo mientras lo felicitaba dándole palmadas en la espalda.

Después de que terminaran una junta informativa sobre los casos llevados hasta los momentos por el buffet, el trío de amigos decidió quedarse unos minutos más en la sala de juntas. Theo era consciente que sus amigos estaban esperando explicaciones por su repentino viaje, por lo que optó tener la esperada conversación de una vez por todas.

—A juzgar por tu poco asombro por la noticia, asumo que ya sabías del embarazo ¿no es así, Blaise? —dijo Theo, mirando con los ojos entrecerrados al moreno mientras se acomodaba nuevamente en su asiento.

—Me enteré por error —confirmó Blaise la sospecha de su amigo—. Luna se hizo la prueba en el apartamento de Ginny y dejó la evidencia en el baño, así que cuando llegue y la vi pues… pensé que era de Ginny. —se encogió de hombros—. Ella para sacarme de mi equivocación me reveló que esa prueba era de Lunita, y que las pruebas que se hicieron ellas dieron negativas.

—Espera un momento. —Draco se irguió abruptamente en su asiento—. ¿Hermione también se hizo esa prueba?

—¡Por supuesto! —respondió Blaise como si fuera lo más obvio—. Y más aún cuando se dieron cuenta de que su método anticonceptivo se venció hace un mes.

"¡Qué demonios…!"

Draco frunció el ceño al escuchar aquella revelación. Mientras Blaise se burlaba del castaño por su "puntería y fertilidad", Malfoy comenzó a reflexionar sobre lo que su amigo comentó.

Había estado tan enfocado en recuperar a Hermione, y luego en disfrutar de su tiempo con ella, que ni se preocupó en preguntarle sobre su método anticonceptivo. Y, si lo que dijo Blaise era cierto, le parecía asombroso que Hermione no resultara embarazada. Es decir, por falta de sexo no había sido. Desde que se hicieron pareja, no podía tener sus manos lejos de ella y…, desde que empezaron a tener relaciones sexuales, no había utilizado condón.

Y ahora que analizaba mejor su relación, siempre hablaban del matrimonio, pero no habían tocado el tema de los hijos. Obviamente tendrían hijos, sabía que Hermione quería ser madre, y por él no había problemas. Sin embargo, el "cuando" no había entrado a discusión. ¿Querrían ser padres ahora? ¿Dentro de unos meses? ¿Años?

Si era sincero consigo mismo, si fuera ahora o dentro de 5 años, a él no le importaba. Mientras Hermione fuera la madre de sus hijos, todo estaba bien. Pero… ¿Qué pensaba ella al respecto? ¿Qué tenía planeado en cuanto a su maternidad? ¿Estará nuevamente en control de natalidad?

"Tengo que hablar con Hermione, este tema no puede quedar a la deriva por más tiempo".

—Y ¿Cómo va tu relación con Hermione, Draco? —la pregunta de Theo lo sacó de sus pensamientos—. ¿No ha habido más problemas con las Greengrass?

El rubio negó con la cabeza—. No hemos sabido nada de ellas desde la fiesta, y espero que siga siendo así.

—Si lo piensas bien, mi querido Watson —comentó Blaise con fingido aire pensativo—. En realidad las Greengrass te hicieron un favor.

—¿Estás bromeando? —espetó Draco.

—En absoluto. Si ellas no le hubieran mentido a Hermione, sus inseguridades no hubieran salido a la superficie y, por consiguiente, su relación estaría caminando en estos momentos en hielo quebradizo sin siquiera darse cuenta de ello.

—Aunque suene extraño, Blaise tiene razón —secundó Theo—. Gracias a ellas, la desconfianza que aún sentía Hermione por ti salió a la luz y fue erradicada y, a su vez, te permitió mostrarle tus sentimientos sin reservas ni medias tintas.

Draco frunció el ceño, reflexivo por las palabras de sus amigos. Y no, no podía negar que la trampa de las mujeres Greengrass en cierto modo ayudó a afianzar su relación con Hermione. Desde aquella noche del incidente, su castaña se mostraba más relajada y receptiva; y él también sentía un cambio porque, desde ese momento en el que sintió que casi perdía su relación con ella, ya no dudaba en mostrarle, cada vez que pudiera, la profundidad de sus sentimientos, lo importante que era en su vida.

Bien dice el dicho: No hay mal que por bien no venga.

—Admitiré que el plan de esas locas de remate tuvo un efecto positivo en nuestra relación, pero ni de coña se puede considerar un favor. No después del mal rato que nos hicieron pasar a los dos.

Theo y Blaise se miraron un momento y luego se encogieron de hombros, a fin de cuentas, no podían negar que su rubio amigo tenía un punto válido. Pero ya no importaba, lo que verdaderamente valía era lo que se había consolidado en las adversidades, en la felicidad que reinaba hoy en sus vidas, y en lo afortunados que eran por sus chicas.

Mientras pasaban a hablar de cosas triviales, un pensamiento rodaba en sus cabezas: era hora de dejar el pasado atrás, disfrutar el presente y mirar hacia el futuro.


—Ya era hora de que llegáramos —exclamó una disgustada pelinegra mientras se levantaba de su asiento, se colocaba sus lentes oscuros y se disponía a salir del avión.

Odiaba los retrasos, y mucho más cuando estaba ansiosa. ¿Y qué pasó? Su vuelo se retrasó cuando tenía la urgencia de llegar a Inglaterra lo más pronto posible.

Con su elegante y sensual balanceo de caderas se dirigió a retirar su equipaje. Sonrió burlona al percatarse de todas las miradas que estaba atrayendo hacia ella, miradas que no le importaban en lo absoluto. Solo ansiaba la atención de una persona, alguien que necesitaba que le refrescaran la memoria de la maravillosa, hermosa e inigualable persona que había dejado atrás: ella misma.

Estaba por llegar a su destino cuando un estante que estaba a poca distancia le llamó la atención. Se acercó lentamente mientras se colocaba los lentes encima de su cabeza. Cogió una de las revistas que se exhibían en el minúsculo mueble donde aparecían en la portada principal una sonriente castaña, abrazada a un más que conocido rubio que la miraba con adoración.

—Campanas de boda navideña —canturreó con asco el titular—. La pareja del año por fin anuncia su fecha nupcial.

Pagó el ejemplar y continuó su camino a retirar su maleta. Una vez acomodada en un taxi, comenzó a leer el reportaje, riéndose con sorna al terminar su lectura.

—¿La mujer que amas? —chasqueó la lengua—. No, querido, estás muy equivocado —sonrió maliciosa—. Pero no te preocupes, te sacaré de tu error.


Hola, hola, hola a todas y todos.

Espero que les haya gustado el cap.

Lamento que me haya tardado una eternidad en actualizar, pero si no era la falta de inspiración, era la falta de compu. Y si no es la compu, es la internet. Y si no es la internet es otra complicación muggle.

En fin, lo importante es que ¡aquí está el capitulo!

¡Y se nos casó Luna! ¿Se esperaban una boda apresurada?

Y Draco va a hablar sobre Hermione sobre los hijos ¿Decidirán tenerlos pronto o dentro de unos meses o años? ¿Que creen ustedes?

No les preguntaré quien llegó al aeropuerto, creo que todos sabemos quien llegó

Cuidense mucho por favor.

Nos leemos después. Saludos.

P.D. También estoy en Wattpad como Samaria_Reed